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Poeta

Se alivia
la espera,
repasando
sus letras.

Y atesoran
mis ojos,
quimeras preciosas.

Cual rosa
en un libro
perfumando
sus hojas. .
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25comentarios 152 lecturas versolibre karma: 152

Condena perpetua

El aroma del café sobre la mesa
señala que el día comienza
jugo de toronja, unas tostada
un poco de mermelada
para endulzarme el día.

Parece que aquí no pasa nada
mientras doy un sorbo al café,
un recuerdo de mocedad
llega tímidamente a mi mente

Amor con proyectos y alegría
amor inocente y puro
amor nos cubría con futuro
como perfume corporal
que se evaporó un triste día.

El día que partiste para el norte
yo me fui el sur hubiéramos acordado
encontrarnos en el trópico de cáncer,
algún día, pero no fue así.

La suerte fue echada
y a seguir con los estudios partimos
los sueños e ilusiones quedaron sin destino
una en noche triste de verano
sin ti y sin mi enloquecieron,
sin propietarios que los alentaran
no supieron que hacer y se suicidaron.

Así llegó la soledad prematura
callada en el silencio de un atardecer;
doy otro sorbo a mi café
saborearlo hoy no puedo,
es tan negro tan amargo
un recuerdo lo saló también
en lugar de endulzarlo (le)

No quiero en mi café ahogarme
¡hoy no!¡ hoy no por favor!
que los recuerdos no vengan
de lo que pudo haber sido y no fue

Porque recordar
una y otra vez es una dolencia
es como una condena perpetua
de un amor no consumado
de quienes han amado
locamente en demasía.

Siempre queda una interrogante.

MMM
Malu Mora
Imagen tomada de internet
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17comentarios 86 lecturas versolibre karma: 129

En mi eternidad

No te voy a dejar
Morir..
Pues en mis brazos
Te recuesto
Si has de hacerlo
Muere en mi
Y vivirás
En mis adentros. .


"Si has de morir, que sea entre mis brazos"
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24comentarios 141 lecturas versolibre karma: 132

"A mi Rubio"

Tus rubios cabellos que se
Reflejaban en los rayos del
Tibio sol, se contrastaban
Con mi negra cabellera
Que alzada al viento
Reflejaban los sueños de
De dos hermanos pequeños
Que a pesar de los años
Nunca nos hemos vuelto
Unos extraños. Solo basta con
Recordar que mi rubio yo
Te decía, y tú con mi negrita
me consentías, y hoy cada vez
que miro al cielo, cierro mis
ojos marrones y de las
imágenes que recorren mi
memoria recojo las de mi
infancia, pero la de una
singular instancia, aquella
en la que con tu dulce
imaginación me trasladabas
a otra bella estación donde
eras el hermano protector
para que ningún miedo ni
mucho menos algún turbador
temor invadiera mi pequeño
corazón, Hoy en nuestra
adultez solo te puedo agradecer
por haber estado presente en
cada uno de mis padecer y
no habrá pelea de la vida
que nos haga retroceder
siempre juntos tú y yo
luchando y nuestros sueños
alcanzando, y solo me atrevo
a decir y porque no a predecir
que en mi corazón nunca
dejaras de existir
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11comentarios 85 lecturas versolibre karma: 123

Noches

Es por la noche,
cuando más nos acordamos,
de la persona que no deberíamos acordarnos.

Nos acordamos de la manera que tenía de mirarnos,
como si fuéramos las dos únicas personas que había en este planeta,
nos acordamos de su sonrisa amplia y sincera,
cuando le sorprendíamos con cualquier tontería,
nos acordamos de la manera que tenían sus manos de recorrer nuestro cuerpo,
como si estuviera intentando memorizarlos
(porque sí, esa persona ya sabía que al final terminaríamos separados),
nos acordamos de como sonaba su voz,
cuando una noche de sábado nos llamaba para ser su salvavidas y su refugio,
nos acordamos de la manera que tenía de reírse cuando nos oía a nosotros hacerlo,
nos acordamos de esa canción que era NUESTRA canción ,
y que todos los días bailábamos juntos,
o separados…

Es una lastima que tengamos que acordarnos,
por la noche y solos,
de cosas que podríamos recordar,
por el día y en compañía.
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2comentarios 26 lecturas prosapoetica karma: 61

Recuerde

Recuerde el alma dormida

y en el desván tu memoria

aún viva,

que bajo el polvo recluida

está apilada tu historia

que me esquiva.

