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El lobo

Bajo la luna llena,
el lobo se convirtió en hombre.
Carne moribunda,
desgastada.
Se queda solo,
irremediablemente solo.
Surge de un silencio encantador,
cubierto de un fino rocío.
Susurra, chasquea
y se asienta en el vano oscuro de la puerta,
acechándome.
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4comentarios 85 lecturas versolibre karma: 99

Sin título...

Su mente,
luchaba
contra su
corazón.

Para ver, si
así, entraba
de una vez
en razón.

Qué este amor
que por él,
sentía.
No iba a
ninguna
parte...

Pero el corazón,
una vez más,
no hizo caso
a la razón.

Y se dejo llevar...

Por sus
sentimientos,
sin saber el precio
de este amor.

Ella, sentía
AMOR, de
verdad.
Para él, solo
era una más,
de su lista de
amores, que
vienen y van...

Y así quedó,
de nuevo,
desilusionado,
decepcionado
y roto, el corazón.

Llorando entre
sus recuerdos...


© Derechos de autor
Isa García
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2comentarios 35 lecturas prosapoetica karma: 57

Carta a quien me regaló una historia bonita que contar en un bar:

Con las siguientes líneas no pretendo hacer un acto de victimización, pues ya nos hemos reclamado lo suficiente.

Con las siguientes líneas sólo pretendo hacerme entender que esta será en verdad la última vez que te escribo.

Un repaso a nuestra historia y esta será la última vez.



Una última vez para observar nuestros errores, para reconocer nuestra impaciencia y nuestros actos apresurados.

Una última vez para hacernos conscientes de lo especial que fue cada día juntos y aprender a aceptar el fin de nuestro mundo.

Regalémonos una última vez y dejemos luego todo este juego.



¿Qué buscabas ese día de enero? ¿Qué buscaba yo leyendo tus versos?

Repito estas preguntas como si tuviéramos la verdadera respuesta del propósito de nuestro encuentro

Y a todo esto, cariño ¿Te encontré o me encontraste?

Hagamos como si eso importara por un momento.



Acaso si fui esa hortensia que se cruzó en tu camino

La decisión de cortarme mis raíces

¿La tomaste tú o fui yo?

Al final el que tiene el arma es el culpable ¿No es cierto?



Anduvimos juntos y anduvimos por un camino lleno de aciertos e inciertos

Después de una sola pero larga noche de desvelo.

Anduvimos juntos sin miedo y con el mundo esperándonos con los brazos abiertos

Pero ambos por dentro nos mentíamos y si quería ser sincera, entonces sólo a mí me mentía.



Qué tontería perdernos por extrañar viejos amoríos.

Qué tontería engañarnos al negar esos sentimientos.

Si vamos a hablar de culpables, entonces señalémonos.

Apuntémonos con la extremidad de acusación y llenos de odio alejémonos.



¿Acaso no puedes odiarme? ¿Acaso no puedes regresar y quererme?

Ninguno está para rogar amor, tampoco odio

Lo que sea que sentimos ahora, sólo nos queda reprimirlo

Pues a quién le importa, si algún día todos estaremos muertos.



El tiempo que perdimos, el tiempo que no recuperaremos

Todo ese tiempo ha valido lo que llaman: toda la pena del mundo.

¿También lo sientes así? ¿O son estas mariposas las que no me dejan ver todo lo que es y no?



Acompañada de este líquido negro y rodeada de personas que me escuchan hablar sobre ti

Cosas que no entienden pero que comprenderás perfectamente.

Quiero reírme de la manera tan bonita que llegaste y de la crueldad con la que te fuiste un año después.



Y a todo esto, no me fui porque así lo quise

Sentía poco a poco que en tu corazón no había espacio para todo mi cariño

Ahora, atrévete a negármelo y decir que podía recuperar mi pequeño espacio como ave sin nido.



Sigo hablando sobre nosotros y poco a poco todos se van aburriendo

No me importa porque nadie me conoce, tampoco quiero que lo hagan, pues pocos salen ilesos.

Mi líquido negro ya ha dejado de estar frío, pues llevo sosteniéndolo tanto al igual que mis esperanzas y mis sueños.

Por cierto ¿Recuerdas que te regalé mis esperanzas? ¿Al menos recuerdas que te regalé un poco de mis sueños?



