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El Cementerio de Jaca

Hola, me llamo Ruth. Os voy a contar una historia que me ocurrió cuando tenía quince años y que jamás olvidaré.
Estaba veraneando con mi familia en Jaca, un precioso pueblo de Huesca. Me costó una semana convencer a mis padres para que me dejaran ir a la discoteca con mis nuevas amigas, Silvia y Miriam. Las conocí el primer día en la piscina de los apartamentos. Me vieron jugando con mi hermano pequeño y enseguida se acercaron para conversar conmigo. Silvia era un par de meses mayor que yo, y Miriam tenía diecisiete años.
Sin medio de transporte, sólo podíamos optar a la discoteca del camping. Pero el acceso estaba controlado. En la entrada del recinto los vigilantes comprobaban la identidad del personal que deseaba franquear la puerta. Nosotras no disponíamos de credenciales, ni de un aliado que desde el interior pudiera ayudarnos.
—Hay una solución —dijo Miriam con solemnidad.
—¿Cuál? —pregunté expectante.
—Nosotras hemos entrado dos veces saltando la valla de atrás —comentó Miriam —. Pero no sé si te dará miedo —hizo una pausa misteriosa y continuó —: Hay que atravesar el cementerio. Si vas corriendo y con los ojos medio cerrados no ves nada.
—¿Sólo tenemos que saltar un muro?, ¿no hay una puerta principal? —interpelé dubitativa
—Hay un portón de hierro, pero siempre está abierto —respondió Miriam guiñándome un ojo.
—Parece fácil —contesté sonriendo mientras recreaba mentalmente la escena.
—Pero no le has dicho nada de la vieja loca que vive por allí —añadió Silvia.
Entonces entre las dos me contaron que al lado del cementerio vivía una anciana que se llamaba Teodora, famosa en el pueblo por sus excentricidades.
La describieron como una vieja desgreñada, con ojos desorbitados y uniformada con un atuendo de hechicera malograda. Me explicaron que la anciana emergía de su caótico habitáculo esgrimiendo un sinfín de maldiciones a quienes atravesaran el cementerio en plena noche. Era su cometido y lo llevaba a cabo sin distinción.
Después de cenar esperaba impaciente que vinieran. Cuando llamaron a la puerta salí emocionada. Íbamos las tres riendo y botando por la calle. Nuestras melenas danzaban coquetas en el aire, el mismo que enamoramos con aquellas risas frenéticas: la hilaridad de la juventud.
Intentamos cruzar la entrada del camping, pero el vigilante nos paró y tuvimos que tomar el camino del cementerio.
Antes de llegar al camposanto atisbé el hogar de Teodora. Era una casa lóbrega; con un jardín repleto de objetos decorativos fantasmagóricos, y abundante vegetación marchita. El estado de la fachada era deplorable, con ostensibles grietas y desconchones.
El mensaje estaba claro: había que correr y saltar la tapia en tiempo récord.
Y lo hicimos. Aun así Teodora advirtió muestra presencia y salió de su morada blandiendo una escoba mientras lanzaba maldiciones a voz alzada. Por suerte estábamos a dos metros de saltar la tapia y no puedo darnos caza. Pero su imagen espasmódica y espectral se quedó impregnada en mi mente.

Al llegar a la discoteca dos chicos fueron directos a por mis amigas, y yo me quedé sola. A los pocos minutos las perdí de vista, lo único que deseaba era volver al apartamento con mi familia. Al llegar a la salida del camping vi al mismo vigilante que nos prohibió la entrada. Seguramente no me hubiera reconocido, pero no me atreví a cruzar el acceso. Creía que tomaría represalias avisando a mis padres o alguna contrariedad parecida. De modo que volví al muro del cementerio.
Mientras franqueaba el camposanto vi caer unos guijarros cerca de una lápida, pensé que detrás me aguardaba la anciana agazapada para asustarme. Paré y me acerqué temerosa, pero no vi nada. Y justo al enderezar mis pasos atisbé el espectro de un chico reclinado sobre el portón enrejado, me miraba y me extendía la mano. Avancé sin miedo hacia él y le ofrecí la mano. Enlacé los dedos corpóreos con los suyos traslúcidos, y sentí la embriagadora calidez de su energía.
Caminamos unidos por el bosque, mirándonos y sonriendo continuamente. Tenía el pelo castaño claro y divinos ojos verdes soñadores. No sé cuándo murió, pero su indumentaria indicaba que éramos coetáneos.
Me llevó junto al arroyo, la luna llena reflectaba en el agua abrigando el lugar con luces irisadas.
No hablaba, sólo transmitía un infinito estado de paz. Sentí cómo me abrazaba y su mano etérea acariciaba con dulzura mis bucles pelirrojos.
En ese momento clavé mi mirada color café sobre sus evanescentes ojos verdosos y me dormí acunada en su aura placentera.
Al cabo de tres horas una susurrante voz me dijo:
—Ruth, despierta.
Me alcé como un resorte. Pero el espíritu ya no estaba. Desande el camino corriendo. Las ramas de los árboles se agitaban con virulencia creando sombras amenazantes, mientras el viento silbante contribuía en el plano acústico acrecentando la tenebrosidad del paraje.
Llegué al cementerio y lo busqué, pero no lo hallé. Pasé sigilosamente por delante de la casa tétrica de Teodora, y al final llegué a mi apartamento.




