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Sin Compañía

Para qué fingir agradarle a ninguno
Sólo quiero ser yo
y salir de ustedes
salvaje e inútil jauría de la sociedad.



Heclist Blanco
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1comentarios 23 lecturas versolibre karma: 72

Cara de muerta

El postigo abierto a medias,
Celosía de mi ansiedad
colorín que antes cantaban,
cuando triste estaba…
Los cerezos se han secado.
¡Alma cántaro!
no ves, que las nubes
se las lleva, el viento
Y que el viento,
no te quiere tocar.
Y sí, te digo que,
Tienes, cara de muerta
y sí, te digo que no,
Que manía es la agonía.
Que ahora lo entiendo;
Es una solea.
No es, un sí, o un no, ¿un ojalá?
¡Alma de cántaro!
si viajas al pasado no hay ná
Que ahora ¿quieres estar?
¡Me rio! No hagas trampas,
Después lloras. Cara de muerta, alma cántaro.
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1comentarios 42 lecturas versolibre karma: 77

Cansancio

Ella otra vez
tocando mi puerta,
como ayer.

Queriendo saciar mi sed
con su boca negra,
con su fría lengua,
con su ánfora a cuestas
rebosante de rocíos,
de sueños cautivos,
de frías cabelleras,
de besos insípidos,
de unilaterales esperas.

Hoy, el cansancio
cobija mi ojos
con las horas muertas.

Hoy, en vano espera
que abra la puerta.
Tal vez mañana,
de nuevo me acueste
con ella.

(Hoy, que la noche
se duerma afuera)

@mello
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Así pasó la tarde


Así pasó esta tarde, niña de mis pensamientos.
Caíste despacio entre suspiros y sueños idos,
Como traída de ingravidez, callada y serena:
Cómo no haberte comido a besos
Si era tu boca la tentación,
Eran cerezos de rojo brillo.

En tus manos suaves puse mi pecho,
Puse una lluvia de besos clandestinos,
¡Cómo no besarte! Adorarte a mordidas
Y morir refugiado en tu piel dulce.

Fuimos la tarde que cayó.
Tormentosos, como el barco que naufragó.
Fuimos una hora de amantes,
Y mis manos te recorrieron toda,
Como si tu cintura no tuviera fin.

La tarde fue un suspiro de demonio:
Estuvimos enredando besos por todas partes,
Condenándonos a voluntad.

Yo me dejé llevar por tu silencio,
Te recorrí como manantial, dulce y tempestuoso,
Casi profundo y de algas sobre su cuerpo.
Nos bañamos en saliva y las bocas se comieron,
Por doquier se juntó la piel con la oscuridad.

Así pasó esta tarde.
Nos escondimos, nos robamos un tiempo sublime.
Amor con locura es pasión,
Amor con miedo es un océano de rutinas.

Si la tarde al irse te lleva consigo
Vete, pero déjame tu recuerdo
.
:roll: :roll: :roll:
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2comentarios 60 lecturas prosapoetica karma: 90

Senryu (n2)

A medianoche
con su soledad habla
el ermitaño.
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A veces

Me pesan mis años
no me gusta saber que me pesan.

Y no solo eso
sino que me tiran
y me arrastran por el suelo enlodado.
A veces.

En silencio,
en un rincón
lloro
a veces
sólo a veces.

Soy hombre de lucha
tengo fuerza inacabable en mi corazón
y también en mi espíritu aventurero,
de reto
de logros:
pero a veces mis años...

No lo puedo evitar.

¿Cómo irá a ser conforme se me vayan juntando?
...

Lisemelino
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Hablándome de amor

Antes que lunas llenas
fueron mordiscos a las nubes
y bajo las uñas,
pedazos de cielo dejaban palabras
y migas de besos.

Nunca encontraste el camino.

La noche murió
divagando en mis sueños,
recostada en mi seno,
hablándome de amor.
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8comentarios 196 lecturas versolibre karma: 61

Bienvenida soledad

¡Oh soledad fría!
Derrites, destruyes, atormentas.
La lluvia de mi alma.

