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El silencio de la vergüenza

Agradecía el silencio y la calma de la casa vacía. Minutos antes sus dos hijos se movían bulliciosos, esperando el momento de salir con su padre hacia el campo de fútbol.
Delante del espejo del baño se arreglaba para ir al cine con unas amigas. Una película de terror y unas palomitas eran un buen plan. Después, un chocolate con churros y una buena conversación con sus dos amigas del Alma; en la que, como siempre, fingiría un matrimonio feliz.
Se observó con detenimiento y, para que resultase creíble, sería imprescindible un poco más de maquillaje en su pómulo derecho.




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2018/02/11/escribe-tu-relato-de-febrero-iii-sandra_e
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Lágrimas de sangre

Todo ocurrió en cuestión de segundos. Tras la primera explosión se desató el pánico. La polvareda atrapaba en su interior a decenas de personas que corrían sin orden alguno. Algunas se agazapaban, inmóviles por el miedo, confundiéndose con los cuerpos inertes en el frío pavimento. Quizá ya no notarían nada. Una segunda explosión volvió a sacudir el lugar, una pequeña plaza rodeada de bares de copas, establecimientos de comida y modernos escaparates de ropa. El céntrico lugar se había convertido de manera inesperada en un improvisado infierno. Marcel solo pensaba en Esther, su hija, a la cual abrazaba con fuerza para notar los latidos de su pecho. “Está viva”, se repetía una y otra vez en su interior. Habían salido a comprar algo de comer para la cena. Su teléfono sonaba, y la pantalla marcaba el nombre de Chloe, su esposa. La antes soleada y transitada plaza, estaba ahora cubierta por una negra y densa nube de muerte y destrucción. De su interior, algunas personas surgían como espectros de entre las tinieblas. Cristales rotos, sangre, y cuerpos de inocentes poblaban el lugar. Gritos y sirenas acompañaban la dantesca escena.
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Terror - (instagram: @poemaspiboro)

Terror

Finas espinas de cactus
se clavan en mi pupila
hilando un iris incoloro
que no puede ya llorar.

El mundo es negro
no existe, es vacío
sólo lo tiñe un hilo rojo
tejiendo a su voluntad.

Estoy solo
no hay ecos a los gritos
que tintados de amarillo
buscan un sitio que no está.

Sigue tejiendo un hilo
no hay nada más
tintada de nada
la palabra libertad.

Siento terror
me suspendo en la oscuridad
se clavan más espinas
y unos gritos que jamás sonarán.


Píboro

Instagram: @poemaspiboro
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2comentarios 91 lecturas versolibre karma: 99

Parálisis

Y de golpe abro los ojos.
La casa entera está oscura.
Un beso me ha despertado
que duele cual mordedura.

Miro a los pies de la cama.
Tengo la puerta entreabierta.
En la habitación de enfrente
susurra una niña muerta.

Mis piernas se han congelado.
Le pregunto a qué ha venido.
¿Su respuesta? Seis palabras:
"De aquí yo nunca he salido".

La niña empieza a acercarse.
Estoy clavado en el lecho.
Intento cerrar la puerta
pero algo me agarra el pecho.

Y de golpe abro los ojos.
La casa entera está oscura.
Un beso me ha despertado,
que duele cual mordedura.
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1comentarios 75 lecturas versolibre karma: 90

La niña del espejo

Sentada jugando en mi habitación, escuche ruidos que llamaron mi atención, le quede en silencio para escuchar la procedencia y me di cuenta que algo está presente.

De repente sentí que algo rascaba, un vidrio me asomé a la ventana y no logré observar nada raro,
y el ruido seguía, al voltear a un viejo espejo que mi mamá había colocado en el cuarto vi mi reflejo distorsionado, me acerque un poco más y vi un rostro sobre mi propio rostro, era una niña de mi misma edad y al mover los labios escuche decir.
-Soy un alma atrapada en el espejo, acércate a mi y te llevare a descubrir otro mundo dentro de aquí, un mundo lleno de cosas que jamás has visto, ven, quédate a mi lado y nunca morirás.

