Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 39, tiempo total: 0.023 segundos rss2

La condena de un Ángel

(...)—Ven —le dijo Jesús Trindade, después de vestir su hábito de monje en el que había abierto dos cortes en la tela para sacar sus alas.
—¿Hacia dónde me llevas? —preguntó Madalena.
—No hables, solo sígueme— le respondió con voz suave, pero firme.
Era el atardecer de un resplandeciente julio, y el verano volvía a dorar Lisboa con todo su esplendor luminoso, lo que significa que los días son más largos.
Jesús Trindade esperó que todos se recluyeran para llevarse a Madalena Rouxinol al patio del claustro.
—El cielo aún está azul, la luna ya se asoma y unas pocas estrellas salpican el firmamento —le susurró él al oído.
—¿Qué vas a hacer? —preguntó Madalena.
—Vas a volar conmigo —respondió simplemente.
Jesús Trindade la condujo hasta el centro del claustro, luego la tomó por la cintura y emprendió el vuelo.
Las alas se abrieron con la majestuosidad de un verdadero ángel que se acaba de escapar del cielo. Era la primera vez y Jesús Trindade se sentía nervioso, pero disimuló y aparentó seguridad con la esperanza de que Madalena pensara que otras veces ya había volado en secreto. Ella se dejó llevar por los brazos delgados, pero fuertes de Jesús, mientras sentía que los cuerpos de ambos se elevaban en el cielo veraniego de aquella Lisboa bruñida de un fin de tarde y principio de noche (...)

"La condena de un Ángel" de Rainer Sousa
5
sin comentarios 27 lecturas relato karma: 56

Maletas doradas

Y morderse el labio en empujes de tempestades. Tumban puentes levadizos, sacuden la mampostería más sólida.

Caen como virutas de estragos. De quejidos al viento. Briznas de ganas reprimidas.

Y tengo que colarme en lo más irracional de mi cabeza. Llegar hasta la azotea del alba. Y arrancar los anclajes que llevan su nombre. Palabras dormidas.

Me dejo caer de espaldas. Me lanzo al vacío.

Floto entre cometas. Entre rachas de vendavales violetas.

Nada me hunde. Y aunque lleve los pulmones llenos de hiedra, tatuados con su imagen, sigo en el aire. Todavía respiro.

Tomaría el primer desvío hacia el cosmos. Infinito. Abrazada a sus ojos. A sus manos. Sus labios.

Al final me subo sola al mundo. Con maletas doradas. En mi pecho, mi vida. En mi frente, su olvido.
leer más   
14
13comentarios 114 lecturas versolibre karma: 94

Tanka

Guiando mis inventos
tórtola sola,
bella imaginación
creando sueños.
Compañera de vuelo
inventas mi historia.
leer más   
14
2comentarios 61 lecturas japonesa karma: 98

Volar

Quiero volar,
tocar el cielo,
caminar descalza
por el universo.
Ver las estrellas
que su luz ensalza,
visitar los planetas
y todas las galaxias.
Escuchar los sonidos
del viento y del mar,
cerrando los ojos
me dejo llevar.
Por los verdes campos
oliendo las flores,
respiro aire nuevo,
aprecio sus colores.
Este es el paraíso
llamado libertad,
de un pájaro rebosando
su propia felicidad.

AUTORA ALMAR.
Almudena del Río Martín.
DERECHOS RESERVADOS.
10/2/2016.
leer más   
13
12comentarios 80 lecturas versolibre karma: 116

Le mentía al corazón

Le mentía al corazón
haciéndole creer que se detenía el tiempo,
pero el mundo gira sin parar ni un segundo
no lo detiene tristeza o suspiros.

Le mentía al corazón
le hacía creer que vivíamos
una eterna primavera de colores
cuando nuestro mundo era de naranja ocre y sinsabores.

Le mentía al corazón
volando comentas, corriendo alegre entre los helados vientos,
él no sabía que ese viento como hojas de un árbol
me arrancaba con dolor una a una toda la fe en el amor.

Le mentía al corazón
viento que repentinamente como ladrón llegaba
me atravesaba con dolor el pecho, trayendo recuerdos que creía perdidos y
olvidados por el tiempo.
Mismos que volvían a penetrar al pensamiento.

