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¿Dónde está el color?

¿Dónde está el color?
¿En las cosas?
¿En la luz que las ilumina?
¿En los ojos que miran
las cosas tocadas
por la luz?

¿De qué color son las cosas?
me pregunto mirando abajo,
al puzzle de calles extendidas,
desde la colina ladera abajo hasta el mar,
una ciudad mediterránea,
venosa, llena de circunvalaciones,
la superficie de un cerebro,
la mente colorida de algo
asomándose sobre el terreno.

¿De qué color es tú ciudad?
El color, su color,
es un problema para mis ojos
al que no encuentro palabras.
La miro desde el monte y no lo veo.
No hay definición,
ni idea ni concepto
con qué llamarlo.

Quizás, sólo quizás,
pase lo mismo con todas las cosas
valiosas,
que nos son complejas,
difíciles de ver,
imposibles de diseccionar,
simplemente están allí,
se intuyen,
se perciben
pero no se nombran.
Porque no se sabe,
por ser un imposible,
de límites indefinibles,
parte de la historia que no se agota.

Hay cosas a las que el lenguaje no alcanza.
Lo mejor a veces es callar,
guardar silencio y mirar,
dejar que el color siga sin nombre,
libre
entre el objeto,
la luz y
la mirada.



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Insectario

El apartamento es pequeño,
lo sé,
aún así el pasillo parece no tener fin,
lo ando, ando, ando,
siempre girando en ángulo recto,
siempre subiendo y bajando,
aunque no haya escaleras,
andando sobre un suelo de mosaico
sin fregar,
de baldosas arabescas, quebradas,
rotos por los que adentrarse
como por una puerta abierta,
empujado por la curiosidad y el miedo
de visitar la consulta del dentista.
Hace años que vagabundeo
por mi pequeño apartamento
y todavía hoy me confundo,
tres veces he pasado ya por la cocina,
he acabado en el salón,
veinte fotos cuelgan en sus paredes,
alienadas, enmarcadas,
veinte retratos de los propietarios,
antiguos, viejunos,
son rostros verdosos, fluidos,
tienen todos ellos rostros de larvas,
todos iguales, y todos distintos,
los retratos familiares así colgados
parecen pequeños insectarios
de un museo de ciencias naturales.
Sigo caminando,
otra grieta, otra puerta,
escaleras que suben, suben una planta,
una segunda, y hasta una tercera.
El apartamento sólo tiene un piso,
lo sé,
pero yo ya he subido tres,
hasta donde la bruma y vació
gatea sobre las baldosas de arabescos,
donde ronronea el aire espeso,
se acurruca contra mis piernas,
y maulla,
maulla el aire húmedo
repleto de sardinas, que arde,
es una fogata, una barbacoa
de mil escamas centelleantes,
están pegadas como si fuesen cuerpos siameses,
una pared de pescado chamuscado
en un patio de pupitres vacíos
vigilados por la mirada triste de una vaca,
el tubo digestivo desnudado de una paloma disecada
le hace de corbata.
Al fondo un tatuador en traje gris rodeado de papeles
el brazo, me exige,
el brazo le ofrezco,
x1244913S
así me matricula, esta es mi matrícula,
grabada en el reverso de la mano.
Se retira,
me retiro,
me divido
sin multiplicarme
en un intento de existir como juventud sin vejez,
de vida sin muerte,
de cucharas de aceite bajo la lengua,
de días de retención
sin orinar
por probar remedios
contra la nostalgia.
El apartamento es pequeño,
lo sé,
aún así el pasillo parece no tener fin,
lo ando, ando, ando.


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La boca llena de grano

Yo armado con una pala,
tú con otra,
enterramos nuestro amor,
no pusimos cruz,
pero tierra,
semillas y piedras,
y suspiramos: ¡al fin!
Allí reposa su cuerpo,
su boca llena de grano,
como sus manos,
tan ásperas los últimos días.
Nos miramos,
abrazamos y con otro:
¡al fin!
nos despedimos.

Creció la hierba,
el corazón se hizo pasto,
tímido,
de la alegría del silencio,
del incendio de las amapolas,
pero al final brotó,
brotó
entre la oxidada hierba
un jazmín
y de su flor el amor,
ese mismo amor enterrado,
¿qué hacer? No soy de mar,
no he nacido con sangre de pez,
sino con ese milagro terrestre
que florece una y otra vez,
no importa cuantas veces
lo entierre, aquí está,
una vez más naciendo
con la ternura de las flores.


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Llega un pájaro

Escribo por él,
por el corazón
que no tiene boca
ni voz.