Aguijón, desvelo,
cuchillo, puñal, veneno, ponzoña.
Desnudas mi celo.

Ya no alzo mi vuelo,
me clavas, me elevas, me entierras o matas
el bello azul cielo.


@SolitarioAmnte
v-2017
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13comentarios 44 lecturas versoclasico karma: 68

Que me quede tu invierno

Cosas que desaparecerán:

Las mañanas de este mayo interminable
Las tardes de noviembre que aún no acaba de nacer
Las noches finísimas forradas de surcos en el espacio
Las madrugadas dulcísimas de conversaciones interminables

Cosas que se me hacen difíciles:

No sabré (de nuevo) el sabor de tu boca y cintura dormida
No despertaré en tu cama, ni alborotaré tus lunares
No encontraré alguna indecisión en tu mirada
No amanecerá tu sexo debajo de esas cobijas.

Tengo toda una vida llena de noches de invierno
Tengo toda una vida llena de tus miradas.
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6comentarios 41 lecturas versolibre karma: 52

Soledad

Diáfano, vacío y huérfano de historias,
languidecía en su rincón.
A veces…
le alcanzaba la fría tenaza del tiempo
y le oprimía el pecho de tal forma,
que hasta exhalar su propio aliento,
se convertía en trabajoso suplicio;
que dolía y corroía por dentro sus entrañas
sin concebir otra manera de paliarlo.
Sintiéndose un intruso dentro de su propia vida,
la dejó pasar sin apenas tocarla.
Su muerte no sería un suceso destacable.
Ni un titular siquiera.
Pasar sin dejar un vacío,
ni siquiera una huella.
Pasar sin dejar un recuerdo detrás,
un luto, un llanto, una ausencia.
Soledad…
esa que mata sin acero.
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6comentarios 60 lecturas versolibre karma: 72

Incandescente

"Y yo
Siempre me empeño en volver
sabiendo que puedo perder
sabiendo muy bien que me rompes.

Te estoy diciendo ¡vísteme¡.
No te hagas como que te escondes."

Beret
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1comentarios 56 lecturas versolibre karma: 65

Los días como estos

Los días como estos

En días como estos el verano también era amor
Las sonrisas también pintaban a los pájaros sobre las ramas
Los verdes prados también eran refugios de amor
Los reflejos también mostraban algo de nosotros
Mi mano era la tuya.

Las historias que aún no se han escrito también tienen su pasado
La saliva me resulta insoportable como un dolor por una ausencia repentina
Me dolía que me extrañes – miento - .Aún me dueles
Deseaba todo y a la vez nada. Te deseaba
Dependía de ti y dependía de mi dependencia hacia ti
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Vacío

Oscurece.
El tiempo me mira
con sus ojos inexorables
desde el fondo del reloj,
desde lo hondo del espejo,
desde la repisa
donde está la foto,
donde nos vemos
tan felices en otro tiempo.

Supongo que amanece
en este momento,
en algún lugar,
en alguna ciudad,
en algún pueblo.
Y espero que ahí estés.
Porque aquí,
en el rincón que te reclama,
en el vacío donde desvanece
la llama de tu mirada... oscurece.
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3comentarios 39 lecturas versolibre karma: 59

La guerra

La noche ha comenzado,
Ha lanzado como artillería pesada a un cielo forrado de estrellas.
Yo, muy por el contrario, he lanzado los versos que te escribí ayer.
Batalla dura.
Ilegal
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2comentarios 83 lecturas versolibre karma: 69

Máscaras...

Al salir del concierto la noche se encontraba sumida en su existir más profundo, la calle poco a poco se vaciaba de los asistentes y todo aquel bullicio que hubieran generado las pláticas retóricas y los pasos sin rumbo, se fueron apagando como se extingue la luz de una vela con el paso del reloj.

