Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 17, tiempo total: 0.011 segundos rss2

Ni un silencio más, ni una voz menos

Solo silencio por aquellas que mueren en mi nombre,
solo silencio por aquellas que cayeron por mi vida,
solo silencio por aquellas que no tienen nombre,
ni voz, ni vida, ni rostro, ni alas, ni sonrisa.

Silencio por aquellas condenadas a él,
silencio por sus cuerpos y por sus heridas,
silencio por las víctimas y el dolor del crimen
del estado, del patriarcado y de la complicidad
de quién no es capaz de ver.

No, no, no quiero en tu rostro más lágrimas,
ni más silencio en nuestras calles.
No, ni una gota más de silencio en los días
ni un segundo más de soledad en tu nombre.

No estás sola hermana, somos resistencia,
somos flor, somos fuego y seremos mares.
Desbordaremos los muros que te encierran
y partiremos las cadenas y los alambres,
que con golpes han desgarrado tu alma,
roto tu mirada y derramado tu sangre.
Sé fuerte, sé firme y vuela libre, vuela,
que no es amor, eso que pretende,
sino la mayor bestialidad, la de la guerra.
¡Vuela! Que no estas solas en nuestro enjambre
que los pararemos y picaremos, compañera.

Mujer encarcelada por sus mentiras, levántate
que no hay nada de amor en su violencia,
que nos despertaremos en tormenta
frente a sus golpes y sus grilletes,
frente a sus palabras y sus cadenas,
juntas, mano a mano, frente a frente:
¡Ni un silencio más, ni una voz menos!
5
sin comentarios 39 lecturas versolibre karma: 73

Las palizas a mi madre

Oí un estruendoso portazo en el pasillo. Era la puerta de entrada que se había cerrado con toda la fuerza del mundo. Todo mi cuerpo se puso en alerta y mi corazón comenzó a bombear sangre como para mantener a un elefante vivo. Las 3 de la madrugada, el despertador iluminaba los tres números rojos formados por diodos electroluminiscentes, 3:17. Me desperté de un sobresalto. No era la primera vez que mi padre hacia su entrada en casa de esta manera. El miedo se apoderó de mí en un microsegundo. Mis oídos abrieron sus compuertas de par en par intentando captar cada sonido. Percibí el chasquido del interruptor. Clip. La ranura debajo de mi puerta se iluminó en color amarillo. Un trompicón aliado a una patada, volcó el paragüero y salieron disparados los paraguas por el pasillo.
-Joder, esta mierda siempre en medio, gritó mi padre con la lengua enredada en el paladar.
Mi madre encendió la luz de su dormitorio y mandó silencio con un siseo imperativo.
-Vas a despertar a los niños. ¡Calla! Por favor, te lo pido.
-Cállate tú. ¡Siempre mandando! ¡Pesada!
-Por favor, no hagas ruido. Ellos no tienen la culpa de nada.
Ahora, las palabras de mi madre se habían tornado suplicantes y cargadas de paciencia. Mi hermana rompió a llorar. La puerta de su habitación daba al pasillo y estaba abierta. A pesar de tener un sueño muy profundo, fue tal la potente voz y la algarabía montada por mi padre que toda la casa pasó en un instante al estado de vigilia. Mamá acompañaba a mi padre allá por donde iba. Abría el frigorífico buscando algo que ni el mismo sabía.
-¿Dónde has escondido las cosas, desgraciada?
-Anda vete a la cama y descansa. Le contestaba mi madre.
-¡Me iré cuando me salga de los cojones! ¡Déjame en paz!
-Antonio, por favor, deja de gritar. Estás llamando la atención de los vecinos. Por favor…

Yo iba con mi hermana y la abrazaba intentando calmarla. Ella no dejaba de llorar y entre sollozos balbuceaba la palabra mamá, una y otra vez. El miedo me tenía paralizado. Sólo quería que pasara el follón cuanto antes y que mi madre no terminara llorando como lo hacía la mayoría de las veces que mi padre venía borracho a casa.
-¡Ala! Dijo mi madre. El vómito de mi padre se vertió de una gran bocanada sobre las baldosas de la pared de la cocina, la mesa, las banquetas y el suelo. Otra arcada más, acompañada de un grito, contribuyó a vomitar de nuevo una mezcla líquida de color marrón un poco amarillento, impregnando todo el ambiente de un olor asqueroso.

