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Navidad en solitario

Navidad en solitario
mientras recorro Granada
por sus ríos
y sus barrios.

Ya nada es como antes
y muchas cosas
han cambiado.

Veo feliz a la gente,
que lanzan cohetes y
muestran una sonrisa
permanente.

El sol y el día mueren
y las familias buscan el
calor de sus más allegados.

Yo, que vuelvo al piso
por la noche,
me permito el capricho
de comprarme un libro.

Antes solía decir que
mi mejor regalo eras tú,
pero te fuiste.

En realidad me siento
bien y realizado.
Veo a los niños felices
y me vuelvo despreocupado.

Al llegar ceno solo,
reposo pensativo y
comienzo a leer.


Evan Huygens
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2comentarios 91 lecturas versolibre karma: 100

Esclavos

Hoy no,
hoy no puse la tele ni un minuto,
y no vi las desgracias que inmunizan el corazón
y adormecen el alma,
no escuché los estúpidos argumentos
de mentes ignorantes que nos dominan,
no vi el vacío de cabezas huecas
que hacen del culto al cuerpo un fanatismo;

hoy no,
no encendí el ordenador
para ver esa vida virtual que nos condena,
no compartí el vídeo viral del día,
ni desnudé mi vida en fotos,
no entré en ese juego infernal que atonta la mente,
ni revisé mi correo veinte veces
en busca de una ilusión desgastada;

hoy no,
hoy no até el móvil a mis manos,
ni mis dedos a unas letras,
me perdí las charlas sin sentido
de mis trece grupos de whatsapp,
ignoré a mi jefa, me quedé sin batería
y seguía el mundo,
no atendí ni una llamada…

hoy me senté frente al mar, respiré,
saqué mi vieja libreta y escribí unas líneas,
me bebí un buen libro, dibujé una sonrisa
y entendí, que aún quedaba tiempo, y un lugar,
en lo más profundo de mi ser,
para ser libre.

(De "Cuaderno de poesía": laciudaddelasnubes.com/category/cuaderno-de-poesia/)
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6comentarios 91 lecturas versolibre karma: 97

Podré

Si puede el tiempo
desenterrar aquello
que tragó el olvido
y alterar la idea maciza
del orbe sellado

si puede el viento
quebrar el silencio
de la noche suave

si puede romper el mar
aquél límite
que el cielo traza

si puede una abeja
con gala infinita
convertir en manjar
los colores del mundo

si puede una nimia célula
convertirse en dos

si puede el pensamiento
construir torres
y también bajarlas

entonces
podré despertar
y soñarme de nuevo.
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4comentarios 119 lecturas versolibre karma: 80

Aullidos de libertad

Fiereza cubierta de la belleza más indómita, pureza que a la brillante luna suplicas tu amor. Alma noble y fiel, amante inmortal, protector de tus hermanos. Cuestionado desde el principio de los tiempos; siempre temido, a pesar que tus ojos reflejan solo el anhelo de la libertad que siempre fue tuya y que el hombre un día te robó. Eras rey en tus vastos dominios, señor entre todas las fieras del bosque, las montañas y los fértiles valles regados por espejos de plata. ¡Lucha bella criatura, lucha!¡Reclama nuevamente tu trono! Nunca desfallezcas y sigue aullando en la oscura noche, pues el hombre sigue siendo siervo, y tú, el señor de los grandes bosques.
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6comentarios 119 lecturas prosapoetica karma: 75

Arde mi ser...

Este incendio,
que me arrasa por dentro,
quema, mata y destroza,
parte de mi ser y de mi pensamiento.

Avivado con el viento de tu boca,
donde antes había besos,
ahora solo encuentro llamas,
y heridas sin consuelo.

Llamas que calcinan mi alma,
mi semblante y conocimiento,
reduciendo a cenizas,
mil sueños de amor y de sentimiento.
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Odiosa Calma

Odiosa calma,
Que precede la tormenta,
No hay respuesta,
Que valga...