Le mentía al corazón
nunca le dije que recordar dolor no era bueno
que es remover heridas que lastiman la cicatriz.

Que entristece sembrar rosas y cosechar cardos y espinos,
que el mundo gira,que no se detiene ni por honestidad ni por los perversos.

Le mentí al corazón
por compasión, tan sólo para que siguiera latiendo,
para que continuara dando amor a pesar de estar ya muerto.

Nunca le dije y no lo sabrá, que nos mataron sin piedad la fe,
dejando mal heridos a los sentimientos.

Le mentía al corazón,
fue la única manera de lograr que siguiéramos viviendo.

MMM
Malu Mora
leer más   
23
20comentarios 102 lecturas versolibre karma: 97

En los días buenos...

Caminar lento,
oler el pan
absorber el sol:
comerse las nubes
mordisquear las calles
beberlo a sorbos
derretir el hielo
saborear la aceituna
pagar el importe exacto.
Soplar la ansiedad,
que viaje lejos,
descalzar el alma
medir el cielo.
La arena y la playa.
Meter los pies en la llaga
y que escueza.
Dejar caer la lágrima
y reírse después de ella.
Pedalear sin ritmos
cantar sin rumbos
envidiar al pájaro
fugitivo del ruido.
Fumar tranquilo
llorar lo amargo.
Pellizcar la memoria
y no caiga
en un sueño largo.
Reclamar horas al día
pedir días a los años
rogar meses a la vida
y regalarle instrucciones
escribirle algunos versos.
Juntar las suficientes manos
para expresarle
las cosquillas que siento
durante sus días buenos.
Dar sentido
a lo absurdo
coger impulso
Y AL VUELO.
leer más   
10
8comentarios 108 lecturas versolibre karma: 95

Barrotes rotos

Ella es esa chica que lleva tatuada una jaula
con barrotes rotos para recordarse
que una vez se sintió encerrada.

Siempre habla de mariposas
pero no es que las sienta en el estómago,
es que fue oruga antes que crisálida.

Lleva grabadas con tinta
en su piel, todas las cicatrices
que tuvo que curarse sin que nadie la ayudara.

También tiene alguna marca
de esas que no se ven,
pero te cambian.

Recuerda ver bailar a su abuela
abrazada a un jersey,
lo único que le quedó de la guerra.

Y como alguien le aullaba a la luna
suplicándole que no apagara las luces,
que, por favor, le guiara a casa.

Hablaba poco, pero observaba
los detalles insignificantes,
y para no olvidarse, los fotografiaba.

Tiene veintitrés lunares en su espalda
tan perfectamente ordenados
que forman una galaxia.

Y no podéis imaginaros cómo bailaba
cuando creía que no la veía nadie
y yo cerraba los ojos para escucharla.

Tenía todas sus pesadillas guardadas
en el fondo de un cajón
junto con las cartas que nunca le enviaba al karma.

Su vida estaba resumida en tinta,
lunares y en historias fotografiadas,
también tenía una libreta
y soñaba con un día, quemarla.

Nunca le hacía daño a nadie
que no fuera a sí misma.

Recordad que lleva tatuada una jaula,
y aunque le faltaba algún barrote,
de vez en cuando,
seguía cerrándola.
4
sin comentarios 28 lecturas versolibre karma: 58

Paso a beso

Amanezco en el mismo mar de dudas donde nos ahogamos por última vez.

Gracias al cielo aún sé alzarme a él cuando mis alas se secan a la luz de un sol que brilla más de la cuenta.

Si tengo que elegir entre emprender el vuelo y salvarte a ti del naufragio, dame un beso antes de irte.
leer más   
8
sin comentarios 146 lecturas prosapoetica karma: 11

Vuela conmigo

Tómame de la mano
salta y conmigo al cielo sube
volaremos sobre el mundo, tocaremos las nubes
acariciaremos las estrellas juntos
y cuando el suelo volvamos a pisar
podrás creer, que a pesar de lo que digan
hay historias que terminan bien.
leer más   
10
sin comentarios 148 lecturas versolibre karma: 42

Vuélveme loca

Oye, sólo te pido una cosa: vuélveme loca
pero loca loca, majareta,
de las de remate, de las que hay que atar
pero, por favor, no me ates, déjame volar.

Vuélveme arriesgada, segura, imprudente y sonriente,
sincera, relajada, irresistible y un poco demente.

