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La Venezuela de Hoy

Cae la luna, calle una noche oscura
Con un discurso político que amarga a un país sin cura
Precios exorbitantes marcados por una economía incontrolable
Inundan a un pueblo que en pensamientos negativos cae

Yo camino por las calles observando todo este desastre
Niños enfermos muertos de hambre
Recurren a mí con ansias de saciar dicha hambre

Personas comiendo de la basura
Enfermedades avanzando a un ritmo despiadado y sin cura
Siii, los CDI, hospitales y clínicas con riales,
Pero sin lo necesario para calmar o curar todas estas dolencias graves

Padre de familia que se levanta con rutina y esfuerzo inquebrantable
Luchando por sacar a su familia de este presente oscuro y miserable
No llega ni al cuarto día,
pues el sueldo del pobre sigue siendo un pobre sueldo día tras día

Chamos con gran talento con mi edad justo en este momento
Cursarán estudios para elevar su talento
Y lograr estabilidad en esta selva de cemento
Engañados hasta por docentes mismos
Aprenderán más de política que de cualquier otra cosa, mejor que esa porquería

Como decía El Canserbero
“No es una solución darles educación a los pobres
si les das una pobre educación”
¡Muertes violentas, asesinatos, robos, sicariato,
Presos sin sentencias, pero encerrados por decenas de años,
éxodo masivo…
forman el día a día y el diario del venezolano.
Un cinco por ciento de la realidad!
¡Que la política avara desea mantener ocultada!
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Para Víctor ...

Hoy es un buen día...
De madrugada te soñé
a tus oídos les canté,,
tus sentidos desperté
como el canto del silencio
en la profundidad del bosque...

Fueron tus ojos pequeños
que se hicieron grandes
como dos soles cuando
tu sonrisa se expandió
de extremo a extremo
e hizo de mi día, el mejor
en muchas lunas...

Las burbujas de colores
que poseen tus caricias
fueron sembrando en mi camino
flores de nostalgias
y melancolías al caer la noche
y reencarnando en suspiros al
despertar el alba...

Los destellos del norte
traen hielo, pero el fuego del
Sur un ... "te quiero" que no se
extingue...
No necesito tocar
el cielo, si en tu mirada
encuentro el mismo paraiso
aquí mismo en la tierra,
desde otro hemisferio...

Letizia Salceda,,,
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22comentarios 154 lecturas versolibre karma: 115

"Alma"

Indagar en el alma de cada ser humano, nos permite realzar la belleza que a los ojos de un desierto pensamiento, nos nubla de realidades conscientes.
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12comentarios 94 lecturas versolibre karma: 100

Clamor

Difuminado el rostro,
confusos los pensamientos.
Perdidas las esperanzas,
desorientados los pasos.
Así, doy tumbos
en mi vida.
La careta de actor amalgamada
a la mía, ya no logro
despojar.
El lamento de mi ojos
hace tiempo está en sequía.
Ficticia es la sonrisa
que se asoma por mis labios
con sus teatrales acciones.
Hay que mantener
la simulación, el engaño
que es mi vida.
La soledad de las multitudes
ataca la compañía de
mi soledad.
Una soledad que implora
un minuto de silencio.
Atemorizada huye a la profundidad
de la nada.
Mi hueco ser, y su careta
de payaso buscan:
¡las lágrimas,
la libertad del espíritu,
la claridad del pensamiento,
la esperanza perdida,
la certeza de su paso!
Anhela erguir su mirada
acomodar su vida.
Pide una honesta sonrisa.
Mi mediocridad e hipócrita
existencia, moribunda,
!clama a media voz
de una vez por todas vivir!
Pero mi yo, lo entierra...
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6comentarios 54 lecturas versolibre karma: 113

Niños del olvido

Nacidos para el olvido
en estas tierras sembradas de hambre
de ecos ahogados de gritos
y ojos que visten huérfanos
mientras
con vuestra inocencia ultrajada
jugáis entre escombros de guerras
columpios pintados de pólvora
que mutilan trocitos del alma
envueltos en ríos de sangre

Sois vosotros sí
los desheredados del mundo
los que no tenéis nombre
los que vivís besando la muerte
cada día, cada noche

Sois vosotros sí
los nacidos para el olvido
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9comentarios 122 lecturas versolibre karma: 90

Tiempo y recuerdos

El ayer descubierto en el ahora
en el pequeño enjambre
de recuerdos que tú añoras...

Tiempo detenido en un segundo,
aquel en el que los extremos
tal vez
y sólo quizás, se tocan...

en tu pequeño submundo de historias viejas
tan tuyo y tan nuestro,
tan profundo.... el que nos toca.

Realidad difusa...
espacio no acotado de soñadores.
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18comentarios 130 lecturas versolibre karma: 103

Realidad

No sé,
no quise verlo.
No supe cómo.