Temblaba como loca y mi cuerpo se entumeció, del nervio no podía gritar aunque trataba y mi corazón se me aceleraba sin parar, gritaba, aunque en realidad no lo hacía, trataba de moverme y correr pero mis pies no se despegaban de piso, inmóvil vi que su mano atravesó el vidrio y trataba de tocarme.

Cerré mis ojos y un grito finalmente salió, Algo sentí que abrió la puerta, abrí los ojos y Era una luz muy fuerte que no me dejaba distinguir nada, y el vidrio se rajo, desapareciendo la imagen que dentro de él se encontraba y como en forma de aspiradora la luz succionó por las rajaduras del espejo

Todo volvió a la normalidad podría jurar que no fue un sueño, pues todo fue muy real,
Aunque la rajadura del espejo desapareció, le pedí a mi madre que se deshiciera de él, pues no me gustaba, y ella me dijo que lo regalaría, igual era un objeto viejo que en la casa había encontrado años atrás.

Nunca volví a ver el espejo, pero sea quien lo tenga espero que mantenga el espíritu encerrado.

Las letras de mi alma.
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7comentarios 166 lecturas relato karma: 77

Elegidos para la muerte

Desde lo alto de la loma, se vislumbraba el clamor de la batalla. Improperios, arengas de aliento y frías caricias de acero forjado sesgaban almas que dejaban abandonados sus cuerpos en la roja tierra. Era una magnífica visión, pues pronto me reportaría grandes beneficios. Mi nombre es muerte, y ahora todas esas almas me pertenecen.
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El terror al miedo

Y agacho la cabeza una vez más.
Por miedo, capaz, por respeto, quiso pensar, hasta que se autoconvenció de que era ella el problema y de que estaba equivocada.

Había tenido un momento de lucidez, donde parecían salir a la luz ideas brillantes tal vez, ideas positivas, o al menos, eso buscaban.

Terror sentía a la hora de exteriorizarlas, capaz en el fondo compartía sus ideas, capaz no, y con una voz muy baja las decía en voz alta.

“¿Para que...?” Se preguntaba, “… ¿para que abrí la boca?”

Y comenzaba.
Esa catarata sin fin de exabruptos y calificativos irreproducibles, donde básicamente, se la trataba de inútil, incompetente, incapaz de pensar.
Apagándole las ideas como quien tira un cigarro encendido al agua...

El tema era que si. Pensaba. ¡Y cuanto pensaba!
Pensaba distinto que él.
Escuchaba distinto que él.
Y ese era el problema.
No era como él quería.

Siempre terminaba alteraba su plan a largo plazo, sus ideas, sus ocurrencias. Nada podía salir mal, ni nada agregarse a esa lista perfeccionista

Bajo la cabeza.
Ella tenía la culpa.
Otra vez estaba equivocada, según él.

Bajó la cabeza una vez más, sabiendo que nada de lo anterior era cierto.
Sabiendo que esa agachada, era el inicio de un levante eterno.
Sabiendo que no iba a bajar la cabeza nunca más.
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Demonios interiores

La noche era oscura y la niebla se colaba por cada rincón de la ciudad. Todo estaba en silencio, y cada paso resonaba chocando contra la acera. Era extraño, pero después de hacerlo me sentí libre, como si volviera a nacer en otra persona. Era un hombre nuevo, un ser que como el ave Fénix resurgía de sus cenizas, aunque algo en mi interior temía no poder controlarlo. Faltaba poco para llegar a casa, y la sangre corría por mi cara, mezclándose con el sudor en un amargo cóctel de sensaciones. Era la primera vez, pero no sería la última. La punta de mi revolver todavía ardía, saliendo del bolsillo de mi chaqueta un dulce olor a pólvora. Por fin llegué a casa. Subí las escaleras, entré a mi puerta y me senté en el salón a fumarme un cigarrillo. Dejé el arma encima de la mesa y me quedé pensando en quien sería mi próxima víctima. ¿Serás tú?
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El juicio final