Tan loca que se me olvide ponerme los zapatos
cuando llamas diciendo que estás debajo
de mi casa por las ganas que (te) tengo de mirarte.

Tan loca, que salga a la calle sin paraguas
(aún sabiendo que llueve)
por el simple hecho de mojarme
mientras bailo bajo (o sobre) la lluvia.

Loca, de las que conducen sin rumbo,
de las que van cantando y dando saltos
de camino a (tu) casa
o de las que abren la ventana
y le gritan "buenos días" al mundo
porque tú me los has dado.

Por favor, vuélveme loca,
despreocupada, única, sencilla,
pero locamente tuya,
locamente mía.

Hazme bailar en la playa, en una azotea,
sobre la mesa, bailemos sobre la cama.

Hazme salir de casa a las tres de la mañana
porque no puedes dormir sin verme esta madrugada.

Hazme abrir una botella de vino caro
en una noche lluviosa
mientras comemos palomitas
y vemos cine malo.

Haz que me pierda por no mirar el mapa
y que me de igual haber perdido el norte.

Haz que saque un billete hacia cualquier lugar
porque necesito desconectar.

Hazme tan loca que sea capaz de disfrutar
de cualquier cosa:
un sugus, un atardecer, una resaca,
una adiós, una ola, un abrazo o de un día sola.

Por favor, vuélveme loca,
de las que hay que atar,
pero, por favor, no me ates
déjame volar.
12
sin comentarios 122 lecturas versolibre karma: 61

Cielo

Cielo azul, que me autorizas el vuelo, ¡te quiero!
en la paz que me trae el dulce aire que respiro
En la calidez de mi alma, a la tarde fresca y grata
relajada y serena, la siento, disfruto, deseo.-

Telón infinito tras la telaraña traslúcida de hojas verdes
chivatos, paraísos, altos eucaliptos perfumados,
me hundo en el celeste con mi alma andariega
en el sosiego tibio que me traspasa y mece.-

Entro profundo en mi, el silencio eterno de mi alma
en la quieta beldad más allá de las palabras
en las aguas abismales, el hondo misterio silencioso
aspiro la luz, la llevo hasta los confines del cuerpo.-

Floto ya convertida entera en brillo y hermosura,
cada vez más y más alto hacia el cielo que me inunda
y luego lenta, lentamente, vuelvo humilde y cansada,
al trino de los pájaros y al verde vivaz de las hojas.-
leer más   
15
3comentarios 124 lecturas versoclasico karma: 48

En el aire

Siguen volando los aviones
por encima del trozo de cielo
que considero mi hogar,
y nada les detiene.
Igual, hizo el pájaro azulado,
que tomó refugio de su canto
en el árbol de mi jardín...
siguió con su destino alado.

Y yo desde mi cuarto propio,
incluso si cierro los ojos,
soy capaz de contemplarlo.

Vuelve a hablarme el papel
que dejé en blanco.
Vuelve a contar mil historias
de recuerdos y fantasías,
de secretos y soledades.
Desgrana ternura de tinta,
de letras y eternidades.

Vivo y muero
entre suspiros de la memoria,
en cada instante.
Porque puedo. Porque siento.
Muero y vivo
entre la niebla y las luces,
en los latidos del alma
de éste corazón con alas.
leer más   
12
11comentarios 75 lecturas versolibre karma: 56

Desastres encadenados

No, no tengo sueño
pero me gustaría serlo y volar.
Ser ese algo que no se tiene
y a la vez persigues.

Pero el sueño es libre
contradictoriamente prisionero
de su caparazón gris.

Camina de mi mano.
Como siempre lo ha hecho
o en mi espalda que se ha encorvado
por el peso de arrastrarlo.

Es tan ligero el paso
cuando camina solo dejándome ser
y existir sin más lastre que las horas.

Porque a veces esta soy yo,
desnuda de todo
cayendo en un vaso roto
sin agua, sin ganas, sin sed.

Lamiendo los añicos,
puliendo aristas
de encadenados desastres.
leer más   
8
3comentarios 242 lecturas versolibre karma: 67

¿Qué es volar?

¿Qué es volar para mi?
Sino crear,
Crear palabras
No alas de papel o de acero
Que en eso nada espero.