Si vamos a hablar sobre mis sueños, déjame contarte que anoche te vi en uno de ellos

Llorabas mientras yo intentaba calmar tu dolor, pues ya estabas abrigado por otros brazos.

En este mundo, la que llora soy yo y tú no estarás para una noche de consuelo.



Pero que todo esto se quede aquí, advertí que sería la última vez

Y si no cumplí las promesas que alguna vez te hice consciente o no

Al menos esta, pienso cumplirla, pues no nos merecemos un maldito recordatorio que hemos fracasado en el dichoso amor y sus enredos.



Pero también quiero permitirme dejarte un recordatorio para todo el tiempo que no nos veremos.

Un recordatorio que tal vez me agradezcas, pues te ayudará a odiarme sin esfuerzo

Donde sea que estés, este recordatorio te llegará.

A nadie más le importa, pues algún día todos estaremos muertos:



En tu lecho de muerte te acordarás de mí

En tu lecho de agonía, tu cuerpo se estremecerá con mi recuerdo

Y te irás de esta vida con el deseo de haberme odiado, aún queriéndome tanto.
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2comentarios 70 lecturas versolibre karma: 89

La Añoranza

He advertido cruzar en acechanza
En la hora rezagada, la neblina,
Llevando celebrada por mezquina
Un anhelo intangible: la añoranza.

Ni el corazón perdura no se afianza
En la yema lozana... cristalina...
Y de simpleza gozo mano fina,
Da la suerte vital de la esperanza.

¿Será ese lanzamiento entorpecido
Que amasa el receptáculo o la aurora
el tesoro más lento por pausado

Del hombre que en la tierra es sostenido?
No obstante va en la sombra, cual traidora
esconde corazón esperanzado. -

Amalia Lateano
Seudónimo : Gala Grosso
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3comentarios 36 lecturas versoclasico karma: 77

El cielo también llora...

Hoy el cielo,
estaba triste...

Eran lágrimas,
cayendo del
cielo.

La lluvia nos
trae recuerdos
y a la vez
nostalgias...

Heridas del
corazón, se
abren.

Al recordar(te)
de nuevo...


© Derechos de autor
Isa García
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sin comentarios 37 lecturas prosapoetica karma: 59

Dualidad

Presente y ausente
Dulce y áspero
Amargo y suave
Espesa como la miel y mal oliente como el azufre
Tu ausencia duele
Tu presencia también
Te veo por doquier
Y tampoco te veo en ningún lado
Te pienso, si me apareces
Te veo, aunque no estés
Tu espalda aquí y allá
Tu cabello por todos lados
En cada sitio y en cada rincón
¿Y si solías caminar por aquí?
Ja! Áspero y suave
La gran sonrisa, tu destello
El maxilar y tu mueca negativa
Triste y orgullosa,
Egoísta, y poco egoísta ,
¿Dualidad? Multi facetas
Sin rencor, ni un perdón
Sin disculpas ni agradecimiento
Dulce y áspero
Amargo y suave
La textura , sin comparación
Los labios , cómo nubes hechas de vapor
El cuchillo y la manzana
El postre para mí, sin estar ahí.
Mi hombro descansa
Se duerme y duele
¿Hablas sola?
La despedida y la bienvenida
Cálida y amable
Dura, sin ver el valor
Te veo en tu ausencia
Dulce y áspero
Amargo y suave
Amor, ¿y odio?
Amor y amor.
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10comentarios 88 lecturas versolibre karma: 94

El abrigo

Me hice un abrigo de poesía,
bordado con el hilo de los besos,
que nos dimos gozosos aquel día.

Zurcido con retales y remiendos,
con los restos de la seda de las sábanas
que ocultaban nuestro amor cada mañana,
formando todo junto un bello lienzo.

Le cosí unos abrazos de suave muselina,
algunas, -perdón, muchas-, lágrimas de tul,
doliente hilván del desconsuelo,
y al pecho le incrusté el bello broche
del cielo de tus ojos gris azul.

El frío que sentía cada noche,
quebraba inexorable mi piel fina,
al sentir como envuelto por la escarcha,
por no entender las razones de tu marcha,
dejaba congelado el corazón.

