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Un café, en el anochecer de las mañanas

Y entonces no,
supe que no me interesaba
sentir desaires
al borde de un suspiro.

Ni los reproches
de una mente desgastada.

No me interesaba
sentir un abrazo
frío,
ni un tibio café
por las mañanas.

Yo era el barco
de papel,
ella la laguna
al borde de los
recuerdos.

Y no necesité "Te quieros"
como desayuno,
no necesité más
abrazos del viento
ni piel de porcelana.

Los pies
caminaron por ruinas
de caminos
que nunca fueron
ciertos y
las lágrimas
de una luna me abrazaron
a través de
la ventana.

Y desde entonces
la duda es cierta
la mentira es vana,
las curas vienen muertas
con un frío café
por las mañanas.

etiquetas: versos, poesía, escrito, letras
18
3comentarios 220 lecturas versolibre karma: 92
#1   Y desde entonces
la duda es cierta
la mentira es vana,
las curas vienen muertas
con un frío café
por las mañanas.



Precioso poema, me gusto mucho el cierre. Saludos.
votos: 1    karma: 31
#2   Me ha encantado.... me parece diferente, emotivo. Es todo como un paseo por un desierto emocional..... Bravo!
votos: 1    karma: 31
#3   Y entonces no,
supe que no me interesaba
sentir desaires
al borde de un suspiro.

Qué bello... qué buen poema!
votos: 1    karma: 32