Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 475, tiempo total: 0.016 segundos rss2

Noche negra

Hubo una vez que la historia,
de una historia se escapó.
Deambular de horas,
huellas de días,
pasos de noches,
de dormir vacía.
Y nadie lo supo
porque los recuerdos
ocupan espacios
y los espacios en blanco
no encuentran reflejo.
El cielo lavado de su azul
fue sombra de negro apagado,
sin flamas de estrellas,
sin rumbo ni tiempo,
sin sus muertos,
sin sus vivos,
sin las flores del deseo,
sin los sueños por destino.
Quiso esa vez ser ausencia,
sin la luz de los hombres
ni su adeudado horizonte.
Quiso sentir el frío
del que nunca nace
para no ser extravío.
leer más   
9
8comentarios 140 lecturas versolibre karma: 74

Cuando Duermo

A veces, al cerrar los ojos
o al quedarme dormida
te encuentro entre mis sueños
sin querer ni poder evitarlo
mis sueños tienen vida.

En otras ocasiones
te encuentro en la música
danzamos entre el mar y cielo,
allí en el horizonte donde no hay fin
donde el azul es eterno,
me dices con el corazón
lo que nunca me dijeron.

Y me siento tan amada
por aquello que no tengo,
lo que tanto he deseado
y sólo conozco en sueños.

Por eso te digo
hay formas de estar contigo
en el mar, en la música,
en el viento, te siento.

Pero más me gusta verte
en mis sueños,donde tus caricias
y susurros se vuelven deseos

Y es por eso que cuando duermo
cuando mi cuerpo parece estar muerto,
es cuando está más vivo es cuando
más vida siento por dentro.

MMM
Malu Mora
leer más   
20
9comentarios 150 lecturas versolibre karma: 111

Sacrificio

Mediodía. Las doce campanadas resonaron desde la torre del templo cercano. Bajo la alocada huida de los pájaros, por primera vez en siglos, los Puros descubrieron el pecho palpitante de un Maldito.

Rápidamente, la carne fue desgarrada con saña por decenas de dientes afilados. Tibios hilos de sangre oscura se escurrieron con lentitud hacia la tierra.

Concluído el sacrificio, los Puros se dedicaron a ocultar los restos bajo el pedregullo y tras los arbustos.

Trabajaron en silencio. Algunos tenían dudas sobre lo sucedido, pero no se atrevieron a hablar sobre ellas ni a hacer preguntas. Ninguno quería transformarse en Maldito.

Siempre habían existido discusiones sobre si los Malditos, estando vivos, resistían la luz del sol, pues la Primera Carta no hablaba sobre ello. Lo que sí afirmaba el antiguo texto es que, luego del sacrificio, los restos de la víctima se esfumarían al contacto con los rayos solares.

Mas lo cierto era que eso no había sucedido.

Mientras emprendían el retorno, un extraño vértigo los envolvió, pues la inocultable realidad era contraria a lo que siempre habían creído. Evidentemente, vivos o muertos, los Malditos eran inmunes a la luz del sol. Pero no a las dentelladas de los Puros.
leer más   
9
1comentarios 76 lecturas relato karma: 70

Una lluvia de porcelana brillante como la luz
derramada entre cascadas de prístino azul,
un cendal ligero tendido en largo tul
impregnado de aromas serenos y melodías mil,
una ensenada de pétalos en plenitud
con primaveras envueltas en viento multicolor.

Un sueño encendido entre llamas muertas,
un catálogo de sinrazones para escoger,
un sendero oscurecido al mediodía,
una verdad como una verdad certera.

Un día exultado más allá del asombro,
como eso, más que eso eres tú,
y aunque no te conozca sé que existes,
oh pérfida muerte, ¡más bella, ni tú!
leer más   
6
1comentarios 80 lecturas versolibre karma: 64

La sexualidad del cataclismo

Fantasías

- ¿Por qué te gusta tanto la palabra cataclismo?

Pregunta.
Ronronea y se contornea aleve.
Fauna famélica
Faena ineludible en su flora.

