Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 83, tiempo total: 0.013 segundos rss2

Solo la desolación se acordó de ti

Cómo no sentir desolación,
solo bastó un instante para hundirme
en el vacío que provoca la angustia
de tener que salir huyendo de la muerte,
esa que no vacila ante la mínima provocación.

Solo quisiera poder olvidar a ese dolor
que trajo la tristeza a mis ojos,
ellos eran en el ayer como tú,
dos lumbreras juguetonas y alegres.

Han devastado mi consuelo,
ya no puedo disfrutar de la noche
impregnada de una lluvia que canta con fuerza.

Solo me ha quedado el miedo,
ese recuerdo de mal espíritu que cae
como una bruma espesa en un corazón
que ya no respira.

Solo me ha quedado el terror
para no poder vivir con la paz
de una mañana bella.
Cómo le explico que deje de llorar
si son sus manos tan pequeñas.
Nunca conseguirán sujetar
a ese rostro que tiembla.

Amor.
!Qué significa esa palabra en sus mentes!
¿A caso no fue Dios quien dio de su amor?

Nunca importó el color o el idioma de la tierra
que parió sus vientres.

Mi cuerpo se apretuja en el silencio,
ya no puede aguantar más el escándalo
que ensordece al sentimiento de no verte.

La noche llueve.
Llora infinita por tu ausencia que duele.

Mañana saldrá el sol recuperando lo que ayer
solo escurre hasta el cansancio.

!Como le explico que en esa nueva mañana que florece
ya no estarás para reír por cada una de sus travesuras!

Solo la desolación se acordó de ti.
Que no me extinga la oscuridad.
No tengo miedo.
Nunca podrás condicionar a mi camino
porque no soy botín de tus miedos.



Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
19/08/2017.
11
3comentarios 158 lecturas versolibre karma: 96

El amor que me sobró

He de sentarme a pensarte. Y mis pensamientos, huérfanos serán de ti.
Pensarte.
Tanto pensarte, hasta que te desvanezcas en la ruta.
Imaginarte.
Tanto imaginarte, hasta que te desfigures en el recuerdo.
Eso haré con las ideas que, a falta de ti, han quedado sin dueño.

He de tragarme los besos no dados.
Como chocolate caliente, transitarán el estrecho espacio en mi garganta.
Y, tropezando unos con otros, harán las pases con el susto de sentir tu gusto en mi estómago.
He de masticar tus besos nonatos, hasta hacer un bolo de suplicio, que alimente las larvas en mi panza.
Futuras mariposas, destinadas a morir por falta de una historia, en las que ser protagonista.

He de congelar los abrazos, pendientes de darse. Entumecidos, mis brazos quedarán amorfos y sin sentido. En la artritis prematura, sucedida de tu ausencia, he de medicarme con indiferencia vana.
Como vano es este intento de no desear tu abrazo.
Como ausente es el roce de mis poros en los tuyos, cadenciosa molestia, esta, maldita!....de no tenerte.
He de macerar con mis dedos tus abrazos.

Han de quedarse ciegos, mis ojos!....cansados de no mirarte.
Desesperada, por buscarte entre las cosas, mirarte entre las voces.
Mis pestañas, revolucionan y se apagan.
A media asta, fallecen cabizbajas.
Renuncian a erguirse, tratando de guarecer, tras ellas, lo que fue, sin parecerlo, la última imagen convertida en tesoro y recuerdo.
Ha de gritar con llanto mi mirada, ciega, enardecida y sorda….

Como sordos mis oídos! He de taparlos! Como hacen los locos…aturdidos por tanta voz adentro…todas gritando, todas! vociferando promesas de asfalto. Duras y rugosas…pero ninguna de ellas, ninguna! tu voz!!!
He de quedarme sorda….para siempre! Maldito todos los sonidos que no son tu grito ni tu llanto…
Mueran todos ellos, las voces vacías de tus palabras y hartas de tu silencio.
He de quedarme sorda, y así no escucharé mi propio lamento.

