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Mujer

La mujer es un poema escrito en hojas de un árbol macizo,
porque tiene su fortaleza en cada cosa que aprende y emprende,
la mujer son los pétalos del jardín perfecto que aromatiza las emociones y que los mismos al volar por el viento suavizan nuestro corazón con ese aroma a paz y tranquilidad.

Ella nos enseña lo que es amar en nueve meses sin conocernos,
a soportar el dolor que le causamos sin poder reprendernos;
nos enseña lo que es la música al hablar sin oírnos.

Ella, se preocupa de una forma que jamás entenderemos hasta cuando ya podemos vestirnos solos.

La mujer puede dolerse a sí misma a través de su belleza,
puede ser naturalmente mala como perdidamente buena.

Ella puede llegar a ser la criatura más necesariamente complicada para testar nuestra sensibilidad perdida o para saber su importancia en nuestra vida.

Ella,
es lo que podemos tocar,
tener, besar, morder, cargar, apretar ; amar.

Hay algunas que no saben serlo,
que olvidan su concepto,
para ellas el cariño es el doble hasta donde nos permitan.

La figura de la mujer es esa piel incandescente que estimula los sentidos y la más noble inspiración,
la mujer es ese corazón que hace latir al nuestro,
simplemente la mujer es una creación divina;
no hay más verdad que eso.
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2comentarios 81 lecturas prosapoetica karma: 89

Puede ser

Puede ser que pase solo este día de San Valentín,
puede ser que vea parejas pasar recordándose en gestos lo que una vez los hizo elegirse,
puede ser que encuentre en sus miradas lo que un día viste en mí. Veré cómo se tocan por la calle,
sabré dónde se tocarán después,
pero lo importante es que jamás sabrán la forma como a nosotros no nos importaba,
no nos parecía especial, no nos llenaba,
ya que tendrían que ser nosotros para saber lo que fue el amor,
algo más que una fecha, algo más que costumbre.

Fue,
eso que nunca tuvo explicación,
eso que nadie entendía pero envidiaba, aquello que nacía en un beso y moría en una cama;
aquello que llamamos complicidad,
puede ser que pase recordándote este día de San Valentín,
y puede ser que siga recordándolo viendo algunas parejas;
y que en una de ellas estés tú.
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A mi abuela

A veces sueño con mi abuela, la madre de mi madre.

No sé cómo describir esos sueños, son muy pacíficos,
así como fue su vida en sus últimos años,
pero me traen una profunda tristeza al recordar si me porté como debía.

No pude estar cuando ella falleció,
es lo injusto de tener un trabajo que no me permite estar cerca.

Tengo recuerdos muy propios con ella,
tan simples, tan imperfectos, que los hacen ahora maravillosos.

Recuerdos que enternecen su memoria, y me empujan a querer ser o a querer sentir lo de esos días.

A veces sueño con mi abuela,
la verdad no sé que signifiquen los sueños,
lo único que importa es lo que siento al tenerlos.

Es raro, quizá lo olvide después,
pero al escribir esto no dejo de recordar lo tan simple de los momentos con alguien y lo mucho que significa no volver a tenerlos jamás.

En mi adolescencia recuerdo cuando ella tenía ese lento andar al acompañarla a casa,
y su fuerza cuando al vivir lejos siempre llegaba a ella.

Cuando una vez no se acordó de mí,
y ahora al recordar esa escena me parte el alma,
cuando la visitaba todos los domingos por su delicioso plato de espaguetis,
y las charlas que compartíamos ese día solo los dos.

Que egoísta podemos ser a veces,
y negar recordar estas cosas,
debemos recordar siempre de donde venimos,
y recordar lo hermosa y simple que fue la vida antes de esta realidad.