Ver así a papá daba mucho miedo. Se convertía en un hombre descontrolado, violento, no tenía cuidado con nada y atemorizaba su sola presencia. Mamá nos protegía como podía y, a veces, vi como le paraba los golpes que seguramente nos hubieran alcanzado a mi hermana y a mí. La casa se convertía en un infierno en el que todos estábamos desprotegidos frente a su ebriedad. Lo difícil era conseguir que se metiera en la cama a dormir. Una vez que lo hacía se quedaba dormido y no se despertaba hasta pasado el mediodía. Durante el resto del día no se hacía ningún comentario entre mis padres, se mascaba una fuerte tensión en el ambiente, intentando ocultarnos a mi hermana y a mí, la gravedad del problema. No me atrevía a salir de mi cuarto por miedo a encontrarme con mi padre o contemplar la cara descompuesta de mamá. Un silencio desolador se paseaba a sus anchas en todas las estancias de la casa. El reloj quedaba paralizado atando con más intensidad el nudo que bloqueaba mi corazón.
2
2comentarios 42 lecturas relato karma: 26

No le busquemos más significados al no

No, una simple palabra de dos letras, que puede llegar a significar mucho o a no significar nada.
No, esa palabra que tenemos desde pequeños todos aprendidos, siempre nos hemos regido por ese vocablo. Pero qué pena que aún haya gente que siga pensando que no es sí.
Que aún haya maltratos por un no, que aún haya víctimas por un no, ese no que el hombre convirtió en sí, ese no que la mujer gritó sin saber que se perdería sin poder huir. Ese no que todo el mundo calla por miedo a lo que pueda ocurrir, ese no, es lo que debemos evitar.
Dejad de inventar más significados hacia el no, no es tan solo negación.
No más no, no más indiferencia, no más desigualdades. La desigualdad no lleva a nada, todo es caos y destrucción, peleas y guerras. Siempre estamos intentando romper esas barreras, vivir en armonía pero si luego llega un animal y decide estar por encima de todo, todo se chafa. No se puede vivir así, no, todos somos iguales, todos. Da igual el sexo, la ideología, la cantidad de dinero que tenga uno u otro todos somos iguales. Así hemos nacido, iguales, todos hemos nacido de una mujer. Una mujer que fue fuerte y valiente, que fue capaz de mantenernos a todos en su vientre. Cuidando a esa criatura durante nueve meses, siendo el escudo y la barrera para que nadie interferirá en su paz y tranquilidad. Es casi inexplicable como el ser que nació de ese vientre es capaz de hacer dado a una mujer o peor aún, a la propia mujer que lo tuvo en su interior.
Tengo un sueño, que la mujer deje de ser esclava de este mundo machista que nos domina y oprime en tantos aspectos y desigualdades. Que los hombres amen a las mujeres sin abusar de ellas, que no haya daños físicos y psicológicos a tantas féminas que se han quedado perdidas y encarceladas en la mente de un machismo opresor.
Ojalá el sueño se hiciera realidad. Ojalá algún día desaparezcan los no.
leer más   
5
sin comentarios 36 lecturas relato karma: 62

Eric

Todas las mañanas, me mira.
Despierto y ahí está,
mirándome por su único ojo.
Todas las mañanas, lo ignoro,
pero cada día llegan más como él.
Me he acostumbrado a guardarlos;
los escondo por el miedo.
Quizás a la mitad de la noche,
Eric me hable de nuevo,
tal vez me pida que le defienda.
Que mate a los de gorra blanca.
Que agarra las armas para luchar.

Eric me ha aconsejado:
"actúa normal,
sorpréndelos un día,
a las 11 de la mañana".
Él sabe que camino por los pasillos
y ya nada es lo mismo.
Ellos me miran sonrientes...
Pero se voltean, me dan la espalda
y de su boca salen palabras hirientes.

