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¿En qué momento?

Y fue tu sonrisa como cielo manchado de extraños colores, que en el atardecer por su belleza me fue imposible obviarle; fue tu mejilla, tersa y suave como pétalo de rosa impar, de esas que incitan a adularle, pese a la prohibición, pese al aviso que lo impide.

Me vinieron tus palabras envueltas en sutil sortilegio, emergiendo un hechizo que acarició el espíritu, que abrazó el alma y del cual escapatoria no veo posible.

Y cuando lo advertí, cuando por fin me permití parpadear, ya salvarme de ese encanto no era una opción viable, ya sumido en el profundo túnel de tu mirada sentí tranquilidad.

Ahora hincado el corazón y sometida la razón, borradas las pasadas derrotas y ocultadas las cicatrices, no tuve más opción que entregarme en un vuelo por estos cielos desconocidos y entonces, me obligue a amarte.

Obligado a reconstruir mis alas, para poder alzar un vuelo sin destino pero a tu lado y así contemplar arreboles en el reflejo que deja el atardecer en tu mirada, con la premisa de ser eterno siempre que mis pasos fueran a tu lado.

Pero ¿en qué momento te clavaste hasta el fondo? ¿En qué momento te tornaste indispensable, para avivar el corazón, para germinar estos labios? ¿En qué momento lo permití? No sé.

David Felipe Morales
2 de diciembre de 2015
4
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La Leí

Y vi en sus ojos el destello que suele dejar la angustiosa soledad a su paso, la necesidad de un abrazo fue evidente y el tono de su voz pedía entre líneas que alguien le escuchara con vehemencia.

Sus labios marchitos y famélicos, colmados de despojos de tiempos mejores, tan llenos de anhelos, tan volátiles.

Su pecho al viento, como ese descubrimiento que ya por la constancia deja de ser novedoso, su piel ya sin huellas como playa de una isla abandonada.

Su sexo olvidado, lava yerta entre sus piernas, pasiones que ahora sólo forjan recuerdos, hace tantas lunas que no albergaba a nadie en su lecho, tantos días pasados en el calendario sin sentir un corazón palpitante en sus amaneceres.

La leí tanto mientras en un remolino de palabras se mentía y trataba de mentirme mezclando el espejismo de un presente prometedor, con esa mirada que era un lago reflejando nostalgia, un presente colmado de ausencias, falto de fogosidad, de vida.

Tras cada copa, esa estampa rígida y gloriosa que intentaba proyectar entre el humo de cigarrillos se desvanecía y la sinceridad afloraba.

Entre el sonido del reloj que sumergía más en la noche esa gota que por su mejilla rodó le dejó en evidencia, su miedo ahora su cárcel y los recuerdos se habían tornado en ese cancerbero que le obligaba a reír sin ganas.

La leí tanto y sentí que ella era mi reflejo, pero no pude llorar al unísono pues yo ya finalmente era libre y ya había aceptado como pasado el recuerdo sin aferrarme.

La leí, tanto que compartí en ese momento su dolor.

David Felipe Morales
4 de Diciembre de 2015
3
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Manifiesto de un Beso

En las noches cuando el frío arremete colándose en mi lecho, y el silencio retumba en mi cabeza, exhorto una idea que perturba de buena manera mi mente.

Una pregunta que emerge de los confines de mis ansias sosegadas, entrelazada finamente con anhelos que delimitan en el mismo pecado.

Palabras simples, ensoñaciones y espejismos que calientan el corazón y avivan el alma, derritiendo el más rígido de los hielos que amenace con colarse en mi cama.

Sensaciones que se fraguan en pensamientos famélicos, lugares inhóspitos de una anatomía distante, un universo paralelo que respira, camina y pernocta en el mismo lecho donde ella se entrega al abrazo sutil de Morfeo.

¿Y qué será el sentir esos labios tan cerca de los míos?

David Felipe Morales
4 de Diciembre de 2015
3
2comentarios 37 lecturas versolibre karma: 52

Un beso

Un beso surge como el más sencillo de los actos para convertirse en ese sublime instante que suele desencadenar una serie de eventos que finalizan en donde la razón se esfuma y la calma se doblega.

Un beso y se abre ante mí su pecho rebosante y palpitante tan cerca de mi mano, trayendo consigo ese calor que envuelve a los sentidos en una sinfonía de suspiros y respiraciones profundas.

