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Soy el mismo, no he cambiado

Soy el mismo, no he cambiado.
Mis ojos verdes siguen llevando a rastras
millones de años de llagas y lamentos,
y frágiles deambulan recuperando pedazos
de aquellos sentimientos que se rompieron
con el paso del tiempo.
El resto de mi cuerpo es una mera cicatriz
que todavía sigue cicatrizando,
y que quizá, con el paso de los días,
se acabe arrojando azufre y alcohol
para hacer que hierva por dentro
y muera todo lo necrosado que aún quedaba vivo.
Las miradas inútiles se proyectan sobre mis párpados
y se refractan de la misma manera sobre las almas de los niños
que yacen en el suelo, por debajo de mis miedos
y mis enormes pesadillas; a cada cual más terrible,
a cada cual, más despiadada.
Sigo teniendo pesadillas con todo lo que me rodea.

¿Y si el mundo, preso de la desesperación
acaba por sumirme en una vorágine de sentimientos
que van en contra de lo establecido?
Permítanme entonces decirles que ya soy algo fuera de lo establecido.
Que nunca me arrepentiré de haber dado el paso
y que quizás ya no soy el mismo.

Ahora he cambiado. He abierto las puertas de este armario
y he dado un paso al frente a la vida,
al no tener miedo por lo que uno siente
a simplemente dejarse llevar por los vientos,
como veletas ondeando en las finas rocas
de una fina colina, varadas frente al mar.

Nunca me cansaré de decirlo.
Soy el mismo, no he cambiado
pero a la vez lo he hecho.
Han pasado unos años desde que he descubierto mi nuevo yo,
y me arrepiento tal vez de no haberme dado cuenta antes.
Pero ya es demasiado tarde para seguir culpándome
por algo de lo que ni siquiera tengo culpa.

Esta es la hora:
la hora en que tengo que empezar a quererme por lo que soy,
sin miedo a decírselo al mundo, pese a las represalias.
¡Qué represalias! No puedo callarme más.
Me estalla la boca cada vez que tengo que cerrarla por miedo
a sus odiosos qué dirán.
Harto de sus juicios de valor, harto de sus sinsentidos.
Harto de que no nos dejen amarnos seamos como seamos.

Soy el mismo, no he cambiado.
Mi poesía me acompaña en el camino,
mis letras son la musa,
mi corazón un velero viejo,
y mi alma vaga buscando todavía
un amor de verano, un amor eterno.
De esos que solo se encuentran una vez,
aunque sea en París, o en una calle de Toledo.

etiquetas: #loveislove, tristeza, melancolía, fuerza
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6comentarios 69 lecturas versolibre karma: 87
  1. #1   "...y mi alma vaga buscando todavía
    un amor de verano, un amor eterno.
    De esos que solo se encuentran una vez...
    enhorabuenas.
    hay alma en el poema.
    votos: 1    karma: 24
  2. #2   #1 Muchísimas gracias. Las palabras me salen solas al escribir cosas como esta, la verdad. Sencillamente, yo mismo y mi poesía.
    votos: 0    karma: 10
  3. #3   Disfruté mucho esta lectura... Tiene mucho con lo me identifico...
    Felicitaciones !
    votos: 1    karma: 23
  4. #4   #3 ¡Muchas gracias!
    votos: 0    karma: 10
  5. #5   Esta vez sí que me quedé con alborozo con tu obra y aplaudí
    durante todo el camino, en imaginación y agradable arrobamiento.
    Cuando se alegra y se conmueve con cada palabra como un territorio y existencia cierta, se valora el texto.
    Eso experimente.
    Besos.
    AMALIA
    votos: 1    karma: 14
  6. #6   #5 Muchísimas gracias por tus palabras, son todo un detalle
    votos: 1    karma: 16