Hoy todo cambiará,
pues he matado a Eric.
Estoy por mi cuenta.
Hoy, las estrellas no me iluminan,
¿será que es de día?
Él me mira desde abajo;
me dice quién ha hablado.
Yo sé de un chico que me insultó,
me gritó en frente del público.
Les dijo que se alejaran,
que doy asco.

¡Doy tanto asco, Eric!
Sácame de aquí,
del cuarto oscuro.
En él, ya casi no puedo respirar,
no quisiera salir sola,
ni mirar por un sólo ojo.
Quiero que me apunte a mí.
¿Me llevas contigo?

Cuando las lágrimas y sangre no se distingan,
deja de hacerlo.
Abre los ojos,
disfruta de tu arte.
Un cuadro lleno de color rojo,
rojo oscuro de sangre y carne de piel.
La policía te esperará,
pero tú no llegarás.
Eric te espera abajo en el fuego de tu odio.
leer más   
4
sin comentarios 29 lecturas versolibre karma: 42

Historiodrama Colombiano

Volveré al tiempo en que el cabalgar de las bestias era la medida misma del borbotear de las venas.
Aquellos tiempos en que la vida valía el tajar de un machete y una cabeza rodante.
Cuánto miedo, burdo saber sobre la nada.

Al fondo, los complices de la danza de la peinilla, que macabra belleza, cuántas agonizantes victorias se ahogaron en las tripas del carroñero.
Hordas que asolaban hasta el último caserío, gritos de dolor que opacados por el conservatismo o la libertad así pura, salvaje, más violenta que mil aludes a mansalva golpeaban las veinticuatro del Jawaco de pared.

He de volver allí, atado en el suelo forrado de arapos, empapado entre lágrimas y sudor, destinado a arder en mi provincia.
Seré un faro humano y mi cabeza será pateada para el divertimiento de aquellos hombres castigados a hacer justicia y ley.
leer más   
9
3comentarios 72 lecturas prosapoetica karma: 90

El terror al miedo

Y agacho la cabeza una vez más.
Por miedo, capaz, por respeto, quiso pensar, hasta que se autoconvenció de que era ella el problema y de que estaba equivocada.

Había tenido un momento de lucidez, donde parecían salir a la luz ideas brillantes tal vez, ideas positivas, o al menos, eso buscaban.

Terror sentía a la hora de exteriorizarlas, capaz en el fondo compartía sus ideas, capaz no, y con una voz muy baja las decía en voz alta.

“¿Para que...?” Se preguntaba, “… ¿para que abrí la boca?”

Y comenzaba.
Esa catarata sin fin de exabruptos y calificativos irreproducibles, donde básicamente, se la trataba de inútil, incompetente, incapaz de pensar.
Apagándole las ideas como quien tira un cigarro encendido al agua...

El tema era que si. Pensaba. ¡Y cuanto pensaba!
Pensaba distinto que él.
Escuchaba distinto que él.
Y ese era el problema.
No era como él quería.

Siempre terminaba alteraba su plan a largo plazo, sus ideas, sus ocurrencias. Nada podía salir mal, ni nada agregarse a esa lista perfeccionista

Bajo la cabeza.
Ella tenía la culpa.
Otra vez estaba equivocada, según él.

Bajó la cabeza una vez más, sabiendo que nada de lo anterior era cierto.
Sabiendo que esa agachada, era el inicio de un levante eterno.
Sabiendo que no iba a bajar la cabeza nunca más.
14
sin comentarios 61 lecturas versolibre karma: 69