Lluvia,
Se avecinan las tinieblas,
Y tengo fobia,
A que en esencia,

Ya nada valga,
Odiosa calma,
Silencio,
Viento,

Y nada,
No hay nada,
De golpe ruido,
Júbilo,

Rayos,
Fallos,
Que no cicatrizan,
Me callo,

Goteo,
De gotas,
Espasmos,
Truenos,

Y en ellos,
Encuentro,
La fe,
Surge miedo,

Desencanto,
No hay paraguas,
Ni ganas,
De tenerlo...

Mojado,
Calado,
Hasta los huesos,
Buscando consuelo en vasos,

Vacíos,
Whisky,
Hielo,
Y nada,

Tan solo,
Soledad,
Y calma...
Odiosa calma.
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Pedazos de mí

No busco la fama, prefiero ser eterno como los poetas.

Quiero mi bastilla, mi dos de mayo, mi palacio de invierno; quiero que el pueblo jamás vuelva a ser esclavo. Porque un pueblo oprimido tiene el deber de levantarse contra el opresor.

¿Y ahora qué? Vivimos en una sociedad dormida, esclava de inservibles necesidades que el consumo nos impone. Títeres de quien nos vende todo lo que compramos, olvidando que todo lo que importa no puede comprarse: Amor, amistad, salud, tiempo, respeto, honor, vida, etc… Somos esclavos en una aparente libertad.

Otra vez lloran los poetas desde el vergel divino, al contemplar un inmigrante ahogado en el mar o un niño muerto entre los escombros de un edificio derruido por las bombas de los adalides que pregonan la falsa libertad. Otra vez lloran los poetas mientras sonríe el terror.
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6comentarios 99 lecturas prosapoetica karma: 80

Yo

Siempre llego tarde a mi propia vida,
como una marea que llega tarde a lamer las costas de una tierra indefinida,
y siempre quiero cantar como el cisne inmolado
pero jamás llego a tiempo para mi final esperado.

Quiero cantar y ser escuchado,
y reverberar en mí mismo, y ser visto,
pero siempre llego tarde a mi propia vida,
y por todos otros ya fui despojado,
y sólo me queda el silencio,
y dentro sólo me queda el tiempo.

Y pasa el tiempo, y de tarde en tarde,
pienso que he llegado,
pero me engaño,
y ardo, y estallo,
porque quiero llegar a tiempo,
y arder en un momento,
en ese momento, no en otro,
pero es mentira,
y ficción, y engaño, y otros sinónimos
que salen en los libros de medias verdades,
que dicen qué decir mientras no dicen nada,
y con rabia me trago mi lengua,
y mis lágrimas, y mi saliva
y más sinónimos que salen en libros de mentira,
mis mentiras,
más preciadas que el oro.

Siempre llego tarde a mi propia vida
¿Tú no sientes lo mismo que yo?
Como si no fueras nunca de ningún lado,
como si fuera del tiempo estuvieses fuera de lugar,
como un objeto desplazado,
lleno de odio, de furia, de confusión,
de brea ardiente en la que se funden los huesos
de los dinosaurios.

Oh, Dios, ya vuelvo a llegar tarde a mi propia vida.
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3comentarios 70 lecturas versolibre karma: 85

La Planta

Semillas, sol, tierra y agua,
Surgió la planta,
Esfuerzo, riegos y horas,
Venenos matando moscas,

¿Para qué?
Si la planta se tuerce,
Si la planta se muere,
¿Qué hacer?

¿Qué queda de todo ello?,
Un mero recuerdo,
De lo vivido de lo que fue,
Un anhelo de saber lo que pudo llegar a ser,

Esa planta,
También llamada mujer,
Regada de besos, de amor y algún regalo,
Que se torció hacia el camino más malo,

Tanto apartar moscas y acabó con un pulgón,
De dudoso corazón,
Pero así es el amor,
Ella planta,

Ella flor,
Un esquivo girasol,
Del que yo ya,
No soy sol.
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Hilar

¿Son los silencios las rendijas ocultas de la realidad?

¿Entonará el universo un tiempo desalmado?

¿Podrán los jóvenes predecir los bucles del compás interminable?

¿Ataremos deseos en un pentagrama desgastado?

¿Podrán hilar en el tejido que nos une, sentimientos los repudiados?

¿Se corromperá el objetivo que un día nos lanzó por la armonía que pisamos?

