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Ya no quiero imaginarte (@_Sejmet_ & @Verín)

Ya no quiero imaginarte
recorriendo los rincones de mi cuarto,
ordenando en los armarios esta historia
que escribimos a dos manos en el aire.

Ya no quiero imaginarte
abrazando con tu luz las soledades
que las horas han guardado en mis pupilas
y los días posan sobre el calendario.

Te imagino
dando lustre a las flores del jardín,
esparciendo por el cielo un nuevo azul
cada albor que interrumpa
el mismo sueño.

Te imagino
decorando con sonrisas el salón,
descorriendo la nostalgia de una vez
y besando cada uno de mis miedos.

He engañado a la memoria con futuros
de ornamento en la pared
porque temo enfrentarme a la verdad.
Te marchaste, ya hace tiempo,
y aún te guardo en mi bolsillo.
¿Dónde escondo los latidos del reloj?

Voy tejiendo los momentos que mi mente
ha dibujado,
escuchándote en la notas de un violín.
Cada vez que te imagino siento un nudo aquí, en el pecho,
presintiendo que muy pronto volverás…
y hoy me tiemblan en las manos los diez dedos
y me baila de contento el corazón.

Cuánto ruido hacen los versos
que te esperan...
Cuánta prisa se apresura
por mis venas...



("Ya no quiero imaginarte" se está convirtiendo en canción gracias a la música de @eimosfromfield y la voz de nuestro querido @TuroCarballo. En este enlace podéis ver el primer ensayo en nuestro canal de YouTube, Poe&cíA: youtu.be/FRpKkFzigjU . Esperamos que os guste... )
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16comentarios 232 lecturas colaboracion karma: 92

En el alféizar ya no hay luz (@Verín & @_Sejmet_).

En el alféizar ya no hay luz
sin su sombra ya no hay luz.
De la ausencia fuiste preso,
no salió el gorjeo ileso.
Te marchaste sin regreso.
Te recuerdo a contraluz.

En el alféizar ya no hay luz
sin su sombra ya no hay luz.
¿Qué será de los balcones
sin presencia de gorriones?
Ven aquí, no me abandones,
de mi mañana eres cauz.

En el alféizar ya no hay luz.
Sin su sombra ya no hay luz.
La penuria asola el nido,
rama y pórtico al olvido,
hoy tus alas se han rendido
derrotadas al trasluz.

¡Vuelve ya, gorrión!
Llevo la migaja y el nidal
en mi mano abierta de algodón.

¿Volverás, gorrión?
Haz en el cielo una señal,
vuela tu recuerdo en mi balcón.
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31comentarios 225 lecturas colaboracion karma: 109

Tacita de plata

Cádiz era la luz, sal revuelta en la mañana.
Un soplo de vida calmando el ahogo,
silencio de olas. La playa perdida
donde ibas a encontrarte. ¿No era así?
Y no dudo que aún se vea parecida
silueta a tu figura, pisada errabunda,
melena insumisa.

Cádiz eras tú cuando eras tú
y, también, era yo… siempre que podía
imitar el valor de los que dan un paso al frente,
sacando pecho, amainando temporales,
quitando la arruga al entrecejo.
Y no dudo que haya más como nosotros,
bosquejos de una obra que jamás llegaría
a concluirse, calcinada ya del todo.

Cádiz era el sur que quería en mi ventana,
estrella fugaz, ocaso supremo, la endemia
que afecta mi cuerpo cuando, sin querer, comparo
otras costas con la suya.
Me sobra arena. Me falta hechizo.
Y no dudo que sea cosa del delirio que me causa
su atardecer naranja, orillando la Caleta.
Bendita taza de plata...
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6comentarios 139 lecturas versolibre karma: 114

¿Dónde estás que no me encuentro?

Por la ventana de una sala de espera
que acumula ruido y años, huyen mis ojos
y yo voy con ellos.
Salgo a buscarte, dejando atrás el cuerpo,
ese jardín ajado que añora el rocío,
las flores, las ramas, la brisa, los trinos,
las alas, azules y verdes;
pero…
¿Dónde estás que no me encuentro?
Qué ganas de poner un sol
en medio de la noche…

Nadie sabe de esta quietud,
barahúnda que asola mi pecho
y tumba las horas sobre las horas.
Parezco una loca de brazos cruzados
que no necesita camisa de fuerza.
Todo controlado. Tengo yo una maña…

¡Por favor, que alguien calle a ese silencio!
Que solo quiero oír su voz.
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8comentarios 92 lecturas versolibre karma: 105

Nostalgia de papel

Podría llamar nostalgia
a la horma que se instala en mi pecho
y da forma a un treinta y seis
de firmeza en la pisada.
Sería, también, la humedad de unos ojos
en pretérito imperfecto,
que decían, cuando no supe entenderlo,
que no iban a mirar de otra manera.
Una pena simulada y, sobre todo,
sola habitante en mi cuerpo de teatro,
abierto siempre a la función que interpretaban
dos siluetas, una noche de verano.