Sí, ¿qué es volar?
Son las palabras
Y en el cielo infinito, amar
Amar hasta morir
Morir no es cerrar los ojos
Es crear y recrear con letras
La vida,
La muerte y la herida.
Es construir imperios
Y suportar mil improperios

¿Qué es volar para mi?
És nacer, morir y resucitar
Tantas veces en alta mar
Es navegar en lo desconocido
Por mares de palabras sin sentido

Y ¿qué es el sentido?
Sino la fuerza que él da.
Entonces volar se convierte en un suspiro,
Y mi espíritu vuela,
No en el aire
Pero en la palabra que resuena...


Damián Botafogo
12
5comentarios 262 lecturas versolibre karma: 83

Cometas

Como el principito, mi hija
Quiere cazar un cometa y soñar.
La vida trae cometas ardientes.
También a su vida habrán de llegar.

Amar es coger un cometa que arde
Con el corazón desnudo y volar.
Amor no avisa, ni cómo ni cuándo.
Sin conciencia te arrebata sin más.


Derechos reservados
leer más   
11
4comentarios 77 lecturas versolibre karma: 76

Se hizo ave

Con dos palmos de narices les dejaste.
Espíritu del aire, ¡vuela!

Quisieron hacerte preso
Y solo los cuerpos permanecen en la carne.
No necesitas la carne para soñar

Arriba la luz es tan suave,
tan dulce el vagar,
tan grande la costumbre de ser ave.

Los poetas han mentido siempre,
siempre han podido volar.


Derechos reservados
leer más   
12
7comentarios 120 lecturas versolibre karma: 76

Ícaro Caído

Quizás algún día me atreva a leerte esto.

No puedo volver a las nubes.
Tan efímera era, la cera de mis alas
Tal fue mi sueño de acariciar al sol

Ahora Ícaro caído.

Ahora,
el sol que antes ansiaba,
abrasa incesante mi carne desnuda
y la arena de este desierto en el que me hallo
asciende en un lamento
como agua en barco sepultado.

Voy a morir, moriré deshidratado
no,
moriré ahogado
Los oasis son sólo espejismos
Y el reloj de arena,
terminará por cubrir mis pulmones.
la última gota dorada
marcará la hora
de mi llegada al Estigia.

Presión, demasiada presión,
del cielo al tiempo,
de la luna al desierto
Eterno es el día,
eterna tortura,
se me ha negado,
hasta la noche.

¿Quién eres? No lo tengo claro
o se si eres lluvia, sol o luna
o luna en amanecer nublado

Si eres todo, o quizás nada
la sombra de un espejo roto,
un reflejo distorsionado en el agua

¿No osarás? ¿ ser lo inexistente?
Ser tiempo detenido.
un recuerdo, en el presente
sutil nostalgia sin ayer.

¿Te he visto antes?
¿Libertad encarnada?

Huracán adormecido
de vientos silbando baladas
Antítesis sin contrarios
Poesía sin palabras.

Sombrío castillo de cristales tintados
pasillos en bucle,
viejos candelabros, cuadros olvidados.
Y caóticas escaleras sin término.

Dime, mirada misteriosa,
de dónde he de beber
para que mis alas crezcan otra vez
resurgir como Lázaro
para poder acariciarte en las nubes
y vivir al fin
la eternidad del instante,
el infinito del momento.
leer más   
14
4comentarios 170 lecturas versolibre karma: 75

Para ser viento contigo

A veces te imagino
como un viento cálido,
llegando a todos los rincones
desde algún paraíso del sur,
despeinando el océano,
acariciando los campos,
bailando entre las montañas
soplos de melodías
como si fueras un ángel.

Llegas a la orilla del mar
haciendo cantar a las caracolas,
y tanto ellas, como yo,
no paramos de susurrarte al oído.
No sé qué tienes,
pero tampoco me importa.

Agarro tu cabello
como a las recias crines
de un caballo salvaje,
caballo de brisa
con alas de sueños...
y me haces volar.

Por fin soy liviana,
soy de aire y me elevo.
Ya no tengo miedo.
-¿Cómo darte las gracias?-

Ahora me siento segura
sabiendo que mis suspiros
no son más
que las letras de tu nombre,
que se escapan de mi boca
para ser viento contigo.
leer más   
14
24comentarios 175 lecturas versolibre karma: 81
« anterior12