Ella dispuesta C O L E T E A
Con su lencería de neón,
Con sus curvas psicotrópicas.

Here We Go.

Destrucción espontánea,
Abiogénesis inversa.
Catalizo el cataclismo.
Catatónico goteo en su convexidad.

Quiero
Contener el finiquito.
Quiero
Enraizar el coito.

Desenvaina su retórica,
Jadea y palpa el summun.
Me entrego emplatado
Y ella repasa las vocales.

Su néctar afrodisíaco
Me mata de sed.
Servil ser sitibundo,
La bebo y me diseco.

Sin habla, sin cuerpo,
Deliro en otro plano.
Beber de su cáliz
Es puro misticismo.

Fluyo incorpóreo y sublimo.
Confuso me reincorporo.
Oniria me deja caer en mi vulgar cuerpo
Y ella se levanta e insiste:
-Chico, ¿Por qué te gusta tanto la palabra cataclismo?
leer más   
10
4comentarios 82 lecturas versolibre karma: 111

La paradoja del nudo gordiano

Unidos en un crisol universal,
Silencio álgido disiento pálido
Y gimo.
Precipita sobre mi tu quietud.
La distancia,¡Ay la distancia!
Cómo quema.

Deshumanizarme y desmaterializarme.
(¿No ves qué maravilla?)
Y yo aquí sentado en el gris menester
De quién quiere en vano.

Solo. Remoto. Abrumado.
Aunque cualquier universo
Que habites será mi patria.

Ubicua, sé ubicua.
Cierne tus raíces en mi diadema
Que me siento descalzo,
Con la paz descompuesta
En un desorden azul.

"Aquel, y sólo aquel que corte este nudo,
Este nudo gordiano,
Conquistará ningún lugar"

El adalid de revoluciones marchitas.
Escribirte para sentirte:
Consuelo de alzar y tirar.
Para que tú seas yo dejo de ser.

Llévame en tu pecho lejos de aquí.
¿Por qué, si tus latidos
Responden a los míos,
Por qué deliro sin hálito?
¡Maldito desvarío que habito!

Sentimiento nimio, sentimiento mío.
Amar a la musa, la musa me ignora.
Calamidad critica, vivacidad incolora.
Vaciedad inexpugnable me apodera.

Buscarte en mi alma,
Reclamar la calma.
Inviable, imposible.
Ven y cubre mi cama
(Qué tirito)
Tintinea aurora mullida
Con tu gracia metálica,
Con tu sombra concreta,
Que este asceta ama la penumbra,
Que está bruma engulle al poeta
Y sigue incorpórea la musa.

La musa no me quiere,
¿La musa existe?

Sedoso su vaho en mi nuca.
Fácil llorar para este adusto
Con metástasis de costras.
(La angustia encharca mi cuerpo)

Besos, besos del santiamén.
Analgésico básico.
Los labios se atrofian
Sino se devoran.

La parca alza la viola.
Sinfonía aguda resquebraja
Los tímpanos.

-Cerciorate de cerrar la ventana, amor,
Que esta noche tengo frío.

Tú ufana te afanas otra vez:
-¿Por qué nunca sonríes?
Y se caen mis piezas...
As always.

El melodramático de la lágrima fácil.
Si sonrío se descomponen mis mejillas como un plátano enmohecido.
El dolor sería y yo dejaría de ser.
(Eres dolor y mármol)

En vano esquivo el llanto.
La vida, una llaga intratable.
Mi paz, una utopía irrisoria.

No escatimo en THC,
Es que si me abstengo no vivo.
Evadirme en una nebulosa gris,
El opiáceo me da un Break,
Se acaba el plazo y retorna
La ciénaga... mi abrigo.

Me mataría, te lo juro
Pero del dicho al hecho
Y del hecho al nicho
Escucho la endecha
Y me engancho al lecho.

Quiero abrazarte procurando mi asfixia.
Morir purpúreo y yerto a tu vera.
(Beatus ille)
Te amo y me destruyo.

