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Chinatown

San Francisco, de North Beach a Chinatown
Día de Acción de Gracias, 1982.

París, de Bellevile a Le President, Chinatown
Año Nuevo del cerdo 2007.

Nueva York, de Brooklyn a Canal St., Chinatown
Julio-Agosto 2016.

Oscura tienda china,
tos seca tras una pantalla de humo,
jaula de madera de patos,
arroz, sacos,
judías,
té,
pescado seco,
soja,
algas secas,
pipas de fumar,
budas,
boles,
sombreros de paja,
ábacos,
pinceles,
barras de tinta,
polvo.

Cielo sin fronteras,
atemporal.

Ancianos chinos recogiendo botellas de plástico
de turistas.
Ancianas chinas arrastrándolas hasta el coche
del joven chino
con tos seca tras una pantalla de humo.

Ojos que no miran,
que ya han visto,
solo observan.

Meditan mientras deambulan
entre sueños y recuerdos,
aquello que fue.

Silencio sereno,
voces anestesiadas por el polvo,
sabiduría ancestral obviada,
olvidada,
rechazada.

La luna mira hacia otro lado.
¿Cuántas vidas y muertes entre medio?
Gemelos opuestos,
ni vida ni muerte,
ni blanco ni negro.

El vacío,
la no existencia,
el no lugar.

Es aquí, hoy.

La mente, el recuerdo.
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3comentarios 136 lecturas prosapoetica karma: 75

¡Ya se acabó el verano!

¡Ya se acabó el verano!
Dicen los viejos que lo dice el viento,
que tras los montes sopla
al amanecer más limpio y más fresco.

Algunas nubes blancas
de la tormenta de ayer son recuerdo,
alivio del agosto,
y aunque los campos siguen polvorientos
-tan seca está la tierra que ya llueve,
ya vuelve el agua al cielo-
verdea el castañar y brillan negras
las moras que bordean los senderos.

En el prado algunos quitameriendas
púrpura han brotado, y a los insectos
los charcos que aún quedan
sirven de improvisado abrevadero.

Ya se acabó el verano;
la virgen y el santo a la iglesia han vuelto,
terminadas las fiestas.

De sus hijos y nietos, ya extranjeros,
se despide la sierra.

¿Marcharon los jóvenes con el viento?

Bajo el manzano de la vieja escuela
no hay ya niños ni juegos,
ni nadie que recoja
las manzanas del suelo.

Quizá un tractor recorra la ladera
del calvario y en la val suene el eco
del grito del pastor;
o tracen los vencejos
aún sus círculos sobre la plaza.

Sin embargo, bien lo saben los viejos,
ya se acabó el verano...
¡ya comenzó el silencio!


Foto: Miguel Ángel García (flic.kr/p/zistmM, CC BY 2.0)
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19comentarios 178 lecturas versoclasico karma: 93

Silencios en ascuas

Me pierdo entre tus besos,
silencio.
Aquellos tan candentes,
eternos.
Penachos de mi alma,
te pierdo.
Entre risas y murmullos,
me alejo.
De ti y de tu persona,
no veo.
Más que cenizas en el polvo,
y muero.
Sin ti y sin tu aliento,
el infierno.
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sin comentarios 37 lecturas prosapoetica karma: 57

En todas las cosas, tú

No puedo recordar
cuántas veces dije tu nombre,
ni las veces que vi tu rostro
en las cosas que me rodeaban.
Pero mi memoria guarda
en todas las células de mi cuerpo,
tu sonido, tu olor, tu sabor,
las sensaciones que me dejaste
y aún tu silencio, que a diario
vacía mi existencia de a pocos,
desde aquella vez que partiste,
para no estar más a mi lado.
Y a pesar, estar siempre presente
en todos mis días.
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4comentarios 80 lecturas versolibre karma: 70

