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La balada (anti)feminista

Mira, ahora tú me mandas,
déjame servirte,
que no quiero ser tu princesa
sino tu esclava.

Soy todo tuya, a todo dispuesta,
cocinera exquisita.
Te ofrezco aun más,
una caja llena de besos y si quieres de cervezas.

Una condición sí me pongo,
si no estás en contra,
lo hago todo seis veces a la semana,
pero el domingo así sea
que barras la casa con el azul de las estrellas.
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2comentarios 68 lecturas versoclasico karma: 103
#1   He sentido un escalofrio al terminar de leerlo..... "que barras la casa con el azul de las estrellas.". Sin palabras.
Andrés.
votos: 0    karma: 18
#2   ·"pero el domingo así sea que barras la casa con el azul de las estrellas" Excepcional.Saludos
votos: 0    karma: 20