Pervivir es abstraerse en la insapiencia.
Las preguntas dan coces en mis sienes.
¿Por qué estoy aquí
Y no nutriendo a un manojo de gusanos?
En tus brazos soy menos necros.

Vida enquistada.
Hartazgo innato.
Hastío de tanto frío viscoso.
El esplín, mi cálido hogar.

La paradoja del nudo gordiano,
Ella está inherente y dispersa.
She was born to be loved.
I was born to be Blue.
leer más   
20
12comentarios 131 lecturas versolibre karma: 102

Tinto

Mis venas hechas de uvas,
añejan sueños en copas
y bailan al silencio en sus cuerdas.

Catan deseos mis labios
calman su sed que se tinta.
leer más   
13
2comentarios 48 lecturas versolibre karma: 93

Soneto Canta el Cisne Llamando a la Muerte

Canta un cisne su dolor y tragedia
hermoso canto llamando a la muerte
maldiciendo llora triste a su suerte
el sufrimiento con saña lo asedia

Su pobre corazón se encuentra a medias,
desolado nada en el lago inerte
en este mundo nada lo hace fuerte
sólo muriendo su dolor remedia

Alma tan pura transparente hermosa
nunca mi corazón ha conocido
amor y fidelidad se desposa

Agita alas y corre sobre el fluido
vuela quiere reunirse con su esposa
cantando a la vida se ha despedido.

MMM
Malu Mora
leer más   
17
16comentarios 118 lecturas versoclasico karma: 109

Gotas de soledad (@Galilea, @AljndroPoetry & @sarrd8r)

Diáfano, vacío, huérfano de historias,
languidecía en su rincón.


Se evaropaba su esencia,
una partícula de su alma a la vez.


Cosmo de bendito olvido,
de inseparables ausencias.


A veces…
le alcanzaba la fría tenaza del tiempo,
oprimía el pecho de tal forma,
que hasta exhalar su propio aliento,
se convertía en trabajoso suplicio;
dolía, corroía por dentro sus entrañas,
sin concebir otra manera de paliarlo.

Gota a gota…
los segundos caían ralentizados
─cada uno con el peso de una eternidad─
sobre su conciencia adormecida,
el aire, el oxígeno en su cuerpo,
se hacía un plasma denso,
que con dificultad reptaba
por sus bronquios.

Soledad….
óxido de angustia, de esperanza indefensa,
brizna de arena compañera de silencios,
de gemido mudo, ateo, huérfano de aire,
de sigilo opaco, en días vanos, desterrados,
piel de la soledad hambruna, seca de recuerdos.

Sintiéndose un intruso dentro de su propia vida,
la dejó pasar sin apenas tocarla,
su muerte no sería un suceso destacable,
ni un titular siquiera,
pasar sin dejar un vacío,
ni siquiera una huella,
pasar sin dejar un recuerdo detrás,
un luto, un llanto, una ausencia.

Soledad…
esa que mata sin acero...


Una gota más
en el océano de realidades,
castillo de arena
que se lleva la última ola,
parpadeo imperceptible
en la interminable perpetuidad;
árbol cuyo fruto nunca nació.

Soledad...
sarcófago, duna de olvido...


Subirse a la barca de Caronte,
con las monedas de la ceguera,
del ahogo, en los ojos del dechado,
del miedo a no encontrar huida,
estigma en la mano hueca,
sello que lacra el féretro de la promesa,
amamantando la sed de mi soledad .

Soledad....
retiro de gotas de soledad...


Amén
leer más   
21
35comentarios 255 lecturas versolibre karma: 115

El tren de los sueños rotos

Subí al tren de los sueños rotos
sin rumbo y sin dirección.
Pero encontré mi camino
justo aquí, en esta estación.
14
4comentarios 72 lecturas versoclasico karma: 114

Giasuddin Mandal

No tengo que decirte que verte así me causa una gran tristeza
deseo desde lo más profundo de mi corazón
que tu recuperación avance tomará su tiempo
pero te ruego que pongas de tu parte
para continuar y levantarte.
Habrá ocasiones que por las noches
te despiertes con lágrimas en tus ojos
por el miedo a la muerte
porqué muerte parece
sinónimo de la enfermedad.