¿Acabarán derritiéndose las inquietudes de la cima de las expectativas?

¿Intentaremos arrancar los eslabones de la vida que regentamos?

¿Silenciarán las cascadas del deshielo tantos lamentos de los ignorados?

¿Silbará la nada anunciando su llegada para recrear miedos indelebles?

Quizá ensordeceremos para reducirnos.









*Querido lector de Poemame, te invito a visitar mi rincón secreto: anadeseria.com (Un bazar de deseos que aún no han sido anhelados por nadie.)

Gracias por tu tiempo.
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1comentarios 35 lecturas prosapoetica karma: 39

Ya no quedan poetisas

Ya no quedan poetisas,
Las mató el maquillaje,
Las modas,
Las normas,
El tiempo,
La falta de mensaje,
Pero alguna quedará,
Perdida...
Y quiero que me escriba,
Versos de amor,
Que me despierte a besos,
A versos,
Que desprenda melancolía,
Que mi mayor agonía,
Sea su ausencia,
Porque sí no quedan poetisas,
Tampoco poetas,
Y mi única meta es fundir nuestras letras,
Y unidos, ser poesía, ser poema.
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10comentarios 142 lecturas versolibre karma: 91

Alegoría de la ciudad en ruinas

Cae el sol y empiezan a temblar los edificios
En la margen derecha del río que antes frecuentábamos.
Hay una bola de demolición que en el horizonte
avanza, impasible por el aire.
Recorre entre la nada y mi pecho la distancia
Y golpea hasta arrancarme del suelo los pies anclados.

La ciudad se inunda y yo me seco,
Recuperándome del inesperado mandoble,
Encogida en un rincón perdido
Mientras la vida retoma su ritmo
Y olvida, olvida, olvida.
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Viento

Me despierto solo y vivo solo.
Me acuesto solo y sueño con ella.

En mis sueños existe. En mis sueños somos.

Ojalá no despertar. Ojalá no ser.

Pero siempre despierto.
Solo.

Cada mañana sabe igual,
A humo, a nada.

Como la última calada.

Esa tan apurada que llega al filtro
de tu último cigarro antes de dejarlo.

Lo primero que aparece siempre es el techo.
Techos diferentes pero mismas sensaciones.

Hasta que me incorporo, me froto los ojos y me pongo las gafas.

Entonces veo.

Veo su lado de la cama perfectamente hecho.

Intacto.

Frío.

Salgo al balcón y el aire golpea mi cuerpo.

Necesito que aparezca por detrás y me abrace. Sentir su calor en la espalda y sus labios en mi cuello.

Tener la certeza de lo imposible me derrumba.

Pienso que el viento es como el pasado,
que duele más sobre mejillas mojadas.

Me recompongo.

Solo.
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Metamorfosis en el jardín caduco

He vivido un otoño interminable,
asentada en un jardín caduco
que ha ido perdiendo las hojas cada mes
hasta no ser más que osudos brazos
clamando por un cielo verdigrís que rozan
y rozan
y rozan
pero nunca llegan a tocar.

Fui larva agonizante
y oruga remolona
cobijada a la sombra
del gran sauce
de la orilla de una corriente azabache.
Mareas saladas le recorrían el ceniciento tronco,
como cárcavas abriendo de avenidas el barro,
risa amortiguada por la madera,
gorjeo cómplice y brazo familiar sobre los hombros.
Único sauce llorón entregado a lágrimas de carcajeo.
Bendita oruga.

Fui capullo frágil y vano
mientras iba el suelo trenzando su melena tricolor
(doce meses)
arrancándose mechones de hojas vivas
(doce meses)
arrancándose mechones de hojas muertas.
El sauce se marchitó,
vertió su savia al sustrato y florecieron otros
minúsculos, endebles tallos verdes azotados por la trémula brisa.
Bendita crisálida.

Fui mariposa de alas ojipláticas
sobrevolando las cumbres lampiñas del jardín
Hemolinfa nutriendo el vuelo
por entre las tumbas del verano.
Allí, los tallos doblados;
allí, las ramas resecas;
allí, los frutos secuestrados;
allí, las semillas volatilizadas;
allí, el humus fresco
dibujando una señal de fin de ciclo sobre la hierba.