Me desperté pasado el mediodía y bajé a la piscina. Allí Silvia y Miriam me aguardaban para disculparse de lo ocurrido. Les dije que lo entendía y no estaba enfada con ellas. Un mohín de perplejidad cruzó sus rostros, no comprendían mi firme indulgencia.
Cuando les participé por dónde salí, las dos exhalaron sendos suspiros ahondados del alma.
—¿Por el cementerio tu sola? —interpeló Miriam con estupor abriendo exageradamente las cuencas de los ojos —. Pensábamos que saldrías por la puerta.
—Sí. No tuve ningún problema, llegué rápido a casa —respondí soslayando los hechos.
—Esta noche volveremos. Vendrán con un amigo que casualmente ayer no fue. Le hablamos de ti y te está esperando —argumentó Silvia complaciente.
—¿Si? Perfecto —contesté sin celebrarlo.
—Cuando te lo presente vas a flipar —comentó Silvia risueña —. ¡Está buenísimo!
Aquella noche me arreglé más que nunca. Recuerdo que llevaba una minifalda tejana ribeteada con unas piedrecitas de colores y una blusa de tirantes negra. Le pedí a mi madre que me pintara la raya superior del párpado para que me quedara perfecta.
Mis amigas me rindieron un sinfín de alardes y por la calle varios chicos me lanzaron piropos en exclusividad.
Oteamos al mismo vigilante que la noche anterior. Ni lo intentamos.
Atravesamos el cementerio cautelosas para no alertar a Teodora. Ellas saltaron la tapia y yo no. Mi rostro reflejaba la férrea determinación de permanecer en aquel lugar de modo inequívoco.
—Ruth, ¿por qué no saltas? —preguntó Miriam desde el otro lado.
—Mi cita está en el cementerio —afirmé categórica.

Marisa Béjar, 31/05/2017.
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Entre Sofía y Helena

En cierta fecha que se me escapa y en un lugar que ya a mis 59 años mi memoria plastama de forma bastante amorfa, tal vez un jardin, recuerdo haber conocido a Sofia, una persona alegre bastante hiperactiva aunque bueno teniamos siete y nueve años (en el caso de sofia)

Cuando nos empezamos hablar lo hacíamos manera poco coherente de cosas de adultos y de nuestros hermanos mayores, matematicas,geografia, leyes anticorrupción y deporte; realmente no teníamos ideas de que estábamos hablando pero nos divertiamos usando palabras de las que en ese momento no teníamos la más mínima idea de su significado. La pasabamos muy bien incluso en los peores sustos, como cuando Angel el perro de nuestro vecino nos dio un buen escarmiento cuando nos tomó por sorpresa tratando de tomar unas flores. Pero dejare de divagar creo que abusó de su tiempo.

Prosiguiendo Sofia era muy linda con un cabello negro hasta los hombros y unos ojos verdes, yo me queda absolutamente distraida a veces mirandola. Ella me decia que le gustaba mucho mi cabello rizado, en cambio a mí no me gustaba mucho, normalmente usaba gorro me abstenia de mostrar mi cabello mucho.

- se podria decir que ustedes son siempre fueron amigas, ¿verdad? - pregunto uno de sus alumnos.

- ¡claro!- exclamo Helena desde su escritorio - pero, durante un tiempo nos peleamos en ese entonces siempre que hablaba de ella me referia a ella como mi no amiga -

levantando una mano una alumna la interrogo -¿por que?- Helena tomo un sorbo de cafe antes de continuar.

-Sofia y yo eramos muy excéntricas y pense que siempre seria asi, pero de un tiempo para otro se volvio muy introvertida apenas hablaba conmigo y siempre se iba con Daniel -

¿Daniel? pregunto en seco una de las alumnas que se sintio curiosa por el relato.

-antes de lo que piense, Daniel no era el novio de Sofia, era un chico paralitico que aveces cuidabamos, a mi realmente no me emocianba la idea, le no podia hablar tampoco moverse por si solo - hizo una leve pausa para sonreir ya que una vieja imagen de infancia se pinto claramente en el reflejo de su café.

-¿por que no se movia Daniel? - otro alumno quiso añadirse a la interesante conversacion.

- Daniel al igual que Juan su compañero, tenia problemas motrizes, pero eso ya lo entiendes ustedes, en su tiempo yo no lo entendia. Daniel para mi era unicamente soportable gracias a sus curiosos ojos, pues tenia un de color azul claro y el otro de un verde un poco grisaseo; a Sofia le encantaban por eso se esforzaba en cuidarlo todos los dias, por eso se empezaron a difundir rumores que Daniel era un hermano de Sofia o su novio, era divertido verlos juntos pero al mismo tiempo un poco molesto-

interrumpida por Maria su estudiante más brillante Helana sintio que el pasado se repetia - Daniel necesitaba ayuda, Sofia era buena con él, ¿por qué usted no maestra? -

Desarmada ante esas palabras sintio como una lagrima cai de su rostro - tienes razón debi ser mejor con él, pero nunca fui mala, de hecho le tenia cariño en el fondo, pero yo no lo sabia en ese momento, fue entonces que decide que Daniel no abusaria más del buen corazón de Sofia, asi que como una dura maestra siempre lo tomaba forzandolo a a intentar caminar y hablar -

-¿Sofia la intento detener? - este dia era curioso para Helena hasta Edward su alumnos menos entusiasta estaba participando.