De pronto de la nada llorarás
porque duele, lastima
ese es el momento de abrazarte a Alá
a tu amor, a tu familia y a la amistad.
Cierra tus ojos llámame con tu alma
y grita mi nombre con tu corazón
que yo te acompañaré a llorar,
luego elevaremos juntos una plegaria.

¿Acaso el océano que nos separa alguna vez problema ha sido?
Nunca, querido amigo, tú y yo lo tenemos bien sabido
unidos cada quién desde su orilla, cada uno en su mar.

(Beyond the Sea)

Siempre que me necesitas en un segundo estoy contigo,
sólo piensa en mi, presta estaré
como la brisa al mar
como el agua al río
llámame amigo,no te fallaré.

Recuerda que cada paso
lleva a vencer, si la fatiga te dobla descansa,
después a continuar tómalo como deber.
Se como el árbol que aunque el viento
o la gran tempestad le dobla
lo sacuden arrancan sus hojas,
doblan sus delgadas ramas
y en tronco desnudo sin hojas lo dejará
pero sus raíces se aferran a la tierra
se crece ante la adversidad.

Luego se endereza se mantiene erguido,
dándose un tiempo para sanar,
retoña y enverdece.
Sabes amigo tú también puedes
tú lo puedes lograr.

No te quedes quieto Giasuddin Mandal
aún en el tormento sigue tu camino
que aún estás a tiempo de seguir y luchar
tienes mucho amor al prójimo por dar
no te detengas avanza amigo, vencerás.
Y no olvides que aquí están mis brazos
muy bien extendidos
para levantarte por si has caído,
cuando necesites que te den abrigo
con cariño sobre tu espalda los cruzaré.

Aquí estoy contigo
mente alma y corazón
por favor, apóyate conmigo
háblame cuando me necesites.
¿La hora? esa no importa Giasuddin Mandal
si hablar conmigo quieres si me necesitas,
por ti cruzaré el ancho mar,
si ríete ya sabes que con el corazón y la mente
en un segundo llegaré,
pero sólo no estarás.

¿Para que crees entonces
que estamos los mejores amigos?

Si es verdad, este monstruo inesperado,
es una traidor que obliga a la vida
a hacernos pasarla mal.
Pero tienes idea mientras tanto
de cuanto amor te estás llenando
para reserva de tu vida
y cuando Alá diga, hasta la eternidad.

Te quiero amigo tú eres lo mejor de lo mejor.
No pienses en la muerte, pido a Alá por tu seguridad.

Escribe amigo, escribe, te deseo mucha vida seguro te llegará.

MMM
Malu Mora

A la memoria de Giasuddin Mandal

( Contestó con optimismo este texto.)
Abandono este mundo el 14 de Octubre 2016 filósofo Hindú y amigo entrañable, no pudo dar más pasos por ésta tierra y partió encontrarse con el creador con una maleta repleta del amor de su familia y amigos )
leer más   
12
11comentarios 98 lecturas versolibre karma: 106

Réquiem

Si no existes
yo te haré a semejanza de mi anhelo,
a imagen de mis ansias.
-Rosario Castellanos, "Muro de Lamentaciones"


Dios,
si fuiste nuestra más sublime creación:
¿Qué fuerzas del destino
te condujeron a la muerte?
¿De qué méritos carecimos
para así perderte?
¿Fueron los mares de sangre
que vertimos en tu nombre?
¿El lascivo poder
que conferiste al sacerdote?
¿Tus omnipresentes leyes
que pesaron sobre nuestras espaldas?
¿Tu palabra que se quedó
como estancada en épocas pasadas?
¿La humanidad tan anhelada
que no supiste otorgarnos?
¿El consuelo a nuestros males
que no pudiste plenamente darnos?
¿Las respuestas siempre inconclusas
a nuestras preguntas inacabables?
¿El haz de luz infinito
que no nos permitió ver tu sombra?
¿El aire opresivo
que empañó tu imagen?