Fui tantas cosas para perderme, yo también,
en el jardín caduco
de la ribera negra.
Ahora abandono el hogar,
atrás queda el cobrizo color de la muerte anunciada,
que no por conocida es menos cruenta.

Solo me apoyo en la esperanza de que llegue pronto la primavera.
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3comentarios 98 lecturas versolibre karma: 87

Soy

Soy el cielo que nunca se acaba,
Eterno en su noche oscura,
Férreo en su determinación esclava
De todo aquello que ama y por lo que no se decide.

Soy una marea intermitente,
Aguas arriba y aguas abajo,
Arenas removidas por la batiente
Espuma que me encharca las entrañas.

Soy la tierra sucia que pisan tus pies,
Marrón el fango en que me pierdo
Cuando intento recuperarme del revés
De saber que me hundo sin remedio.

Soy un sueño turbio y taquicárdico,
Infarto tras infarto en las costillas,
El reflujo amargo que abandona mi estómago
Y se lanza a la boca sin ambages
Para apuñalarme el gusto y las palabras.
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7comentarios 63 lecturas versolibre karma: 92

Altares

Paso días entre andenes,
viendo vidas malogradas,
entre hipnóticos vaivenes.

Andan juntas y calladas
en caóticas manadas.

No alcanzo a ver sus semblantes.
Siendo todos diferentes
para mi son semejantes.
Cuando intento presentarme
ni reparan en mirarme.

Vivo rodeado de extraños
ignorando mi existencia
aun notando mi presencia.
¿Dónde queda su decencia?

Frente a pequeños altares,
sus cabezas agachadas.

El lento y constante baile
de las hordas trajeadas
que caminan embobadas,
sobre suelas desgastadas
por las piedras del camino.

Todos me parecen muertos
hasta alcanzar su destino.

Otrora mentes libres.

Ahora viajan atrapadas
en pequeñas ventanas
que les calientan los dedos
e iluminan sus caras.

Mil puertas hay en sus manos
y con suerte una abrirán.

Viven para sus retratos,
esclavos de un nuevo afán.
Documentan sus miserias,
mitifican lo banal.

Con sus miradas perdidas
frente a trozos de cristal.

Aún no entienden esa magia
o la están usando mal.

Creen que el trazo de una pluma
solo puede dibujar.

Todos marchan por un túnel,
no se ve luz al final.
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3comentarios 86 lecturas versolibre karma: 87

No he vuelto

Cómo,
Desde qué punto se decide pensar para atraer,
Si ahí está.

No llega, donde se supone que habita quien habla
Aun no llega,

Dejado de lado,
Esperando su venida
Dejado de lado,
Aun viajando,
Esperando a que vuelva,
No sé donde viene.

Aun no se dónde viene,
Me tiene ocupado pensando,
Su ausencia me duele.

Fui en su búsqueda,
Lo encontré divagando
En la calle,
Solo caminando,
Esperando que mi ego
Se disuelva y recuerde lo pactado.

Por otro lado,
Una vez que lo encuentro
Reclamo su ausencia
Y pongo en duda mi palabra.
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Haiku del vaso

¿Lleno o vacío?
Lo importante es el vaso
y sus momentos.
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Desvelo

Me sabes a desvelo.

Me sabes cuando te espero
y me desespero
cuando no sé a qué sabe tu sabor.

Me sabes a desvelo.

Me sabes al triunfo del séptimo día,
tras pasar los seis restantes
imaginándote desnuda en mi cama.

Me sabes a desvelo.

Me sabes a la jaula de libertad
que dejaron las astillas de la Bastilla
donde, pensaba, tenía mi pecho.

Me sabes a desvelo.

Me sabes al epílogo entre dos amantes
que dejaron la tarea de amarse
para cuando fuese trece y no martes.

Me desvela a lo que sabes.

Quién lo diría, vida mía,
que aprendería a reconocer tu sal
en una piel llena de heridas,
yo que pretendí ser mar para tu rio
y que terminé siendo llanto
en el fondo de tu ombligo.

¿Y sabes qué me desvela?
Que para este mar que se derrama
ya no eres mi salida de emergencia.
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