Un beso y comienzo a sentir que me ahogo en el perfume que de su cuello viene, las manos se hacen curiosas en el vacío de su ombligo y se abren campo hasta el encanto acogedor de su sexo.

Recurro a mi imaginación que cada vez se hace más corta, más famélica, más monocromática, pero no menos tórrida, para adelantarme en el tiempo y así preparar los sentidos para todo lo que desencadena un beso.

Beso correspondido, lenguaje de los sentidos y tras ese sutil choque una vez colmado todo, retorno a ese beso para perderme en lo inexplicable, en lo que las letras nunca logran describir.

David Felipe Morales
5 de Diciembre de 2015
11
2comentarios 62 lecturas versolibre karma: 91

Gratitud

Como pétalos incinerados, como lágrimas en fuga, como abrazos a destiempo, me vienen recuerdos, imágenes de momentos, de rimbombantes carcajadas, olor a vino, a noche buena, a inocencia, inundan mis sentidos.

Recuerdos que como fugaces y despavoridas mariposas se meten en el pensamiento, me procuran gotas de nostalgia y de alegría que se mezclan como un coctel que toma tiempo de beber.

Entre luces titilantes y llamadas inesperadas que al colgar terminan en sollozo, entre regalos sin marcar y en el bullicio de la gente afuera de este recinto, contemplo la lejanía y en entero de cómo ha pasado el tiempo, los espacios simplemente se han perdido.

Volver y de manera violenta, pretender que nunca me he alejado, volver y sentirme aun parte de ese lugar donde ya no encajo, con una sonrisa fingida y con tanta aversión entre pecho y espalda.

Depongo el nefasto sentir que inunda, la época así lo exige, e intento sumirme y posteriormente ahogarme en este nuevo mar que tú me prendas, en este sentir que de a pocos se me hace propio, en este nuevo lugar en el que brevemente siento pertenecer.

Una nueva vuelta al calendario, un manojo de uvas y un brindis que le dé sabor a un nuevo comienzo, gratitud a éste nuevo trasegar de los días, a tu lado y con promesas compartidas, ya sin inocencia pero con la ansiedad de que vengan más noches buenas a tu lado, muchos más calendarios que en nuestras manos se esfumen.

David Felipe Morales
7 de Diciembre de 2015
4
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El perfume

Yo aquí, buscando excusas para mirarla, preso del sortilegio que me viene desde su cuello. Aquí, viendo pasar el tiempo a cuentagotas, mientras sostengo la sombra de una rosa en una mano y las cenizas de una carta en la otra.

Yo aquí, como el sol que huye de la noche, escondiéndome de los miedos, de esos temores que suelen disfrazarse y colarse entre mis múltiples aversiones, para así lograr llevar mi mente a la neblina, para pensarla en paz y así lograr fijarme en exceso en esa belleza, como en el placer que en la soledad tiene el silencio.

¡Ay¡ de la perdición que flora cuando pernocta mi pensamiento en sus labios, en esos besos ya conocidos y tan lejanos, de vez en cuando cruzo las líneas, los límites, y me atrevo, me adentro en el laberinto cuya puerta emerge en esa mirada, en esos ojos.

El vino mas denso como la misma sangre, la noche más oscura, la caricia que trasciende la piel para corromper la carne y el perfume, ese malévolo olor que eriza los sentidos y corrompe los pensamientos y terminan por someter la razón.

Más tiempo quisiera aunque este se colmara de silencio, de afonía y miradas que como dagas se incrusten hasta el alma, sin palabras precisas ni adecuadas en ese momento, pero perdido en la estela de ese perfume que se torna en maldito, embriagado en ese aroma que emana de su cuello.

David Felipe Morales
17 de noviembre de 2015
12
2comentarios 97 lecturas versolibre karma: 93

Paz Sepulcral

Quizás verás mis labios sangrando un poco, pues me muerdo de ganas pensando en los tuyos.

Mis manos inquietas famélicas de tu piel, sudorosas; mis piernas en temblor constante, poseídas por un apetito inexplicable de juntarlas a las tuyas.

Quizá y se crucen nuestras miradas, y puedas leer tanto de mis anhelos que delimitan en el pecado, que revolotean en mi mente; y por el temor de ponerme en evidencia, no podré mantener mis ojos en los tuyos.