Todo músculo frágil

Debería dejar de escribir cosas tristes,
no más mares,
ni perros de mirada hueca
en paisajes vacíos
salpicados solo
de colores,
ni del sosiego de un parque,
pues de sus árboles
también caen hojas,
y al reposo de sus bancos,
siempre,
llega un pájaro,
uno,
vale con que sea uno,
que te sonríe,
canta desde una rama,
vuela sobre ti
y se marcha,
volando.

Entonces,
el colibrí
incubado en el corazón
muere al instante,
pierde al momento
el latido cálido de su corazón,
tan diminuto,
tan delicado.
Y cae.

Roto

La vida puede ser tan frágil a veces







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Página en blanco

El viento de la tarde respira,
cada suspiro es profundo.
Bajo el techo de pizarra
en el hueco caliente
una paloma de tiza dormita
dibujada
y aprieta el pecho contra el cielo.

…Silencio, no hables…

No mires atrás,
allá tus días son vacíos.
No te muevas, y escucha
el viento, está vivo,
empuja campos,
semillas que aspiran
ser espigas doradas.
El mundo dormita
en garabatos hechos a rayas,
se cierra el día,
cae el tiempo.

…Silencio, no hables…

La última página de invierno
se abre al día,
página blanca.


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18comentarios 108 lecturas versolibre karma: 92

Una sombra en la luna

Hay días en que los dedos se desvanecen,
escribo su nombre y no puedo escribir más.
Esos días me hago paisaje,
lo pinto con colores y me entrego al mar.
tumbado de espaldas,
a la deriva, hasta caer la noche,
hasta que aparece una luna jovencísima,
mirándome,
y sobre ella
una sombra familiar gris;
el reflejo redondo del mundo.

Giro como una flor
llevada por la corriente
en el mar inmenso.

Mi vida se desliza como una ola
hacia otras olas.

El mar es ancho,
tiene mil caminos
de olas cabalgando olas.
Está sembrado de flores
llevadas por la corriente,
entregadas al poder de los sueños,
al ronroneo de las aguas.

Mis manos,
mi alma está cansada de pasión,
sueña, girando como una flor,
que un día el agua encontrará su olor,
su color,
que dejará de girar,
de chapotear,
y vislumbrará esa felicidad simple,
esa
que es más difícil que la que no existe.

Ese día alcanzaré la costa,
me llevarán las olas,
y yo me iré, como siempre,
en primavera.
Tierra adentro.
Seré flor abierta,
flor de luz.
Escribiré tu nombre
y nos despediremos.
Y nos reencontraremos
¿O no?


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Despertar

Pinto días de azul.
Me sumerjo en ellos.
Nado,
por aguas desconocidas.

El mar es una ruta desierta.

Una encrucijada de mareas,
altas y bajas. No, no soy yo,
es otro quien vaga bajo cielo extranjero
siguiendo el remoto reloj de la luna
hacia el sendero del campo azul.

Nado,
nado, nado.
En la orilla mis manos recogerán
la avena derramada por la aurora.

Palmas extrañas las mías,
doradas por cientos de espigas
lloran ahora con la mañana,
pues cuando se disipó la bruma
el ojo lo vio claramente:
¡qué alejado está el mundo
de lo que soñaba mi mente!



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La piedra de Venus (con @Sarrd8r)

La neblina me cubre,
la arrastra
una bandada de lubinas
ladrando a un vacío
perseguido por un gato
que hace sonar la flauta
del mundo silencioso.

Suena el coro
de coral gris de voces
cuál manto de hojas cenizas,
saltamontes de Hamelin
que bailan al son de la flauta,
violines y demás música
tarareada por el sombrero
huérfano de conejo.

Se abre la madriguera
perforando el cielo,
la cavan setenta y tres mariposas
que me aspiran
con sus espirotrompas desplegadas
como matasuegras de feria.

Huracanes aleteados
en el pecho de los buenos días,
margaritas con olor a camelias
dibujando sonrisas en las nubes
que balan lluvia entre los rincones
de éste prado donde tumbado
sobre tu sombra,
mis ojos dibujan tu recuerdo
entre ranas cantarinas y lagos de alegría verde.

Me fundo con tu sombra
a la luz de las luciérnagas,
somos oscuridad brillante,
manchas negras
en la piel de una salamandra,
seres anfibios,
puntos de fuego bajo aguas
que respiran a través de lirios.