Momentos de Tormenta

Tener justo el tiempo para escribir
ondear en el interior
zarandear los latidos
quemar los miedos.
Hoy el amanecer es gris
no hay olas azules
las nubes las opacan
y se revuelcan enfadadas
en la arena.
Hoy no hay pieles desnudas
a los sueños los espanta el viento
arena y sal calando sin piedad
el lugarcito intimo donde se tejen.
Hoy la boca se seca, se respira con dificultad, hoy llueven tristezas
la mirada se vuelve tormenta.
camina el silencio tan pesado que deja huella.
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3comentarios 75 lecturas versolibre karma: 81

dance of shadows

El viento posa sus caricias en mi cabello,
la suave melodía de las canciones de un domingo por la tarde y mis palabras inquietas se quedan cortas ante tanta nostalgia,
miro al cielo buscando respuestas,
estamos solos en este mundo maligno en un arriesgado abismo...
Las nubes intolerante me arrebatan el sol y la tempestad se vuelve la protagonista turbia de este anochecer,
mi sentimiento no es pasajero y la tormenta no apagará este infierno,
Duele y es eterno.
Firme y de acero.
Abrupto y perdido,
me toma de la mano y me suelta a medio camino, danzando entre sombras,
dejándome sin rumbo, sola y perdida, dejándome sin sentidos
dejándome...
Silence all around me.
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2comentarios 135 lecturas relato karma: 91

El silencio

El vacío llenó el silencio de mi cuerpo marchito
fueron tantos los momentos que se fueron rompiendo
que nunca me di cuenta de ello,
lentamente se fueron convirtiendo en cenizas
y arena que se acumula en el reloj del tiempo.

Sí que me rendí sin oponer resistencia,
no soporté a ese cansancio que con tanto
peso recayó sobre mí rota adversidad,
nunca aprendí a disimular a todas esas preocupaciones
que tenuemente me fueron extinguiendo.

Mutilé sin remordimientos a todas las preguntas
que me incomodaban
y que no me permitían saberlo todo
fue lo más sabio ante la duda que amarga
solo me quedé con las palabras que son valientes,
ellas nunca dudaron ni un ápice en desnudarse
de la vergüenza de una intemperie impaciente.

Tal vez solo fui testarudo y en mi necedad repetí
los mismos errores de siempre,
tal vez esta vez fue diferente,
yo mismo recogí todos los pedazos
que la incertidumbre dejó regados por todos
los pensamientos que no soportaron
así como así simplemente perderme.

No puedo comprender por qué tú a veces te vences,
yo también he estado muchas veces
en ese último lugar de un precipicio infinito,
sin ninguna luz que me enseñara el camino
para no caerme de frente,
nunca vacilé en el sacrificio con tal de que tú
pudieras respirar nuevamente.

Se nos acabó el tiempo y a diferencia de ti
yo nunca le vi el caso de tener que lamentarme
por lo que no pudo ser, por lo que no fue,
nunca supe a ciencia cierta por qué los otros
quisieron que tú fueras de esa manera.

Ya no tiene caso recordarlo, seremos historia,
definitivamente solo un relato que se cuenta
entre los rumores vanos,
una anécdota que se evapora en los segundos inmediatos,
eso seremos ahora que a nadie más le importa
el desenlace de nuestra poesía rota.

Solo me queda las ganas de saber un poco más a ti,
antes de que me convierta en un poema
que vivió en el breve espacio entre tus ojos
y la única verdad que se atrevió a desafiar a la costumbre que con tantos siglos se apoderó
de mi perseverancia sin tan siquiera parpadear.

El vacío seguirá llenando el silencio de mi cuerpo marchito, lentamente se irá convirtiendo
en cenizas y arena que se acumulan
en el reloj del tiempo de lo que pudimos ser algún día
y nunca más lo fue.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
10/09/2017.
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6comentarios 538 lecturas versolibre karma: 84

Sargazos de poesía

Por ese puñado de tiempo
que no he sabido vivirte,
te crees con el derecho
de asomarte por mi jaula,
espantarme el corazón,
y poner el tuyo en su lugar.

El miedo y su lenguaje
me alimentan de voces absurdas
que envenenan, pero no matan.
Enseño los dientes
pero no consigo asustarlas,
y el silencio trepa hacia mi
como una araña por su tela.

Ahora que concibo la poesía,
sucede que me abandono
y que te olvido -si me miento-.
Desciendo por el corazón
hasta el fondo de los versos,
y me dejo atrapar por los sargazos.

Entonces, posada sobre el fango
me convierto en un vago recuerdo,
un desplome constante,
un continuo devenir de la memoria
buscando un atisbo de luz
para escaparme de tu sombra.
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17comentarios 106 lecturas versolibre karma: 94

Llueve!