Avive el seso y despierte

para añorar emociones

ya sentidas,

mi fortuna doy por verte

deseos son e ilusiones

ya vividas.



"Recordé a Manrique y le robé 2 versos"
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6comentarios 90 lecturas versoclasico karma: 135

El tiempo

En un recuerdo desatendido
tengo el frenesí del verano,
guardado en un pequeño frasco,
etiquetado por el olvido.

¿Debo reconstruir cada gota
de sudor, lágrimas o mar,
para guardar y atesorar
el obsequio que traen las horas?

Tan rápido transcurre el frágil tiempo
que pensar en el íntimo ayer
en el mañana me hará caer,
sin poder asimilar lo que hoy siento.

Por ello prefiero abandonar
cualquier resto de memoria,
que me estorbe en la historia,
y el pasado encerrar entre cristal.
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1comentarios 27 lecturas versoclasico karma: 28

"Si alguna vez"

Si en algún momento me ves
llorar no seques mis lagrimas
solo, acaricia mi alma y
abrázame fuerte.

Si en ocasiones me ves perdida
no me enseñes la ruta, solo
toma mi mano y camina
junto a mí.

Si en un instante pierdo la
noción del tiempo, no te
fijes en mi pasado, solo
ayúdame a vivir el presente.

Si en momentos mi locura
no logras comprender, no
desertes, solo vuélvete melodía
y hazme una danza de sensatez

Si en un intervalo mi cuerpo
se vuelve invierno, no
me dejes sola, solo hazte
dulce primavera para mi

Si en un momento mi camino
Se vuelve cuesta arriba, no
me ayudes a subir, solo
vuélvete un ángel para mí

Si en un instante mi corazón
Se vuelve desierto junto a ti
No desesperes y calma tu
Sed junto a mi

Si alguna vez ya no me ves
sonreír, no juzgues mi tristeza
más bien pregúntate a ti porque
esa sonrisa dejó de existir en mi

Si un día yo despierto y tu
ya no estás aquí, no me dejes
una carta, solo alza tu mirada
al cielo y acuérdate de mi.

Si alguna vez tú decides
marcharte, no me digas adiós
solo guarda la llave, por
si algún día decides volver.


Propiedad intelectual Chile 2018
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25comentarios 176 lecturas versoclasico karma: 125

Todo sobre mi madre

Todas las mañanas mi madre me acompañaba hasta la esquina. Caminábamos juntos y observábamos el regocijo de nuestros rostros al sentir que con una simple mirada nos hallábamos.
En nuestro diario caminar nos estancábamos en la parada del bus.
Justo allí; mi madre posaba sus labios sobre mi mejilla y luego se despedía con un ademan. Sentí tristeza por un momento de solo pensar que algún día pudiese dar la vuelta y ver que ya no estaría allí.

Los recuerdos se amontonan en mis ojos al recordar todos esos momentos risueños.

Recuerdo la primera vez que caí. Me observaste desde lejos. Esperando tal vez que me levantara como todo muchacho travieso. Quizás sentiste compasión al saber que serian muchas las caídas a lo largo de mi vida. El golpe fue duro. Por un momento sentí que estaba solo. Sin embargo observe tu sombra reflejada en el frío suelo que se balanceaba hacia mí. Corriste a mi lado en un intento desesperado de sujetar mi cuerpo para que no volviera a tropezar. Rompí a llorar desconsoladamente y sujetaste mi dolor e invitaste a tus lagrimas a que se unieran con las mías. Posaste tus labios sobre mi herida y succionaste el mismo dolor que sentí la primera vez que rompieron mi corazón por un amor no correspondido.

Madre. Veo tus ojos dormir. Duermes como un ángel.
Sin embargo aun siento tu respiración.

Mis ojos se nublan al hurgar entre tus pertenencias y encontrar ese vestido rojo que usaste el día de mi primera comunión. Ese día fue lluvioso. Corrías detrás de mí para que no me mojara. Pero sonrías al verme como la lluvia jugaba con mi felicidad.