A veces sueño con mi abuela,
y donde esté sé que me estará esperando con ese plato de espaguetis en aquella pequeña casa un poco lejos de la mía,
en lo que podremos llamar nuestro cielo.
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2comentarios 31 lecturas prosapoetica karma: 70

Tu sonrisa

Me obsesioné con tu sonrisa,
esa melodía escrita en tu mágico suspiro;
aquella que se va en tu ¨Te amo¨.

La busco en la habitación cegándome en tus fotos,
la busco en el sonido de gotas en la ducha cuando estremecían tu piel,
la busco en la mirada del perro cuando a este se le ocurre verme.

Estoy tan obsesionado que me es risible y enfermizo, pero tan romántico…que sonrío.
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2comentarios 49 lecturas prosapoetica karma: 62

De espaldas

De espaldas sin mirarnos en esta cama esquiva,
gateo mis dedos hacia tu mano,
quitas sigilosamente la tuya. No me miras, solo miras el gesto y luego miras el suelo;
quiero intentarlo de nuevo,
pero no lo hago porque el orgullo es idiota y nosotros aún más.

De espaldas sin mirarnos en esta cama esquiva,
se calla el respiro para que nadie lo note,
pregunta atrevida que nadie responde;
segundos callados,
sensación en el vientre,
lagrimeo sin llanto,
disculpas sin voz.

Todo eso se siente sin mirarnos en esta cama esquiva,
gateas tus dedos hacia mi mano,
quito la mía sigilosamente,
porque el orgullo es idiota y nosotros aún más.
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6comentarios 85 lecturas prosapoetica karma: 117

Cierra la puerta

Trata de no despedirte más, que juntos no cabremos en el mismo adiós.

Cierra la puerta y no te quedes detrás de ella esperando que la abra tras de ti. Quédate, solo para recordar lo que dejas dentro, recuerda si no olvídaste algo, si no dejaste alguna excusa que te haga volver.

Cierra la puerta e imagina que detrás de ella hay alguien que no le pondría el pestillo si supiese que hay uno. Que hay alguien que se rehusa a abrirla si es que no sabes por qué deberías quedarte.

Cierra la puerta, pero fíjate que aquí aún tienes lo que siempre fue tuyo, eso que no se lo daría a nadie.

Trata de no despedirte más, que juntos no cabremos en el mismo adiós.
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sin comentarios 26 lecturas prosapoetica karma: 73

Latidos

No escuché mucho el sigilo de la puerta,
pero sí el azote de un ‘ya no puedo’.

No escuché porque no quise,
en ese momento no quise estar ciego sino sordo para que mis ojos se llenen de los recuerdos mientras resonaban verdades.

Pero nadie me dijo que pasaría después.

Ahora que estoy solo conmigo hace tanto ruido,
no sé si es tu ausencia aunque lo sé;
pero te juro que lo que escucho se parece a tus latidos.

Enciendo la radio y subo el volumen para abatir ese ruido extraño,
sólo que las melodías dispersan la estridencia y de nuevo oigo tus latidos.

Quizá sea el sonido de mi obsesión,
pero es tan apacible, tan notorio,
tan tú que te juro que callaría los tuyos para sólo escuchar los míos.

Tal vez sea tu forma de aún despedirte.

Y es que haces tanto ruido,
que nadie me dijo que eso pasaría después.
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8comentarios 123 lecturas prosapoetica karma: 100

Te perdí.

Pensé que te tenía, pero no supe conservarte.

La primera vez que te hallé no te estaba buscando, no te esperaba,
ni imaginé que existías porque alguien como tú no se inventa dos veces. Pero aún así te perdí.

La primera vez que te vi encontré lo que había imaginado,
lo que había soñado tantas veces porque eras tan real como un sueño despierto. Pero aún así te perdí.

La primera vez que te hablé busqué mis mejores palabras mas sólo salieron las que pude decir,
porque tu voz calló a mi boca. Pero aún así te perdí.

La primera vez que te besé ya no la recuerdo porque todavía estoy hipnotizado de tu aliento y la sonrisa tímida que me diste cuando te robé aquel beso. Pero aún así te perdí.