Hiede, lo que queda de tu cuerpo,
a carne putrefacta,
y como un espectro,
en las noches de la humanidad,
vaga a veces tu alma.

Pero donde persiste el alma
siempre está la salvación.
Mas roguemos a toda nuestra estirpe,
que si reencarnas,
la próxima vez al menos lo hagas
escindido en múltiples formas.
10
2comentarios 120 lecturas versolibre karma: 105

El Miedo y Yo

Lo que más miedo me da,
es temblar de miedo
y del mismo temor saco fuerza
para poder ahuyentarlo
mientras el miedo
como fiera tras su presa
se toma su tiempo,
para paralizarme de pánico
regresar y volver a atacarme,
y así nos pasamos la vida.

Él como fiera atacando
busca atraparme a muerte
yo como presa huyendo
luego me canso, paro
me tomo mi tiempo,
valiente aunque tiemble
respiro profundo
luego le hago frente
golpeándole con las armas
que me da la vida,
que me da el sentimiento
que me da el miedo
porque el mismo miedo
es el que me hace fuerte.


MMM
Malu Mora
leer más   
20
10comentarios 155 lecturas versolibre karma: 113

Senryu (el tren)

Ya se ha ido el tren.
Duermen mis sueños blancos
sobre los rieles.


@AljndroPoetry
2018-ene-5
leer más   
13
5comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 126