Una verdad contada de mentira.
Eso era la tristeza de no verte.
Ocultar melancolía
o pedirte que no vuelvas
deseando, intensamente, que lo hicieras
como una mujer sedienta
que desprecia agua fresca en la fuente,
fuente única en la tierra.

Odiarte.
Un odio que, de puro liviano,
provoque risa en lugar de rabia.
Que todos pensaran que no deseo verte,
que arrinconé tu recuerdo en una esquina
del olvido
y parezca, realmente, que pasé
de una vez, todas las páginas;
que echaba de menos… no a ti,
al vintage de añoranza que nos une,
todavía.

Podría llamar nostalgia
al papel que desempeñan mis versos,
recordando tu sonrisa despeinada,
el escudo de tu mano delatando timidez
a la hora de reírte,
o el brillo de esa mirada rijosa
en momentos que no volverán a mirarte.
Reconozco que es demasiado atrevido
afirmarlo, expresar que te sigo esperando
como agua de mayo,
a la sombra de estas letras,
mientras duerme el reloj sobre mi hombro.
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16comentarios 113 lecturas versolibre karma: 118

¿Qué queda de entonces?

Si te nombro
debo arrancar el hilo
cosido a los labios,
poner hierbabuena en mi boca
y dejar que me escueza la herida,
igual que me arden los ojos
de noche,
cuando aparece el pasado
poniendo un pétreo presente
en las pesadillas.

Catorce guerreros se cuadran
al regreso de junio en el calendario.
Recuerdan la rienda que dimos
tan suelta, tan ciega…
a un par de caballos de trote bisoño
pisando relojes de nubes
sin prestar cuidado.
Ignaros románticos fuimos…
¿Qué queda de entonces?
No lo tengo claro.

Quizá sea la nada de aquello
la que nos defina.
Perdida la huella de toda inocencia,
aumentan las canas e igual crece el fango
que pisa mi suela.
Y, entonces, ¿qué queda?

Maletas vacías contienen los sueños
que un día albergamos.
Los viajes, los planes, los hijos,
la casa, la mano cosida a mi mano
en cada paseo…
Ya todo parece la imagen de un barco
que tapa la bruma.
Tu olor se confunde con otros olores
que ya no recuerdo.

¿Qué queda de entonces?
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16comentarios 100 lecturas versolibre karma: 122

He tocado fondo

He tocado fondo,
me dices salpicando de desgana
los minutos que a diario te dibujan
y no sé qué responderte.

Has tocado fondo...
¿Se parece ese fondo a la cárcel
de las nubes
que adormecen mi esperanza?
Me refiero a su forma, a su tacto:
¿Tiene que ver algo
su textura
con las bolas de fibra que invaden
la ropa cansada que gira
en la lavadora?
¿Pincha tanto ese fondo
como los días iguales?

He tocado fondo,
me dices en un hilo de voz
que se enreda
en mi cuello y lo desgarra.
Dueles,
como la loca que asoma
a mis ojos capaces
de ver
lo que la cuerda no quiere.

Rebusco en mi bolsillo:
pelusa y años en balde.
Saco un miércoles de letras,
sol, sueños, planes, vida...
Te lo enseño y me sonríes,
recordando cómo era lo de vernos
con la agenda rebosante
y dos copas abrazadas en un brindis,
celebrando otra ronda.

¿Dónde has puesto el afán
por superarte?
No lo pierdas, es el mapa
que tenemos.
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10comentarios 97 lecturas versolibre karma: 100

Soleariyas II

¿Qué traes, mañana?
Que por más que yo miro no veo
más allá de mis ojos, legañas.

Porvenir... ¡Qué risa!
Por venir, no dudo que vendrás;
aunque, para entonces, no haya vida.

¿Cuánto falta? ¡Dime!
Llega pronto. Tardan los milagros
que no existen. Hazlo ya. Hazme libre.
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6comentarios 120 lecturas versoclasico karma: 94

Estamos bien

Eres una guerrera incansable,
lo vi hace tiempo en tus ojos
y, quizá antes, me lo dijeron ellas:
tus letras indecisas.

Escribías:
El invierno duele, o no.
Y te quedabas tan tranquila,
sonriendo a mis borrones,
intentos fallidos de expresión
alzados en el aire, como un globo
fugado de la mano de un niño.
Igual destino el de tus preguntas:
¿Hace falta
quemarse
para seguir viviendo?