- pues sí por eso incluso discutiamos mucho, pero con él tiempo empezo a tolerarlo, ya que un dia Daniel movio un pie- una sonrisa nuevamente se formo en rostro de la Helena, pero esta era un poco más melancolia - imaginen niños nuestra alegria cuando vimos eso, pero quedabamos locas de felicidad cuando hablo y nos digo gracias, por ultima vez-

El salon cayo en la tristeza pero Helena les devolvio el animo con el final de su historia - lo más bello fue que eso me ayudo a mejorar mi amistad con Sofia y ha entender lo mejor de una amistad es ayudarse y a otros pero eso quedo entre Sofia y Yo.
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Primavera

Primavera ya desgranas cada gramo de amor que hay en mi alma

llenando de ilusiones mis cálidas mañanas,

tu olor tu calma toda, irradian esperanzas

que anidan en cada rosa marcada con tus alas,

te amo primavera, alegras siempre todo,

arropas mi tristeza llenándola de ganas.


Estaba en mi ventana mirando primavera

que vas tiñendo de verde las praderas,

derramas alegrías, esparces la belleza,

mi espíritu se anima mirando tu grandeza,

mi linda primavera, despiertas mis instintos,

descubres mis bravezas,

mi piel se eriza toda si siente que la besas.


Mis días están quietos, no quedan ya las sombras,

no existe más el frio, tu luz lo llena todo anulando aquel hastío,

ya lavas con tus aguas la suciedad que deja aquel invierno amargo,

volviste primavera llenando aquel vacío.


Volviste primavera cargada de promesas,

me sacas los demonios, me calmas, me acaricias,

llenando mis ausencias, tus cálidos abrazos me endulzan la existencia,

tu calor me llena toda, mi linda primavera,

no encuentro las palabras que expresen mi emoción

no entiendes de tristezas, ni de lágrimas amargas,

aquí ya estás de nuevo, sanando el corazón.


Los valles se engalanan vistiéndose de flores, los ríos corren libres,

ya nada te detiene hermosa primavera,

los árboles se mesen bañados con tu llanto, un llanto de alegría,

que borra aquel quebranto que deja la sequía,

sequía brava y triste poblada de miserias, tu mundo ya no existe.


Es muy temprano, aún no amanece y la primavera esbelta,

bailando cual mozuela, recorre cada espacio,

lo llena, lo engalana, lo viste para fiestas que alegran las mañanas,

volviste primavera trayéndome ilusiones, y muchas esperanzas.
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Lugar de siempre

Tengo 18 años, no se muy bien aún como funciona la vida, he vivido situaciones duras, pero no mas allá de los problemas de un adolescente. Desde que era pequeño he tenido una pandilla de amigos, siempre habíamos estado muy unidos, con los años esos lazos se han ido rompiendo y cada uno a seguido su camino. Nos juntábamos todos en el lugar de siempre, aquel parque de la esquina, que tiene más historias nuestra que las que nosotros somos capaces de recordar. Antes ocupábamos dos bancos enteros, ahora sería un milagro coincidir mas de tres personas en ese banco. Hoy en día aún cuando voy a clase y paso por ese parque, nuestro parque, me quedo mirándolo y siempre se me viene un recuerdo a la cabeza capaz de sacarme una sonrisa. Es triste dejar una etapa atrás y más si esa etapa que dejas atrás conlleva dejar a los que una vez fueron tu familia, ojala pudiera volver a vivir un día de esos en los que solo habían risas y hablamos de un poco de todo, pero sobre todo de mucho de nada, en nuestro lugar de siempre. Peter pan tenía razón, aveces hay que quedarse como un niño para seguir disfrutando. Nunca dejes al niño que llevas dentro, es lo único que te puedo aconsejar y saber que no me voy a equivocar.
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Hola, me llamo Wood

Hola, me llamo Wood. Como todos los días me he levantado de sopetón de la cama, me he puesto mi sombrero y he salido a la calle para ir a trabajar. La verdad no me apetece ir a trabajar, pero, hay algo en mi que me obliga a ir. Durante el camino me choque con la misma pared con la que me choco siempre, parece que aun que la vea venir nunca me aparto, todos los días esta hay esa maldita pared. Siempre que me doy contra ella les oigo reírse de mi, no se que les hará tanta gracia la verdad, a mi me duele. En el trabajo son todos los días igual, mi jefe me echa la bronca por algo que he hecho y la verdad no se ni lo que es, cuando esto pasa también les oigo reírse. Una vez de vuelta a casa después de un duro día de trabajo, me persiguió el mismo perro que me persigue todos los días y me toco salir corriendo como siempre. Ya en casa colgué mi sombrero, y me metí en la cama. Mis cuerdas callaron del cielo como todas las noches y por fin era libre para hacer lo que quisiera, pero, sin nadie que manejara mis cuerdas no era capaz de moverme, al menos siempre seré libre de pensamiento. Se cerro el telón y las risas de antes desaparecieron, dejaron unas monedas en la entrada y se fueron. Y si todos en el fondo fuéramos marionetas como lo es Wood, utilizadas por alguién para su propió interes.
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Impetu I