Puede que esa fuera la razón,
para darle cobijo a los recuerdos,
de esos, que un alijo guarda mi memoria,
forrando con las rimas y los versos,
los momentos felices de esta historia.

Y así quedaba protegido del olvido,
entre harapos y jirones afligido,
al calor glacial de un triste abrigo.
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2comentarios 59 lecturas versoclasico karma: 102

Los recuerdos- ( Sedoka)

¿Puede llevarte
en volanta la noche
detrás de los recuerdos.?

Cierro mis párpados
la oscuridad me acoje
sin sentimientos vagos.

Amalia Lateano
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4comentarios 81 lecturas japonesa karma: 101

Resuena padre...

Resuena padre
corazón de guitarra,
melodía que disuelve
rasguido rencor

puerta que en la noche
riega investidura
raíz sueño
ala alimento.

El tiempo ha levantado
cortinas de silencio
nace el día, reclama
hablar de los recuerdos.
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2comentarios 44 lecturas versolibre karma: 93

Recuerdo YUTHA

Allí había un soñador;
lo malo es que algunas veces,
razonaba,
pero solo eso.

Intentaron cambiar
su personalidad,
y soñaba más

Podríamos haberle olvidado,
pero él, amplió sus conocimientos,
hacía falta

Recuerdo Yutha,
allí había un soñador,
lamentándose,
en algunas ocasiones divagaba

Y como si hiciera falta comprobar,
el estado de su razón,
casi nunca te convencía,
era su disfraz.
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14comentarios 108 lecturas versolibre karma: 91

Cuando era felíz

Recuerdo cuando era feliz...
cuando lo único que hacía, era reír
cuando el único dolor
era el raspo en las rodillas.
Recuerdo cuando era felíz y no lo sabía.

Recuerdo cuando disfrutaba las cosas
sencillas de la vida
de un abrazo, de un helado
o de un día soleado.

¿Para qué era que queríamos crecer?
mmm no sé.
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2comentarios 76 lecturas versoclasico karma: 88

Nostalgia

En la noche nostalgia,
Deseo de ti.
De que me abraces como entonces,
que me acaricies bajo el manto tibio de la noche.
Nostalgia de pedirte “dame”
mientras tus ojos traspasan toda mi piel
y me cubren de fuego consumiendo mi ser.
Nostalgia de tus labios húmedos
que como manantial me mojan y me bautizan.
Nostalgia de tu hombría
invadiendo mi más íntimo espacio,
llenando por completo todo lo que soy y seré.
Nostalgia de tus manos sabias
que me reconocían
como pájaros volando sobre su nido.
Nostalgia de ti,
que me construiste rama a rama,
que me podaste los miedos
y me regaste las ganas
y me diste infinitas razones
para volar sobre montañas,
remontar los cielos
sabiendo que me esperas y me amas.
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5comentarios 62 lecturas versolibre karma: 92

Silence

¿Y a que le temes?
dejé a un lado los sin sabores que había tenido en el día,
extrañaba el olor a café de las tardes y esa serena brisa de recuerdos.
A mis oídos llegaban las serenatas de la melancolía,
mi otro yo hurgaba entre los pedazos de mi alma y pegaba a golpes las palabras de auxilio que exclamaba mi silencio.
Mis dedos tocaban el desvanecido azul del cielo y despejaba el gris de mis ojos...
Le temía al abandono y fui la primera en marchame.
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2comentarios 123 lecturas relato karma: 50

Un jueves cualquiera

Un jueves cualquiera, una tarde más,
me preguntabas qué pensaba cuando tú
aún sabiendo de antemano la respuesta.
Todavía, puedo recordar
el verde de la botella reflejando verbos,
y una bandada de pensamientos
fugados del baúl
donde mi corazón los había encerrado
hace tiempo
con la llave de un cerebro quemado.

Hablar, escoger, distinguir...
no saber qué decir, ni saber
si valdría la pena perder el tiempo.
Tiempo que transcurría
a la vez que surgían ideas,
bajando la marea de aquella botella
que vaciaba en los versos,
palabras mías.