Yo necesito del sur el sol
para respirar.
Si eso te contesta…

No es verdad,
tú no necesitas respuesta,
es evidente que sabes cuál es
el próximo anhelo,
precursor del descontento
que llegará después.

¿Qué más quiero?
¿Qué me dices de carencia
disfrazada de deseo?
¿Qué hay de nuevo en esas gotas
de alborozo que se encargan
de regarnos el verano cada día?

Bien estamos,
cada una a su manera.
Hace poco te expliqué
que me espera un vendaval.
A los ojos el viento. A los ojos la arena.
Y, detrás de eso,
nada queda.
Ya te contaré a qué sabe
el desamparo que elegí sin elegir.

Bien sigamos o sigamos,
al menos.
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4comentarios 74 lecturas versolibre karma: 97

No me importa naufragar

Deja que robe de tu orilla
sargazos de un poema
para escribir mis versos.
Deja que lama el salitre
que cubre las heridas
y alcance con mis dedos
la luna de tu marzo.

Es posible que nadie
me comprenda, que sea
inexplicable la trama
de una historia pintada
a carboncillo
con trazos de quimera.
No me importa.
Me he quedado sin espacio
para ruidos.
A mi oído le interesan
solamente
los gemidos perfilados
en tu boca.

Amor,
no sé si eres consciente
de toda la poesía
que va a describirnos...

Desde que han vuelto
mis dedos
al color del carboncillo,
quiero solo dibujarte
amapolas en la espalda.

¡Ya está bien de tanto viaje
por el aire!
No parece que ahora necesites
alas.

Nadar las olas, sí.
Hazlo conmigo.
Encalla en mis caderas,
por favor,
aunque haya tempestad.
No me importa.

No me importa naufragar
si es contigo.
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24comentarios 157 lecturas versolibre karma: 119

La familia escogida (Pequenho_Ze & _Sejmet_)

La familia escogida
en aventura
y batallas del diario.
Sonrisas mutuas,
mano en el hombro
acompañando lágrimas.
Vida y reposo.

Vamos sumando anécdotas,
restando pullas,
sonrisas dibujadas
sobre la punta
del miedo tosco;
refugio sin palabras
en ambos ojos.

Guardianes de secretos
que a mis preguntas
siempre tienen respuestas
de esas que curan;
paz en su rostro,
suavizan mis anhelos,
cosen mis rotos.

¡Cuánto aprecio en un guiño!
Riel de locura
que deshace los nudos.
Recelo nunca.
Son mi tesoro.
Son mi apoyo y mi fuerza.
Con ellos, todo.
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32comentarios 221 lecturas colaboracion karma: 100

¡Qué difícil es tapar la boca al mar! (@_Sejmet_ & @TuroCarballo)

¡Qué difícil es tapar la boca al mar! Impedir que las olas se despierten
con el ruido cuando soplan rachas fuertes de inquietud, esquivando
las corrientes de resaca y tifones y temores sin timón.

¡Qué difícil es tapar la boca al mar! Cuando en la orilla no se ve arena,
cuando no hay marca de las huellas de pisadas que se borran con el viento,
cuando es baile la marea y no puedes atracar.

No pretendo que te valga mi evidencia, que me veas superhéroe,
que a la fuerza me des la razón.
Me gusta cuando no eres solución, cuando estás ausente,
cuando no habla tu voz.

¡Qué difícil es tapar la boca al mar! Sobre todo, si hay silencios
de miradas que naufragan lejos de los caladeros
y aprendieron a salvarse sin nadar.

No pretendo que estés siempre presente,
solo quiero que estés cuando no estoy.
Me gusta cuando no tengo que mirarte,
cuando eres verdad.
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14comentarios 158 lecturas colaboracion karma: 89

Me viene a la memoria lo que no ocurrió

Ansias. Nubes.
Me esperaba el amor,
con un gusto ignorado
en el beso completo
y en el cuerpo sin límites
un extraño temblor…

María Calcaño


No me pidas que imagine con ventisca una hoguera sin que arda en mis labios ni te queme a ti en los dedos. Ya no puedo, no me sale, no concibo otra forma de acercarme al recuerdo de un futuro que quiero que llegue a mi puerta, golpeando con un puño de desorden y naciéndole un puñado de amapolas en la palma de la mano.