La Barceloneta y sus luces.
El mar y las olas, tu mano en mi cadera.
El cielo achicando las gotas,
yo sonriente,
por qué soy de las que aman mojarse.
Tus labios y mis corneas,
entornándose, imaginándose.
Una cerveza, dos, tres, cuatro, cinco.
Caminar sin parar, sin destino, sin objetivo, como nosotros.
Hablar, sin fin,
sin un punto en concreto al que llegar.
Pararse a observar, respirar y quejarnos un poco del mundo, y acto seguido creer que lo podemos arreglar.
Ser superfluos, inconstantes e inconscientes.
Más que nada, porque siempre llega un punto en el que el beso es la claridad de la situación.
Estoy segura que si los ángeles existen,
nosotros somos su comedia.
La de dos personas que se acaban de conocer, y no hacen mas que sandeces.
Es bonito, llega el primer beso.
Sabe a estrellas.
Huele a algodón de azúcar.
Sientes lo que siente una persona cuando besa a bocajarro, extasís,
pero sin la droga.
Dicen que al besar utilizamos 34 músculos,
pero es que en realidad, el más importante es el que no se cuenta.

Mis manos dicen que si,
y mi corazón me pregunta que qué coño estoy haciendo.

Bien,
otro día seguiremos con la segunda parte.
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De piel a piel

Y en los sueños se aparecía
Viajando hacia otra dimensión
Donde el silencio de la noche
se convertía en nostalgia y melancolía

Ambos cuerpos se fundían
De amor y fuego pasión
Creando el mejor poema ardiente
escrito de piel a piel

Amándose con fuerte intensidad
Sentimientos y energías se unían
convirtiéndose en flamas divinas
Con suaves caricias que salían

desde el alma... hasta la piel


#DePielAPiel
#DesdeElAlma

Aydil DR
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El Límite del Bosque (parte III)

Ambos se enfrentaron. Temblaron los cimientos de la tierra y el cielo y se quebraron todos los pilares, jóvenes y antiguos. Las estrellas temblaron y la noche se deshizo en una sombra temida y terrible. Los arroyos crepitaron y sobre ellos fluyó el fuego. Los animales huyeron y murieron, y todas las hojas de los árboles cayeron pálidas y pardas sobre el suelo hendido y arrasado, convertido en ceniza.

Ella cayó sin conocer la rendición y con su último aliento derramó todas sus lágrimas hasta aquellas más escondidas, aquellas cuya existencia ni ella misma alcanzaba a conocer. Si hubieran quedado estrellas sobre aquel cielo, estas hubiesen gritado de dolor y derramado su trágico llanto sobre el mundo, pero no, no había estrellas, ni luces, ni cielo sobre aquel nuevo y negro firmamento. Ella, última esperanza, había sido derrotada por una fuerza inmensa y oscura, de fango, ceniza y oro. Ella dio su vida en el límite del bosque porque esa fue la causa y el origen de su historia, pero aquel ser capaz de agarrar el mundo con un solo brazo y de apresar la libertad con una sola de sus garras, aquel ser, sin rostro ni cuerpo, aquel ser cruzó el límite del bosque, del último bosque, alcanzando el dominio sobre el mundo.

Cuentan las lenguas de los que habitan en las raíces de los árboles que cuando aquella esperanza yacía en el suelo, ya sin fuerzas y casi sin vida, agarró a aquel monstruo deteniendo su avance durante unos segundos. Con tanta fuerza que aquel ser sintió miedo, por primera vez, se había sentido vulnerable. Sin embargo, ella perdió su último aliento en esta advertencia, en esta última y severa voluntad de justicia, un grito eterno que amenazaría por siempre el reinado de aquel ser. Su hermoso cuerpo se deshizo en un suspiro de gotas, dulces y cristalinas, que reflejaron el poder indómito de los recuerdos de un bosque y los guardaron hasta que llegase un tiempo en el que alguien pudiese encontrarlos y recuperarlos, hasta que llegase un tiempo en el que el grito del bosque despertase en las profundidades de las gargantas de los hombres y mujeres justos.