Me gustaba disfrutar mi soledad en compañía, sentía cierto deleite en observar a las parejas discutir por trivialidades, ver cómo eran condescendientes entre sí afirmando conocer tal o cual obra, libro, persona, mundo, galaxia, constelación... para simplemente tornar los ojos admitiendo para sí mismos su poco conocimiento, sobre todo, hasta de su persona. Yo no tenía ese problema, sólo hablaba conmigo y para hacerlo ni siquiera tenía que articular palabra alguna, era un monólogo interno, donde no podía ocultarme nada y me daba explicaciones que me debatía con fundamentos lógicos, que sonaría ilógicos al mundo. No necesitaba demostrar mi valía ya fuera con ropas finas o con regalos lujosos; yo era quien era en ese momento sin más que ocultar.

Por fin me encontraba sólo bajo la luz que provenía del recinto hasta que éste cerró sus grandes y pesadas puertas tras un fuerte sonido al colocar los cerrojos, era como enclaustrar un alma noble entre cuatro paredes para mostrarse sólo en los momentos más sonrientes, mientras que los demás días son las lágrimas ocultas las que no paran de recorrer sus mejillas formando un río, un lago, un mar... Decidí comenzar mi regreso a casa con las melodías aún sonando en mi memoria, tarareando algún pasaje, disfrutando de aquel concierto de nuevo en mi mente.

El frío se sentía como un soplo suave de lijas sobre el rostro así que metí mis manos en los bolsillos y al hacerlo sin querer tiré las llaves de mi hogar al suelo, me detuve para levantarlas y fue entonces que noté que alguien me seguía sólo algunos pasos detrás. Giré el rostro apenas para alcanzar a observarla de reojo, sólo pude notar su silueta definida entre la obscuridad de la calle y la tenue luz amarillenta que daba la tímida iluminación de un poste a lo lejos; podía notar su figura de mujer, su cuello largo y fino, sus brazos delgados y su cadera ondear al caminar despacio. Permaneció inmóvil mientras yo me reincorporaba lentamente. Como si nada continué mi camino, sin embargo, sentía sus pasos tras de mí como si quisiese acercarse, pero algo se lo impidiera.