Y mi boca estallará en gotas gordas de dolor.
Mi garganta, atorada con tus besos, los primeros, los del medio, más los últimos… todos!,
ahogándome con desencanto; gritando, avara, tu nombre, hasta gastarlo, hasta escuchar un sordo pitillo de arrullo… que, diluido en el viento, se vierta como lluvia en este amor que me sobró…
este amor del que no pude hacer entrega.
Este amor sin domicilio ni remitente.
Amor de los caídos, de los ausentes.
Los prisioneros y los cautivos.

Derechos de Autor: Gnosis Rivera
Derechos de Imagen: Pública
Vaso y cuchara, blanco y negro
Obtenida en la red.
8
3comentarios 67 lecturas prosapoetica karma: 88

Pesa

PESA

Formar parte del pasado pesa,
aun habiendo un lazo fuerte
que me une a ti eternamente,
me exiges que lo crea y pesa

Me arriesgue con alguien más,
no dijiste nada en el momento
y aun así sentí tu incertidumbre,
te alejaste sin decir nada

Tengo lo que pedí
a manos llenas
en bolsillos rotos
y sólo sé que te perdí

Me pediste respeto y tiempo
para vivir tu duelo y pensar,
yo solo quiero abrazarte,
fuerte el miedo amordaza

El dramatismo de los días
se torna cada vez peor
con un trágico estupor,
mañanas silentes y frías.

Mi único refugio fuiste tú,
mi íntima amiga
la que al final,
dijo estar enamorada de mí

Palabras que siempre quise escuchar
leer más   
14
sin comentarios 71 lecturas versolibre karma: 71

Silencio de Muerte

Siento que todo perece
en un profundo silencio
enmudeciendo palabras
con sílabas de tormento
que pronuncias levemente
al respirar en mi lecho
cuando te pienso presente
aunque sé que estás muy lejos
donde nadie puede verte,
solo mis ojos despiertos
en tus pupilas dormidas
en el valle de la muerte
que todo de miedo teje
con los hilos de las sombras
que con sus versos fallece,
en los que todo es mentira
en los que nada parece,
si solo ahí he de tenerte
que se me lleve pronto la muerte.
leer más   
9
6comentarios 174 lecturas versolibre karma: 78

Madrugada

La noche es fría, reina el silencio. Las escaleras transportan a la planta baja: más frío.
Alrededor unos muebles con libros de todos tamaños, colores y edades, fieles testigos del conocimiento compartido. Resalta la gran ventana de cristal, que se deja atravesar por la luz proveniente de la calle, provocando un vaivén de sombras en las paredes desnudas; simulando así una especie de cine antiguo, en blanco y negro.
Una silueta en especial se dibuja sonriente, montando guardia y haciendo juego con la magia de dicho recinto.

En frente la puerta de acero cumple su objetivo: una vez afuera, el aire melancólico de la madrugada te eriza la piel. El zaguán luce solitario, sólo inquietan las voces lejanas de cierta gente que parece disfrutar “la hora de la bruja”, empujándote de un salto de nuevo hacia el interior.

A la derecha la cocina parece más lúgubre, sin embargo, las artesanías mexicanas, la despensa en la alacena, los trastes en el fregadero, y el comedor al centro con su mantel blanco y bordado la convierten en un lugar habitable y acogedor. Llama la atención un brillo intenso que se observa desde la única ventana. Desde ahí puedes ver dos bicicletas que han sido abandonadas después del paseo y varios otros juguetes repartidos sin orden alguno.