El tiempo ha pasado.
El niño quedo atrás.
Los recuerdos son imborrables.

Los vestigios del tiempo arremeten contra tu piel; arrugando la madurez y la experiencia de haber parido la vida, pero el sentimiento está vivo dentro de ti; acrecentándose en todos esos recuerdos. Desde mi primera nalgada hasta mi primera caída al suelo duro de la vida.


Esa misma mañana mi madre se levanto como todos los días.
El aroma del café recién colado se paseaba por toda la casa.
Justo enfrente de mi habitación escuche su voz llamarme. Pude divisar la luz del alba entrar en mi habitación y a su vez advertir su silueta a través de la puerta.

Allí estaba yo.
Dormido.
Sumergido en mis recuerdos,
aun con lágrimas en los ojos.
Sin respiración.
Sin vida.
Muerto.

Mi madre sujeto mi cuerpo entre sus brazos. Dejo que mi cabeza reposara sobre sus piernas.
Entretejiendo sus dedos en mí cabello comenzó a entonar esa vieja canción de cuna,
y entre el susurro apacible de su voz, la escuche decir:
Duerme hijo.
Es hora de descansar.
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Recuerdos

Vuel(v)o a ser recuerdo en ocasiones,
aunque estos me tiñan de gris a ratos
lanzándome a un vacío tan grande
como el abismo que emerge en mi interior.

Trato de recomponer las piezas de lo que solté por el camino,
las que dejé en puntos estratégicos solo por mudar de piel.

Es difícil comenzar de cero,
cuando te conoces tanto
que sabes donde disparar
para que sangre.
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5comentarios 44 lecturas versolibre karma: 105

Memories I will never find (en colaboración con @Pequenho_Ze @rebktd @AljndroPoetry @adamemiguel y @Verinlechuza)

Como el estribillo de una canción
que has olvidado
me atraviesa el recuerdo
de los días que no fueron.


Es sólo un cerrar y abrir de ojos
el dolor habitual
y llevadero
-que seguro conoces-
de los caminos no recorridos
de las ciudades sin postales
de los abrazos no entregados.

Se queda anclado en la pared
desnuda de palabras
y en ella veo un horizonte hecho cemento
dibujando mi rostro
sin apenas reflejo en la mirada.


Porque eso es nada
la misma memoria yaciendo vacía
detrás de las pupilas y el aullido
casi insoportable
de un perverso silencio que preside
todos los días.

Camino a la sombra de las agujas
del que un día consideré tiempo
y que ahora me muerde en el pecho
y me arranca el recuerdo
de todo
-de todo lo que me dio miedo-
de todo lo que enterré...
mucho antes de vivirlo...


Vagabunda de latidos
y huellas perdidas...
un número menos
cerrando los ojos

y una grieta más
para la que ya no hay tiritas
que tapan la herida
ya solo es la piel

un grito
un suspiro
tatuando un recuerdo
un trazo en papel

un ayer...
-que no fue...-

Traigo mi alforja llena
de los besos que no he dado
de los adioses forzados
de los me gustas
de los te quiero
que nunca pronunció mi boca.

Traigo el alma repleta
-tan insondablemente llena-
del vacío
de tantas ausencias
de tantos planes inconclusos.

Y en la cámara oscura
de un racimo de neuronas
que se quedaron a vivir
en otro siglo
los negativos sin revelar
de todos mis días contigo.

Aún veo las grietas del recuerdo en mis ojos,
no saben vivir sin pensar en los alientos
que se escaparon en el silencio
de un pasado marchito y efímero.


Aún ahí en el precipicio de un principio con final
me agarro fuerte con todo lo que tengo
sonrío junto a las raíces que brotan con cada palabra
que ya vieja ya amó y ama de nuevo
el olvido nunca será un pasado perdido
mientras escriba en vida en el libro de la vida que soy hoy.

Escribo porque ya no sé cantar
sin que el grito de la ausencia
se me escape de repente en mitad
de la canción y la estropee.

Me pasa igual con recordarte.