Era un soleado pero frío día de primavera, y a pesar de lo que estaba a punto de suceder, la vida de los ilusos hombres de a pie transcurría como de costumbre. Una sombra espectral comenzó a inundar de tinieblas el cielo cobalto de la mañana, mientras miles de miradas aterradas, contemplaban como una gran bola de fuego y piedras caía sobre sus indefensas cabezas.
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2comentarios 129 lecturas relato karma: 74

Espejito, espejito trágico

Veinte minutos después de que Amanda se inyectara su dosis:
-¡Mierda! ¡Joder! ¿Pero qué cojones estás haciendo?
- ¡Olvídame! ¡No es problema tuyo!
- ¿Cómo no va a ser problema mío? ¡Somos la misma persona!
- ¡Nooooo! ¡No puede ser!
-¿Eso Crees? Pues acércate más al espejo.
Amanda no lograba reconocerse en su propio reflejo. Estaba completamente demacrada y consumida por la heroína. No podía contener las lágrimas y estalló en llanto.
-¡Esa no soy yo!- se repetía una y otra vez de manera desesperada.
Diez minutos más tarde, Amanda se encontraba en la azotea del edificio. Luego, y tras unas breves palabras en forma de plegaria, simplemente cerró los ojos y se lanzó al vacío, para acabar de una vez por todas con esa horrible imagen que decía ser ella.
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4comentarios 97 lecturas relato karma: 83

Un dia qualsevol

Tot el carrer estava fosc i cobert d’una espessa boirina, provocant una estranya sensació d’angoixa als pocs transeünts que s’aventuraven a sortir a l’exterior. Feia fred, i la ciutat sencera s’havia convertit en una perillosa pista de gel. A través de la finestra veig unes ombres que entren al carreró del costat de la tenda de licors. Pocs minuts després les veig sortir, però en falta una. Jo continuo mirant a traves del vidre. Sembla que la gent comença a amuntegar-se davant del carreró. En Josuè, l’amo de la tenda de licors també hi es fora. Sento una sirena apropant-se; es la policia. Els agents intenten evitar que els curiosos formin un embús al carrer, i comencen a dispersar a la multitud. Un ràpid rebombori es forma davant casa meva amb l’arribada de l’ambulància i dels reporters dels diaris locals, que s’han assabentat de la noticia molt abans que la pròpia policia. Els sanitaris treuen del carreró un cos cobert per una manta; està mort. Desprès de parlar uns minuts amb alguns testimonis, entre ells en Josuè, la policia marxa, juntament amb l’ambulància. En poc mes de vint minuts el silenci es tornar a palpar a l’exterior. Baixo les persianes i me’n vaig al llit, amb la sensació de que avui no ha passat res extraordinari.
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Solo la desolación se acordó de ti

Cómo no sentir desolación,
solo bastó un instante para hundirme
en el vacío que provoca la angustia
de tener que salir huyendo de la muerte,
esa que no vacila ante la mínima provocación.

Solo quisiera poder olvidar a ese dolor
que trajo la tristeza a mis ojos,
ellos eran en el ayer como tú,
dos lumbreras juguetonas y alegres.

Han devastado mi consuelo,
ya no puedo disfrutar de la noche
impregnada de una lluvia que canta con fuerza.

Solo me ha quedado el miedo,
ese recuerdo de mal espíritu que cae
como una bruma espesa en un corazón
que ya no respira.

Solo me ha quedado el terror
para no poder vivir con la paz
de una mañana bella.
Cómo le explico que deje de llorar
si son sus manos tan pequeñas.
Nunca conseguirán sujetar
a ese rostro que tiembla.