Purpurina de sentidos en peregrinación,
cual procesionaria funambulista,
tu rostro envuelto en mantilla
tejida por las libélulas de mis silencios,
manto tupido en planetas fugaces
donde los dos fundiremos nuestros futuros
amalgamando el acero de la memoria
con la esmeralda de nuestro deseo.


Be3Al2(SiO3)6

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En colaboración con Santiago (@sarrd8r) para quien en el mundo sobra mundo y falta cielo, y con lo que no puedo estar más de acuerdo. Gracias por permitirme cavar este cielo sobre el mundo con tus letras.

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27comentarios 140 lecturas colaboracion karma: 106

Exilio

Y un día te vas
porque la noche es demasiado larga

las cosas de fuera
pasan a estar dentro

estar lejos
es acercarse a las cosas
cuando no hacerse las cosas

eres ligero pero denso

miras sin saber quien mira el mundo
no reconoces tu mirada
tiemblas como un pájaro
aguardando la primavera
azuzado por el tiempo
engañado por la innombrable
disfrazada de nostalgia

te habla en tu lengua
de lagartijas en los muros
que ya no es tu lengua
te atragantas con ella
se enroscan las palabras
como anguilas
en un cráneo de caballo

lo que era
susurra e insiste desde dentro

vuelve
vuelves

pero
eres dolor
no te quieren
el dolor nadie lo quiere

te esconden
te olvidan
y un día te vas
porque ya no amanece
porque nunca te fuiste
para ellos
nunca te fuiste
nunca fuiste
.

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20comentarios 110 lecturas versolibre karma: 119

Son las flores que encienden el patio

Me gustaba sentir
tu boca
sellando mi boca

Tejiéndonos

Aportando una nueva voz
a mi cuerpo

Me gustaba vernos
sembrar el jardín,
creando
nuevos surcos
bajo la tenue lluvia

como si la tierra fuese virgen

Sembrando
en un deseo de detenernos,
de permanecer en algo

Hasta que abandonaste
el telar, tirando del hilo,
todos esos hilos
todos esos nudos, esa carne viva
que abría heridas,
ese dolor
que pensé significaba
que no era amado

Vivo bajo una tenue lluvia

El jardín es un pasto tierno,
cuando le alcanza el sol
lo estrellan rojos azafranes,
el dolor,
ahora lo entiendo,
significaba que yo amaba.

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20comentarios 138 lecturas versolibre karma: 109

Amapolas cosidas en la piel

Soy hijo del verde salvaje
pintado por
una caravana de ojos
recorriendo una pradera.

Amapolas cosidas
en la piel.

Reíamos
cuando sólo fuimos
hijos de eso,
de lo que no se nombra.

No lo digas…
Susúrralo:
Libertad

Sssssh, más bajito:
Amor

Hoy,
este es un mundo de bueyes,
de campos arados,
domesticados,
sin lugar para las explosivas amapolas.

Hoy,
en este mundo,
nuestra sola existencia es un acto de rebelión.

Existimos.


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Papaver rhoeas
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38comentarios 301 lecturas versolibre karma: 122

Pasar la cuchilla por mi cabeza

Pensar es una cuchilla,
corta y abre,
de la carne hace curiosidad.

No es con las manos
ni con los pies,
es con la cabeza.

Con la cabeza cavo
en el lodo y fango de la opinión,
del prejuicio y el engaño
en el mundo de las apariencias.

Hay que cortar y cortar,
cortar hasta llegar al hueso,
hacer que sangre,
que corra la mentira,
hay que ir a la base,
al esqueleto,
a la realidad que sustenta el mundo.

Pasar la cuchilla por mi cabeza
para descubrir
lo que no sé que soy
lo que no sé que sé
lo que busco cuando escribo.


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22comentarios 130 lecturas versolibre karma: 118

Me entristecen las flores cortadas

A ti
a quien he matado
en ese tiempo
compartido

vengo.

[Me entristecen los funerales]

Arrojé tierra
sobre tu piel
y el espacio compartido.

Cayó mi voz
entre los tallos de flores
que corté para ti.

La perdí.

[Me entristecen las flores cortadas]

Cuando la encuentre,
cuando recupere el eco
de la voz perdida
volveré
a ti.

Perdón.

Nada más,
sólo eso
diré.

Perdón


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17comentarios 95 lecturas versolibre karma: 112

Me gustan los días de lluvia

Me gustan los días de lluvia
uno acaba tan empapado por fuera
como suele estarlo por dentro

el cuerpo se hace agua
y las palabras
como látigos
no duelen

las ausencias
sin nombres
trenzadas con los años
se deshacen

dejan de ser cuerda,
ya no vibran
y lo que antes parecía una vida desafinada
es ahora silencio

un mar de ternura
lleno de ausencias
a las que bajo la lluvia
voy dando nombres
y los escucho
oigo su voz
y sonrío,
porque son mias,
son mis despedidas
y mis risas
la presencia
de mis alegrias,
y es con ellas,
solo con ellas,
que me veo.