Si traes ese profundo escote verás mi mirada incrustada al piso, para evitar irrumpir en la frontera invisible que me obligaste a trazar.

Pero cada vez que pueda, estaré los suficientemente cerca para aspirar tu perfume y alimentar mis pensamientos, para sentirte aunque esté en lejanía constante, en exilio de ti.

Pero jamás sabrás de mis pensamientos, de las palabras que se me anudan en la garganta, porque así lo acordamos, porque así lo dijimos, porque en el tedio de esta lejanía se concibe la paz...tanta paz sepulcral.

David Felipe Morales
16 de noviembre 2015
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sin comentarios 32 lecturas versolibre karma: 14

Premonición

Si decidieras irte a otro planeta, la distancia que me tocara recorrer hasta encontrarte tendría una mínima parte del tamaño del amor que por ti yo siento.

Si te fueras, y entonces me tocara guardar estos besos que de mi ser brotan abundantes, ni las estrellas alcanzarían para contarlos.

Si te alejaras de repente, la arena del desierto no sería suficiente para llenar relojes en la impaciente espera que me agobia mientras a mí tu vuelves.

¡Oh, si te fueras!

Y si decidieras sacarme de tu vida, ni el agua que a raudales corre por las Cataratas del Niágara, podría borrar de este planeta las lágrimas que mis ojos derramaran.

Pero si me faltaras, si supiera que tus sentimientos no son míos, quedarían como la sal de un mar olvidado, depositados en mi alma, y mi corazón los desgajara y trozo a trozo los vertería en ríos que jamás se encontrarán, y en ese entonces haría que mi espíritu emigrara a otro planeta.

Goce de la primavera y premonición de un final e invierno inevitables.

David Felipe Morales
29 de noviembre de 2015
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Anhelos Silentes

Besos inmolados en sus mejillas, palabras buscando asediar en el profundo de su pensamiento, caricias suicidas bordeando el abismo que se fragua en ese escote, pensamientos mancillados por utopías, y silente se hace el lamento en una tarde de lluvia.

A mi espalda un equipaje atiborrado de imágenes que a cada paso se hace más pesado, caminos ya trasegados.

Una mirada certera y temeraria, queriendo invadir con sus tropas de caricias impertinentes tras su ropa, lucha diaria en pro de conquistar sus sentidos.

Vienen y van premisas de manera veloz, como golondrinas en verano, como esa gente que en vano intenta huir de este temporal, nada me lleva hacia el zócalo de su casa para resguardarme de esta tormenta, todos los caminos parecen alejarnos más.

Mente en desconcierto, corazón enredado y ajustado entre coronas espinadas, anhelos que se han enmohecido, dudo que en su abrazo encuentre la paz a mi angustia, dudo que el agua que de sus besos brota calme el ardor de mis entrañas.

Lejanía, confinado a verla a diario, zozobra de no saber cuál será su siguiente paso, yo esperaré a que el temporal pase, a que la sed mengüe pese a estar mojándome bajo esta lluvia, bajo este temporal de anhelos silentes.

David Felipe Morales
19 de Noviembre de 2015
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Para Elegir

Se hace necesaria la intermitencia en las palabras, las repentinas distancias, los momentos de silencio, para hacer frente a la realidad.

Alimentar anhelos y con ello atesorar ansias, para no ser atropellado por el inevitable trasegar de la rutina.

Pasan los días, y si en el camino no se topa con una piedra o algo que interrumpa el advenimiento de perfección, imperioso es para no caer en el tedio de una existencia sin sobresaltos, idear alguna nube negra que adorne el azul infinito de un cielo de verano.

Inherente al ser humano el conflicto, la necesidad de inquirir, de arrastrarse a nuevas sensaciones y situaciones que pongan límite a las premisas preestablecidas.

Urgente entonces tras invocado el percance, que las gotas de madurez estén presentes en el agua para que laven los rostros y los pies un poco enlodados de camino ya recorrido.

Breve repaso por los misterios del corazón en donde la razón no tiene cabida, esto para no ahondar en superfluas discusiones, en efímeros conflictos.

Después de la tormenta siempre ha de venir la calma, pero al arbitrio de cada quien si se edifica en ese lugar proclive al mal tiempo, si así es su menester, está organizar y seguir escribiendo sobre los vestigios dejados por el torbellino.