Y de nuevo el fulgor… al contemplar detenidamente se cuentan varias veladoras colocadas con respeto al pie de tres fotografías cuyas flamas iluminan los rostros de los que son en esta fecha recordados. Las flores de cempasúchil adornan solemnemente con su amarillo radiante el arco que complementa el altar. El papel picado colorea de alegría los espacios a los que fueron destinados y los dulces típicos forman pequeños cúmulos de sabores; el pan de muerto y la fruta fresca perfuman el ambiente dejando en el olvido la baja temperatura, respirando nostalgia, mirando fijamente el ígneo halo que se forma inexplicable, pero tan real como el mismo viento que susurra y mece las plantas, haciéndolas danzar con los espíritus visitantes.

-Aria Nahual
/Nov17/ 2015
Fotografía: Aria Nahual
leer más   
7
sin comentarios 45 lecturas relato karma: 73

En todas las cosas, tú

No puedo recordar
cuántas veces dije tu nombre,
ni las veces que vi tu rostro
en las cosas que me rodeaban.
Pero mi memoria guarda
en todas las células de mi cuerpo,
tu sonido, tu olor, tu sabor,
las sensaciones que me dejaste
y aún tu silencio, que a diario
vacía mi existencia de a pocos,
desde aquella vez que partiste,
para no estar más a mi lado.
Y a pesar, estar siempre presente
en todos mis días.
leer más   
5
2comentarios 36 lecturas versolibre karma: 68

Escribo...

A la tenue luz
De la madrugada eterna,
Escribo desde la habitación
De la casa de tres esquinas,
Casa orientada al oeste
Testigo de luz perpetua,
De mañanas perfectas
Cuando el escaso frío
Por las ventanas entra.

Escribo desde
La casa silenciosa y pacífica
A gusto de tantos placeres
Y calurosos atardeceres,
Templo de agua y plantas
Con espectaculares floreceres,
De exótico jardín
Y salvaje animal print.

Escribo acostado
En el suelo frío y relajante
Absuelto de pesares
Inmune a la perturbación
Intocable por la destrucción
Imparable en el conocimiento
Aquí persisto, aquí permanezco
Dispuesto a todos los saberes
Luchando contra el retroceso
Inmóvil ante emigraciones
Y muy consciente al estirpe.

Escribo con el viento
Que hace sonar los móviles.
Escribo desde aquí
Un milagrosos refugio,
Escribo desde aquí
Mientras afuera
Hay un pandemonium,
Escribo mientras
Los retratos me observan
Y los espejos me reflejan,
Escribo desde aquí
Mientras mi alma se alimenta
Mientras mi corazón se desespera
Escribo desde aquí
Mientras el papel se llena.
9
2comentarios 38 lecturas versoclasico karma: 79

Cuando el silencio es blanco

CUANDO EL SILENCIO ES BLANCO.


Caricias que rompen los sueños
Un roce con nombre diciendo te quiero
Una llama sin fuego
Penetrando en los ruidos del silencio.

Remolinos de olores de almizclen
Revolotean en el blanco de tu piel
Suave terciopelo
Aleteando tus manos como tacto cuerpo a cuerpo.

Blancos amaneceres, algodón suave tierno
Tictac maquina del tiempo
No pares que muero
Luz del camino nuevo.

Avisarme para que ande siempre por encima del agua sin miedos
Como llueve fuera
Estando el paisaje dentro, mis ojos que son tuyos
Enorme fuego.

Tacto sin dolor, calor en el hielo
Tus manos juntas a mis manos, en el desierto
Mares subterráneos de deseos
El blanco ruido del silencio.

Mi puerta abierta, cerrojo oxidado del tiempo
Copa de ceniza, si beber no quiero
Salto del charco, mercurio, oro, cobre y hierro
Un ruido mayor la calma
Uno menor el trueno.

Cordura de un loco, despierto, fuente, manantial, relámpago
Ganzúa para todas las puertas, libertad de pensamiento.

Dentro de una piel que no es tuya, atrapado sin remedio
Colores del arco iris, ilumina los rostros con dolor y pena
Rabia contenida de años en cadenas.