No pretendas que desista de encontrarme donde se acaba el naufragio, es decir, a orillas de tu playa. No me llenes de celaje ese azul que veo tan claro desde que lo veo sin ojos, a través de mi ventana (al sur, siempre al sur). Ni siquiera el descontento me parece tan eterno a estas alturas, ni el odio que le debo a la musa se me hace tan pesado (porque claro... hasta lo fingido pesa, pero no). Tú lo sabes: al principio, era un juego, un vaivén, un cosquilleo y, después...

La próxima vez que te vea, que no será en sueños, me vendrán al recuerdo todas las escenas que hemos diseñado y se derramarán sobre mis versos las palabras que les faltan (para el poema perfecto). Además, según dice mi memoria, las calles a nuestro paso van a ser escaparate de esos días escogidos a conciencia de entre todos los que forman el catálogo de ansia de vida. Mientras tanto y, hasta entonces, me conformo con todo (para qué variar la poesía...) y le pongo a los días un flequillo de vesania que me ayude a proseguir.
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16comentarios 172 lecturas prosapoetica karma: 101

Rebeldía a las tres de la mañana

Mis letras no quieren,
pero un jueves triste puedo odiarte,
aunque sea falseando los rencores
y evitando todo cepo de añoranza.
Por delante, queda nada.

Ya no es como era antes la nostalgia.

Esa pena instalada en el pecho
al acecho del recuerdo embellecido,
te parece, pero no te está mirando.
Solo quiero que te pierdas en la falla
del olvido, en el hueco descuidado
de la tierra donde no brota
memoria ni deseo de reencuentro.

Que no sigas dando cuerda
a la caja enmudecida,
que no soy tu bailarina
ni esta historia se merece ya
más giros.
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10comentarios 120 lecturas versolibre karma: 94

Quiero ser contigo (@_Sejmet_ y @Verín)

¿Qué eras, nostalgia? ¿Otro nombre dado al vacío? ¿Soledad? ¿Lo peor de mí?
Lo he olvidado, ¿acaso importa? Lo que vale y me eleva dos palmos por encima de las nubes es saber que la luz sigue encendida en mi pecho, justo eso. Eso justo anhelaba y lo he encontrado en la voz de un nuevo día despertándome del sueño.
Llegaste. Tan elegante… seduciendo con tu aroma de vida recién hecha y luciendo carmín en los labios del color de la poesía. Eras tú tan igual a los sueños… ¿Cómo no reconocerte en las plumas del ocaso que se funden con el vuelo de un poema? Sí, tú, suspiro de esperanza que no cabe en los pulmones (de quien milagros no espera). Espanto de nubes, tropel colorido volante en mi vientre, melodía continua, sonrisa permanente llamando a mi puerta. Es así, de esta manera tan perfecta, tan tuya, como desatas de la quimera los hilos que sujetan mis latidos a los puños. Ya son libres de posarse donde quieran, ya era hora que eligieran de destino el paraíso sembrado de luces que albergan tus manos.
Quiero ser contigo. Pero no me refiero a ser la mitad de un todo, parte, trozo, resto indefenso en tu ausencia. No. Hablo más bien de añadir más vida a nuestras vidas restando los miedos, sumando caricias, poniendo más tonos, más dedos, más brazos, más piernas, más lenguas… saliva.
Más...
Ser núcleo, temblor consentido, epicentro, gemido en mi boca entreabierta, calor enredado en tus muslos. Ser. De esta manera y de aquella y de otra diferente. De todas las posibles que halle una imaginación compartida como la nuestra. Quiero ser contigo otra existencia más allá de la mía. Una flor de las dos flores que decoran la maceta perfecta. La sombra que abraza a la sombra que forma la noche.
Nos queda el milagro en los ojos que imaginan y tocan y sienten. Queda el amor floreciendo en poemas escritos por manos que sueñan. Queda mi voz en tu boca llamándote Amor. Y por delante, un camino despierto y abierto ante ti, ante mí, para siempre.

(¡Ah! Una cosita... Muy pronto @TuroCarballo, nos prestará su voz y su guitarra para seguir haciendo magia con Quiero ser contigo)
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33comentarios 241 lecturas colaboracion karma: 106

Huir sin retirarse

Hay algo en la huida que no se va.
Corre la angustia encarnada en los labios,
marcha indignación
de la mano de iris grises, disecados,
y se aleja el horror
enfundado en piernas, brazos
que avanzan sin saber a dónde van.
Sin embargo, permanece
lo que fue y no será fuera de allí:
vida arrancada al trozo de vida
que se hunde en el fango.

Hay algo en la huida que no se va.
La arruga en proyectos, los sueños inermes
o la historia amarrada a un cascote
de piedra de casa arruinada
que puede algún día, quién sabe,
volverse hogar.
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10comentarios 190 lecturas versolibre karma: 106

Avisadme cuando llegue

Uno no sabe ver aquello que ignora que está buscando.
Rosa Montero - La hija del caníbal.