La primera vez que te hice el amor no la olvidan mis manos, todavía me reclaman tu textura,
mi labios me reclaman tu sabor y mi oído tus latidos. Pero aún así te perdí.

La primera vez que supe que te amaba no llega a ser última,
me lo recuerdan las personas,
me lo recuerda lo que escribo,
me lo recuerdas tú.

Pensé que te tenía, pero no supe conservarte.
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sin comentarios 86 lecturas prosapoetica karma: 75

No sé recibir

Me he preguntado tantas veces dónde me dejé,
dónde me olvidé o peor aún dónde me he dejado de buscar.

Últimamente trato de ocultar lo que no sé recibir.

Pareciera que ya no hablo mi lenguaje, ese que sólo entendía yo, ese que era tan inútil a veces porque no me dejaba comprender.

Me gustaría entenderme de esa misma forma que quiero entender al resto,
sin embargo llegan momentos que me callaría porque no sé lo que digo,
y termino hiriendo con la excusa más estúpida de protegerme a mí,
soy tan cobarde a veces porque no sé recibir.

No sé recibir y creo que es no porque no pueda, sino porque quizá no hacerlo me hace fuerte ocultando mi vulnerabilidad.

Viviré en la disyuntiva eterna de saber dar y no atreverme a recibir.
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6comentarios 78 lecturas prosapoetica karma: 81

El autobús

Al sentarse en el autobús vio que el tiempo ya era suyo.

Miró por tercera vez su reloj y a ese tortuoso vacío en el asiento de al lado, mismo que una noche atrás acogió a la que pudo ser su última víctima. Su graduación, la hazaña optima de reafirmación; su mangum opus.

El autobús avanzaba despacio como el tiempo, sin señales de aquella víctima de la nocturnidad. Él, angustiado y con la rotunda aflicción de no volver a verla, tomó un pedazo de papel de su chaqueta. Escribe algo, lo deja sobre el asiento y sale caminando sin mirar atrás.

¨Me llamo Amor, no tuve tiempo de conocerte y arruinarlo todo¨
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4comentarios 88 lecturas relato karma: 67

Sin idioma

El amor no tiene idioma,
porque você pode dizer-o de mil maneiras e o fim é o mesmo,
só se precisa achar o caminho verdadeiro ao coração. Just like a song doesn´t need a language,
just the perfect melody than touch your memories and show up in a breath. É se solo quel amore fosse tanto puro come il suo contenuto,
podrá llegar a ti no importa como lo digan, sino como lo oigas.
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Tu aire

Me asfixió la interrogante de la última discusión,
dejaste mi boca seca de disculpas y húmeda de miedos;
te llevaste el aliento de mi incertidumbre.

Está de más que digas qué hice,
si ya no importa más;
lo único importante es que me devuelvas tu aire.
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Más que ayer

Me siento más viejo que ayer siendo aún joven. Eso es bastante lógico, pero no me siento así porque me duelan los hombros u olvide cosas que en verdad no me importan. Me siento así porque todavía no he entendido a la costumbre.

¿Por qué no acostumbrarme a ser joven de espíritu sabiendo que hay jóvenes viejos del mismo?
¿Por qué no acostumbrarme a ver como los años pasan sin pasar con ellos?, ¿por qué no acostumbrarme a vivir nuevas experiencias aun conociendo el final de ellas?
¿Por qué no aprender a amarme por última primera vez?

Me siento más viejo que ayer siendo aún joven. Sigo siendo joven hasta que mañana sea la mejor versión de mí yo presente. Seguiré siendo el niño que una vez deseó ser adulto preguntándose porqué lo sería si en verdad es lo mismo. Y si no es lo mismo para que crecer.

La vida te enseña a ser un adulto emocional y un adolescente sentimental, es la perfecta combinación de quietud hasta ser nuestro tipo de viejo, ese; que no tardará en llegar.