Soplar polvo de arena, aire marginado con partículas en suspensión de odios - cadenas
Sol que irradia verdad para todos, curar
las heridas de este hombre, realidad belleza.

Sombras que corren tras ellas, tiradas en un suelo
Lleno de estrellas
Alineación de los olivos
En mi campo extremeño, lleno de luz primavera
Mi beso en el tronco, de una encina vieja.

Cuando el silencio es blanco
Todo efluvio, todo color,
Tú.
leer más   
4
1comentarios 73 lecturas versolibre karma: 53

Alexitimia

Trato de explicarle a tus miedos
todas las emociones que me causan
si te veo temblando entre tus sábanas.
Intento por todos los medios
decirte, que por favor se detengan,
que frenes de golpe el temor,
que no avance
hasta el punto de devorar tus sueños.

Quisiera arroparte con palabras,
con verbos dulces y brillantes
para mecer tus ansias
por lanzarte al precipicio
y convertirlo en un hermoso ascenso,
igual que un águila imperial
cuando remonta el vuelo.

No sé lo que ha pasado,
se escapó de mi boca un sollozo
-te vi marchar, y salió solo-
cubriendo de oscuridad mis labios
y el cielo de mi voz.
Es tan espeso ese manto,
que a duras penas respiro
y por más que sople con fuerza,
me sigue asfixiando.

No me queda más remedio,
que usar mi último cartucho
para espantar al silencio.
Del cajón de mi alma
saco un papel en blanco,
su filo es perfecto
para rasgarme las venas,
no temas, aunque sea una locura
no puede hacerme daño.

Es la mejor manera de que broten
los poemas, donde escribo todo
lo que no puedo y no me sale decirte.
-"...Quiero abrazarte, versarte,
mirarte callada, callada calmarte."-

Deja que vuele de esta forma
tan pasional y suicida,
mi voz hasta tus brazos,
aún hay viento...
aún no es tarde.
leer más   
15
16comentarios 70 lecturas versolibre karma: 101

Aliada

Esa soledad amiga mía
que habita en mi alma,
iza la bandera del silencio
declarando ser fieles aliadas.

Mientras algunos la evitan
yo le ofrezco refugio,
mientras otros le huyen
yo extiendo mi mano
y le doy abrigo.

Su dualidad estremece:
a veces blanca, otras negra;
maldición para muchos,
bendición para unos cuantos.

Maldita, bendita...
no consientas que te arrastre
hacia la locura.

Intrépidos son los que aceptan su desafío:
te jalará los pies
te clamará sin rodeos
te arañará un millón de veces
mientras escuchas sus carcajadas.

Pero ve,
aprende a domarla,
que no te sosiegue
cíñela a ti sin vacilación.

Ahora sé tú
quien la prive de su libertad.

Deja que brame,
que lance fuego,
hazle saber que descubriste
el misterio.

Oblígala a izar
la bandera blanca,
pero tú, querida,
ya NUNCA le des PAZ.

-Aria Nahual
(Marzo 18/2014)
10
8comentarios 41 lecturas versolibre karma: 83

En ti

Desde que llegaste a mí
ya no necesito nada
desnuda quedó mi alma
prendida de amor por ti,
a pesar de tus ausencias
que se asfixian encerradas
en una urna sagrada
que hice solo para ti,
en la que atiendo el silencio
de tus palabras ahogadas
que susurran sentimientos
cada vez que pienso en ti,
como el goce de tus manos
que rozan mi piel tatuada
con la marca de tus besos
que arden en todo mi cuerpo
cada vez que sueño en ti.
leer más   
15
5comentarios 167 lecturas versoclasico karma: 94

Último Julio

La tristeza poseyó la voz
y todas las flores murieron a un tiempo.

El amor intentó brillar
entre las fauces del recuerdo,
pero fue arrasado
por un enjambre de silencios
en llamas.
El último día pasó
lanzándose a los pies
de una absurda esperanza.