Un jueves cualquiera, una tarde más,
ver putas maravillas en mis recuerdos.
Interpretando e intentando entender
qué coño llevo dentro.
Buscando en mis gestos
una contestación
que no sé expresar con la voz;
aunque tú, enseguida, comprendes
mis textos, mis verbos, mis pensamientos.
Hasta consigues que el corazón
le ponga un candado al cerebro,
y me empujas hacia un abismo
en el que el fracaso tendrá que ser
el mayor de mis éxitos.
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9comentarios 89 lecturas versolibre karma: 97

Deja Vu

Que odias la injusticia, piensas
mientras probando tu café,
clavas la mirada en el desconsuelo
de un alma desconocida.
-como nosotros ahora-

De repente,
tropiezas en sus ojos, con la memoria
de mis tristezas de ti
y reconociéndote juez y verdugo,
giras la cabeza fingiendo indiferencia.
-como aquella tarde conmigo-

¡Dos más de azucar señorita!
pides volviendo, melancólico,
a tu café, ahora amargo y frio.
-como tu vida sin mi-


-De la serie Bitácora de un viaje hacia ninguna parte
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2comentarios 100 lecturas versolibre karma: 89

¡adiós y buena suerte!

Sin tiempo quieta
cual áncora muy lejos
Sus pensamientos
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2comentarios 80 lecturas versolibre karma: 103

Diecinueve muertes y un beso

Conocí la nostalgia en pequeñas caricias alcohólicas
y en abrazos con sabor a perdón
también conocí
creo
el amor en miradas avejentadas
y unos ojos empáticos.

Conocí la violencia en tu presencia
- y tus golpes-
disfrazados de admiración.

Re [conocí
mi cuerpo -tras mi muerte-
y me volví a rehacer
con pedazos de recuerdos.

Y lloré
otras diez veces
y nadé entre ginebra
o entre mis sábanas
o sus sábanas
- no me acuerdo-

Pero me entregué
al engaño
conociéndolo de cerca,
y él fue infiel
y yo era sobrina
y odiaba.

Y amaba
- insanamente-
la oscuridad
en las escaleras
en la puerta
y el pasillo
- y no me sentí culpable-

Hasta ahora
supongo
que recordé
mi decimotercera muerte
en un colchón delator
y un amante que no amaba.

Y lloré
otras cinco veces
agarrándome
a noches desobedientes
- e hice el amor-
conmigo misma.

Y me asesiné
en mi propia boca
-de un gemido-
en la almohada.

Y me declaré la muerte
una noche
o tal vez morí
seis mil
novecientos
treinta y cinco veces más.
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21comentarios 174 lecturas versolibre karma: 92

In Memoriam

Ha pasado tanto tiempo,
tantas noches, tantos días.
Junto a la melancolía
conversamos otra vez.

Quiero hablarte sobre el clima
sobre el paso de los años,
como desde tu partida
nada ha sido lo que fue.

Los recuerdos en el viento
con fragancia de tristeza
se convierten en quimeras
de otro frío atardecer.

Caen lágrimas de la lluvia
donde hay dos niños jugando
el que quise ser de antaño
y el que nunca más seré.

Remolino de recuerdos,
sentimientos de impotencia,
de pensarte de momentos
sin poder volverte a ver.

Y esta atmósfera tan densa
cargada de mil preguntas
donde espero mil respuestas,
esas que nunca tendré.

Los consejos que me diste
y también los que faltaron
recordar intento en vano
se fundieron en ayer.

Extrañando tu ocurrencia,
los días de pesca robados,
todo el tiempo que pasamos
y aquel que no pudo ser.

La neblina del pasado
va borrando tu silueta
y solo tu eco resuena
cuando pierdo lucidez.

En medio de la amargura
maldiciones mil pululan
en mi mente, y se derrumba,
no acepta esta realidad.

Pero...

En mis noches mas oscuras
aun tiene brillo la luna
que al oído me susurra
que en mi mente vivo estás.
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10comentarios 68 lecturas versoclasico karma: 128

Días raros...

Día triste,
día raro,
las nubes
desaparecen,
el cielo teñido,
de gris, el sol de
nuevo sale. y al
rato se esconde...

Días raros, como
este cielo, al igual
esta el corazón...

Siento de repente
a tu ausencia,que
se sienta a mi
lado, y siento
como me coge
de la mano.

Algo siento dentro
de mí, al pensar
de que...
De alguna manera,
yo te tengo aquí...