Me siento más viejo que ayer siendo aún joven.
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Tu almohada

No me atreví a tirar tu almohada,
aquella donde perdí mi nariz oliéndote;
la encerré en el armario y sin querer encontré tu vestido bordeando aún tu silueta,
esa que paseabas en mis manos;
las mismas que quedaron con el temblor de tu ausencia.

Como adoro su color negro y lo que le hace aún a mis ojos.

No me atreví a tirar ese vestido aquel que dejé en la cama…sobre tu almohada.
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2comentarios 75 lecturas prosapoetica karma: 78

No estás sola, soledad

No está sola y no lo sabe.

Dicen que se perdió buscando al amor correspondido,
el mismo que huyó con su amante tras ese eterno sueño de enterrarse juntos.

La vieron pasar por corazones desocupados,
corazones indolentes. Corazones orgullosos de estar consigo mismos.

Algunos saben que es ella y no la miran,
otros simplemente la saludan de lejos y la dejan pasar.
Otros miran lo bella que es y la seducen,
para al final dejarla al encontrar a la aún más bella, comprensión.

Dicen que camina señalándose el pecho vacío,
como si así alguien en el camino lo llenase.

Todavía pierde más y más al amor correspondido.

No está sola y no lo sabe.
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Su espalda

Su espalda fue mi lugar favorito para vivir.

Allí vertí mis lágrimas sin que nadie voltee a juzgarme.

Mordí, lamí y latí cada espasmo suyo,
cada idea sugerida,
soñé lo que quise hasta sentirme despierto.

Mis dedos recorrían sus poros hasta secar su sudor.

Su espalda más que mía era suya,
yo sólo vivía allí.
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1comentarios 147 lecturas prosapoetica karma: 65

Su espalda

Su espalda fue mi lugar favorito para vivir.

Allí vertí mis lágrimas sin que alguien voltee a juzgarme.

Mordí, lamí y latí cada espasmo suyo,
cada idea sugerida,
soñé lo que quise hasta sentirme despierto.

Mis dedos recorrían sus poros hasta secar su sudor. Su espalda más que mía era suya,
yo sólo vivía allí.
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Nadie se va a marchar

Mi maleta está junto a la puerta ya varios días, y la tuya desde ayer.

Admitámoslo, nadie se va a marchar.

En ella guardo todo lo que pudo entrar y me hará falta. Guardo las disculpas que no quisiste oír y no crees, las guardo para cuando quieras escucharlas sin buscarles error. Las guardo para que tú las saques.

No sé que habrá en tu maleta, debe estar llena de las frustraciones que no entiendes o que sólo tú comprendes. Debe estar llena de mí.

Me gustaría vaciarla para hallar motivos que necesite y así devolver el tuyo. Vacía la tuya para poder llevarme. No quiero irme, pero tampoco quedarme sin ti; sabiendo que ya no estaría contigo.

Admitámoslo, nadie se va a marchar.
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5comentarios 73 lecturas prosapoetica karma: 68

Aquel beso

Aún busco aquel beso que no encuentro,
ese que está perdido en tu incógnita. Aquel que seduzca mi timidez revelando tu hechizo.

Aquel que te robe en un descuido y salir corriendo esperando me robes el próximo,
y el próximo,
y el próximo,
para sentirme y saber a ti.

Aún busco aquel beso que no encuentro.
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Vida

Cuándo la vida despierta por las mañanas,
intento ver el cielo en mis ojos en su brillo educador,
abro las ventanas y la naturaleza me da su mejor canción;
es un sigiloso canto a la sonrisa inconsciente de su realidad poco poeta,
mis pasos en su día son realistas, alegres, tristes, ridículos; pero muy míos cuándo esta vida me acompaña por las tardes.

Cuándo la vida anochece deja a su luna aleccionar mis logros y flaquezas cómo un constante cántico hacia el mañana,
intento verme en su brillo, me veo; existo y vivo hasta que la vida despierte.
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