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Carta desde las tinieblas

Oh Mí querida amada,

Te escribo desde lo más profundo de las tinieblas,
Sabes que yo soy voluntario a estar en tal posición.
Pero se me hace más peligroso estar indefenso sin tu amor,
Necesito tu amor incondicionalmente…
Necesito amarte, necesito amor en mi vida, antes que me convierta
En el mismísimo terror para las tinieblas.
Se apodera de mi esta rabia, que solo tu mí amada haces que se desvanezca,
Le temo, y sabes que no es mí decisión, sí pudiera haría que hibernara para la eternidad.
Siento su caminar y como me controla el cuerpo.
No soy capaz…
No soy capaz…
Al mismo tiempo que siento su llegada se me hace dulce,
Como el toque divino en el más profundo de mi corazón y siento
Como si mi corazón estuviera fuera de mi cuerpo latiendo,
"Pum, pum…"
Lo que era un "pum" ahora son dos.
¡Oh amada mía!
Tu mí fiel libro de mis confesiones divinas.
A quien jure no despertar, se me está despertando.
No seré capaz de cumplir la promesa…
Yo fiel, honrado con voto para la justicia en persona,
Te digo que no cumpliré una promesa.
Le pedí ayuda a esa señora la mismísima justicia,
Y echo a temblar al oír mi nombre diciéndome:

-“Que, justicia es cuando llegue la mismísima justicia, para que
Se haga justicia, mi “niño” que ya eres un hombre. Que Dios les bendiga…”
Me beso marchándose iba gritando:
–“Que esta llegando…”
No se a quien se lo decía, mientras sentía un tercer “pum”.
“pum, pum…………pum”.

¡oh amada mía!
 Mi amada te rogo por los mismísimos Santos que me están mirando en los cielos.
Necesito tu cuerpo y tu amor…

Te quiero mi amada…

Inspirado en las cartas de amor Napoleónicas.
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