David Felipe Morales
18 de noviembre de 2015
4
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Sinceridad

No me culpes por no poder dejar atrás los miedos, los temores de heridas pasadas, de intentos fallidos, que susurran aún a mi oído en las noches.

Corazón encadenado y temeroso el que resguarda mi pecho, ojos que prefieren estar siempre abiertos para evitar soñar, fantasmas que con dagas me reprimen.

Heridas que se han cerrado y en su cicatrización han liberado odios y tristezas, más aún, así persisten en el recuerdo de una mente colmada de recelos.

No se busca entre estas letras que aflore sentires de lástima, pero se precisa decir y aclarar que la cruda realidad me pesa, y que mis besos no intentan cruzar más allá de los labios.

Cuántas cartas escritas a medias, para no ahondar en sentires que adentren indefectiblemente en el laberinto del amor, sentimiento ruin que la vida a golpes secos me ha enseñado, en su capacidad de hacerme efímero.

Cuántas veces he irrumpido el letargo a su lado cuando en mi lecho pernoctamos, todo para no sumirme en demasía en sueños y utopías.

El amor viene siendo el color de esta cárcel en la que me resguardo, para no sentir, para dejar pasar, para evitar por temor a perderme en las flechas de cupido.

Pero hoy, solo hoy quiero avocar a la sinceridad.

David Felipe Morales
21 de Noviembre 2015
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2comentarios 29 lecturas versolibre karma: 80

Al lector II

En estos días, se nos permite soñar, desear, amar y odiar, siempre y cuando esos ímpetus no trasciendan el silencio.

Guardar para sí mismo anhelos, que estos crezcan, afloren y den semillas, siempre y cuando no se arrojen al desierto de nuestros días.

Idear caricias prohibidas, anhelar en el mutismo y en la soledad ser tan irremediablemente sinceros.

Ahora, una mirada se hace molesta, una palabra puede irrumpir en la órbita personal y un saludo puede ser tomado con connotaciones totalmente erradas.

Por eso en nuestros días, callar, no marcar el remite, no mirar a los ojos es casi tan natural como cerrar con candado nuestras puertas aun cuando estemos adentro.

Me propongo una tregua todos los días, una pausa para retomar las viejas usanzas, y por temor a ser mal interpretado, mejor escribo y que mis letras se hagan las palabras de quienes reprimen sus sentires, de quienes callan.

Al lector.

David Felipe Morales
20 de noviembre de 2015
3
2comentarios 37 lecturas versolibre karma: 49

A la espera

Me envuelve un gusto mórbido por adentrarme en tu mundo, en el universo paralelo en el que habitas, donde de repente el día es noche y la noche es día, la risa es llanto y el llanto se hace agonía.

Con tus ires y venires de sabor cambiante, entre destellos de deseo que se pintan para mí, sobre ese repentino astío y desinterés que forman un lienzo, que suele siempre trascender y donde las pinturas de anhelos suelen desvanecerse en mi cercanía.

Quiero y anhelo poner un poco de esa intranquilidad de no saber a ciencia cierta que quieres en mi vida, romper mi rutina, mi paz y finalizar cuando ya piense en el olvido, con una sonrisa que se clave en mi pie y me detenga cuando pienso ir en contravía de ti.

No sé por qué me es imposible no sentirme atraído en el misterio de ese fluctuante pensamiento, magnética cuando el sol surca cálido tu cielo y famélica de atención cuando te llega la noche.

El espíritu inquisitivo que mi alma alberga, la curiosidad infame o el recuerdo imborrable de la primera mirada, de esa ojeada que me permitiste.

Esperaré a encontrarte otra vez en días de paz y calma cuando las aguas de tus afluentes encuentren la paz del mar, pero no sabré jamás si quedarme pues los océanos también suelen encresparse.

David Felipe Morales
14 de noviembre de 2015
4
sin comentarios 39 lecturas versolibre karma: 42

El Día que me faltes

El día que me faltes, que tu corazón se enfríe, una parte mínima de cordura en mí perdurará, y mientras mi vida tras de ti se me escapa y mis ojos se evaporan como lágrimas en el desierto, me dedicaré a regocijarme en tu cuerpo yerto.