No siento nada no siento

Ósculo: beso que yo ya no siento.
Eso dicen por ahí que no tengo sentimientos
los tengo pero profundo muy dentro.
Y es quizá el caos de mi vida,
mi violenta y tórrida infancia,
lo que llevo clavado en el alma y no se me borra
no se destapa, me atrapa, me ahoga.
Mi madre me dió la vida
mi padre casi me la quita,
oigo el sonido sordo de los golpes
lacerando mi cuerpo
algunas noches sueño con eso.
Y Dios, dios sólo me dio el dolor del vino
disfrazado de agua bendita.
No siento amor más allá del cariño,
no siento dolor más allá del físico.
Por no sentir a veces ni me siento,
me evado del mundo, de los muertos,
de las guerras del hambre, de la sangre.
Prefiero mi mundo donde no sentir no es pecado,
donde no se llora ni a los vivos, ni a los muertos
donde la felicidad es un momento,
y el dolor otro momento.
Donde se hacer real mi realidad
y puedo vivir mis sueños.
leer más   
5
1comentarios 104 lecturas versolibre karma: 56

Ni un silencio más, ni una voz menos

Solo silencio por aquellas que mueren en mi nombre,
solo silencio por aquellas que cayeron por mi vida,
solo silencio por aquellas que no tienen nombre,
ni voz, ni vida, ni rostro, ni alas, ni sonrisa.

Silencio por aquellas condenadas a él,
silencio por sus cuerpos y por sus heridas,
silencio por las víctimas y el dolor del crimen
del estado, del patriarcado y de la complicidad
de quién no es capaz de ver.

No, no, no quiero en tu rostro más lágrimas,
ni más silencio en nuestras calles.
No, ni una gota más de silencio en los días
ni un segundo más de soledad en tu nombre.

No estás sola hermana, somos resistencia,
somos flor, somos fuego y seremos mares.
Desbordaremos los muros que te encierran
y partiremos las cadenas y los alambres,
que con golpes han desgarrado tu alma,
roto tu mirada y derramado tu sangre.
Sé fuerte, sé firme y vuela libre, vuela,
que no es amor, eso que pretende,
sino la mayor bestialidad, la de la guerra.
¡Vuela! Que no estas solas en nuestro enjambre
que los pararemos y picaremos, compañera.

Mujer encarcelada por sus mentiras, levántate
que no hay nada de amor en su violencia,
que nos despertaremos en tormenta
frente a sus golpes y sus grilletes,
frente a sus palabras y sus cadenas,
juntas, mano a mano, frente a frente:
¡Ni un silencio más, ni una voz menos!
7
2comentarios 35 lecturas versolibre karma: 88

La vida es una mujer

Siempre con los brazos tendidos
nos pasea en sus alas a través de los años,
enseña lecciones sin abrir la boca
y nos despide cuando le pesan las almas.


Abuela, madre, hermana, hija, pareja o amiga
son la misma existencia en distintos rostros,
mitad del hombre desde que éste es hombre.


Mal infierno acoja a los demonios
si estrangulan la vida en sus raíces
y la golpean por no saber cortarse las garras.
5
sin comentarios 43 lecturas versolibre karma: 52

La Violencia

El pan nuestro de cada día
mientras no miremos dentro
en el fondo del alma
nuestra humanidad.


Heclist Blanco
4
sin comentarios 91 lecturas versolibre karma: 38

La nación sangrante

Ni esta torrencial lluvia de marzo
será capaz de borrar el rastro
de los cuerpos caídos
en este paredón con nombre de mujer:
Venezuela.

La nación es un baño de sangre
que no lo borran ni el agua,
ni el tiempo
mucho menos la memoria.

Cada venezolano es un muerto andante
esperando en silencio
ser acostado por una bala.
Cada esperanza
en la mente de quien sale y no regresa
es un pozo rojo
que se derrama y se pierde
para siempre.

¡Basta de llorar como la lluvia!
Vamos a mirarnos a los ojos
y a reconocernos como hermanos
de esta tierra que sangra por nosotros
sin que nadie detenga tanto daño.


Heclist Blanco
1
sin comentarios 82 lecturas versolibre karma: 9

Allá en la calle La Ceiba

Escribe entre balas.
Las letras sobre el papel
y el olor a sangre bajo la nariz.

Gritos de muerte afuera en la calle;
frases rabiosas se desprenden del lápiz
adentro en la habitación.
Presa de miedo
aislada entre cuatro paredes
escucha la atroz venganza.