Me gustan los días de lluvia



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25comentarios 131 lecturas versolibre karma: 117

Hoy escribo desolado

La calle es un grito muerto
por la que pasan los jueces sonámbulos.

Son hielo de cabezas transparentes
rostros pálidos tallados,
inmutables al sufrimiento,
guardianes del cambio,
de que nada cambie,
de que el futuro vaya atrás,
de escribir una realidad invisible.

Son hombres,
hombres juzgando hombres,
hombres abusando de mujeres,
hombres violando mujeres,
hombres asesinando mujeres,
son hombres haciendo justicia para hombres.

Es indignación.
Es repudia.
Fango, lodo, asco
de este tiempo muerto
del tiempo prisionero
del cambio que matan
una y otra vez.

La Luz persiste delante de nosotros
pero los jueces echan arena
continuamente
palas de arena a los ojos
para apagar el reflejo de nuestra mirada.

Ayer la calle era un grito muerto
Hoy escribo desolado







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13comentarios 88 lecturas versolibre karma: 121

Aliento a lluvia

La ventana tiene aliento a lluvia
el tiempo cimbrea desorientado
entre raíces, hojas, flores y frutos
voy desnudando las dudas

las certezas
se escurren entre mis dedos
los sueños no transpiran
en un cráneo de narcóticos

pero puedo mirarte
con los ojos cerrados
oír tu respiración
mientras cribo la arena de la playa
buscando tus huellas

el recuerdo macerado
va agujereando el aire
lo veo haciéndose cielo
y al instante un pájaro
ha cosido un nido
en mi pecho

la ventana tiene aliento a lluvia
a recuerdo crónico
como polvo y arena
del que siempre va de paso
del que no se detiene

y queda bajo la lluvia
un árbol herido
y entre sus ramas
palabras abiertas
que nombran la ausencia





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Ya sale el sol

Quedan los cascos,
las huellas de los cascos,
medias lunas grabadas sobre la hierba.

Los caballos trotan lejos,
los desdibuja el pasto alto
que cimbrea con los relinchos.

Corre el rocío, galopa,
al alejarse la noche
sobre la grupa de una yegua.

Brilla el limonero.
Amarillo.
Ya sale el sol.
Se perfila el horizonte.

Recuesto la mejilla en mi hombro
buscando el calor,
siento el olor de mi piel,
me devuelvo a la naturaleza.

Sentir
es vivir.



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17comentarios 83 lecturas versolibre karma: 119

¿Sabes escuchar la lluvia con los dedos?

Llueve,
escucharla con los dedos
es fácil,
basta con posar la mano sobre un árbol,
acariciar su corteza,
peinarla
como las crines de un caballo
y sentir las yemas temblar,
son pequeños tambores,
latidos caídos del cielo,
hablando,
compartiendo lenguaje
con el aire y las hojas,
más allá del viento.

Escucha su música
su voz.

Ahora,
tócame.

Pon tus manos,
tus yemas,
sobre mi cuerpo
y escúchalo.
¿Lo oyes?



Óleos de Mike Barr
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33comentarios 173 lecturas versolibre karma: 109

Sumergir la cabeza

Pisar la hierba
descalzo
a saltitos

como jilguero trompetero

melodía ebria
de vida embravecida
inmanejable.

Llamar
las voces
que me habitan
burbujeando

en el agua
la cabeza
sumergida

palabras escritas
en peces de colores

enhebrar un pez-aguja
y remendar el agua,
el mar bajo la piel.
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24comentarios 84 lecturas versolibre karma: 102

Desear un abrazo

Sale el sol
huele a radio
a noticias,
malas,
como ayer
como mañana,
alguien se sienta
para luego levantarse
del banco en la calle,
las palomas zurean
entre las piernas
de quien les arroja comida
luego vuelan,
se van
como los días,
todos se parecen,
todos los hoy
serán ayer,
los mañana
hoy
antes de ser ayeres,
yo quiero un abrazo
una pausa
entre nosotros dos,
un tiempo,
un lugar seguro,
un amor donde quedarme
que no sea mañana
ni ayer
que sea una pausa
un presente
un mar dormido




Dibujos de Dominique Fortin
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15comentarios 119 lecturas versolibre karma: 102