Un ataúd para dos

Calista murió un martes por la mañana, murió virgen y joven.
Su lozanía no conoció nunca el sol que daba fuera del pueblo, y su huraño comportamiento de autoconfinamiento le hacía tener una piel pálida perenne, que le vestía con una suerte de lividez rígida y decadente.
Sus padres -decían sus vecinos- iban siempre de viaje largas temporadas por dedicarse al negocio de las mercaderías, y por sufrir ella de un extraño mal que le cubría el cuerpo de llagas si estaba expuesta a la intemperie y el sol como lo pudiera hacer una persona normal.
Era de poco dormir, o al menos eso parecía, puesto que ostentaba unas ojeras de grandes proporciones que le hacían ver sus opacos ojos como hundidos en dos cuencos de un gris enfermo que asustaba.
Las Hermanas de la Caridad que le cuidaban por días en ausencia de sus padres, no eran capaces de hacer comer a la chiquilla, cuyo esquelético cuerpo iba arrastrando por la casa donde era incapaz de salir.
Calista llevaba unas uñas de un largo antinatural que daban un sincero y valiente asco. Pero tampoco había dios capaz de hacérselas cortar.
Es cierto que entonces se corría el rumor que sus padres habían amasado una enorme fortuna en sus negocios, y por ya alcanzar una avanzada edad y tener a Calista como la única heredera, cualquiera que se hiciera con sus favores tendría la vida resuelta.
Sin embargo, el errático y estrambótico comportamiento de la muchacha, que casi rozaba la idiocia, echaba para atrás las pretensiones de los más inescrupulosos y ambiciosos pretendientes que al conocerla ponían pie en polvorosa.
Siempre fue así hasta que Eladio Fuensanta, octogenario y perverso, se dio a la imposible tarea de cortejar a la chiquilla.
Aquel había ido de viudez en viudez viviendo de sus consortes muertas, pero ya hace más de un año que se encontraba en unas condiciones económicas nefastas, y a pesar de no vivir en el mismo pueblo de Calista, había emprendido un largo viaje con la descabellada idea de conocerla.
Tenía por supuesto pensado presentarse como uno de los socios comerciantes de sus padres, quienes hubieren querido (en especial encomienda) que él mismo en persona se hiciese cargo de ella y sus necesidades. Las domésticas y las propias de la ausencia.
Fue así pues, que con esta burda estratagema Eladio, el octogenario advenedizo, fue a parar a la casa de Calista, quien no le recibió, sino que fue Sor Aradia, la que más trataba con la muchacha, quien cayó en el ardid, un poco por alegría de que a alguien más le importara la suerte de Calista, y mucho más por sustraerse de las labores que se desprendían de cuidar a aquella atípica joven.
Sor Aradia no tendría más que limpiar las defecaciones ni meados que la muchacha iba plantando por doquier o hacer fuerza para soportar de improviso su terrible semblante lívido y huesudo. Sus frustrados intentos por socializar con aquella, o hacerle hablar o comer de modo de convencerse de que era humana.
Esa mezcla de lástima, repugnancia y zozobra que Calista le producía iba a terminar de una vez por todas. Así que, aunque todo le pareció sobrevenido, ninguna de las mentiras que le vendió Eladio para quedarse le parecieron poco razonables.
Los santos del cielo habían escuchado por fin sus ruegos, dejaría por fin de ver las horrendas cicatrices de los pellejudos brazos de Calista, las mismas que ella se autoinfligía en las oscuridades de aquella casa pútrida de sombras y olores nauseabundos de ausencia.
Habían pasado tres días y pudo más la avaricia del viejo decrépito y deforme que la lobreguez de aquella morada exornada en tinieblas. Había sido advertido del carácter huraño de la chica, pero no estaba dispuesto a rendirse hasta conocerle. No podía ser tan terrible todo lo que se decía de ella, y él (tan avieso e insurrecto) no se iba a conmover por una joven fea o desaliñada.
Después de todo él, su halitosis y sus problemas de granos en su anciana piel (que eran de cuidado) no le hacían tampoco un Adonis, ni mucho menos aquella, que tan poco agraciada se supone que era, iba a poder rechazarle por nimiedades estéticas.
Eladio disimulaba malamente su labio leporino de nacimiento, su meteorismo y su onicosis. Y hasta poco cuidadoso era con las desmesuradas legañas que no se limpiaba jamás.
Así que al cuarto día, ya cansado de esperar, decidió adentrarse en los aposentos de aquella casa, que más bien emanaba efluvios de panteón o fosa común. Eladio continuó decidido descendiendo por una escalinata llena de carcoma, notó la presencia de alimañas que reptaban por los peldaños al ir bajando y notó como el aire empezaba a tornarse más enrarecido y espeso.
Una mezcla de umbrías, polvos y telarañas anidaban por todas partes y la luz se hacía más débil, cuando de pronto el viejo da un terrible resbalón, producto de haber pisado sin cuidado una materia fétida y oscura.

Eladio fue a parar casi muerto a un hueco donde sus huesos rotos reposaron sobre lo que parecía un lecho de fémures, costillas, tibias y cráneos. El golpe de la caída le hizo perder la conciencia por poco tiempo, la pestilencia de aquel lugar era tal que la misma le hizo recobrar el sentido entre espasmos y arcadas violentas.
Imposibilitado de poder moverse y escorado como una falange más de aquel protervo agujero, Eladio escuchó que alguien se acercaba bajando, como arrastrando un saco de guijarros o fragmentos de algo desconocido, que producía una cacofonía escalofriante.
Por más que intentó menearse no fue capaz siquiera de apoyarse en un costado, aquello estaba tan oscuro que apenas fue capaz de ver la violenta dislocación de sus rodillas, y una clavícula que le asomaba abyecta producto de la caída.
Gimió y gritó con desgarro:
¡Calista! ¡Calista!
Mientras intuía más cerca la presencia de una sombra (no era posible con certeza saber si era un animal o una persona).
Indefenso y preso del pánico más absoluto Eladio de cagó encima.
Vio por encima de sí como unas uñas verdes y extremadamente largas y asquerosas le cogían del cuello, de algo parecido a una cabellera, que alcanzó a ver antes de desvanecerse cayeron unas larvas adultas y no pocos gusanos.
Pasaron los días, y al no saber nadie nada del cuidador de Calista ni de ella misma, una comitiva consternada por la situación o por las garras de la incertidumbre, decidió entrar en la casa de la interfecta para aclarar qué ocurría.