Él reinó con la dureza del hierro y el hambre sobre los cuatro rincones del mundo. El bosque murió, porque fue olvidado por todas las conciencias y la barbarie desbrozó la tierra fértil y las corrientes de agua, pero aquellos reflejos eternos estaban presentes ya en la luz de las estrellas, allá donde nuestras miradas vuelven cada noche intentando hacernos recordar quienes somos realmente.
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La Teoría

Efectivamente hay universos paralelos, pero sólo se tiene constancia de ellos una vez finalizada tu primera etapa, esa que en vuestro “universo” denomináis vida. En el momento en que “pasas a mejor vida” eres transportado al siguiente nivel, la segunda etapa, en ella sí eres consciente de que en un piso inferior se sigue viviendo tal y como antes hacías, pero en esta ocasión las prioridades son otras desde el inicio de los tiempos, con lo cual, el ser humano adquiere una nueva perspectiva de las cosas y ello incide en nuestra forma de pensar, y por consecuencia, de evolucionar.

Inicialmente no se aprecian las diferencias con el universo anterior, simplemente te vas dando cuenta, cuando llega el momento, de que los que aquí habitan ya han pasado por su primera etapa y te cuentan sus experiencias, y entonces, haces lo propio, buscas a aquellos que añoras e imaginabas, en el fondo, que los habías perdido para siempre, pero, sorpresa, no es así, la euforia te invade por ello y los abrazas con todas tus fuerzas, nunca olvidaréis la segunda primera vez que vuelves a ver a tus seres queridos, es una de las sensaciones más increíbles y difíciles de explicar, tanto que la recordaréis en los universos restantes.
Poco a poco vas tomando conciencia, y compruebas que esto es más largo de lo que parecía, se desvelan los misterios que tu mente antes era incapaz de comprender, y por ello no reconocía.

La “vida” en la segunda etapa dicen que es más complicada que en la primera debido a la paradoja del conocimiento, esa que cuenta que “la ignorancia hace la felicidad”; cuanto más sabes, más cosas son las que te preocupan, no obstante, eres más consciente de lo poco que sabes realmente.

El mundo aquí ya no se rige por religiones sino por teorías, y la teoría más generalizada es que en nuestra tercera fase volvemos a nacer con una conciencia libre de memoria, ya que nuestra conciencia individual y global necesita regenerarse a fin de subsistir. La otra gran teoría es que seguimos acumulando fases con una misma conciencia, hasta llegar al 100% de ella, la calma absoluta, donde ni siquiera se ha llegado en el último nivel, sea cual sea, ya que todos los niveles coexisten en el mismo espacio-tiempo, simplemente no los veíamos porque no los comprendíamos todavía.

A la Tierra aquí la denominamos Tierra 2, lo sé, no es nada original, imagino que será por un tema de no desarraigarse demasiado de nuestros orígenes. Es similar a Tierra 1 con ciertas diferencias destacables. La primera es que aquí todo está mucho más avanzado en todos los sentidos, el conocer la verdad de los universos de inicio te abre la mente y te prepara para unos objetivos mayores a los que antes no aspirabas. Además no se han llegado a extinguir los dinosaurios, y muchos han evolucionado a otras especies desde que hubo la primera “muerte” en la Tierra 1. Hay grandes zonas en el mundo donde el hombre no suele hacer acto de presencia, por seguridad, y viceversa. Como en la Tierra 1, suelen ser selvas o parajes aislados de la humanidad, donde viven los grandes depredadores, con mentes pensantes e inteligentes, conscientes del peligro que puede provocar la ira del hombre.

Distintas razas de primates se convirtieron en “algo más” con el paso de los años, ahora son muy parecidos a los seres humanos en su primera fase, gozan de gran pelaje la mayoría y se rigen por religiones de lo más variopintas.
El ser humano también ha evolucionado, somos más altos, no tenemos meñiques, la cabeza es más grande y disponemos de un tercer párpado que nos protege de la luz solar cuando nos conviene, sin privarnos de la visión. La mayoría somos de tez morena y de ojos algo rasgados.

El paso de la primera a la segunda fase consiste en un nacimiento, y suponemos que es así en todas las fases. Naces en el seno de una familia, que es tu segunda familia, y que quieres como a la primera. Entonces tienes que aprender todo de nuevo, tal y lo como conocemos de la primera vida, con la salvedad de que también aprendes a recordar tu vida anterior, con mayor o menor claridad. Igual que aprendemos a hablar, aprendemos a recordar, y hacia la pubertad, sentimos el deseo de buscar a nuestra familia anterior, como si de unos padres biológicos se tratara. Hay un registro universal donde los padres dejan sus identificaciones para que los hijos les puedan encontrar cuando lo crean oportuno, ya que es extraño que un nacimiento coincida en el mismo seno de una familia anterior.

