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Entre Su Oscuridad...

Su oscuridad me atrajo del mismo modo que la luz a las polillas… Irremediablemente.
Cuando quise darme cuenta, estaba tan entre sus brazos como una mariposa en una tela de araña, cubierta de expertas telas que me impedían mover.
Solo me cabía un destino… entre el dejarme hacer o dejar que creyera que hacía… Ante esta dicotomía, decidí dejarme llevar y sentir hasta dónde éramos capaces de llegar, hasta dónde la inconsciencia nos hacía avanzar.
Él, un hombre oscuro, de pensamiento ágil, de mirada profunda y voz ronca. Yo, una mujer que sabe leer más allá de sus intenciones, consensuar su pensamiento, desvestirme de prejuicios y seducirle con la cadencia de mi cuerpo y de mi voz.

Y como al toro, en estas situaciones, solo cabe ir de frente y sin miedos, cogerlo por los cuernos y mantener la dignidad en cada acto…

©ɱağ
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Encuentros

Su puerta con rosas, margaritas, yerbabuena,
su vestido con las llaves puestas y un timbre
que sonaba a campanadas de luna
y a violetas de alba.

A veces, la disposición de ciertas circunstancias
hacen que la realidad parezca desfigurada.


A veces, la vida incita a entrar en ciertas abstracciones.
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Imisericordes

Fuertes y gruesas murallas encierran
en círculo cerrado el patio cóncavo
donde en la entrada la atlëtica águila
levanta con altivez su gran antorcha
que podría llenar con su luz purísima
deslumbrando hasta la noche mäs negra.

Malditos seamos por nuestros errores grandes
porque por ellos seremos arrojados lejos
y sin piedad conducidos hasta las tinieblas
donde reinan las cucarachas inmundas
que corren crueles atraidas por los ayes
de las almas que están clamando por su luz.

Inmisericordes son siempre por las muertes
que dejan clavadas en estas tierras impuras.
Como esas efigies de adustos guerreros
que fueran alzadas y armadas en piedra
aunque hoy se vuelvan solo arenisca,
quedando al aire la fatuidad de su lucha.

Oh las glorias y vítores pútridos
que canturrean sus olvidados loores
aunque dejaran los corazones secos.
Esos corazones que, aun a su pesar, amaron
y que con sus sangres y grandes dolores
dejaran baldío todo presente y futuro
de sus terribles y sangrientas peleas
y en nos sufriendo los hoscos tiempos
con un sabor acre y un regusto al amargo.
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Amantes Clandestinos

Estoy a la misma hora,
de madrugada
cuando muchos ya andan despertando
nosotros estábamos tratando de conciliar
el sueño de tan inagotable noche.

Donde aprovechamos cada hora,
minuto, beso, caricia,
para nunca olvidarnos de lo que
una vez fuimos.

Hoy, ya no amaneces a mi lado,
distantes, pero en mi mente
estamos más juntos que nunca.

Está amaneciendo y recuerdo tus labios fríos
en aquella madrugada,
la última vez que los besé.

Intento superarte,
ya casi lo estoy logrando
pues, seamos sinceros
cuando amamos de verdad
no vemos final
y es allí,
justo allí,
cuando más difícil es olvidar.

Y mucho más en un amanecer
a la misma hora
cuando hacíamos el amor
dormidos, abrazados, amándonos
en nuestro pequeño infinito.

Intento superarte,
miro la ventana del alma
y encuentro tu cara nostálgica
lo lograste; dejaste huella
me heriste, pero intento superarte
seguir adelante, avanzar,
porque así es la vida,
y estoy seguro de que ya no te amo a ti,
sino a quienes fuimos una vez.
Eso, nunca lo olvidaré.


Autor: Javier Di Roia
Libro: "Dejarte ahora que te fuiste"
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©
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Mientras todo pasa y nada queda

Mientras la belleza lentamente se desvanece,
mientras cada hoja, cada planta y cada rama
lloran por una gota de agua.

Mientras cada una de las aves del cielo
guarda silencio para no espantar el recuerdo
de la lluvia que está por venir.

Mientras la sangre es el único arroyo que fluye
y la sombra la única luz que brilla.