Sucedió,
lo sé.

Fallé.
Te fallé.
Elegí no ver.

Ahora toca sentir
y va a doler.

Sin adiós,
nada queda...
Ni siquiera el recuerdo de una despedida.
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4comentarios 59 lecturas prosapoetica karma: 103

Irrealidad

Despiertas,
y al albor cada mañana,
das de bruces con violencia,
restregándote con saña
contra un mundo de contrastes
donde todo es diferencia,
en el sexo y el color,
en la idea y en la creencia,
que envenenan convivencias,
y yo...
muero de impotencia.

Pero busco otra existencia,
una vida de utopías,
un instante de inocencia,
de quimeras, ilusiones, de delirios...

Y dormito,
y en el sueño hayo sentido
a la vida y sus vivencias,
a esta extraña realidad
despojada de maldad.
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9comentarios 108 lecturas versolibre karma: 85

Real

Por que me enseñaron a no destacar, no molestar, no importar.
Me enseñaron a jugar con muñecas, pero no me enseñaron que muchas veces yo sería la muñeca en la sociedad.
Me enseñaron a no hacer diferencias, pero no me enseñaron que había personas distintas, las cuales no aprendieron lo mismo.
Y así me va ahora, siendo la muñeca en esta sociedad de críticas, de prejuicios y de inseguridades.
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3comentarios 73 lecturas versolibre karma: 102

Nómadas

Su techo, el reverso del puente. Sus paredes, cajas de cartón. Su cama, el frio asfalto.

No está sólo, tiene a Cristina, inmigrante, vino a España a buscar fortuna, ha conseguido heridas en el corazón, un desahucio y aborto oculto producto de una violación.

Él ha tenido mejor suerte. Está en paro. Le han gritado y pegado en la calle por tener otra orientación sexual.

Vivía con su madre, pero ella falleció, el banco reclamó su herencia, y así llegó a vivir al aire libre, bajo las inclemencias del tiempo y la contaminación de Madrid.

Qué privilegiados. Podría ser peor.

Cristina y él, compañeros de viaje, nómadas de una sociedad moderna que los margina.
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2comentarios 51 lecturas relato karma: 47

Mundos silenciosos

Mundos silenciosos
a la luz de la llama de los soñadores
que no quieren ser mostrados
por miedo a desvanecerse...
a perderse en la vorágine
de nuestra turbia realidad...
precisamente esa que nos mengua,
cada día,
si cabe
un poco más.
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7comentarios 58 lecturas versolibre karma: 105

Estrella

Esta noche, justo despues de llamar y no escuchar tu voz, vi una estrella, era una estrella hermosa, no una cualquiera, y pedí un deseo. Qué raros son mis deseos y cuán malas las estrellas, nunca me los cumplen. Pensé, en un principio, debía ser por una buena razón, pero vuelvo a ponerme triste. Luego me doy cuenta que no hay razones, no las hay, si yo puedo escribir versos, y ella solo es una estrella, y fugaz.
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1comentarios 44 lecturas prosapoetica karma: 66

A la mierda

Que ha venido el espejo
a romperse ante mis ojos
y hay entre añicos recuerdos,
cicatrices del pasado mal borrado.
Ahí estoy,
leona de siete,
gacela de doce,
jorobada ballena de dieciocho.
Ahí estoy,
despierta y dormida,
trémula e hiperactiva,
hiriente y dolida,
magia, primera vez y rutina.
Se me clavan en las yemas
púas enhiestas de memoria
que el recogedor no arrastra.
Era mi vida,
era yo, mi yo real y fingido,
era Clara, nítida
era turbia y tétrica
en la imagen virtual de la pared.

¿Qué es lo que nos queda ahora?
Ahora que ya no me puedo ver,
Ahora que ya no me puedo odiar,
Ahora que ya no me puedo querer. Así.


Que le aspen a los granos,
las erupciones del Etna,
las cicatrices de infantería.
Que le aspen a la nariz en escalera
y los ojos perdidos
y los labios de madera.
Que me aspen tus cánones
y que ahora vivan
mis brillos
mis olas coloidales
mis rayos imperfectos
mis pelos del ombligo
mis pústulas sin freno
mis cañones desnudos
y la raja de mi falda.
Que se desagañite el gato viejo
con sus cuarenta años de maldiciones,
que se destrocen las muñecas
tus fabricantes de espejos,
los que promueven la guerra,
los de autocares naranjas,
los que me alzan en armas
contra la sangre en mis venas.

Que me aspen, compañeros,
que yo no busco dar pena
que ya no me compadezco
que ya no me llama la tierra.
Compañeros, cargad balas,
y a la autodefensa plena.