Llueve!
las gotas rompen el silencio
Cae la lluvia tras la ventana
moja el paisaje de mis ojos

MMM
Malu Mora
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2comentarios 85 lecturas versolibre karma: 85

Silencios de Brisa

En silencios de brisa me pierdo.

MMM
Malu Mora.
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5comentarios 68 lecturas versoclasico karma: 94

Solo la desolación se acordó de ti

Cómo no sentir desolación,
solo bastó un instante para hundirme
en el vacío que provoca la angustia
de tener que salir huyendo de la muerte,
esa que no vacila ante la mínima provocación.

Solo quisiera poder olvidar a ese dolor
que trajo la tristeza a mis ojos,
ellos eran en el ayer como tú,
dos lumbreras juguetonas y alegres.

Han devastado mi consuelo,
ya no puedo disfrutar de la noche
impregnada de una lluvia que canta con fuerza.

Solo me ha quedado el miedo,
ese recuerdo de mal espíritu que cae
como una bruma espesa en un corazón
que ya no respira.

Solo me ha quedado el terror
para no poder vivir con la paz
de una mañana bella.
Cómo le explico que deje de llorar
si son sus manos tan pequeñas.
Nunca conseguirán sujetar
a ese rostro que tiembla.

Amor.
!Qué significa esa palabra en sus mentes!
¿A caso no fue Dios quien dio de su amor?

Nunca importó el color o el idioma de la tierra
que parió sus vientres.

Mi cuerpo se apretuja en el silencio,
ya no puede aguantar más el escándalo
que ensordece al sentimiento de no verte.

La noche llueve.
Llora infinita por tu ausencia que duele.

Mañana saldrá el sol recuperando lo que ayer
solo escurre hasta el cansancio.

!Como le explico que en esa nueva mañana que florece
ya no estarás para reír por cada una de sus travesuras!

Solo la desolación se acordó de ti.
Que no me extinga la oscuridad.
No tengo miedo.
Nunca podrás condicionar a mi camino
porque no soy botín de tus miedos.



Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
19/08/2017.
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3comentarios 164 lecturas versolibre karma: 96

El amor que me sobró

He de sentarme a pensarte. Y mis pensamientos, huérfanos serán de ti.
Pensarte.
Tanto pensarte, hasta que te desvanezcas en la ruta.
Imaginarte.
Tanto imaginarte, hasta que te desfigures en el recuerdo.
Eso haré con las ideas que, a falta de ti, han quedado sin dueño.

He de tragarme los besos no dados.
Como chocolate caliente, transitarán el estrecho espacio en mi garganta.
Y, tropezando unos con otros, harán las pases con el susto de sentir tu gusto en mi estómago.
He de masticar tus besos nonatos, hasta hacer un bolo de suplicio, que alimente las larvas en mi panza.
Futuras mariposas, destinadas a morir por falta de una historia, en las que ser protagonista.

He de congelar los abrazos, pendientes de darse. Entumecidos, mis brazos quedarán amorfos y sin sentido. En la artritis prematura, sucedida de tu ausencia, he de medicarme con indiferencia vana.
Como vano es este intento de no desear tu abrazo.
Como ausente es el roce de mis poros en los tuyos, cadenciosa molestia, esta, maldita!....de no tenerte.
He de macerar con mis dedos tus abrazos.

Han de quedarse ciegos, mis ojos!....cansados de no mirarte.
Desesperada, por buscarte entre las cosas, mirarte entre las voces.
Mis pestañas, revolucionan y se apagan.
A media asta, fallecen cabizbajas.
Renuncian a erguirse, tratando de guarecer, tras ellas, lo que fue, sin parecerlo, la última imagen convertida en tesoro y recuerdo.
Ha de gritar con llanto mi mirada, ciega, enardecida y sorda….

Como sordos mis oídos! He de taparlos! Como hacen los locos…aturdidos por tanta voz adentro…todas gritando, todas! vociferando promesas de asfalto. Duras y rugosas…pero ninguna de ellas, ninguna! tu voz!!!
He de quedarme sorda….para siempre! Maldito todos los sonidos que no son tu grito ni tu llanto…
Mueran todos ellos, las voces vacías de tus palabras y hartas de tu silencio.
He de quedarme sorda, y así no escucharé mi propio lamento.