Me quedo en el intento que lleva
por nombre un delirio
y con esa locura de sueño
invento el planeta perfecto
que te hace tangible
por si ocurre un milagro
y vuelve la voz.


Autores: @Pequenho_Ze @rebktd @AljndroPoetry @MiguelAdame @Verín @osvid

Foto: Memories I will never find (« м Ħ ж », flic.kr/p/fhQ8mc, CC BY-NC-ND 2.0)
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23comentarios 174 lecturas colaboracion karma: 111

El mar me llama

Cuando la mar está en calma,
yo no tengo miedo,
la luna, la noche y el mar me llama
no se puede vivir donde no hay vida
ni morir donde ya hay muerte

No tengo miedo cuando
la luna, la noche,y el mar me llama
cuando el mar está tranquilo
y en absoluta calma.

MMM
Malu Mora

( recordé a Alfonsina)

MMM
Malu Mora
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15comentarios 123 lecturas versolibre karma: 102

Deseo

Ojalá
encuentre
tu sonrisa
en mi
recuerdo
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3comentarios 54 lecturas versolibre karma: 122

Hacedme tuyo

Soy tus memorias
Quien cata color en tus besos
Quien demanda geometría de tu sonrisa
Soy tu, en agasajos, en silencios

Si a mí, olvido
Perdonadme
Si a ti, contemplo
Dibujadme

Hacedme trizas en tus luceros
Silenciadme las heridas
Negadle realismo al amor
Mi bipolar amor proclive a ruinas
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2comentarios 46 lecturas versolibre karma: 111

Quizás la lluvia no borre

Quizás la lluvia no sea suficiente
para limpiar mi tristeza,
Quizás son gotas muy finas
que atormentan mi cabeza,
Como cada recuerdo pulcro
que nace de tu belleza.
Quizás la lluvia no borre
lo que mí corazón expresa,
Pero cada lágrima que brote
y nazca de tus recuerdos,
haràn parte de mi miedo
y ahora darán la certeza,
Que podrán borrar mi conciencia
pero jamás cuanto te quiero.
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4comentarios 48 lecturas prosapoetica karma: 106

Ni siquiera el amor

Nadie muere de amor, ni siquiera el amor
que lava sus heridas con lágrimas del alma
cuando llora sus penas y los latidos desangran…

Las penas y los latidos
el corazón y nuestra alma
lágrimas de amor salado
que ahogan en el mar
los recuerdos del pasado…

Pero el amor no muere
no mata, lo resguarda el alma
para que no lo tiente
a equivocarse el diablo
entre su verborragia
y sus cuentos consolados…

Y no hay lágrimas que vuelvan
(es verdad y lo dice Sabina)
ni pasado en el futuro
pero en el presente
camina sin que lo vean
un mundo de amores perdidos
buscando almas desnudas de mentiras…

Entonces no mueras
no mueras de amor
por quien no debas
no desgarres tu corazón
alejándolo a esconderse
en los rincones de tu alma,
y mira siempre antes a los ojos
más allá de su mirada…

Y recuerda
que nadie muere de amor
ni siquiera el amor…

(Lola) (Si me quieres oir entra a la web del autor, ahí te espero)
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6comentarios 139 lecturas versolibre karma: 99

El ángel del bar

Tras la barra del bar, juro que no te vi y que fuiste tú quien me buscó. ¿Cómo no ibas a encontrarme si cada palabra que me decías sonaba perfecta, si encajaban en mi cabeza como lo hacen las piezas de un puzle?

Tú me buscaste con la mirada y me encontraste con frases que sonaban a las de un ángel que había caído a mis pies.

Ahora…, soy yo la que trata de hallarte, y es que siento que busco la llave de una cerradura rota, pues por más que trato de entrar a tu corazón no llego a hacerlo, siento que tu alma es como una habitación fría y vacía de amor y por más que miro en tu interior es como si una bola de demolición hubiera hecho un magnífico trabajo. Por más que trato de buscar tu llave presiento que no importa, pues la cerradura ya no funciona…

…y, cuando te vas, te olvido, juro que te olvido, pero mis dedos tienen memoria propia. Son ellos los que recuerdan el tacto de tu pelo; son ellos los que recuerdan tu boca, tu lengua…, tu piel; son ellos los que recuerdan tu aroma; los que recuerdan tu risa mientras yo gemía; son ellos los que recuerdan porque ellos son los que sujetaban tu cabeza mientras jugabas entre mis piernas, porque ellos son los que acariciaban tu cuerpo leyendo los poros de tu piel.

