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Quejas de la encina

Cómo hablan; como doctos malabares
que nos truecan sus verdades por mentiras.
Miran con ojos tan ciegos que no ven
cautivada la inconsciencia de sí mismos.

Son como almas cegadas por la luz,
por las inspiraciones que las exaltan
como un vino, que las marea y las ciega
especulando, entre errores de lo vano.

Perjuran de mi, que no conozco el suelo
en que he nacido; que no sé lo espontáneo
de mi misma sombra; que no deja música
el aire que canta y silba entre mis hojas.

¿Acaso algunos tantean como yo,
con dedos de ternura, libando savias,
los sabores de mi suelo?; voy ahondando
y ahondando hasta las fuentes de la vida.

¿Acaso alguien, quizás algún poeta
ciego de las calenturas de polladas,
cobija amoroso al suelo que sustenta
ahuecando alas de hojas como plumas?

¿Acaso alguno, mece entre sus manos
las hermosas aves, nidos y polluelos?
O ¿alguno da de comer con sus semillas,
cobija al ciervo al jabalí a las perdices…?

Me creen viva, cuando me sienten ellos,
polvorienta y seca vigilando el llano.
Solo uno reconoció que si atesoro
más rayos de sol que un mes de primavera.

Pero habrá que perdonar tanta inconsciencia.
Ojos que no ven más vida que su vida
aunque mi sombra y mi figura moldeen,
den sentido al monte bajo y la llanura…
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4comentarios 66 lecturas versolibre karma: 78
  1. #1   Qué hermosura.......
    votos: 1    karma: 32
  2. #2   #1 Muchísimas gracias. Muy amable
    votos: 1    karma: 38
  3. #3   Hermosos versos. Precioso. Enhorabuena¡¡
    votos: 1    karma: 36
  4. #4   #3 Muchísimas gracias, Me alegro que le guste
    votos: 1    karma: 39