Y mi boca estallará en gotas gordas de dolor.
Mi garganta, atorada con tus besos, los primeros, los del medio, más los últimos… todos!,
ahogándome con desencanto; gritando, avara, tu nombre, hasta gastarlo, hasta escuchar un sordo pitillo de arrullo… que, diluido en el viento, se vierta como lluvia en este amor que me sobró…
este amor del que no pude hacer entrega.
Este amor sin domicilio ni remitente.
Amor de los caídos, de los ausentes.
Los prisioneros y los cautivos.

Derechos de Autor: Gnosis Rivera
Derechos de Imagen: Pública
Vaso y cuchara, blanco y negro
Obtenida en la red.
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3comentarios 89 lecturas prosapoetica karma: 88

Pesa

PESA

Formar parte del pasado pesa,
aun habiendo un lazo fuerte
que me une a ti eternamente,
me exiges que lo crea y pesa

Me arriesgue con alguien más,
no dijiste nada en el momento
y aun así sentí tu incertidumbre,
te alejaste sin decir nada

Tengo lo que pedí
a manos llenas
en bolsillos rotos
y sólo sé que te perdí

Me pediste respeto y tiempo
para vivir tu duelo y pensar,
yo solo quiero abrazarte,
fuerte el miedo amordaza

El dramatismo de los días
se torna cada vez peor
con un trágico estupor,
mañanas silentes y frías.

Mi único refugio fuiste tú,
mi íntima amiga
la que al final,
dijo estar enamorada de mí

Palabras que siempre quise escuchar
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Seda y silencio en vuelo

Hacia el vacío oscuro
las alas desplegadas
amplias, tiesas, firmes
me llevan planeando

Siguiendo al viento

Negra y profunda noche
allá abajo la tierra firme
se pierde a la vista
kilómetros atrás quedan

Distancia y tinieblas

Mundo desvanecido
ruidoso, aturdido, disonante
sólo queda un murmullo
aquí en la lejanía del cielo

Seda y silencio en vuelo
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Silencio de Muerte

Siento que todo perece
en un profundo silencio
enmudeciendo palabras
con sílabas de tormento
que pronuncias levemente
al respirar en mi lecho
cuando te pienso presente
aunque sé que estás muy lejos
donde nadie puede verte,
solo mis ojos despiertos
en tus pupilas dormidas
en el valle de la muerte
que todo de miedo teje
con los hilos de las sombras
que con sus versos fallece,
en los que todo es mentira
en los que nada parece,
si solo ahí he de tenerte
que se me lleve pronto la muerte.
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6comentarios 198 lecturas versolibre karma: 78

Madrugada

La noche es fría, reina el silencio. Las escaleras transportan a la planta baja: más frío.
Alrededor unos muebles con libros de todos tamaños, colores y edades, fieles testigos del conocimiento compartido. Resalta la gran ventana de cristal, que se deja atravesar por la luz proveniente de la calle, provocando un vaivén de sombras en las paredes desnudas; simulando así una especie de cine antiguo, en blanco y negro.
Una silueta en especial se dibuja sonriente, montando guardia y haciendo juego con la magia de dicho recinto.

En frente la puerta de acero cumple su objetivo: una vez afuera, el aire melancólico de la madrugada te eriza la piel. El zaguán luce solitario, sólo inquietan las voces lejanas de cierta gente que parece disfrutar “la hora de la bruja”, empujándote de un salto de nuevo hacia el interior.

A la derecha la cocina parece más lúgubre, sin embargo, las artesanías mexicanas, la despensa en la alacena, los trastes en el fregadero, y el comedor al centro con su mantel blanco y bordado la convierten en un lugar habitable y acogedor. Llama la atención un brillo intenso que se observa desde la única ventana. Desde ahí puedes ver dos bicicletas que han sido abandonadas después del paseo y varios otros juguetes repartidos sin orden alguno.

Y de nuevo el fulgor… al contemplar detenidamente se cuentan varias veladoras colocadas con respeto al pie de tres fotografías cuyas flamas iluminan los rostros de los que son en esta fecha recordados. Las flores de cempasúchil adornan solemnemente con su amarillo radiante el arco que complementa el altar. El papel picado colorea de alegría los espacios a los que fueron destinados y los dulces típicos forman pequeños cúmulos de sabores; el pan de muerto y la fruta fresca perfuman el ambiente dejando en el olvido la baja temperatura, respirando nostalgia, mirando fijamente el ígneo halo que se forma inexplicable, pero tan real como el mismo viento que susurra y mece las plantas, haciéndolas danzar con los espíritus visitantes.