No, yo no te recuerdo, lo juro, son ellos los que me hacen gemir sin tu risa en mi oído, y por ellos siempre trato de que regreses a toda costa, de que regrese el ángel.

Tengo que saberlo, tengo que saber si puedo arreglar el estropicio de tu interior, si puedo amueblarte el corazón, si puedo reparar tu cerradura… Sólo eso, sólo saber si es posible, pues si lo es estoy segura de que la llave seré yo y de que te haré feliz, como lo eres cuando recorro tu cuerpo con besos y encuentro al ángel que calló tras la barra de aquel bar.
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6comentarios 75 lecturas prosapoetica karma: 87

El hombre triste

Una vez conocí a un hombre triste, su vida estaba llena de sombras y el misterio rodeaba todo cuanto tocaba, cuando me dió su mano se presentó como "Soy un fantasma que deambula perdido por la vida" yo le dije a modo de broma "Soy una mujer que no le teme a los fantasmas".
Una noche, a través de la ventana, lo ví venir en silencio, con las manos en los bolsillos, arrastrando cada paso como si le doliera una pena, se detuvo en la escalinata que lleva hasta mi casa, se sentó un rato mirando hacia el cielo y se devolvió tan lentamente como había llegado, con las manos en los bolsillos y sin mirar atrás.
Cada noche volvía, subía un par de escalones, pero se arrepentía y nuevamente se perdía entre las sombras. Tal vez un día tenga el valor de tocar a mi puerta, pensaba, pero no fué así.
Llegó el mes de abril y una tarde nos encontramos cerca de la iglesia, me abrazó de repente, me dió un par de besos en las mejillas y me dijo -Estás preciosa - y mi corazón latió a mil por segundo cuando me regaló una dulce y enigmática sonrisa.
Así comenzaron nuestros paseos, dos o tres veces por semana, en un ambiente cómplice, rodeados de la magia de lo no conocido y absortos el uno en el otro ante la incertidumbre de un quizás.
Le gustaba usar gabardinas muy largas y sombreros de pana, siempre vestía de negro, un día le pregunté, un poco para romper el hielo, si se había peleado con los colores y me contestó que los había guardado en un viejo baúl de madera que tenía al lado de su cama.
No se si fueron nuestras animadas conversaciones sobre poesía, nuestras largas caminatas entre los árboles tomados de la mano o sus serenatas en la madrugada, siempre acompañados de su guitarra, sentados en la escalinata con dos copas de vino tinto que fuí descubriendo su pequeño mundo, el gran vacío que lo habitaba, su miedo a entregarse y a vislumbrar las profundas heridas escondidas entre su piel y su alma.
Poco a poco fuí penetrando en su melancólica mirada y descubrí que a veces la tristeza puede llevar otro nombre, en sus ojos fluían ríos enteros y selvas impenetrables, casi se podría decir que el dolor era su morada y que sólo la música lo acompañaba, cuando cantaba, su voz era tan dulce que rozaba el alma.
Cuando comenzó a sentirse algo mas cómodo a mi lado me invitó a escucharlo tocar el piano en un hotel de una ciudad cercana, recuerdo claramente que me puse un vestido floreado con muchos colores para ver si lo impresionaba, cuando llegué al hotel ya estaba en el piano tocando "Para Elisa", desde la barra contemplé como sus manos y sus dedos finos recorrían el teclado como si lo acariciasen, recuerdo que esa noche, deseé con vehemencia que esas manos acariciaran mi cuerpo de la misma manera como lo hacían con las teclas del piano.
No se en que momento ni en que hora fatal comencé a amarlo, me entregué a su ser con un torrente de pasión, sin lucha y sin sentido, fué un amor diferente a cuantos había tenido, con flores, serenatas, poemas y mucho vino, eramos como hojas de otoño que bailabamos sin rumbo ni destino, sin que nos importara ni un segundo a donde nos llevaría el viento.
Una noche, después de varios meses de serenatas, fogatas en el río, guitarra y poesía, se acerco a mi con su mirada triste y me dijo - Perdóname, no estoy acostumbrado a que me amen - un frío recorrió cada uno de mis huesos y hasta el día de hoy no se explicar porque comencé a temblar de aquella manera que me dejó sin palabras.
Lo vi partir en silencio, con sus pasos lerdos y sus manos en los bolsillos dejando a su paso una estela de sueños rotos y esperanzas perdidas, se llevó consigo mi ansiedad de besos, mi incipiente locura, mi musa y mi universo.
Nunca màs supe de el, se lo tragó el mundo que tanto temía, pero el recuerdo de su voz perdura en cada dulce trino que llega a mis oídos y cuando la vida me acerca a unos ojos negros, recuerdo nuevamente a mi hombre triste, contemplo como en sueños aquellos días y pienso, aún en medio de esta terrible ausencia, que una soleada tarde, así, como al descuido, he de encontrame de nuevo con sus ojos y volveré a perderme en esa mirada borrascosa, de sueños escondidos y soles infinitos.
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Verano dieciocho