Poco a poco quitaré la piel de tus carnes inertes con la idea latente de estar aun colmándote de caricias, con el mismo cuidado con el que suelo perder la mirada cuando estas desnuda, y una vez separada de tu humanidad, en ese lienzo escribiré mi último poema y daré mi último beso.

Entonaré plegarias a cupido si la parca de mí se olvida, para que borre de su lista mi nombre; ya una vez conocido el amor en ti, el sentimiento que trasciende, las palabras y las carnes, el motivo de la vida se extinguirá y se fundirá con el frágil hilo que forme tu sangre mientras se escapa por mis manos.

Que tu cabello se extienda en el techo de mi cuarto para que mi noche sea perpetua, sin luna, sin estrellas; porque el brillo de tus ojos y de las perlas que tras tus labios asoman jamás tendrá igual.

Con tus huesos construiré un móvil, de esos que con el pasar de la brisa irrumpen el silencio arrullándome a su ritmo, porque en él capturaré tu voz con la mezcla de los vestigios de tu risa.

Pondré tu corazón aún tibio en un plato, pedacito a pedacito lo comería, sintiendo el sabor de ti en mi garganta, mientras me vienen imágenes de tu sonrisa, de tus besos, y en ese momento entendería por fin como es amarte.

El día que me faltes quizás no es que no pueda vivir sin ti, premisa falaz jamás dicha, pero simplemente es que no me interesa la existencia en esta tierra, después de caminar de tu mano por el Edén.

David Felipe Morales
12 de noviembre de 2015
3
2comentarios 41 lecturas versolibre karma: 46

Fragmento

Estoy colmado
de llamadas pendientes
y de mensajes
que sólo carecen del

"enviar"...
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sin comentarios 40 lecturas versolibre karma: 31

Apenas te fuiste

Te fuiste y aún hay un poco de tus labios impregnados en esa taza, palabras ya dichas rodean el contorno del recipiente, se esparcen por todo el escritorio y refulgentes están tus sonrisas en la memoria.

Una hoja que soporta ese lápiz mil veces empuñado sin consecuencia alguna, tu imagen rondando como luciérnagas incautas en mi pensamiento y pétalos que asemejan tu piel esparcidos en el piso.

Se cuela un rayo de luz y tus besos aún palpitan en mis labios, tus caricias dejaron rastro y se sienten como corceles indomables en estampida cruzando mi humanidad.

Aún tu perfume se siente en el ambiente y me viene una sonrisa, esa sonrisa cómplice tan nuestra, envuelta en este café que quedó en ascuas.

Escudriño en el cenicero entre despojos de colillas, alguna que conserve el color de tu pintalabios... busco un poco, una prueba que corrobore si fueron reales los momentos o solo un producto de mi fantasioso pensamiento.

No hay vestigio fehaciente de ti, como si tus huellas hubiesen quedado en la playa marcadas, la estela de tu existencia es frágil y solo queda un recuerdo incrustado y celosamente vigilado por mis anhelos.

Temo haber concebido una alucinación con tu rostro, pareciera que todo fuese fruto de mis penurias, me viene un desazón en esta ausencia y una amenaza de tornarse en olvido cada momento vivido contigo.

Vuelve a sonar el timbre, eres tú y apenas te fuiste, pero para mí casi una vida perdida mientras vuelves y dejas tan poco palpable pero tanto adentro.

David Felipe Morales
10 de Noviembre de 2015
2
2comentarios 41 lecturas versolibre karma: 29

Fragmento

Fragmento

"Ven acércate, acurrúcate a mi lado, cerremos los ojos y escuchemos caer la lluvia, que ya cuando escampe podrás decir adiós ..."

#PropiaAutoria

David Felipe Morales
4
1comentarios 45 lecturas versoclasico karma: 50

Para ti

Que mis obsequios mitiguen la angustia que por momentos te provee la rutina, sonrisas que te arranco premeditadamente y a mi placer, caricias a tu corazón aspiro.

Que mis escritos sean siempre un bálsamo para tu alma, herramienta finamente forjada en mi espíritu para ese momento que vivir te dé hastío.

Entre renglones pretendo cautivarte el alma, entre líneas mi procura es hacerte soñar despierta.

Me basta con que se haga intermitente el brillo de tu mirada, que tu sonrisa no aflore en eterna primavera.