A la mierda tus espejos,
a la mierda tu sistema,
que corra roja la sangre
y no solo entre mis piernas.
A la mierda, a la mierda,
a la mierda vete,
y queda.
Que ahora ya me conozco,
que ahora que ya no me temo
que ahora que es en mis brazos
el refugio de tu hierro;
ahora puedo elevarme
como una rapaz en su vuelo
y planear seria y grácil,
guillotina en tu pescuezo.

Ni patriarcado ni clase,
ni censura ni veneno.
Tengo bien alta la frente
y bien tapiados los miedos.
Atrévete a clavarme el puño
con los restos de tu espejo,
atrévete y recoge la furia
que cultivaste sin saberlo.

Cansada estoy de morir
y de vivir frente al miedo.
Cansada de vivir sin pan,
deslomada y sin un techo,
con las carnes cenicientas
y pensamientos maltrechos.

Pero que no se hable más,
que hay punto y final al hielo
y arderéis, como hierba seca,
en el corazón del fuego.
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10comentarios 118 lecturas versolibre karma: 103

Margot en el espejo

En un sueño me bebí el café de Margot, mientras ella se miraba al espejo con su blanca espada desnuda frente a mí y su cabello mal recogido en la nuca. Me lo bebí a sorbos cortos. Ella seguía mirándose la cara en el espejo como muda. De pronto alguien abre la puerta en silencio, entra y nos mira. Me da temor su desnudez, me semeja una figura de yeso y trato de cubrirla. El visitante vuelve a salir sin decir nada ni hace ruido.
Ya despiertos, ella me mira con disgusto y no disimula su enojo. Cree que de verdad me tomé su café.
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Un paso

Sólo las letras pueden apagar estos sentimientos tan putrefactos que desplaza mi ser,
irradio energía negativa y divago entre pensamientos inquietos,
la soledad es una eterna compañía bastante maligna que ahoga mis buenas intenciones.
¿Qué hay de mí?
sólo pedazos rotos de lo que pudiese ser: yo.
Entre sosiego y falta de virtudes, voy entre caminos rancios,
caminando entre vidrios rotos con los pies descalzos.
caminando desnuda entre las multitudes,
gritando en silencio ocultando la tristeza.
A veces soñamos ingenuamente el futuro e idealizamos fantasías estúpidas, aferrándonos a la fe sin medida de una buena vida ,
mientras caemos en el abismo de la realidad siendo aplastados por el pasado.
¿Qué hay de mí?
Una perra voraz de sentimientos e ilusiones,
de letras canallas y mártir de los recuerdos.
Mi existencia se hace trizas y me voy desvaneciendo en las llamas del olvido,
me siento y espero, tomo aire y me pregunto ¿vale la pena escaparse de todo esto?
Estoy cansada de ésta hostil realidad,
hoy me siento y...
Sólo me espero.
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Una puerta al mundo