Mientras nada tiene sentido, ni la razón ni la cordura.
Mientras las miradas no ven, los corazones no sienten
y las gargantas duermen.

Mientras las encinas mueren invisibles,
los arroyos secos gimen y el bosque pide clemencia.

Mientras los ojos humildes se secan
contemplando el océano de sus propias lágrimas,
a la vez que sus últimas lágrimas se deslizan
por su piel labrada.

Mientras la juventud duerme con corazones viejos
y decrépita cordura, las bocas ancianas hablan,
sin ser oídas, con más juventud en su melancolía
que pasión en nuestros jóvenes cuerpos.

Mientras todo pasa y nada queda,
nuestra tierra conserva empuje y fuerza
para florecer, brotar y dar sus frutos.
Por eso, os llamo flores, musas y poetas
y os invito a resistir frente a la sombra y a la muerte.
Yo os invito a la mayor de las locuras:
a la de enfrentarnos a la nada
en la que el mundo se va convirtiendo.

Mientras todo pasa y nada queda,
prometamos resistir,
incluso, cuando no haya motivos
para la esperanza.
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Soneto. Pájaros del alba

Casi todos los pájaros del alba
-lúcidas neuronas de mi cabeza-,
dan fin a cada día, igual que empieza,
respirando en tus promesas de salva.

El hierro caldeado nos enalba
en ábacos de distancia y pereza
y, así, los sueños caen en tristeza
aunque, a mis ojos, seas como la malva.

Pájaros que nos duelen en el alma,
que desquician la paz de toda calma,
aunque nunca desvelan su secreto.

Y en el placebo natural del alma
siempre queda un trocito que está en calma,
que es refugio para tu amor completo.
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Escapada

De mi huyendo me he escapado// más arriba de las nubes
para ver los nimbos blancos.
Me admiré con su hermosura// pero hoy no me calmaron.

Después casi a despecho// me fui para contemplar
desde fuera el universo.
Vi que no era mucho más// que pelota para un juego.
Ya pude reirme un poco// porque dicen que es inmenso

Luego ya sin más esperas// hasta el más profundo espacio
por ver la noche más negra.
Mas tampoco pudo ser,// por las luces de una estrella,
y aunque era muy hermoso,// hice examen de conciencia.

Vi que el viaje era un huir// de este mundo cruel de guerras
sociedades bioquímicas,// esclavitudes y miserias
y daños de desamores// por innombrables cegueras.

Pensé que hacía yo lo mismo,// Quise de nuevo ver la tierra,
con abrazos de ternura // consolarla y quererla,
y me mostró un carrusel // de llamas de amores bellas.

Qué bellezas los cariños// que calientan los hogares
confirmando que es benigno
que su llama todo une // y es siempre el mejor abrigo.

Las llamas alborotadas // tintes del color de hogares
noviazgos que apenas granan// con las chispas de pasiones
y rozaduras hinchadas.

Y que decir de las luces // de los juegos de los niños,
querubines que amor pulen // y aunque no vemos sus alas
nos animan con su empuje.

Unos grandes fuegos blancos// que viran hacia el azul
por cariños rebosando
y que a veces ni los vemos.// Son los amores ayudando.

Después un desfile sin fin// de fuegos, luces, colores,
peces, algas, animales...// yerbas, árboles y flores...

Ante mi la claridad // brillante de luz estaba:
Toda la vida es amor.// Si con basuras la matan
los amores con sus fuegos // hacen que la vida nazca.
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No (me) llores...

No llores
cuando me sientas como el suspiro de un recuerdo,
como ese anhelo de luz en la más absoluta de la oscuridad.

No, no llores...
cuando me nombres y mi nombre sea vacío en ti...,
cuando el más todopoderoso de los silencios repique
en tu pecho y en tu mente,
como la última campanada de media noche...

No..., no me llores...

©ɱağ
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Remember

Recuerdo cuando escribía
todas esas noches frías
donde me llenaba de tristeza
y mi alma se encogía.
Permanecen recuerdos malos en mi cabeza
y sé con certeza
que gran culpa es mía,
ivadiéndome está malveza.
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EternitaEs...