Por mi mente
divagan esos
recuerdos,
lágrimas inundan
mis ojos, y yo
te escribo versos,
no puedo evitar,
recordarte, así
sin más...

Afuera ha
empezado de
nuevo a llover.
Al igual que
este corazón,
triste, desolado
al recordar tu
recuerdo...

Y otra vez de
nuevo sale el sol...

¡Vaya día! Loco y
raro, al igual que
estos recuerdos
atacando a mi mente
de nuevo...

Estos recuerdos,
esos versos que
escribo me acompañan,
en este día algo
raro y loco, y
esta ausencia
tuya, a mi
lado de nuevo esta.
Cogida de mi mano,
y sujeta a mi alma...

Este corazón no
entiende, lo que
hoy, esta pasando...

© Derechos de autor
Isa García
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4comentarios 98 lecturas prosapoetica karma: 112

Otra forma de recordarte

Yo creía en el olvido como rival y aliado, al mismo tiempo. Miraba de reojo los pasos que mi memoria daba y fruncía el entrecejo, ya viera en la trayectoria un avance o un retroceso. Tenía sentimientos encontrados. Es verdad que he buscado el olvido, algunas veces, pensando que era la mejor solución a la nostalgia y, sino la mejor, la única que contemplaba. Por eso, como aquel que ve en la muerte su consuelo, estaba dispuesta a lanzarme a su abismo, a lanzarte a ti, también, a olvidarnos por completo. Sin embargo, otras veces, el olvido era tragedia, un fracaso, una pérdida, una pena... sobre todo, una pena. Yo, así, no quería olvidarte.

Ahora empiezo a comprender que el olvido es solamente otra forma de recuerdo. Es el nombre que ponemos a la página siguiente, la del blanco níveo que espera nuevas letras y vivencias y emociones y sonrisas y sollozos y fracasos... ¿Fracasos nuevos? Claro que sí. Sería muy inocente o, más bien, de ignorante, decir que no vamos a volver al fango, más nunca. El olvido no es parte de una evolución, es la evolución en sí misma. Es el cambio de aires, la superación, la cicatriz camaleónica que sabe confundirse en la piel, cuando antes era la seña que marcaba la herida, reviviéndola.

El olvido no consiste en perderte, que es lo que a mí me aterraba… Solo significa que no te recuerdo, continuamente, a diario, cada vez que recorro tus calles, que canto tus canciones, que vuelvo a tus películas, que leo tus versos... no. No puede ser, porque ya todo eso no es tuyo. Al menos, no es solo tuyo. Puedo apreciarlo sin la picadura repentina de tu voz diciéndome: aquí estoy.

Viejo amor, somos el resultado de la forma en que hemos abrazado nuestros miedos a lo largo del tiempo... y yo he pasado del apretón fogoso a la palmadita en la espalda. ¿Entiendes? ¿Qué va a hacerme el viento más allá de despeinarme? No voy a mentirte: en el fondo, tampoco quería que tú me olvidaras de aquella manera. Ausencia, oquedad, entelequia. No quería ser la nada de un vacío en tu memoria. Deseaba que descuidaras lo malo y evocaras lo bueno. Un olvido selectivo y consentido, premeditado, consciente, voluntario. ¿Existe eso? No sé, me estoy liando. A lo mejor, no debería llamarlo olvido, pero es mi concepto y lo llamo como yo quiera. Solo sé que te he olvidado, que han dejado de dolerme los kilómetros que nos separan, los silencios que nos separan, los años que nos separan, las rutinas que nos separan, los malentendidos que nos separan, los rencores que nos separan, los amores que nos separan... ¡¿Es que no hay nada que nos una?! Este olvido... Este olvido nos va a unir siempre, viejo amor. Tu sonrisa perfecta paseando por la ciudad que sería tan tuya como mía, con el paso de los años. Tu voz maravillosa, susurrando cualquier milagro, unos versos de Cernuda, por ejemplo. El contorno de belleza que enfrentaba tu sombra, faisán codiciado. Tu lengua embaucadora y sus cientos de historias...

Y yo que pensaba que la amnesia acabaría conmigo, contigo, con todo... Incluso, había inventado un recuerdo que se acordara de ti, por si llegaba el día en que yo no lo hiciera.

¡Ay, viejo amor! Suspiro, ya que no duele olvidarte.
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