Sed de justicia tiene quien escribe
hambre de violencia quien dispara,
y en ambos, distintas formas de expulsar
/un mismo odio: la vida.
Ella la destroza con palabras.
Él a balazos.


Heclist Blanco
2
sin comentarios 56 lecturas versolibre karma: 28

Cápsula

A
los Medios Libres
y Comunitarios.


Nosotros os capturamos,
vosotros nos encapsuláis,
ellas y ellos son encapsulados,
¡todo el mundo es encapsulado!,
¡hasta la policía,
es
encapsulada!,
¡hasta los Halcones,
son encapsulados!,
todos hemos sido encapsulados,
el pensamiento, ha sido encapsulado,
la conciencia, ha sido encapsulada.

Tú eres encapsulado,
ella es encapsulada,
él es encapsulado,
¡todo el mundo es encapsulado!,
¡hasta el presidente,
es
encapsulado!,
¡hasta los diputados y
los banqueros son encapsulados!,
todos hemos sido encapsulados,
la iniciativa ha sido encapsulada,
la percepción ha sido encapsulada.

Ustedes son,
continuamente encapsulados,
nosotros somos,
constantemente encapsulados,
esto es encapsulado,
aquello es encapsulado,
¡todo es encapsulado!,
¡hasta la educación,
es
encapsulada!,
¡hasta los profesores, hasta los
profesores de los profesores,
hasta los profesores de los profesores
de los profesores, y todos los Santos,
los Gurús, los Papas, los Dioses y los Hombres de Gris!,
todos encapsulados en un mismo comprimido: hermético,
envasado al vacío, facturado,
procesado,
legal.

¡La cápsula del día!
“Encapsuladamente”,
en cápsulas, se miente,
se narcotiza, se coloniza,
se seda, se dopa, o se da en placebo,
como atole con el dedo.

En cápsulas nos hicieron ingerir,
por primera vez la historia,
la religión, el nacimiento,
la muerte, el sexo, el ego,
el sentimiento de culpa o
el de superioridad.

En cápsulas nos inocularon
la picasón permanente del deseo insatisfecho,
el de la zanahoria y el burro,
el del pan y el circo.

¿Nos recetan capsulas capciosas?,
¡nosotros los medios, los enteros,
los despiertos, los poetas, los utopistas!,
¡nosotros, en una comunal arcada,
os vomitaremos de nuestra boca!.

__
N.S.
México
Julio, 2013
3
1comentarios 45 lecturas versolibre karma: 34

La muerte de los inocentes

Dedicado a las víctimas mortales de este violento México:
mujeres,
periodistas,
jóvenes,
todos.


Sí, es cierto, es una verdad que lástima
hay personas, muchas, como hierba.
No verde, café, seca, hoja muerta.
Este siglo violento nos regala el rojo,
nos arrebata lo humano
nos concede la normalidad
nos despoja de la indignación
se lleva sin recelos el amor.

Se nos quita algo más que una vida
¡Es lo humano carajo!
No el otro, no la persona, la humanidad.
La condición del tronco que muere
sin agua, sin sol, sin tierra.
Nosotros ya vivimos sin nada
y es la nada la conformidad, lo mediocre.

Indolentes en el vacío, que no es tal
porque está lleno de algo que no es nada
sino que de injusticia y de sangre, rebosa.
Nada somos nosotros, sin grito,
sin asombro, ni enojo,
sin lágrima de rabia, ni voz de exigencia.
Sin canto de alegría y oda a la muerte.

Ya no existe lo biológico,
el último esténtor en la tranquilidad,
una cama y la almohada, la compañía,
lo natural, la paz, cerrar ojos, irnos.
Ya no existe, porque uno se va
más temprano que tarde,
contra voluntad propia, uno se retira
lleno de sangre.

Y se va con el dolor de los cercanos
y la indiferencia de los otros
que también pudieron ser próximos
del occiso o indignos merecedores
de la sangre bajo el sol, la luna,
sobre el pavimento.
Aquí todos somos víctimas,
pero no lo entendemos o no queremos entender.

