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Heridas inflamables

Cuando tienes tantas heridas inflamables
es fácil que el espejo se convierta
en un lanzallamas.

Salgo de los laberintos
donde mi autoestima se cubría de porcelana.
Recorro tiritas en busca
de heridas nómadas.
Convierto la cicatriz en una mecha
y hago volar por todo lo alto
todos los presentes.

Cuando se me averían los suspiros
me abrazo a una carcajada.
Ya no hay prisa en los bolsillos.
Me aprendí los efectos secundarios
de las canciones
mientras me anochecían
soles en los miedos.

Los grafitis de la infancia ya son esquelas,
y me hacen ver que nunca pinté nada
en la vida de nadie.
Aprendí a jugar cuando supe
que las cartas que no te juegas
no caben en el ataúd.
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5comentarios 70 lecturas versolibre karma: 93
#1   pues esos soles desde hace años que intentan amanecer en tus miedos
votos: 0    karma: 20
#2   Me parece precioso el remedio para suspiros averiados: abrazar carcajadas.

Sonrisa y beso son la pareja perfecta como antídoto universal.
votos: 0    karma: 20
#5   #2 Totalmente de acuerdo
votos: 1    karma: 35
#3   Aprendí a jugar cuando supe
que las cartas que no te juegas
no caben en el ataúd.

Muy bueno compañero...
votos: 0    karma: 19
#4   #3 gracias
votos: 0    karma: 15