Por norma, no hay contacto entre universos, se sabe desde hace millones de años que la interacción entre universos puede “deteriorar” el devenir natural de la historia, y en consecuencia se han abandonado casi por completo todas las investigaciones que seguían esa vía, aunque es posible. Físicamente sólo es factible cada 1223 años, en el momento en el que las dos galaxias de diferentes dimensiones convergen en un punto exacto, que recae justamente en un mismo lugar de nuestras tierras, si alguien se sitúa en dicha zona en el momento indicado pasa a formar parte del otro universo, eso sí, con viaje de vuelta sólo a los 1223 años. Ese punto, en la Tierra 2, está localizado en un lugar denominado Triángulo de Convergencia, comúnmente conocido como La Teoría, se han construido una especie de gradas allí donde acontece, pero el lugar no pertenece a ningún país ni estado ya que tenemos claro que es algo propiedad de todo ser vivo, para bien o para mal, y de donde surgen todas las teorías y religiones habidas y por haber, sin embargo es un lugar de depredadores y es mejor ir preparado si vas a visitarlo. En la Tierra 1, ese lugar está en lo que conocéis como Egipto, exactamente abarca la superficie de la pirámide mayor de Giza, que fue construida para que nadie pudiera pasar de un lado al otro sin quedar incrustado en la piedra, se dice que hay un mecanismo interior de la pirámide que deja libre el espacio suficiente como para poder acceder sin peligro. La forma piramidal y la denominación del triángulo no son por casualidad, el hecho es que en el momento justo de interseccionarse ambas galaxias, se emite un destello triangular que queda reflejado a los dos lados de la pirámide mayor en forma de dos triángulos menores, de ahí la construcción de las otras dos pirámides, para guardarse en salud, aunque ahora se sabe que sólo es posible el intercambio en la zona central del triángulo mayor.

Que se sepa, se ha “viajado” sólo dos veces al primer universo en nuestra historia, y se desconoce si se ha hecho a la inversa en alguna ocasión antes de la construcción de las pirámides. La primera vez que se viajó fue en una época en la que el enfrentamiento entre humanos y dinosaurios era absoluto, y en medio de la confrontación se decidió aprovechar La Teoría para extinguirlos en vuestro mundo, cosa que se consiguió casi totalmente, pero eso sólo hizo que se transportaran todos aquí, aquel año hubo millones de nacimientos de pequeños dinosaurios y fueron ellos los que casi nos extinguen a nosotros, pero seguían llegando nacimientos humanos porque seguían muriendo personas en la fase 1, y con el tiempo se comprendió desde ambos lados que debía existir un equilibrio, y las cosas se calmaron hasta el presente, no obstante las especies más avanzadas siguen recelosas porque les hicimos desaparecer en el primer universo, y todavía no sabemos qué consecuencias puede tener eso, aquí siguen teniendo hijos, pero se ha comprobado que carecen de la conciencia anterior.

Aquí sabemos, debido a la conciencia adquirida, que es un hecho que la humanidad en vuestro mundo ha tenido más civilizaciones de las que creéis actualmente, llegó casi a la extinción en el momento álgido de los dinosaurios, pero un puñado de personas lograron sobrevivir, al igual que aquí en la misma época. Esto no significa que cada muerte coincida con un nacimiento aquí, pero sí la mayoría, aunque de tanto en tanto nace algún bebé libre de memoria, se denomina novonato.
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No busques imperfecciones son mínimas cuando abunda tanta belleza

Allí estaba observando la creación
de la cual se sentía orgullosa,
todos los que la veían la admiraban
y le decían lo bella que quedó,
se tardó tanto en crearla,
le puso tanto amor a cada pieza,
cada puntada llevaba algo de sí,
un pensamiento, una reflexión
una idea, nostalgia , alegría
o una tristeza salida de su interior.
Cuando la inició no veía el día
que la terminaría, la llevaba en la imaginación,
nunca antes lo había hecho pero lo lograría
ese era su gran reto.
Y llegó el día en que pudo verla hecha realidad,
creo que realmente no hubiera importado
como quedaba, al final de cuentas
fue hecha con tanta ilusión y empeño.
Pero sí, si quedó bella
eso no cabía la menor duda.
Y ahí estaba el observador
escudriñando con detalle, cada pieza,
por todas partes y por fin dijo:

¡Mira aquí, aquí se ve, no uniste con exactitud!

Cuántas veces somos así,
y solo vemos los defectos aún
siendo tan pequeños ya sea en personas,
en acciones, en cosas, queremos perfección
y no vemos el empeño, el trabajo, lo espléndido que son,
lo agradables, sus virtudes lo bueno que tienen
o lo hermoso son en su interior.

Con la vida es igual, no vemos ni valoramos
lo bueno.

MMM
Malu Mora
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El Límite del Bosque (parte II)

Entonces, frente al bosque y sobre la extensa pradera de hierbas muertas, se levantó. Ella lo miraba con resignación y voluntad inquebrantable, pero no pudo evitar que las lágrimas de todos sus recuerdos le desgarrasen su mirada, sin perderlo de vista, sus ojos eran el muro y la espada, eran la última frontera, cargados de dolor y de rabia, eran la última voluntad del bosque y su última y la más fuerte de sus defensas. ¿Serviría de algo resistirse a aquella amenaza tan antigua y poderosa?

Se levantó sobre las hierbas muertas de más allá del bosque y su piel era de ceniza. Ella no cedía. Levantó su cabeza y sus ojos eran de llamas. Ella dio un paso al frente. Él habló y su lengua era vieja y su voz de acero forjado y muerte. Ella sonrío con fuerza primaveral, mientras que sus dos últimas lágrimas cayeron, humeantes, contra el suelo. Él tenía un aliento de humo que asesinaba el aire, él tenía un cuerpo de fango y ceniza que marchitaba todo cuanto existía: el verde de las hojas y el marrón de la tierra, la agilidad del viento y el azul del cielo, la música de los ríos y las aves y las transparencias y las luces de sus aguas. Él era la muerte y el yugo, las cadenas y el silencio, la desolación y el olvido. Ella solo era el último bastión del último bosque virgen que quedaba en toda la faz del mundo.

