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La eternidad de una madre...

Tal día como hoy hace años
te vi por primera vez,
llenando mis ojos de tierna ilusión
y de paz a mi corazón,
en un día en el que el tiempo
por un momento me dio su absolución,
y allí estabas, entre mis manos, mi niña...
mi ser, mi acoger y mi acontecer,
la cura de mi dolencia
y razón de mi existencia,
fuiste tú, mi pequeña presencia
quien me aportó la creencia
de que el destino duro a veces,
en otras nos llena de decencia,
y su regalo supera con creces
momentos vacíos de esencia,
y su obsequio fuiste tú
mi presente fuiste tú
mi futuro fuiste y serás tú,
pues aquel día que te sentí
una parte de mi te regalé
un resquicio,
por el que por siempre en ti estaré,
y no hay nada más hermoso
que ese lazo que aquel día nos unió
y que nunca nos separó,
pues me colma de orgullo
seguir cobijándote en tus malos momentos
y ser el consuelo de tus lamentos,
ese consuelo que fuiste para mi
aliviando el eco de mis tormentos

En la plenitud del Edén
vivo con satisfacción tu recorrido,
y agradecimiento siento de quien
te resguarda el latir herido,
es entonces cuando fuertemente
a la sonrisa me aferro,
pues veo que no soy solo tus recuerdos,
sino que vivo en tu presente
que sigo siendo ese afecto
de tu cariño confidente,
que me guardas celosamente
en ese corazón latente
que tienes por bandera,
aun a riesgo de que traspasen
tan doliente barrera,
eres... tú y sólo tú
quien me siente
de manera diferente,
quien hizo que aquel día
tuviera orgullo de dar vida,
quien hace... que dé gracias
de que seas mi niña

No hay nada por lo que llorar
mientras tu alma me llame,
no hay lágrimas que derramar
mientras tu espíritu me hable,
no hay soledad mientras quieras abrazar
a quien entre sus brazos te tuvo,
a quien hasta el final junto a ti
el camino anduvo,
no sufras, mi niña, no sufras,
no cedas al dolor
por quien no se lo merece,
pues te enseñé a dar calor
a quien de oscuridad carece,
a quien te iluminará con su luz
cuando en tu alegría sólo anochece,
esa misma luz con la que me alumbraste
cuando necesité de tu guía,
cuando siendo yo noche
fuiste tu mi día

Mientras haya en mi niña,
un solo resquicio de mi
habré conseguido que la dicha se ciña
en esto que siento en mi pecho, aquí,
justo donde me tocaste
aquella primera vez
que dentro de mi te sentí

Me hiciste tan feliz
aquel primer día que te vi,
que volvería a dar mi vida
a cambio de un solo segundo para ti,
ese segundo que ahora te regalo
como presente eterno,
para que hagas de él
mi sentir más tierno
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6comentarios 98 lecturas versolibre karma: 106
  1. #1   Bellísimo escrito todo un homenaje de amor.
    votos: 1    karma: 15
  2. #2   #1 te doy las gracias por tus palabras Luna_De_Ron
    Saludos!! {0x1f604}
    votos: 0    karma: 9
  3. #3   El amor de madre, no hay otro igual. Hermosos versos¡¡¡ Saludos.
    votos: 1    karma: 31
  4. #4   #3 gracias Horten67, muy amable {0x1f60a}
    Saludos!!
    votos: 1    karma: 31
  5. #5   Que bonito y puros los sentimientos expresados. Hay verdad en ellos y se nota.
    votos: 1    karma: 32
  6. #6   #5 muchísimas gracias por tu apreciación Alex, saludos!! {0x1f604}
    votos: 1    karma: 32