Llamaba la atención de la tarde
tirando de sus largas horas,
horas muertas,
con los dedos de mis letras
todavía por escribirse.
De piernas, de brazos cruzados.
La vida fluyendo sin mí.
Ajena a continuas caídas de hojas,
heladas, sequías y, también,
floraciones.
Muy quieta en el banco del parque
donde revivía a diario su mirada
confundida
con el verde de la hierba.

Recorrí todas las sendas
sin moverme de aquel sitio,
y, sabiéndome inepta,
en todas ellas me perdí.
¿Qué buscaba?
¿Una réplica de aquellas sacudidas,
una herida reabierta, un disparo
de poesía, una acequia, nuevos mirlos,
más ventanas, otros ojos… la salida?

Si supiera su mirada
confundida
con el verde de la hierba
que me duermo cada noche
enroscada
en los versos de Salinas, temblaría;
que la voz ya no le debo
ni tampoco la mirada.

Huelo miedos
que no duelen como antes.
No me falta ya la luna
cada noche
ni el sol cuando amanezco.
Oigo el mar desde mi casa.
Siento paz.
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Veo ahora hasta sin ojos

Como un sueño que revive los aromas
atendiendo al más nítido detalle,
que recibe la caricia de unas manos
imposibles de tocar,
que persigue retenerte custodiando
las mejores medias lunas
de tu boca. Así siento este poema.

Él me dice:
¿Ves aquella lengua azul que surge
entre el manto gris de nubes?
Todavía, no vi las nubes —le respondo
tras un siglo contemplando el cielo.

Vuelan letras de los versos
con el viento que refresca, pero arde.
Llega brisa susurrándome a la oreja
como seda deslizada, suavemente,
y me cuenta lo que callo
a voz en grito
cuando no sé esconderme,
cuando no sé responderme.

Veo ahora hasta sin ojos
lo que antes fue penumbra.
Cuento estrellas por millares.
Laten versos todo el día.
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4comentarios 94 lecturas versolibre karma: 114

Pongamos que hablamos del Slam (colaboración @Pequenho_Ze & @_Sejmet_)

Se encuentra dentro del parnaso abierta,
repleta sala de calmadas bocas,
requiere letras para estar despierta.
Ve sin apuro y abre tú la puerta,
sentado o de pie a la masa convocas.

En una mesa grande compartida
se tienden discusiones literarias,
cualquier buena propuesta es bienvenida
si viene con la sonrisa vestida,
creando unas tertulias legendarias.

Hablemos de mil libros y de autores,
de ferias, de firmas o recitales,
y es que aquí caben todos los colores.
Es como un libro abierto de lectores
dando ideas en encuentros casuales.

La entrada es libre, cuéntanos, sugiere,
compártenos tus gustos y propuestas.
Aquí cualquiera escribe lo que quiere,
—si no participamos se nos muere—
pero que nos sea útil, no tus gestas.
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24comentarios 156 lecturas versoclasico karma: 109

Me persiguen los instantes que no viví

Tengo en común con las sombras la necesidad de luz para hallarme. Soy un cuerpo equivocado, un lunes tempranero de airada lluvia o la prisa que siempre llevo a todas partes. Me va quedando poco de aquella otra yo que, a veces, recuerdo; no sé si era. La del futuro enjabonado entre las manos y una bandada de pájaros aleteando sobre los hombros. Su mirada perdida en el suelo sigo conservando aunque intente camuflarla con una soberbia andante que no es, pero conoce —y, lo que es mejor, controla— su rumbo. Son, entonces, un respiro las esperas en los semáforos que dan tregua a la indecisión de mis pasos. ¿Hacia dónde? ¿Qué dirección tomo ahora?

Lo de antes ya no está ni tampoco la de entonces. Sigo ensayando la manera de mirar mis cicatrices. Con suerte, llegaré a contemplarlas como hojas de ruta recorrida que enriquezcan el trayecto que me queda por delante, evitando impedimentos o, incluso, ayudándome al tropiezo con estilo y toneladas de humor, a corazón abierto. ¿Qué será lo que me quede cuando me haya ido? Me persiguen los instantes sin saber si tendré tiempo. Del pasado guardo tantos... ¿Y qué digo del futuro que aglomera un sinfín de «para cuándo...»? Del presente casi no me estoy enterando, pero es lo que hoy me digo: voy tardando en dar un giro a este juego, cambiar ser la perseguida por perseguir los sueños como instantes que haber vivido.
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9comentarios 118 lecturas prosapoetica karma: 90
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