Perdí mi norte en el hálito de tus cardinales.
Brindé con mi aliento cada beso de tu boca
y esculpí, como cincel afilado,
cada pliegue de tu piel.

Efímera en la eternidad de tus caricias.
Junco de anea en los sillares de tus caderas.
Vagué, errante, en el eco salvaje de tus entrañas.
Redimida fui de mis vergüenzas en el fuego de tu sangre.
©ɱağ</b>
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Realidad impresionista

¡Suenan las trompetas!
Ya sale el fuego
Desde las entrañas de la tierra
Y envuelve todo en torno a él.

Cierto es que las aguas
Nacen de la nada
Acaso con intervención celestial
Formando muchas charcas.

Respiramos un aire nuevo
Aire fresco y limpio
La vista nuestra es de lince
Vemos incluso lo que no existe.

¡Vuelo! Tengo alas
Acaso me elevo sin quererlo
Pues mis pies despegan del suelo
Y si camino, caigo desde el cielo

Es como una realidad impresionista
Tal vez sea que me falta alguna oreja
Concretamente la derecha
Se distorsionan el oído y la vista



¡Ah, belleza! Compleja y relativa
¿Quién será el más hermoso
en este mundo de rostros amorfos?
Ni si quiera el mío es el que fue.

Descuidado, se me apagan los sentidos
Visito el otro mundo tan especulado
Y antes de emprender un viaje de no retorno
Despierto y vuelvo al mundo mío.
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müki

un día claro
flores en la ventana
rojizas nubes.
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Ojos negros

Allí donde los espejos solo son si rotos,
donde caminas constante junto al abismo,
y todo es baldío y el sol no florece,
donde el silencio se presta
y quien se ríe es un loco.
Allí, el lugar donde con licor
se curan las injurias,
donde las noches se alimentan
de humo y de polvo,
la vida avanza por colisiones
y los besos marchitan antes de ser dados.

Ciega miré por última vez tus negros ojos,
y supe entonces que no había sido aquél el lugar
al que debería haberme asomado.
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A Baudelaire

¿Acaso te crees un eterno invulnerable?
Rezando sobre versos unos amores imposibles
Dueño de palabras complicadas
que solo llegarán a la orilla finita de tu imaginación
Provocas en mí un bostezo cuando te siento
Rozando en mí tu estúpida culpa
Me transformo en éxodo de tus huecas palabras
Soy sencillamente un aprendiz

SCDT
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Romeos sin Julietas y Julietas sin Romeos