Ambos se enfrentaron. Temblaron los cimientos de la tierra y el cielo y se quebraron todos los pilares, jóvenes y antiguos. Las estrellas temblaron y la noche se deshizo en una sombra temida y terrible. Los arroyos crepitaron y sobre ellos fluyó el fuego. Los animales huyeron y murieron, y todas las hojas de los árboles cayeron pálidas y pardas sobre el suelo hendido y arrasado, convertido en ceniza.

Ella era firme, fuerte y no cedería, él tenía un gran poder, el poder de las voluntades robadas y de las tierras usurpadas, ¿conseguiría derrotarla?
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El Límite del Bosque (parte I)

Ella no tenía nombre o no era capaz de recordarlo, tal vez nunca llegó a memorizarlo. Ella solo había visto su claro rostro reflejado en la superficie de las negras aguas de la noche, pero ella sabía quién era, aunque jamás se había visto, aunque jamás había sido llamada. Y, sobre todo, conocía la causa que le daba la vida. Ella le cantaba a los árboles del bosque, ella le susurraba a las hojas del otoño y a las piedras de los arroyos, ella golpeaba a las nubes del cielo y a las raíces de la historia, ella podía perseguir a los árboles del desierto y encontrarlos, verdes y frondosos. Pues, ella era la voz y el grito del bosque y también los puños y las garras de la tierra.

Sin embargo, un día, tras la lluvia y tras el alba, no hubo un amanecer. Las sombras habían alcanzado el suelo del bosque y los árboles habían dejado de cantar. Todo era oscuro y cruel, todo estaba estremecido por el terrible silencio de lo que espera la llegada del final. Y ella vigilaba y guardaba las puertas del bosque, porque sabía que ese último día, en el que se juega el destino, estaba a punto de llegar y que pondría fin a su historia, a nuestra historia.

Entonces, frente al bosque y sobre la extensa pradera de hierbas muertas, se levantó. Ella lo miraba con resignación y voluntad inquebrantable, pero no pudo evitar que las lágrimas de todos sus recuerdos le desgarrasen su mirada, sin perderle de vista, sus ojos eran el muro y la espada, eran la última frontera, cargados de dolor y de rabia, eran la última voluntad del bosque y su última y la más fuerte de sus defensas. ¿Serviría de algo resistirse a aquella amenaza tan antigua y poderosa?
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Escribiendo me encuentro

Escribiendo me encuentro, no poseía, aunque eso parezca, ni la prosa mas bella, pese a que eso mis dedos pretendan, sino aquello que por mi mente vaga, plasmado ante mi, sin pensar demasiado, como en el siglo veinte se hacía, si no recuerdo mal, que mal no recuerdo, sino diferente, puesto que la realidad varía, y aqui desvariando me encuentro, y que decía, ah sí, el surrealismo decían, escritura automática lo llamaban, sin revisión alguna, sin proceso previo, sino escrito era, y escribiendo me encuentro
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Patria

¿Qué es la patria? La patria son tus ojos, y hasta donde alcanzan tus brazos mi frontera. La patria son las voces de la gente, cada amanecer, cada luna, cada sueño. La patria son los niños, los ancianos y sus historias; los hombres y mujeres libres que caminan en una misma dirección. ¿Qué es la patria? La patria es la tierra, sin importar su color.
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Lágrimas de sangre

Todo ocurrió en cuestión de segundos. Tras la primera explosión se desató el pánico. La polvareda atrapaba en su interior a decenas de personas que corrían sin orden alguno. Algunas se agazapaban, inmóviles por el miedo, confundiéndose con los cuerpos inertes en el frío pavimento. Quizá ya no notarían nada. Una segunda explosión volvió a sacudir el lugar, una pequeña plaza rodeada de bares de copas, establecimientos de comida y modernos escaparates de ropa. El céntrico lugar se había convertido de manera inesperada en un improvisado infierno. Marcel solo pensaba en Esther, su hija, a la cual abrazaba con fuerza para notar los latidos de su pecho. “Está viva”, se repetía una y otra vez en su interior. Habían salido a comprar algo de comer para la cena. Su teléfono sonaba, y la pantalla marcaba el nombre de Chloe, su esposa. La antes soleada y transitada plaza, estaba ahora cubierta por una negra y densa nube de muerte y destrucción. De su interior, algunas personas surgían como espectros de entre las tinieblas. Cristales rotos, sangre, y cuerpos de inocentes poblaban el lugar. Gritos y sirenas acompañaban la dantesca escena.
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Visca Catalunya! Visca la República!

