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Diario de la Judia (Comed)

El silbato del tren sonó anunciando su llegada. Yo, como otras veces, observaba desde aquella esquina de la verja que me servía de talismán de protección, podía mirar sin ser observada, aunque sabían localizarme. No sé por qué siniestro o extraño motivo permitían que siguiera viva y me dejaban estar allí todos los días. Intuía que algo tenía que ver en todo esto aquella niña, tan linda, que quería ser enfermera, preconizaba que no sería aquella la última vez que la iba a volver a ver.
Mi salud se deterioraba cada día que pasaba, estaba abatida psicológica y físicamente. Aunque eso sí, era agraciada pues me daban de comer casi todos los días agua y pan. A veces me daban las sobras de los soldados. Eso ocurría cada vez que me violaban, ya había perdido la cuenta, pero comía ese día. Hacía dos meses que tenía faltas, estaba aterrada ante el hecho de que estuviera embarazada, sobre todo porque nunca había visto en aquella cárcel a ningún niño. Este hecho me estremecía, me invadían las preguntas sobre el destino de los niños de tantas mujeres. Las que ya conocía, algunas me contaban que les habían arrebatado a sus hijos antes de llegar allí. Pero nunca supe que alguna hubiera dado a luz allí. Y según la costumbre de aquellos soldados, violaban a las que les caía en gracia, seguro que alguna quedaba embarazada. Nunca vi a ninguna embarazada. Este hecho me enloquecía, si yo estaba embarazada ¿qué me podía ocurrir? Traté de no pensar más en ello y continué observando desde mi esquina.
El tren se detuvo y una oleada de mujeres descendió a la dársena, como todos los días, pero esta vez era diferente. En las anteriores ocasiones bajaban sólo mujeres. Yo siempre me preguntaba por sus hijos, pues las había de muchas edades y seguro que muchas tenían hijos. En una carga, como en cierta ocasión oí decir a un soldado refiriéndose a las mujeres, podían bajar del tren unas seiscientas u ochocientas mujeres.
Allí estaba, delante de todas aquellas mujeres, aquella niña que quería ser enfermera, Irma. Portaba en su mano una correa que se dividía en ocho correas más, con ocho collares que rodeaban los cuellos de ocho famélicos perros dóberman.
Por un momento, y debido al sorprendente hecho que estaba contemplando, me invadió un sentimiento de alegría. Era insólito, bajaban del tren niños, sí, niños. No me lo podía creer, quise ver un gesto de misericordia en aquellos soldados. Aunque los conducían hacia otro lado, separados de las mujeres y delante de ellos iba ella, la niña. Pero no sabía por qué las madres, supongo yo que eran, lloraban y gritaban desgarradamente extendiendo sus brazos y gritando los nombres de sus hijos, como si aquel gesto no fuese beneficioso para ellas. Al menos era lo que pensé en aquel momento.
Lo que iba a contemplar, cambió mi vida, un sentimiento de amargura, odio, vergüenza de pertenecer a la especie humana y la sensación de que el alma se me salía por la boca, me invadió todo mi ser. ¿Como un ser tan lindo podía hacer aquella atrocidad? Acompañada de sus perros, condujo a los niños hacia una pared en la que había dispuesto argollas como las que se utilizan para sujetar a los caballos, de uno de los hangares. En su mano izquierda portaba un bolso que juraría que estaba hecho con piel humana, pero no quería creérmelo. Ató a los niños en aquellas argollas, sujetándolos con collares de perro y correas. Aquellos perros parecía que llevaban días sin comer, pues estaban famélicos y ansiosos. Entonces lo oí, de aquellos labios de niña de aspecto inocente. Soltó a los perros al tiempo que gritaba: ¡Comed! Fue indescriptible, aquellas bestias devoraron hasta quedar en los huesos a aquellos pobres niños. No pude seguir mirando y me eché a llorar, me puse de cuclillas en aquella esquina y me oriné encima.
Por un momento creí que aquel monstruo me había visto y me había sonreído. Jamás olvidaré aquella mirada. Este hecho me convirtió en un cadáver psicológico, solo de pensar en que podía estar embarazada y en el destino que podía tener el bebé cuando naciera. Tomé una decisión, debía abortar antes de que un ser vivo, aunque fuese hijo mío, sufriera de ese modo.