La primera vez que la vi, sentí algo que jamás había experimentado. Una sensación ajena a mí; era como si no pudiera controlar mi propio pensamiento. Pasó por mi lado levantando una suave brisa perfumada del más dulce aroma. Se sentó justó detrás de mi pupitre, al lado de Ester. Parecía un ángel, y desde ese mismo instante no pude quitármela de la cabeza. En clase estábamos empezando a leer a Shakespeare, y más concretamente a Romeo y Julieta, y la atmosfera embriagadora de la obra comenzaba a proyectarse en mi cabeza. ¡Oh Julieta! ¡Mi Julieta! Pensaba torciendo disimuladamente la cabeza hacia atrás para contemplar su divino rostro. Pasaron los días, pero no me atrevía a hablar con ella. A las pocas semanas Ester nos presentó, ya que ella sospechaba algo, pues me conocía muy bien, ya que nuestros padres eran vecinos de toda la vida, y ella y yo nos habíamos criado prácticamente como hermanos. Se llamaba Valeria. Era fácil perderse en sus verdes ojos, que reflejaban la inmensidad de los mágicos océanos de hierba de las tierras mitológicas del Este. Su mirada era hipnótica, al menos para mí. Sus cabellos dorados resplandecían como el Sol estival, y su rostro parecía esculpido con una perfección milimétrica. Todo en ella era sensualidad y elegancia.
Continuaron las clases, y día tras día la relación con Valeria fue a más. Al principio mantenía las distancias, pero gracias a Ester nuestra amistad fue en aumento. En pocos meses los tres nos hicimos inseparables. Todo parecía ir bien, hasta el día en que me declaré. Yo confiaba en Ester, a la cual le contaba todo lo que sentía por Valeria, y ella parecía entenderme, aunque solo lo aparentaba. Ese día, salimos los tres al Stikers Bar, local donde nos juntábamos la mayoría de estudiantes y jóvenes de la zona. Buen ambiente, buena música y mejores precios. Mike y Daniel, mis dos mejores amigos frecuentaban el local, ya que el garito era propiedad del tío de Mike, y cada semana ayudaban a limpiar después de cerrar a cambio de un pequeño sueldo. Nos saludaron y se sentaron con nosotros. Ellos sabían lo que sentía por Valeria, así que intentaban alagarme con cumplidos, que de otra manera jamás me hubieran dicho. Pasado un rato le dije a Valeria que quería hablar tranquilamente con ella. Salimos fuera. Allí le confesé lo que sentía, y su expresión cambió completamente. Parecía no entender nada. ¿Y todo lo que me decía Ester? ¿Acaso no ha hablado con ella? Mi cabeza se quedó helada. Valeria me explicó que Ester estaba enamorada de mí, y entonces todo mi mundo dio un vuelco. ¿Quién lo iba a decir? ¿Ester enamorada de mi? Nunca lo hubiese imaginado.
Fue en ese preciso momento cuando una inoportuna llamada interrumpió la conversación. Era Ismael, el desconocido novio de Valeria. Un tipo cinco años mayor que nosotros. Esa noche llegaba de viaje, y Valeria quería presentárnoslo. Fue entonces cuando decidimos hacer como si esto no hubiera pasado y seguir adelante. La noche no fue como esperaba. Después de esto, mi relación con Valeria y Ester fue poco a poco desgastándose. Ya no éramos ese inseparable trío que hacía todo junto. Al año siguiente nos marchamos a la universidad sin coincidir ninguno. Valeria se fue al Norte, cerca de Ismael, Ester se quedó en la ciudad, gracias a una buena beca, y yo marché a Europa. Necesitaba un cambio de aires. Años después encontré la obra de Romeo y Julieta en unas cajas que guardaba en mi apartamento de Verona, ciudad llena de encanto, y en la que resido desde hace años gracias a mi trabajo como guía turístico. Todavía hoy, me siento delante del balcón de Julieta, atestado de turistas disparando con sus cámaras fotográficas rememorando aquel primer instante en que vi aparecer a Valeria.
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La verdad nos mira desde el suelo

La verdad, que está en el suelo, es una placa fría,
que nos mira desde allí con sus ojos inhumanos,
traspasándonos con su pupila de acero,
esa flecha pura... nítida, como leyendo el alma.

La verdad es como el concreto amalgamado en cromo,
está ahí, desnuda y exhibicionista,
tiene la decencia de ponerse de pie cuando debe,
con la única intención de que la vean, tal cuál es...
sin miedo a las arrugas,
ni a sus grietas de vieja mohosa,
que acepta a los hechos como son, sin discriminar.

La verdad es esa luz que nos cuesta mirar de frente,
es una laceración en la retina.
El resplandor incómodo de un Sol de justicia que ya nadie quiere ver...
porque nos duele.-


@ChaneGarcia
...
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Anoche soñe

Anoche soñé,
anoche me diste algo que
no quería desesperadamente
y en mi desesperación
anoche soñé.

Soñé que probaba aquello
que se me prohibía,
aquello que no debía.,
aquello que no debía
dejar de cruzar,
anoche sentí tu sabor
en mi boca y
ese sabor aún perdura.

Anoche soñé
y hoy quisiera
que la noche no terminara,
que mi vida fuese una noche,
con tu sabor en mi boca.

Mi boca...
mi boca sueña con la noche
y la noche sueña con la tuya.

Amén
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Arcilla

El sol aún no se oculta
la lluvia aparece a cantaros
tengo la miel de tu ternura
te vivo en voz alta
venida de la noche insomne
el musgo de tu presencia
es alegría en estos vientos

quiero dibujarte versos
en los campos abiertos
en el reloj sin horas
prendido del alma
fraguando la arcilla
con el olor de nuestro suelo

las aguas con duendes
en su mar intenso
un lugar lleno
de tardes con trigales y
luceros con un amor sencillo,
un amor entero.
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Capitán Ironía

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Capitán Ironía

Fabulador de ademanes a medio
desabotonar, suele involucrarse en líos
bronceados, pero solo por cortesía.
Considera la insensatez como
la mayor de sus virtudes.