Después de avanzar una cuadra decidí dar media vuelta y pararme frente a ella, se encontraba aún lejos para poder reconocerla, o tal vez llevaba alguna especie de velo negro que no me permitía ver su rostro con claridad. Comencé a caminar hacia ella con un paso tranquilo, "Buenas noches señorita, disculpe, ¿la conozco?, ¿puedo ayudarle en algo?" le dije con una voz firme pero gentil, mientras me aproximaba, ella negó con la cabeza y comenzó a cercase al mismo paso que yo. Poco a poco la distancia se reducía y entonces pude notar como su rostro se veía claro, los ojos un tanto rasgados y grandes, la boca delgada, el rostro pálido un poco ovalado, el cabello ondulado de un café obscuro y la nariz recta... era ella. Hacía tanto que no la veía; por un momento la impresión y el gusto se notaron en mi sonrisa y justo cuando iba a pronunciar su nombre pude ver cómo se quitaba aquel rostro como si hubiera sido una máscara que tiraba al piso. No podía entender que era lo que sucedía, se acercó otro poco y pude notar que su rostro era diferente; ahora tenía los ojos ovalados y más pequeños, su rostro afilado de un moreno claro, el cabello negro rizado, los pómulos redondos y prominentes mostrando esa boca pequeña y rosada. De nuevo era ella, la que hacía tanto tiempo había querido. En ese momento no podía comprender que era lo que sucedía y para mi horror, volvió a quitarse esa máscara con un desdén que heló mis huesos. Ahora sus ojos redondos color avellana me miraban fijamente, de nuevo el cabello rizado pero esta vez más corto y rojizo, su rostro claro y la boca un poco gruesa bien definida. Me detuve como un acto reflejo, de nuevo un amor de hace tiempo. ¿Qué sucedía?, ¿era acaso un espejismo o una ilusión?, tal vez era un sueño o mejor dicho una pesadilla. También detuvo su paso y colocó sus manos tras su cabeza quitándose esa personalidad de un sólo golpe para mostrar la siguiente máscara. Apareció un rostro redondo de ojos grandes, negros, el cabello un poco ondulado de color castaño obscuro que llegaba hasta sus hombros, las mejillas algo abultadas y rojizas, con una sonrisa amplia. Sentí cómo su mirada recorría cada parte de mi expresión incrédula, claro que la recordaba, cómo no hacerlo si fue motivo de mil desvelos, de sentimientos encontrados, de un antes y un después en mi vida. Esa mirada fue rápida pues tomando el cabello se despojó de aquel rostro para dar paso al siguiente, un rostro delgado de cabello negro lacio y largo, los ojos pequeños un tanto rasgados y de un negro profundo, la boca muy fina de color rojo, la seriedad inundaba su expresión junto con la mía, me observo con su mirada fuerte y severa por un tiempo, bajó la mirada súbitamente; al levantarla, una nueva persona se asomaba en ella, su piel morena y los ojos grandes, redondos, negros y expresivos, la nariz pequeña a juego con una boca gruesa de labios carnosos absolutamente seductores pintados de un rojo intenso, tan intenso como ella, el cabello largo, absolutamente negro, obscuro como la noche, me contempló con un aire desafiante y yo sostuve la mirada de forma retadora, era ella, la de una lucha eterna, la que había desgastado mis manos de tanto escribirle, la que había tomado todo de mí y nunca más apareció de nuevo llevándose mi última esperanza de creer en el amor visceral y bohemio. Se acercó lentamente hacía mí, mientras yo permanecía estático; en éste punto poco importaba ya lo que fuera a sucederme. Se colocó justo en mi espalda y susurraba en una mezcla de voces, como si el tono, el color, el sentimiento fuera variando, unas veces tierna y afligida, otras en forma de reproche y hasta con odio, otras tantas indiferente y fría. Caminó y al estar frente a mí pude ver su nuevo aspecto; ahora su tez blanca, con el rostro muy delgado, los ojos claros casi verdes o miel, su sonrisa inocente se presentaba mientras su mirada seductora se clavaba dentro de mi ser, sentí como el calor recorría mi cuerpo y me abandonaba a lo que ésta presencia fuera, tal vez un demonio o un ángel. No podía más, empleaba las últimas fuerzas de mi cordura para permanecer en pie. Colocó sus manos sobre mis ojos, enfundadas en unos guantes negros de terciopelo, y al retirarlas pude observar mi rostro de frente, los mismos gestos, la misma incredulidad; la expresión tanto de asombro como de terror, y lentamente, como si fuera el vapor que emana del agua caliente, se fue desvaneciendo hasta quedar en un vacío absoluto, una obscuridad más profunda que la noche, que el hoyo más recóndito sumergido en los mares, que mi propia conciencia desvalida.

Sentí mi cuerpo helado, rígido, ella se dio la vuelta y siguió por el camino que antes había recorrido hasta doblar en una esquina donde desapareció por completo. Yo permanecía absorto, sin comprender qué era lo que había sucedido, coloqué mis manos frías sobre mi rostro, lo sujeté con fuerza y tiré de él; pude sentir cómo se desprendía de mí esa máscara que tiraba al piso, la vi rodar a mi lado, con su expresión vacía. Por un momento no supe que hacer, cómo reaccionar. Volví a colocar mis manos dentro del abrigo recuperando la calma, tomé de nuevo mi camino y pensé... "Ahora soy yo, el recuerdo de alguien más".
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Un Hombre Llora

A Manuel





—Me siento solo.

Esa fue la última frase que pronunció, profunda y contundente, antes de inclinar la cabeza y echarse a llorar.

Yo que siempre he estado sola –aún en la compañía de otros– y de esa forma me he sentido mucho mejor, esta vez me sentí inmensamente triste de verlo allí así, compungido, al borde del desespero ante una idea tan feliz como la soledad, al menos para mí.

Mientras él se estremecía entre lágrimas al otro lado de la mesa, hipando, con el rostro hundido en las manos, sus palabras seguían retumbando en mi mente: “Me siento solo…” ¿Sentirse solo? ¿estar solo? ¿cuál es la diferencia? me pregunté para mis adentros. Por momentos sentía el impulso de decirle «Pero si estar solo es el destino de todo ser humano. ¡Ya deberías ir acostumbrándote!» Mas me contuve sabiendo que aquella máxima era demasiado para un alma tan débil como la suya. Terminaría de destrozarlo por completo. Demasiado apegado a la gente está como para comprender el significado de estar consigo mismo. Entonces me limité a inclinarme y, colocando mi mano en su hombro, le dije:

—Dices que te sientes solo ¿no? Pues, aprovecha el tiempo que permanezcas solo para pensar en ti nada más.