Arranqué tu voz de mis palabras
y como regalo póstumo
a nuestras manos,
el cielo se derrumbó.
leer más   
16
13comentarios 104 lecturas versolibre karma: 84

Silencios de sal

"Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra , a flor, hueles a amor, a ti,
hueles a sal, sabes a sal" ~ Jaime Sabines


Llueven las notas
de un silencio
que entre dientes
murmura tu nombre.
Suave murmullo
de acordes
en cuerdas
que reverberan
el dulce recuerdo
de tu fragancia.

Y al retumbar
de un tambor
que fuerte golpea
éste mi corazón,
gotas de sangre
con sabor de tu piel
se bombean a chorro
en mi torrente sanguíneo
a presión estridente.

Y en la sal
de este mar
de remembranzas,
un grito te grita:
¡Sal y ven a verme!
Y sales con tus ojos
de ceguera de sal
que ya no quieren ni olerme.

Me dejas a pies descalzos,
y el suelo mojado
es un campo minado
por un sinnúmero
de trozos puntiagudos
que formaban
tu hermoso corazón de cristal.
Mis manos se ajan,
se rajan
y se quiebran
cuando intento
─sin éxito─
pegar los cristales rotos.

Y en tu vientre vacío
reposa la bola de cristal
que adivina
todos tus pretéritos futuros;
donde apareces tú y estoy yo,
pero ya no se vislumbra jamás...
un nosotros.


@SolitarioAmnte / vii-17
15
11comentarios 111 lecturas versolibre karma: 85

Cuando murmura el silencio

Como murmura el silencio
en las tardes de verano, así mi voz
ruge ronca para adentro,
igual que doscientas moscas
congregadas en el vientre
o la lengua serpentina del levante
susurrando en soplos.

Cuando murmura el silencio
creo yo que la memoria habla
con aliento de tristeza
y hasta veo un mirlo negro
apoyado en una rama
de un árbol que no existe
en una pared que no es ventana.

Porque murmura el silencio,
vértigo no da tu ausencia,
solo tiemblan mis versos
por miedo a que no vuelvas.
15
7comentarios 72 lecturas versolibre karma: 96

Canto YO, mi canto...

Tomé un puñado de pájaros
los oculté en mi boca
para que mis palabras fueran de alegría,
melodiosas al oído de las bestias
que estaban a mi alrededor,
cazándome,
dispuestas a saltar y devorarme.

A escondidas, siempre a escondidas,
me alimentaba de semillas
y tragaba ramitas
para que se construyeran un nido.

Una mañana
me mareó el olor fétido
de mi aliento.

Quise hablar,
mas espantada
regurgité plumas.

Entonces, supe
que ni la más bella ave
podría sustituir
mi propio CANTO.

-Aria Nahual
*Dedicada a mi amiga Katy
(S/ 27/02/2016)
13
12comentarios 90 lecturas versolibre karma: 77

Soneto en silencio

En tu gélido silencio fenezco,
en la ausencia de tus tibias palabras,
carencia de tus caricias macabras.
En el silencio también desfallezco.

¡Qué un amor como el tuyo no merezco!
Lo dices y se encabritan las cabras,
y con tu silencio me descalabras.
Un minuto de silencio te ofrezco.

Déjame morir en mudo silencio,
qué ya contigo ni loco me mudo,
ya no me mudo ni la vieja ropa.

La muerte de las palabras presencio,
se destildan con un teclazo rudo,
y mi barca no bufa viento en popa.


@SolitarioAmnte (vi-17)
leer más   
11
12comentarios 62 lecturas versoclasico karma: 97

Necesitando silencio

Un estruendo,
dentro...
Evidentemente que os comprendo: los ostias, la esterilidad,
los salivazos, las puñaladas por la espalda.
...nuestros antepasados hacían lo mismo.
Y jamás fallaban.