Bebedor de salvajismo;
la memoria del que se asume vencido
siempre será más impiadosa que celestial.

Allá va el Capitán Ironía,
licuando el asombro del
barrio con su aire desdichado.
Su rostro enfermizo balancea
su oscuro fastidio.

El sol de los triunfos ajenos siempre
fue demasiado radiante para que
pudiera mirarlo a los ojos.
Su piel es un alambre atravesando la
tarde entre bramidos de soledad.

Víctima de algunos momentos rescatables,
que alentaron una cierta ofuscación
sobre los inexistentes finales felices.

Allá va el Capitán Ironía,
con una impaciencia de nudillos
gruesos. Propietario de una declaración
incinerada, a la que nunca
dejó de echar de menos.

Azotado por lo irremediable, el
insomnio le sonríe con los
labios apretados. La presentación oficial
con los remordimientos siempre incluye
un tarascón de por medio.

Por fin se queda dormido sobre una
retahíla de protestas taciturnas,
para entablar un soliloquio con sus pesadillas.

Allá va el Capitán Ironía,
con el abatimiento de los que
vienen de un rito de iniciación frustrado.
Con un viento huracanado entre las manos
pinta los barrotes de su propia jaula.



Hace un par de horas me enteré que
el Capitán quiso ascender a Comandante,
pretendiendo transformar en moretones las ojeras
de cinco caballeros muy bien adiestrados en el
poco elegante oficio de moler al prójimo a palos.

Poco y nada me extrañó, porque
desde que dejó de ser Teniente,
al Capitán siempre le gustó ponerle
leche descremada a la cicuta, y dictar
su propio epitafio con fuegos artificiales.

Allá está el Capitán Ironía,
en cautiverio en una cama
de hospital, con un par de
costillas quebradas y una
lesión en el orgullo y el pulmón.

Con tres dientes menos y el rostro indigno
de alguien de su rango, lanza hacia la lluvia
que golpea la mísera ventana de esa habitación
una advertencia amortiguada: Tan pronto como se
recupere todos los diarios de este país pondrán
en los titulares su nombre, apellido y las
condecoraciones que ganó jugándose la
reputación en las leoninas calles de la vida.
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La fuerza más poderosa del mundo

La primera vez que Heimdal contempló a Saskia, se quedó sin palabras, aturdido, perdido en un aroma de sensaciones que jamás había conocido. Él, el guerrero más fuerte del poblado, se convirtió de repente en un ser débil, acongojado ante tanta belleza. No sabía que le pasaba. Las piernas le temblaban, el corazón le latía con tanta fuerza y a tal velocidad que parecía que se le iba a salir del pecho, no podía articular palabra, y sus ojos morían cada vez que ella se apartaba de su vista. La chica, una simple campesina, con una vida ardua y complicada, también sentía lo mismo cada vez que se cruzaba con el joven y apuesto guerrero. Heimdal no sabía que le ocurría, ya que había yacido con decenas de mujeres, y tras su inútil búsqueda de respuestas fue a ver a la hechicera del poblado.

- Disculpe, sabia hechicera -dijo el apuesto guerrero al entrar a la cabaña de la vieja Ilse.- Desde hace unos meses me siento extraño, no consigo conciliar el sueño, no puedo pensar en nada más que en esa campesina de profundos ojos pardos, y su continua presencia no me deja concentrarme en el combate. ¿Qué me pasa sabia Ilse? ¿Quizá me ha hechizado algún poder oscuro?

- Joven Heimdal –contestó la hechicera en un tono pausado. – Has estado con decenas de mujeres, has conquistado tierras para tu señor, has combatido contra terribles bestias, pero nunca has conocido el verdadero poder, la fuerza más pura que jamás ha conocido el hombre.

- ¿Entonces? ¿Qué me ocurre? ¿Por qué este extraño mal me afecta cada vez que veo o recuerdo a esa mujer?

- Simplemente estás enamorado.
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