Me sobran fechas y ocasión preestablecida para llegar hasta el porche de tu casa e intentar hurtar de tu rostro una sonrisa.

Creo y acudo a mis triviales premisas para hacer tu risa emerger; es mi felicidad un regocijo para mi pensamiento y un paraíso para la inspiración llevarte inmersa en un abrazo; y es mi intención siempre que tu corazón este cálido y refulgente por hosca que sea la noche, por difícil que se hagan tus pasos.

Y entonces me sobrarán siempre las ocasiones y calendarios marcados, me bastará tu existencia para poner en evidencia y materializar para ti un sentimiento.

David Felipe Morales
10 de noviembre de 2015
2
2comentarios 39 lecturas versolibre karma: 30

Sin despedirme

Ya no me sorprende, ni es milagro para mí su existencia, ya no ilumina mis noches, ni calienta mis pensamientos el reflejo de esa sonrisa que fuera fulgor de mis tinieblas.

Ya entre sus labios grana y de buena fuente lo sé, no aguarda para mí un elixir que me de vida, ya no sé cómo desmembrar escritos inconclusos en su nombre, ya no.

Cuesta un poco hacerse con la realidad, amputar las alas de lo que se tenía por ángel, quitar la valía a lo idealizado y ver cómo sus pies también han de hundirse en el lodo de estas calles.

Difícil de vez en cuando despertarse en la mañana, máxime un lunes cuando hay frío, esencialmente cuando la llovizna está presente pero se hace obligatorio porque la vida sigue.

Abruma haber rociado incesantemente un rosal y que éste jamás floreciera, haber estado presente en sus alegrías y sus fracasos, siendo fortaleza cuando la vida le doblegaba las piernas, siendo recolector de sus lágrimas y cazador de sus sonrisas.

No hay lugar para antipatías, para un rencor que nunca será confesado, y que por el contrario ha de alojarse en el alma pudriendo todo a su alrededor, para qué hacerla perpetua en ese sentimiento nefasto que no sabe olvidar.

Palabras inconfesas quedarán sin que con ello estén pendientes, como los sentires que calentaron el alma, pero que fueron quizás cifrados en letras desconocidas para ella.

Simplemente mis pasos no estarán a su vera más, simplemente el corazón ya no le alojará con su imagen envuelta entre sonrisas tiernas, lejanía de ese su corazón que yo pinté y que más reflejaba el mío.

Lejanía y madrugada para este sueño que terminó siendo pesadilla, sin despedirme iré en sentido contrario a sus pasos, y un adiós que no tiene lugar donde jamás hubo un saludo.

David Felipe Morales
7 de noviembre de 2015
11
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Pureza de corazón

Aprendí a amarte sin estrategias, desenfrenadamente, como ángeles en el edén, como poetas perdidos en un viñedo, sin miedo, sin días y sin noches, sin ver más allá del sentimiento, sin promesas forzadas, sin quizás, sin después.

Amarte como niño, con la inocencia de la mirada pueril que no trasciende en el pecado, con total romanticismo, con todo lo que era, con todo lo guardado celosamente durante estos años, con todo lo que aspiré a ser.

Amarte y al hacerlo hacerme solo tuyo y tú la primera que irrumpiera en mi miedo, que tu nombre estuviera en mi estandarte para mis luchas internas, tu mirada en el cielo de mis oscuras noches y tu sonrisa saliendo al amanecer entre trigales dorados.

Así se hizo amarte, porque en mi mente no había lugar a una forma distinta, porque así lo soñé, así lo ideé y así lo concebí y en mis escritos una idea distinta jamás se perfiló.

Hoy te amo sin titubear al nombrar esa palabra que parte el mundo en dos y que aturde el tiempo, aprendí a amarte sin tocarte, sin besarte y sin decirlo a cada instante, aprendí a amarte de lejos, comprendí la existencia de ese amor intangible, alimentado con el simple milagro de tu existencia.

Para darme cuenta de lo errado que siempre viví, vanagloriándome inmerso en la ignorancia de quien grita sin sentir, besa sin intentar llegar alma, ama sin idolatrar el espíritu, y yo ahora simplemente te amo con la libertad y la pureza del corazón.

David Felipe Morales
6 de noviembre de 2015
6
sin comentarios 60 lecturas versolibre karma: 74
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