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Efímera verdad (el drama de los versos perdidos)

Cuando las palabras brotan súbitamente del éter del tiempo y quedan flotando en las vaporosas nubes de la inspiración, generan gran ansiedad en quien ha logrado apropiarse de ellas, ante su posible desaparición, por ello es que el autor necesita perennizar esas palabras, porque de no hacerlo, su existencia puede ser tan efímera como una gota de lluvia que no llega al suelo y no dota de vida a la semilla.

Y todos los días, desde todas las nubes invisibles que cubren a los espíritus curiosos, caen gotas intensas que se diluyen y extinguen en las voces inciertas de los inelegidos… para esos versos… o para la poesía.

Hay un largo recorrido del poema, que se plasma en la voz repetida, en el canto o en la palabra escrita, y culmina en la aprehensión que hace de cada verso el oyente o el lector, y a pesar continúa a través de él.

Pero la poesía vive también dispersa en el limbo, al que la condena la falta de previsión del poeta para guardar los versos que surgen en los momentos de inspiración. Una dimensión imperfecta, pero preñada de gran luminosidad. Aquella que da vida al universo humano.

No obstante, el aire que rodea a la poesía es aparente, insuflado de pompa y enrarecido de humildad. Pero, más allá de lo iluso que puede ser, está cargado de la energía vital que mueve a los sueños, impregnado de las sensaciones que lanzan al ser humano a la aventura universal. Un viento que también empuja las velas de los aventureros que nunca alcanzarán el Parnaso, porque carecen de vida y de los dones de la palabra.

De ese aire brota una luz sempiterna, un haz de belleza inmortal, un destello de eternidad, que guardamos como un tesoro en nuestras bibliotecas. La voz del poeta que se hace verdad. Esa poesía que nutre el silencio, que reúne a todas las voces y le da sentido a la oración.

Pero, siempre nos quedará la angustia y el desasosiego por aquellos versos perdidos. Por aquel poema que un día empezó y nunca terminó, por aquel esfuerzo inútil que se quiso llamar poesía; por quien hunde su talento en el fango de la inconstancia; por quien se abandona en el conformismo, en el falso halago, en el triunfo efímero, en el alumbramiento y deceso de la propia voz. Por quien mata la poesía haciendo de ella un objeto de consumo, una mercancía editorial, una moneda de cambio, un poema de concurso... un montón de versos para encantar a unos lectores que jamás sentirán aquello que diferencia al poeta del resto de la humanidad.

etiquetas: versos, perdidos, poesía, aparente, humanidad
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2comentarios 85 lecturas prosapoetica karma: 98
#1   Muy interesante trabajo!
votos: 0    karma: 20
#2   Muy agradecido por su interés.
votos: 0    karma: 12