Es una historia ficticia basada en los hechos acontecidos en los campos de concentración nazis, antes y durante la II Guerra Mundial.
Fdo.: Alfonso J Paredes
Todos los derechos reservados
SC/CopyRight

etiquetas: diario, de, la, judía
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16comentarios 115 lecturas relato karma: 89
  1. #15   #13 gracias amigo
    Soy muy soñador
    Quiero hacer un poemario más extenso
    Gracias por tus palabras
    Algún día publicaré como tú
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  2. #16   #15 no lo dude
    votos: 1    karma: 33
  3. #9   Saludos.
    votos: 1    karma: 31
  4. #10   #9 :-D :-D :-D :-D
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  5. #11   #9 Me leí tu manuscrito, ¿lo has publicado ya?
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  6. #12   #11 No amigo, tengo que escoger más.
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  7. #13   #12 Vaya pues con lo que me mandaste está para hacer un buen poemario. Eres un gran escritor y un gran poeta Miguel, tienes mucho talento.
    votos: 1    karma: 31
  8. #2   #1 Gracias Aurora. Un saludo cordial, si quieres ver la película de "Comed" de "El diario de la judía" entra en mi página web y ahí verás los videos. Te los recomiendo, son impactantes, la narradora, que es una afamada escritora argentina, Amalia Beatriz Arzac, cuando narra la historia hay un momento en que no puede contenrse y llorar durante unos segundos. Un abrazo y que lo disfrutes si lo ves
    votos: 1    karma: 26
     *   Alfjparescritor
  9. #3   #2 pasaré a verlos, gracias!!
    votos: 1    karma: 26
  10. #1   Impactante tu relato, es una historia ficticia pero perfectamente pudo ser real a juzgar por las barbaridades cometidas durante esa maldita guerra... Un saludo
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  11. #4   Me dejaste horrorizada ! woow menos mal que sólo es un cuento ( espero, porque existe la crueldad humana falta de sentimientos ya en esta tan enferma humanidad)
    Aplausos!!
    votos: 1    karma: 22
  12. #5   #4 Gracias Malulita, si quieres ver la película de "Comed" de "El diario de la judía" entra en mi página web y ahí verás los videos. Te los recomiendo, son impactantes, la narradora, que es una afamada escritora argentina, Amalia Beatriz Arzac, cuando narra la historia hay un momento en que no puede contenrse y llorar durante unos segundos. Un abrazo y que lo disfrutes si lo ves
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  13. #6   #4 Se me olvidó decirte que está basada en hechos reales y que el personaje de Irma Grace Existió realmente, llegó a cometer verdaderas barbaridades. Una semana antes del Juicio de Nuremberg, fue juicio de ravensbruck, en el que fue sentenciada a la horca con 22 años, fue la persona más joven sentenciada a la horca. Cuando subió al cadalso, miró por encima del hombro a los presentes y le dijo al verdugo: "dese prisa". Ha sido la asesina en serie que más personas ha matado en la historia de la humanidad. Solo, al final de la guerra, cuando se vio acorralada, dejó morir a noventamil personas de hambre. Mataba a unas cien personas al día aproximadamente durante seis años.
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     *   Alfjparescritor
  14. #8   #7 efectivamente, la llamaban tambien "La perra de Belsen", "La bella bestia" porque era preciosa y nunca perdió la imágen, solo al final cuando se enteró que la iban a ahorcar le cambió la cara. La bella con una maldad sin límites
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  15. #14   Muy interesa te esta historia .puede ser realidad
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  16. #7   #6 Woow! No me digas eso!! Era el mismo demonio!
    votos: 0    karma: 16