Cesó el gimoteo, alzó la vista y me miró como si jamás se le hubiera ocurrido. Quizá había comprendido.
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rincón

Instintivamente supe que venias
entre una bandada de mirlos blancos
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Soledad

He vivido muchas vidas en soledad.

He bajado la escalinata hacía el oscuro abismo de la desolación, mis pies han sangrado. Allá abajo todo es oscuro y helado.

He sudado noches batiéndome a duelo con insomnios Samurai. Mis espadas de papel.

He bebido galones de tristeza, sin azúcar y sin leche.

He llorado ríos de amargura que manan de la roca de un corazón sangrante. Sus peces muertos.

A veces, hemos sido dos soledades haciéndonos compañía. En una pradera de almendros verdes, flores lila, viento fresco y aroma lavanda. ¿O ha sido un sueño?

He jugado ajedrez con la muerte. Sus torres, demasiado altas, nido de dragones. Sus caballos son de dos cabezas con ojos de diamante, aguerridos. Su reina, viste toda de cuero, botas negras muy altas; tiene pechos prominentes y una piel muy blanca; tiene látigos de fuego en la lengua; invencible.

He caminado desiertos, áridos, humeantes; con escorpiones gigantes que juegan a las cartas mientras fuman puros de vapor dorado. Las lagartijas bronceadas toman el sol todo el día. El oasis siempre está lejos.

He vagado por la playa, su arena quema mis pies, corro para llegar al mar azul, que se aleja, le salen alas y vuela al horizonte.

He recorrido kilómetros de huertos con plantas que brotan dinero, todas sus hojas son billetes de alta denominación; pero no hay frutos ni vegetales que comprar.

He caido por un acantilado y he tardado décadas en tocar su fondo.

He viajado por páginas y páginas de letras escritas para mitigar este sentimiento, este dolor.

Te he buscado en millones de rostros sin vida. He abrazado tantos cuerpos fríos. He bebido el agua de tantos manantiales secos. Nunca te encuentro. A ti, el fin de mi soledad.

@SolitarioAmnte
iv-2017
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Desencajada

Empujé la botella vacía
y cayó rodando hasta hacerse añicos.
Me devoraba una noche
que se retorcía en sí misma.
Y cada vez que intentaba abrir los labios,
caían las palabras ahogadas
que no hallaban salida.
El temblor no era de miedo.
Ni de dolor.
Era temblor de querer sobrevivir a algo
que desconocía;
el querer ir a más velocidad
con un veneno dándome la vida
y desterrando de mi memoria
los puñales de todos los días.

Cuando abrí los ojos,
vi una cara desencajada pegada en el cristal.
Y era mi propio rostro.
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12comentarios 65 lecturas versolibre karma: 68

¿En dónde estarás hoy?...

Aquí estoy
sentado a tu lado
con las ganas de abrazarte
y con las manos temblando.

Aquí estoy buscando tu aroma
con los ojos vendados
con los pies descalzos
con el alma rota.

Aquí estoy sin tregua,
de luz apagada a sombra clara,
de día obscuro
a noche iluminada.

Aquí estoy pensándote
recordándote
soñándote
comiéndote
viviéndote sin vivirme.

Aquí estoy fingiendo
que la sonrisa me desboca
que la locura me provoca
y que la cordura
me revienta.

Aquí estoy saltando al precipicio
con las alas de Pegaso,
con el cuerpo de quimera,
con la furia de un titán,
con el temor del hombre.

Aquí estoy cultivando tulipanes
plantados al lado de recuerdos
cosechando tus memorias con ellos
y probando que son transmutables.

Aquí estoy de verdad lo estoy
con todo lo anterior sin proponerlo,
dibujando cada paso con ello
y sólo pensando...
¿en dónde estarás hoy?
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