Fue así que, Sor Aradia, Mateo el cura del pueblo cercano, y otros cuatro, acudieron al desolado sitio.
Asaltados por el estupor nauseabundo y vomitivo que emanaba de la casa y sus linderos, y tan pronto abrieron la puerta principal, dos de los hombres que iban con los religiosos cayeron desvanecidos por arte de aquel poderoso hedor.
Poco después se descubrió por fin, en la parte baja, una espeluznante estancia que bien podía ser un cementerio interior o una morgue de vastas proporciones, donde osarios y restos fecales se confundían con las sombras en macabro cuadro.
Aquella fosa común o lo que fuere, guardaba en su centro un ataúd de mayúsculas proporciones. En aquel escenario enrarecido y tóxico Sor Aradia y Mateo fueron los únicos, que, sobreponiéndose a la conmoción de las circunstancias, se acercaron a aquel inaudito hallazgo.
Al asomarse constataron como un amasijo pestilente de huesos, pellejos y vísceras se revolvía dando sus últimos estertores de vida. Sor Aradia cayó fulminada al reconocer entre tanta mortandad el atuendo de Eladio pútrido y desgarrado, y Mateo atónito vio con horror como entre los restos Calista iba engullendo con fruición los restos mortales de su necio y octogenario pretendiente.
Esta vez nadie en el pueblo preguntó, ni se atrevió a ir a buscar a nadie. La superstición o el miedo atroz que estos hechos y desapariciones provocaron pudieron más que cualquier vocación de auxilio de familiares o personas relacionadas con estos nuevos desaparecidos.


Los padres de Calista nunca regresaron, nadie lloró, nadie habló y las Hermanas de la Caridad o la Diócesis del pueblo al que pertenecía Mateo tomó parte en investigación alguna.
Lo único que se decía (si alguien ajeno al pueblo preguntaba por la casa) es que era una propiedad de un matrimonio rico que se dedicaba a las mercaderías, y cuya única hija soltera, núbil y excepcionalmente hermosa y erudita, les esperaba siempre estudiosa en la biblioteca de la casa, a la que se podía acceder por unas escalinatas que llevaban a un nivel inferior.
4
sin comentarios 24 lecturas relato karma: 33

Amar y vivir es la misma cosa

¡¡¡Dios!!! Acabo de leer un poema oscuro; pero hermoso sobre ella.

La hermosa oscuridad de la Muerte —vista de lejos, obvio— con su languidez espárrago virginal, no tocada nunca por labios de soles terrenos.

Fría... indiferente... implacable... inesperada... insólita e intrusa además.

Arrebatando las ganas de amar a destiempo. ¡Si!, cuando nos descubrimos ya tarde que podemos amar, que sabemos hacerlo, torpes; pero lo hacemos como dando pininos de quien comienza un juego que quiere y no sabe... tras haber perdido el tiempo de la vida así como el miedo a nosotros mismos y arrojar al viento toda nuestra suerte en un "No tienes nada que perder. La cosa es aquí y ahora".

Es ese riesgo de exponer el cogollo, ¿sabes? La cebolla hecha de pétalos núbiles buscando el afán en el sabor de otra boca tierna; amalgamándonos (como el mercurio) en el metal de otro cuerpo cautivo en ese mismo miedo que nos tirita a todos.

Y entonces... llega ella y nos corta el hilo dorado desde la raíz del ombligo, y ¡¡¡Zas!!!, un sólo corte en seco, apagando de un soplo esa vela vital como quien espanta una pelusa que viene a estorbar al rostro, o sea, sin miramiento alguno.