Amor.
!Qué significa esa palabra en sus mentes!
¿A caso no fue Dios quien dio de su amor?

Nunca importó el color o el idioma de la tierra
que parió sus vientres.

Mi cuerpo se apretuja en el silencio,
ya no puede aguantar más el escándalo
que ensordece al sentimiento de no verte.

La noche llueve.
Llora infinita por tu ausencia que duele.

Mañana saldrá el sol recuperando lo que ayer
solo escurre hasta el cansancio.

!Como le explico que en esa nueva mañana que florece
ya no estarás para reír por cada una de sus travesuras!

Solo la desolación se acordó de ti.
Que no me extinga la oscuridad.
No tengo miedo.
Nunca podrás condicionar a mi camino
porque no soy botín de tus miedos.



Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
19/08/2017.
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La Condena

No salen las estrellas,

Cuando sienten vergüenza.



Y damos paso,

La indiferencia,

Cuando queman la tierra.



¡Pero no tengo miedo!



Aunque el odio, alimente el fuego

Aunque el terror vista de negro,

Y el aire de paso, al veneno.



La nube es inmune a las balas,

Mis versos contra sus armas.



No hay tierras prometidas

Ni religiones malditas

Sólo un par de niños,

Jugando con las vidas.



No quiero morteros ni tanques

Tan solo un pueblo que hable

Que se mantenga firme, y no se desgaste,



Quiero verlos una vez…

Cuando las gargantas griten basta,

Y no se ahoguen las palabras.

Cuando el corazón escriba cartas,

Y no testamentos ni demandas.



Porque no tenemos miedo



Las banderas siempre flamean,

La libertad no lleva correa,

Las ideas cruzan fronteras.



Como el campo de flores

Tenemos colores,

Raíces y muchos matices



Pero no importa donde miren

Nos cuentan de a miles.

Cuando perdonamos con fuerza

Silenciamos la guerra

Cuando escuchemos la tierra

No habrá más peleas



Esta será nuestra condena…



Por la justicia,

Clamó el viento

Y por sus víctimas

Lloró el pueblo.
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Apocalipsis

Mis hijos y los tuyos y los suyos
ya no lloran,
partieron esta noche
a lomos de un caballo negro

Un gran alazán zaino,
herrado de acero,
se los llevó desnuditos y en silencio.

Sólo su relincho ahogado y austero
rompía a la luz del alba
una noche de suspiros y lamentos.

En esa hora maldita,
levanté mis ojos al cielo
otros tres jinetes seguían al primero.

El uno era de sangre
el otro era de fuego,
de hueso era el tercero.

Corrían como viento por el cielo
llenando su camino de gritos y tormentos,
¿lo soñaba o era cierto?

25 de Mayo, Etiopía,
todo está en sigilo, ya no gritan
ni los buitres, ni los cuervos.
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Arrurú mi Niño

La madre dejó al niño en su cuna suavemente. Le arropó con sus mantas y le dió un beso de buenas noches tiernamente sin despertarlo. Le hizo la señal de la cruz en la frente y juntó la puerta con cuidado sin cerrarla. Miró la cuna por última vez y dejando la luz encendida del pasillo, caminó hasta a su habitación.
No sabe a qué hora despertó sobresaltada, entre sueños escuchó el intenso llanto de un bebe. Su corazón le salía del pecho y sin pensarlo, saltó de la cama y corriendo por el pasillo se dirigió al lugar donde dormía su hijo. Fue lentamente acercándose a la cuna y al llegar, un grito desgarrador se oyó de su garganta al encontrarla vacía. Las piernas le temblaban y al mirar a su alrededor, fijó penetrantes sus ojos en los de aquel muñeco sentado en un rincón, que con una sonrisa macabra imitaba el llanto del niño.