Pero yo, un intento de poeta,
manifiesto que la vida es maravillosa,
que la noche y tu piel son majestuosas,
la luz de los libros,
el cd de Bach, los pájaros del parque,
conducir la bicicleta, estar en pijama todo el domingo,
salvar al atún,
destruir las gasolineras,
y, para que figure…
bla bla bla, y con todas mis facultades,
creo que dios debería hallarse en algún lugar.

Se necesita el silencio.

Aunque el silencio está repleto de árboles que murmuran
acunados por el viento, arrullos al despuntar el día.
De veleros lejanos y onomatopeyas de ferrocarriles.
De nombres mitológicos, del goteo del paraguas,
de páginas que se pasan, de saltos sobre charcos,
de moscas, de perros,
de princesas apoyadas en el alfeizar,
de príncipes republicanos.
El silencio es un hundimiento de acuario,
un nubarrón que llora,
un pétalo que se desprende,
una brizna solitaria, una hilera de hormigas,
e incluso algunas veces, un Muisca
escuchando el estómago de la madre tierra.


Canet
leer más   
10
5comentarios 74 lecturas versolibre karma: 81

Perdón, acabo de despertar

Escribe tu número en mi antebrazo
y piérdete entre la gente,
recojo mi cetro que anda vigilando
el espacio entre el guardarropas y la barra.

Dobla la esquina
y justo a la derecha
espera en el callejón,
llego en unos minutos
con polvo de Ángel en la cartera.

Mejor conversemos poco,
continuemos siendo hielo,
si me muerdes o te muerdo
¡que continúe el silencio!.

Un sexo irreverente,
unos magullados
zapatos de Claquet,
otro bosque chamuscado
otros labios sin miel..

Salgo de la calle "Escualo"
dirección al barrio
con los ojos pegados
y la sensación de haber escapado
de un crematorio ebrio.

Los héroes se equivocan,
las heroínas se inyectan,
la cara oculta de lo dictado,
todo o nada.

Las personas de gran Estatus
controlan el gotero,
deciden la frecuencia
con las que nos irán eliminando.

La mayoría de las veces
los seres que escribimos
rumiamos demasiado
nuestra propia desidia.

Nos escondemos, aparentamos,
la mayoría de las veces
es comparable con esos pescadores
que antes de zarpar hilo a hilo
tejen su red de sobrevivir.

Al igual nos hemos convertido
en tejedores de palabras
para gustar o sobrevivir,
olvidando que los golpes
de la vida porta vísceras parlanchinas
y no hace falta ir rebuscando
en sopas de letras.

Disculpen
¿Por dónde iba?,
ah, tengo que poner café.
leer más   
15
5comentarios 79 lecturas versolibre karma: 82

Silencios

¿Cómo podríamos estar despiertos?
Si tu sueño habla de tener que estar muertos.

No es una anécdota que fluya sencillamente en el laberinto de las palabras.
Es un dolor angustiante que sangra por el esfuerzo de querer estar solo vivos.

Pero aquí está tu ataúd esperándote.
Se ha vestido de saco y pompa como si quisiera lucirse en una fiesta que emana dulces aromas de jazmín y rosas.

Tienes hambre y sueño eterno.
No es un vacío angustiante que pueda saciarse simplemente con la lectura de lo que será un buen principio de tu mismo fin.

Simplemente llegaremos a donde tengamos que llegar en su momento exacto.
Esperemos con calma que nos invada el silencio.
Porque ese instante será el mejor regalo en donde no está ya más tu voz.


Poesía
Miguel Adame Vázquez
06/06/2017.
leer más   
12
8comentarios 220 lecturas versolibre karma: 80

Más sobre el silencio

Hay una pequeña pista en la voz del silencio; es como si escuchara el batir de unas alas que todavía no aprenden a saltar sobre el vacío.
leer más   
9
4comentarios 63 lecturas prosapoetica karma: 67
« anterior12345