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Campo

Un polvo fino de nieve
cubría el lodo del suelo,

y las columnas de blanco
el pálido azul del cielo.

Miles de copos nacieron
bajo el rugido del fuego.

Lejos quedaron los gritos,
no se oye ya ningún ruego.

Solo dos cosas persisten
eternas, tras los libertos:

Ceniza para la tierra
y pena para los muertos.

etiquetas: cuartetas, holocausto
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2comentarios 123 lecturas versoclasico karma: 93
#1   Excelente poema, me ha encantado el sublime y elegante enfoque para describir unos hechos tan macabros. Transmite una sensación de silencio gélido y aterrador.
votos: 1    karma: 24
#2   Es genial la forma en la que plasmas poeticamente hechos tan atroces. Te felicito
votos: 1    karma: 9