A mí la muerte me duele,
me duele en las manos que tiemblan de rabia
me duele en la garganta que ahoga en el grito
me duele en los ojos que liberan el llanto.
Me duele el inocente que cae herido,
el que se va sin despedirse,
el que se fue gritando verdades
la que se fue por ser la
el que no llegó a la adolescencia,
el que se fue por buscar al que se fue

A mí me duele la mesa vacía,
el café que no volverá a tomar,
la cama en la que ya no dormirá,
el hijo que ya no abrazará,
el beso que ya no dará.
A mí me duele mucho,
me duele en todo el cuerpo
y me duele en los ojos
que lloran estas muertes
que no deberían, pero son.
Y me duele el alma que no estén
aunque no te conozca,
debes saber que no te debiste ir,
y que no te fuiste del todo
y por mi voz, aquí está un poquito de ti.
2
sin comentarios 32 lecturas versolibre karma: 10

De "príncipes" y princesas

Abre los ojos princesa, libera el corazón de las cadenas opresoras del amor esclavo. Olvídate de ese hombre que presume de serlo y que no es nada. ¡Nada! Podredumbre que infecta el honor de los hombres, que destruye a quien camina a su lado. No llores bella dama; nunca dejes que el odio borre esa hermosa sonrisa que dibujan tus labios.
2
sin comentarios 72 lecturas prosapoetica karma: 12

No lo permitas

Sonríe la ira.
Mientras, la esperanza llora amargas lágrimas que una vez fueron dulces.
Calla la vida mientras habla el odio.
2
sin comentarios 66 lecturas versolibre karma: 12

No fue tu culpa

En México hay (aproximadamente) cinco
feminicidios al día. Este poema va dedicado
a todas las que violentamente fueron arrebatadas
cuando su tiempo aún no lo dictaba.


Perdón
y lo grito llorando, en nombre del sufrimiento humano
de la tristeza, de la congoja que congela las almas.
Aquí, las horas duelen más, pesa este presente rojizo
donde los débiles hombros ya no aguantan una menos.
Tu ausencia es un acto que desgarra cada músculo,
todo duele cuando en este abrazo, faltas tú y ella y todas.
Llegó ese momento donde la primavera comenzó a morir,
porque todas las flores están siendo desaparecidas
a veces muertas aparecen, otras, nunca se sabe de ellas.
La escena del crimen es un infinito prado silencioso,
donde nadie sabe nada y pocos valientes lo gritan todo.
¡Maldita la institución que se atreve a callar tu nombre!
¡Que deliberadamente te convierte en un número más!


Sigues con nosotros compañera, en la voz y la memoria
en la praxis que se insubordina ante la normalización,
en la disidencia que señala furiosa tu sangre derramada.
Arrebatada fuiste por la mano enemiga y traicionera
tu sonrisa y tu amor se convirtieron en nuestra bandera
en esta lucha, los puños son alzados con rabia por ti.
No debes, ni habrías que temer por usar una falda o vestido,
claro debe quedar que no son armas de autodestrucción
tu cuerpo no es objeto de uso libre, ni propiedad de nadie.
No temas camarada, que el miedo no te prohíba nada,
pues no todos los mares son violentos ni todos agreden.
Nunca consideres que tu género es igual a fragilidad
porque la fortaleza, es una medida mal interpretada
eres lo que vives, lo que haces, lo que te apasiona y
en cada de uno de esos actos, reposa un tanto de rebeldía,
un montón de fortaleza y una montaña de amor sincero.

Perdón
no tienes la culpa de nada compañera, si no estás aquí
vives más en cada cuerpo del que lucha y del que grita.
Perdón
mujer, tu muerte nos lastima, nos hiere, nos apuñala,
nos enoja, nos arroja a una realidad de sabores amargos
y olores fétidos, nos indica un presente putrefacto
un gobierno incompetente. Perdón, amiga mía…

No fue tu culpa.
4
sin comentarios 46 lecturas versolibre karma: 58