El verdadero miedo que yace en el fondo de la vasija no es a la Muerte misma sino al miedo a no amar... a no poder vivir porque que amar y a vivir, a fin de cuentas, es la misma cosa. La Muerte lo sabe y ella —en su carencia íntima— viene y nos lo arrebata.-


@ChaneGarcia
...
leer más   
3
sin comentarios 19 lecturas prosapoetica karma: 54

Flor deshojada

La vida.
Esa locura.
Esa blanca margarita
que se deshoja poco a poco
con ternura.
Y entre el ser y el no ser
todo se mueve dulcemente
hacia el horror:
cuando el que se piensa mano
se descubre deshojada flor.
15
5comentarios 64 lecturas versolibre karma: 108

Palabras podridas

Poema que se me ocurrió en inglés, lo pongo traducido y debajo el original.

Palabras podridas

Todas estas palabras
colgando como cuervos
peleándose con las notas
escondiendo metáforas.

Todo este podrido frío
sentándose en el trono
mirando a mis fantasmas
pintados en la pared.

Cubierta por un ataúd
rodeada de rosas
espinas clavando mis ojos abiertos
sintiéndonos como cadáveres.

Andando por las calles,
pensando en nuestros sueños
yaciendo en las hojas
rasgadas en el arroyo.

____________________________

Rotten words

All these words
hanging up like crows
messing with the chords
hidding metaphors.

All this rotten cold
sitting on the throne
looking at my ghosts
painted on the wall

Covered by a coffin
sorrounded by roses
thorns nailing my eyes open
feeling like we are corpses.

Walking through the streets
thinking of our dreams
lying on sheets
teared off in the stream.
leer más   
13
2comentarios 82 lecturas english karma: 97

Barcos de papel

Hago barcos de papel y navego por el cosmos
entre galaxias aún no descubiertas.
Vacilante aterrizo en tu orilla.
Encallo mi cuerpo en tu regazo.
Y mi dedo, barco velero,
recorre tu silueta, mar en calma.
Tu piel parpadea sobre el pecho.
Escucho los latidos azarados.
Quizás estás soñando conmigo
o, tal vez, ya me has olvidado.
Como un aliviado náufrago
acaricio la tierra suave de tu playa.
Palpo restos de unas manos marchitas.
Oigo latidos antiguos, cansados…
Tal vez ahora mi nave pueda
surcar tus sosegadas aguas.
Más el abismo es infinito y el universo eterno.
Solo los sueños pueden abreviar el trecho.

Alicia F.
leer más   
11
2comentarios 62 lecturas versolibre karma: 104

Ciorán (Poema Filósofo II)

Un niño aburrido que está en su esquina
mira medio muerto entre las tinieblas
que le borran las facciones de la vida.

Es la cera de su vela
que se va derritiendo,
es un reloj de arena
entre manta de hielos,

"Papá, morirse es aburrido"
dice el niño,
"Papá, me aburro y me muero",
musita quedo,
y en esas pocas palabras
el peso de todos los Universos,
toda las Historias,
todos los muertos.

Y la voz del niño que se apaga
entre las tinieblas del pensamiento,
"Papá, la Muerte llega a mi cama",
"Papá, ya me estoy yendo"

Un cuchillo bajo mi cama tengo
por si vienen las Sombras a besarme,
que son cuchillos del pensamiento
que me punzan el cerebro,

"Papá, morirse es aburrido"
"Papá, me aburro y me muero".
leer más   
5
2comentarios 40 lecturas versoclasico karma: 70

Luna de sangre

Es la moneda de cobre,
en la negrura acuñada,
esa que vestía al cielo
del color plata.

Colgando de las estrellas,
como una bella medalla,
entre las húmedas brumas
de tul labradas.

Desde la tierra se observan,
lastimando su piel blanca,
los cráteres que semejan
huellas de estacas.

La imagen supersticiosa,
en esta noche hechizada,
como eclipsa al sol brillante...
luna encarnada.

Del rojo de las pasiones
que los amores desatan,
donde en la noche se mata
con las navajas.

Escondida está en la sombra,
la muerte con su guadaña,
para dejar a la luna...
ensangrentada.
16
sin comentarios 91 lecturas versoclasico karma: 100
« anterior1234524