P.E.S.S
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Wonderland

Dulce Alicia, caíste en los encantos del conejo, y lo seguiste por el túnel a wonderland. Era demasiado tarde. Cuando conociste al sombrero, el país de las maravillas solo era un juego de palabras, mientras el gato silente miraba sonriente...
- No llores niña, que tus ojos se secan y se marchitan.

P.E.S.S
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Vagabundo de historias rotas

Me había convertido en un solitario vagabundo de historias rotas.
En un caminante de la vida miserable y vacía.
Pregonando en voz alta que ya no tenía más ganas de seguir respirando el aire puro de los bosques frondosos de las buenas cosas que te de la vida.
Culpando a otros de mi estado deplorable y pernicioso.

Recibiendo solo migajas de un amor sin ternura cuando más lo necesitaba.
Hubiera dado todo el universo por un abrazo.
Mi corazón solo era una roca adolorida y maltratada.
Sin ganas de querer latir y amar de manera gratuita.

Me había convertido en un páramo estéril donde no crece ninguna semilla.
Siempre viviendo con los brazos abiertos esperando que alguien sintiera piedad por mi eterno abandono.
Muchos años mi llanto ocultó a esa losa que era demasiado pesada para una espalda acostumbrada a cargar tantas cosas.
Y solo entonces me dejé arrastrar por la corriente hacia la tormenta sin mostrar ninguna resistencia.

Y mi propia felicidad tan añorada se envolvió en un amargo sabor de la derrota.
Engreído fue el camino en donde me fui hundiendo sin querer dejar que otros me tendieran la mano.
Ninguna ayuda era lo suficientemente digna para salvarme de ese oscuro espacio.
Solo fue cuestión de que se marchitaran las primaveras para que llegara el momento en el cual nadie se volviera a acordará de mí.

Y me volví solo un recuerdo olvidado.
Una fotografía vieja y rota en un rincón sin importancia.
Necesitaba de todos y a la misma vez parecía que no necesitaba de nadie a mi lado.
Sacrifique a mi prosa haciendo ver cómo una víctima a mis versos por estar muchos años odiando el final del mismo espacio.

Hoy puedo decir que he salido del fango.
Ahora estoy donde siempre solía estar antes.
Es un poema que sueña por estar en donde siempre debió estar.
Ahora he vuelto a ser un abrazo poderoso.

Poderoso por amar en buena medida a otros, porque el verdadero poder está en dejar amarme sin rencores y perdones falsos.
Me había convertido en un solitario vagabundo de historias rotas.
Solo lloriqueando al culpar a otros de mi estado final de abandono.
Hoy puedo decirte que ya he salido del fango y que estoy totalmente decidido a sacarte tambien a ti de ahí.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
11/04/2017.
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Guarda silencio y escucha

No quiero guardar silencio y tener que escuchar el horror de este mundo.
Es cruel tener que asomarse por la rendija del infortunio y no poder hacer nada por detenerlo.
No quiero ni pensar que tal vez sí podríamos hacer algo para evitarlo.
Pero hemos olvidado en el recuerdo el amor para arreglarlo.

Alguna vez mis manos fueron lo suficientemente sensibles para hacerlo.
Solo me bastaba con tocar el cántaro roto de las desdichas.
Tomaba todos los pedazos rotos y los vaciaba de la común epidemia de la avaricia.
Nunca me importó el tiempo que se llevará para poder conseguirlo, valía la pena lograrlo.
Uno a uno cada pedazo de horror de los recuerdos marchitos quedaban en mi presente solos.
Sin ningún significado que lograra lastimarme.

Ahora sueño con la buenaventura de las palabras.
Que prometen tener un mejor futuro no solo con vivir una mejor sonrisa.
No puedo ocultar el brillo de mí alegría por cada poesía que estoy seguro romperá las cadenas que nos atan.
Nunca renunciaré al sabor de la esperanza, es como ese jarrón roto que con mucho cariño se repara.