Allá por San Juan
se juntaron las guitarras,
la brisa y las brasas.

Tu nombre inaprendido
mojaba la arena
blanca de luna vestida.

La noche cerró la puerta
a solas contigo,
los dos en un solo iris.

No hubo palabra alguna
ni gesto que no quisiera
amarnos por dentro.

Éramos lucientes estrellas
al azar abandonadas,
varadas en seco
con el alma empapada
de mar embravecido.

Con la piel viva
nos venía la muerte, a cada instante
renacidos. Las manos
sobre todo, todo sobre nosotros
y el mundo. Sin respiro.

Tuvimos por horizonte
tu boca y la mía
rebosantes de voces perdidas.
Solo el latir de los labios
mostraba caminos a seguir.

Solo los besos
entrecortan el ansiado silencio
de loves sueltos bañado,
esparcidos, llenos
de dichoso destino.

Quisimos volar,
alcanzar la cima de las nubes,
porque no habría más,
supimos que nunca volvería, jamás
sería otra vez eterna.

No supimos que hablar, ni entendernos
siquiera. Éramos uno: un árbol,
un torrente de verdad cristalina;
éramos un hechizo de amapolas.

Cuando al alba las alas se plegaron
te llevaste tu cuerpo entero, tu luna,
te llevaste mis años, mi adolescencia
bruñida y cincelada con tu recuerdo.

Anhelo volver a visitar tu alma
acaso sin luna, mar, sin arena,
sin ti y sin mí, la memoria sola

Tejiendo sábanas de blanca seda
donde etéreos los cuerpos culminen
sin dolor, sin miedo, tantas ternuras.
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Quién

Dime si sabes
Quien robó la Poesía?
esa que teníamos en cada gesto
en cada palabra y tu boca en la mía
tan secretamente escondida…

Fue el tiempo, los otros, la distancia
o finalmente fuimos nosotros?
mientras los cuervos volaban
y nos susurraban los fantasmas…

Quien ensanchó tanto los mares?
que volvieron a ser océanos
océanos iguales y distintos
fríos y profundos, donde caer
y caer es ahogarse…

Quien? dime quien? mato mis versos
que hacían de cada uno de tus suspiros
caricias de tus dedos sobre mis manos
aferrándose a mi mente y manipulando mi cuerpo…

Quien? quién se llevó de mi boca
tantos besos que aún quedaban guardados
para besar con mis ojos tus sonrisas por la mañana…

Dime si sabes
porque entre nosotros
nos hemos robado esa historia
donde amamos…

Y aquellos instantes
que fuimos más que letras palabras
más que palabras, versos
y como el verso no alcanzaba
escribimos con las bocas, bellos poemas
y cuentos…

Ahora, dime con tu silencio
que yo entiendo
quien te hará eterno verso?
quien será tu reflejo?
porque ese amor
que me ha quedado
nunca será pasado
sino presente en siempre
pero tú, ya hueles a recuerdo
buscando otros pasados
y a mi, a libro en biblioteca
guardado... Lola)
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8comentarios 97 lecturas versolibre karma: 123
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