-Aria Nahual
/Nov17/ 2015
Fotografía: Aria Nahual
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Escribo...

A la tenue luz
De la madrugada eterna,
Escribo desde la habitación
De la casa de tres esquinas,
Casa orientada al oeste
Testigo de luz perpetua,
De mañanas perfectas
Cuando el escaso frío
Por las ventanas entra.

Escribo desde
La casa silenciosa y pacífica
A gusto de tantos placeres
Y calurosos atardeceres,
Templo de agua y plantas
Con espectaculares floreceres,
De exótico jardín
Y salvaje animal print.

Escribo acostado
En el suelo frío y relajante
Absuelto de pesares
Inmune a la perturbación
Intocable por la destrucción
Imparable en el conocimiento
Aquí persisto, aquí permanezco
Dispuesto a todos los saberes
Luchando contra el retroceso
Inmóvil ante emigraciones
Y muy consciente al estirpe.

Escribo con el viento
Que hace sonar los móviles.
Escribo desde aquí
Un milagrosos refugio,
Escribo desde aquí
Mientras afuera
Hay un pandemonium,
Escribo mientras
Los retratos me observan
Y los espejos me reflejan,
Escribo desde aquí
Mientras mi alma se alimenta
Mientras mi corazón se desespera
Escribo desde aquí
Mientras el papel se llena.
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Alexitimia

Trato de explicarle a tus miedos
todas las emociones que me causan
si te veo temblando entre tus sábanas.
Intento por todos los medios
decirte, que por favor se detengan,
que frenes de golpe el temor,
que no avance
hasta el punto de devorar tus sueños.

Quisiera arroparte con palabras,
con verbos dulces y brillantes
para mecer tus ansias
por lanzarte al precipicio
y convertirlo en un hermoso ascenso,
igual que un águila imperial
cuando remonta el vuelo.

No sé lo que ha pasado,
se escapó de mi boca un sollozo
-te vi marchar, y salió solo-
cubriendo de oscuridad mis labios
y el cielo de mi voz.
Es tan espeso ese manto,
que a duras penas respiro
y por más que sople con fuerza,
me sigue asfixiando.

No me queda más remedio,
que usar mi último cartucho
para espantar al silencio.
Del cajón de mi alma
saco un papel en blanco,
su filo es perfecto
para rasgarme las venas,
no temas, aunque sea una locura
no puede hacerme daño.

Es la mejor manera de que broten
los poemas, donde escribo todo
lo que no puedo y no me sale decirte.
-"...Quiero abrazarte, versarte,
mirarte callada, callada calmarte."-

Deja que vuele de esta forma
tan pasional y suicida,
mi voz hasta tus brazos,
aún hay viento...
aún no es tarde.
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Aliada

Esa soledad amiga mía
que habita en mi alma,
iza la bandera del silencio
declarando ser fieles aliadas.

Mientras algunos la evitan
yo le ofrezco refugio,
mientras otros le huyen
yo extiendo mi mano
y le doy abrigo.

Su dualidad estremece:
a veces blanca, otras negra;
maldición para muchos,
bendición para unos cuantos.

Maldita, bendita...
no consientas que te arrastre
hacia la locura.

Intrépidos son los que aceptan su desafío:
te jalará los pies
te clamará sin rodeos
te arañará un millón de veces
mientras escuchas sus carcajadas.

Pero ve,
aprende a domarla,
que no te sosiegue
cíñela a ti sin vacilación.

Ahora sé tú
quien la prive de su libertad.

Deja que brame,
que lance fuego,
hazle saber que descubriste
el misterio.

Oblígala a izar
la bandera blanca,
pero tú, querida,
ya NUNCA le des PAZ.

-Aria Nahual
(Marzo 18/2014)
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En ti

Desde que llegaste a mí
ya no necesito nada
desnuda quedó mi alma
prendida de amor por ti,
a pesar de tus ausencias
que se asfixian encerradas
en una urna sagrada
que hice solo para ti,
en la que atiendo el silencio
de tus palabras ahogadas
que susurran sentimientos
cada vez que pienso en ti,
como el goce de tus manos
que rozan mi piel tatuada
con la marca de tus besos
que arden en todo mi cuerpo
cada vez que sueño en ti.
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