Pronto apartaremos a todos ruidos que solo nos aturden y no permiten que hagamos un alto.
Guardaremos silencio y escucharemos el lamentable horror que envenena hasta morir a este mundo.
No será nada agradable lo que nuestros ojos descubran.
Pero tal vez, solo tal vez, solo así podíamos no renunciar a la última oportunidad que tenemos para cambiarlo.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
12/04/2017.
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4comentarios 362 lecturas versolibre karma: 58

La Sombra De Daniela

Para cuando regreso ella ya tenia lista una cena espectacular.
Incluso hoy, aún se pregunta si Dani tenía alguna idea de lo que venia. Si ese ultimo gesto fue un preludio al horror que se acercaba. A veces le dolía el pecho si pensaba mucho en eso, sentía náuseas, unas ganas desesperantes de escupirse a si mismo, quemar todo el vecindario y que sintieran lo que el había sentido mientras todos hacían preguntas estúpidas.

Esa noche Daniela había encontrado una de las cartas que el estaba preparando para sus jefes en Monterrey. Se había auto arruinado la sorpresa que el le tenia preparada hace meses: Lo iban a transferir a Mérida, la capital y lugar en donde vivían los padres de Dani.

La culpa la consumía así que decidió hacerle una cena, confesarle que ya estaba al tanto de la noticia pero que aun así era maravilloso y que no importaba, le diría que lo amaba con todas las letras, sentiría cada silaba, le diría lo mucho que lo quería, como nunca se lo habían dicho, al menos ese era el plan.

Para cuando Luca llego aun se cocinaban algunos brocolis, pero casi toda la mesa estaba puesta, un festín. Fue tal su sorpresa al ver la mesa tan linda, pensar en el tiempo tomo, que solo pudo tomarla en brazos con todas las fuerzas que de algún sitio sacaba después de un día de trabajo. Fue una abrazo a temporal, examino el perfume de su cuello que hacía una extraña combinación con el olor a salmón que invadía la casa. "El día mas lucido de toda mi vida" así lo contó meses después en sus sesiones de terapia. Sintió bajo sus pies la arena que dejaban las sandalias de Dani cuando regresaba de la playa, palpaba los lunares suaves color carne que tenia en la espalda baja, cuatro en forma de constelación. Se había dejado vencer por el aroma de su cabello, sakuras y fresa.
Habia sentido el par de latidos desiguales, sus manos resecas por el detergente para platos. Ese día Luca era un cuadro de poesía viviente, por primera vez en muchos años había existido en el mismo mundo que su esposa, era un mundo hermoso y en ese pequeño momento sin tiempo, recordó lo que era ser feliz. La miro a los ojos, le dedico la mas sencilla de las sonrisas, cenaron, hicieron el amor como nunca, se miraron un poco y se fueron a dormir.
Jamas volvió a verla.

Cada vez que pensaba en ello aparecía algún nuevo recuerdo que por alguna razón paso desapercibido esa noche. Como el extraño sabor del agua, mas helada de lo normal.
Un rastro de ansiedad que le invadía durante la cena. Una extraña sensación de querer moverse. De no encontrar una posición cómoda en la silla, un hormigueo en la espalda que claramente no era normal. Tantos detalles que de alguna forma el debía tomar como señales, esa extraña mirada que le dedicaba alas paredes, como si estuvieran nerviosas y se les notara en el rostro, en su eterno y afirmante silencio. Llamadas desesperadas de su cuerpo advirtiendo que esa noche lo único que quedaría de su esposa seria arena en la regadera, el recuerdo escalofriante de ese ultimo abrazo y lo despistado que fue al no notar un tercer juego de platos en la mesa.

Freddy Trejo.
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He vuelto

El roce de una mano en mi espalda, escalofrío.
Los pelos de punta, el corazón a mil, helado. Y un susurro al oído con voz familiar pero rota:
-Aquí estoy, como te prometí antes de morir...
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sin comentarios 34 lecturas relato karma: 54
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