A les tres de la tarda, en Ramón i en Marcel van ser traslladats per un grup de militars sublevats prop de la torre de l’aigua. Ells caminaven ferms, acceptant que aquest seria el seu últim viatge. Havien viscut tota la seva vida a Sabadell; en Ramón, era el petit propietari d’un taller de bicicletes, y en Marcel, un mestre d’escola. Els dos homes eren amics des de l'infantessa, y ara, el destí també els havia unit en la guerra. Tots dos havien estimat i abraçat la causa republicana, tant pel seu amor a Catalunya, com pels seus ideals llibertaris.
El camió es va aturar y els van fer baixar tot empenyent-los y cridant-los:

-¡Venga Rojos cabrones!

Els van fer posar un al costat de l’altre. Davant seu tres homes conformaven un improvisat pelotó d’afusellament. Els van donar unes venes per tapar-se els ulls, però cap dels dos les va voler. Un dels militars els va dir si volien dir unes últimes paraules, i tots dos van assentir amb el cap. Els dos amics es van mirar per últim cop. Va ser una mirada rápida, però plena de sentiment, un sentiment d’amistat que els uniria en el mes enllà. Tots dos van cridar alhora:

-Visca Catalunya! Visca la República!

Llavors, els fusells dels militars van tronar a l’aire, y els dos amics van caure al terra desplomats. En Marcel i en Ramón van afrontar la mort com valents milicians, amb l’esperança de que aquesta guerra alliberés Catalunya y tota Espanya republicana de l’amenaça feixista. Tot i els fatals aconteixements, persones com ells, van ser el fidel reflex del homes i dones que van donar la seva vida per la llibertat, per la germanor de tots els pobles d’una Espanya que va ser traïda, i per una pau que desgraciadament no es va poder aconseguir.
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Diguem el teu nom

Des del primer dia que la vaig veure no me la vaig pogué treure del cap. Era com una Deessa tota il·luminada d’una radiant llum hipnòtica. Cada dia, la veia passar davant la feina, i pensava, quina seria la millor manera d’acostar-me a ella i establir una agradable conversació. Tot i això, la por de ser rebutjat em tirava cap endarrere. Tot un any de dubtes em van fer perdre el cap.
Un matí, em vaig aixecar decidit a aturar a aquella noia per explicar-li tot el que sentia per ella des de feia un any. La vaig esperar impacient a la porta de la feina, però no es va presentar. Dia rere dia, la esperava desitjant tornar-la a veure; inclús la vaig buscar per tots els recons de la ciutat, però tot va ser en va. Mai vaig tornar-la a veure, i encara avui dia, després de mes de quaranta anys, el meu cor batega pel record d’aquella noia sense nom.
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De bárbaros y romanos

El hombre, asaetado en la tierra baldía rogaba por su vida. De pié, mirándole fijamente, la venganza brillaba en los ojos de su adversario. Un instante de silencio. Después, el romano continuó suplicando el perdón.

- ¡No tuviste piedad cuando mataste a mi familia! -gritó el guerrero hispano.- ¡Y ahora, ni tu ni Roma viviréis para ver amanecer un nuevo día!

La luz del atardecer, se reflejó en la gastada hoja de la espada al alzarse por encima de la cabeza del fiero guerrero, mientras un zumbido ahogaba el aire. Un golpe seco bastó para separar la cabeza de su dueño. Un gran charco de sangre se formó a sus pies, y el silencio del delirio de la venganza se fue convirtiendo gradualmente en el fragor de la batalla, pues esta todavía no había acabado. ¡Sin piedad! gritaban los camaradas a su lado. El guerrero alzó la mirada hacia las legiones que cubrían el campo de batalla y se unió a sus compañeros por la defensa de su libertad. El ejército bárbaro cargaba brutalmente contra las legiones romanas. Los soldados, muchos de ellos inexpertos en batalla, retrocedían tan solo al oír el griterío de los guerreros hispanos.

Lucio Espurio, veterano centurión de la Duodécima legión arengaba a sus soldados a no retroceder y a defender el honor de Roma. Hacía algunos minutos había visto como un enorme guerrero hispano decapitaba cerca de él al tribuno Marco Lucano, un asesino de mujeres y niños que deshonraba el honor de la República. Sabía que algunos de los suyos se comportaban como verdaderas alimañas, y que en el fondo, esos indomables hispanos luchaban por defender su tierra. Espurio era un hombre de honor, un fiel servidor de Roma y de los dioses. Su misión, luchar por la gloria de la República y devolver a la patria sanos y salvo a sus hombres. Él solo combatía contra guerreros, no era un asesino.

-¡Formación de ataque! -ordenó el centurión.

Los soldados, todos a una, obedecieron. La perfecta máquina de guerra romana se preparó para el choque. O ellos o nosotros, pensó Espurio. El combate se alargó hasta que la noche cayó sobre sus cabezas y la oscuridad lo cubrió todo. Todo, a excepción del amargo olor de la sangre derramada.
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Fantasía de amor

Le preguntó cuál era su fantasía
y ella le contestó:
"Mi mayor fantasía eres tú,
un sueño inalcanzable".

Y siguió creando historias en su mente,
idealizaba un romance danzando juntos sintiéndose en las nubes que los elevaban al cielo deseando que su fantasía de amor
se convirtiera en realidad.
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