Sentado frente a una puerta al mundo, observo este universo de vidas, en el interior de esta pequeña,mas entrañable taberna.
La penumbra domina el espacio, el exceso de luz que arroja una puerta abierta al exterior, hace que parezca estar sentado ante una pasarela muda de personajes. El aroma de mi acompañante me incita a observar, predecir, cuales son las vidas de cuantas almas u objetos me rodean.
Por los rincones más oscuros y altos, observo una antigua cámara de fotos, ajada por el tiempo y los recuerdos. Arrinconada en éste lugar, ambientado en la verde Irlanda, su lente debe de retener aún esmeraldas pastos irlandeses, ondeados por un fuerte viento, mientras una sufrida madre despide a su hijo, al borde de un acantilado, en un viaje sin retorno hacia unos horizontes plenos de esperanza.
Más atrás una bicicleta de paseo, roída por el uso, sin cubiertas, ni cadena, inmóvil, como la muchacha que pedaleaba sobre ella, con ansiedad, sujetando con una mano su pamela, en busca de un amor que riegue de besos, su enfermizo romanticismo.
Una añeja máquina de escribir, sin teclas, ante la falta de inspiración del escritor, rostro surcado por profundas arrugas, un vaso de rancio wisky y una colilla de cigarro apagada en la comisura de sus labios, recostado en su inseparable silla, deshilachada por la constancia, esperando esa musa caprichosa y esquiva.
Entonces, mientras saboreo la calidez de mi camarada, reparo en la compañía que me rodea de forma anónima, tan cerca y tan distantes unos de otros, ignorándonos, fingiendo no vernos.
Frente a mi, una pareja en el mediodía de sus vidas, compartiendo besos con sabor a despedida. ¡Ah el amor!, tan esperado, tan injusto. El amor les desgarró hace tres días. Él vino a la ciudad, hace ya dos meses, por razones de un trabajo que nuevamente le obligaba a partir. Ella le servía cada día los mejores de los platos, esperando que mirase aquellos ojos inundados por el deseo, ansiando que reparara en ellos. Una esquina hizo lo que no pudo la más sugerente de las sonrisas, un tropezón, unos libros por el suelo y al levantarse descubrió el más hermoso de los mares, embravecido por el roce su aliento. Hoy partía, lamentando tan tardío tropezón, en la insistencia de sus besos yacía una amarga despedida a ningún lugar.
Dando otro sorbo a mi aromático compañero, mi atención es atrapada por un grupo de cuatros chicas, la adolescencia y sus locas perspectivas del futuro. La risa por enseña, la inquietud como piel, vidas en sus génesis, visiones vírgenes de la ilusión y la esperanza departiendo, mientras sus revolucionados relojes queman cualquier perspectiva del tiempo.
En la barra dos parejas, una de ellas tienen dibujada la palabra cotidiano en sus gestos. Él con un periódico, ella con una revista, dirigiéndose un ligero gruñido ante la más intrascendente de las noticias. Ya que no queda nada de aquellas miradas que acababan en incendio, el tiempo, el mayor devastador de sentimientos, había consumido y devorado aquella pasión que surgía ante un roce de piel. Sus sueños en común se han convertido en viejos abrigos abandonados en el interior de un armario. Él no ceja de mirar el reloj, esperando con ansia la hora en que su vida cobra seguridad, en el único sitio posible, su trabajo. No entiende que espera su compañera de él, siente aprisionados mil sentimientos en su interior, mas no sabe como darles forma y servírselos a ella, la fuente de su amor. Ella lo mira furtivamente, preguntándose cuando perdió a su compañero y apareció aquel desconocido, con el que vivía hacía ya ocho desmadejados años. Los silencios ocupan la mayor parte del tiempo en común. En lo íntimo de su sentir, una fuerza le empuja a abrazarle y susurrarle palabras de amor, enterradas en la rutina. ¿Pero como hacerlo, sin provocar en él el rechazo a sus muestras de amor?, él que se cuida de hacer muestras de sentimiento alguno.
En la única mesa situada en el epicentro de este universo de vidas, estoy yo. Mesa de forja, negra, redonda, apenas sitio para mis codos, ¿Cómo me verán los demás?, ¿qué historias esbozan mis gestos corporales? Un caballero de pelo banco, cuyo rostro el tiempo lo ha surcado en cien direcciones, reposa sus calmados ojos en mi y ve a un ser solitario en espera de un recuerdo. Solitario por elección, pues la mejor de las compañías partió en un viaje sin retorno, pues solo el dolor sería el final de una pasión sin destino posible. Entre las manos el tiempo no pude atrapar, el deber, la justicia y el amor, generalmente son malas combinaciones.
La tibieza de mi acompañante me devuelve al ruido de la realidad y aquella puerta al mundo logró arrancarme una sonrisa. Al despertar de mis reflexiones me pregunto, ¿acaso son historia imaginadas, o quizás este pequeño universo de vidas, en su silencio, han compartido sus evocaciones con mi soledad?
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4comentarios 112 lecturas relato karma: 91

Sordo

A veces me quedo sordo,
mudo y ciego,
¡Insensible!,
como si estuviera dormido
y a veces muerto

Deambulo en el mundo
y me pierdo.

No veo nada allá afuera,
y no queda nada aquí adentro,

parece que estoy dormido
y a veces muerto

¡Rescátame!
ten piedad
sé que estás ahí...
en algún lado

Aquí adentro
no se ve...
no se ve,
de verdad que no se ve

Pero te siento...
¡por favor!
devuélveme..
regrésame,
no quiero irme así

Lisemelino
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Cierra los ojos y engaña al alma

Cierras los ojos para que deje de hacer daño. Cierras los ojos para ver un mundo diferente al que se erige frente a ti.

Cierras los ojos y las voces se convierten en ecos, el olor en aroma viejo, el paisaje se desdibuja y el sabor se traga. Amargo.

Y duele.

Pero abres el libro de la ilusión. Escuchas el mar en calma, olas débiles que rompen en la orilla acariciando la arena; hueles las rosas frescas del jardín al alba, pétalos empapados en el silencio del rocío; ves las montañas nevadas y juegas con la nieve; bailas con la arena; y bebes un sabor dulce.

Y el dolor se diluye en el desagüe. La inquietud se contiene y el miedo se encoge.

Y lo escondes.

Y lo olvidas.

Y sonríes mientras reproduces la fábula que sostiene tu cabeza. Bálsamo para cobardes, recreo para valientes, burdo acicate para ánimas humanas.

Y dejas de mirar de frente objetivo, esquivas, apartas y ocultas la naturaleza a tus sentidos.

Solo entonces reemprendes el pasaje pisando firme sobre el asfalto bravo, pero ciego a la existencia real, mientras levitas plácido sobre una pretendida quimera.

Cierra los ojos.
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2comentarios 96 lecturas prosapoetica karma: 56
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