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La nieve cayendo de tu voz

La nieve cayendo sobre tu voz,
es domingo,
la noche de un invierno
lento,
de conversaciones al borde.

Caída
que no ofrece nada,
descenso arrastrado
sin horizonte.

Una manzana que nunca llega al suelo,
tampoco a la boca.

Suspendida.

El sol sube,
nosotros bajamos,
el mundo se inclina
en el vacuo espacio.

No hay principio,
retrocedo, rebobino,
no lo diviso,
el tiempo está roto.

La alegría fue,
hoy es demencia.

Escucho tus frases
la nieve cayendo de tu voz:
Adiós.
Adiós, adiós.
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Las calles siguen siendo frías

Podrían ser los pasos de un perro
pero son los míos por una ciudad
despierta en el sueño.

El cielo guarda silencio.

Campanas en el cielo raptado
que lleva al desierto,
a una mujer vestida de sol,
en la puerta,
bajo la escalinata,
trompetas tocando
a un tiempo,
dos tiempos,
a medio tiempo.

La unidad es utópica.
La unidad es la cifra,
que asigna la crueldad,
un jinete de montura pálida,
crines cenicientas,
mirada enfermiza.
Pies descalzos.
Cazo vacío.

Es abrirse el suelo
y que el cielo guarde silencio.
Que se dañe el vino,
el grano y el olivo.
El mar, uno de aceite.
Volver a abrir las venas
de la gente inmaculada
custodiada por una turba de dioses
que no escuchan sus voces.

El cielo guarda silencio.

Soy yo pero podría ser perro,
solo el humano puede ser inhumano,
desearía tener más corazón,
para mirar de frente sin vergüenza
la mujer de luz,
la constelación de ellos,
mujeres y hombres,
que dibujan la ciudad
de los desdibujados,
de los olvidados,
dispuestos en esquinas
y calles sobre el adoquinado.

El cielo guarda silencio.
Yo guardo silencio.

Camino.
Podrían ser los pasos de un perro
pero son los míos por la ciudad,
por una humanidad sin reconocerla.
Me urge encontrarla
Quiero sentirla
Abrazarla
Gritarla
Llorarla
Que se descubra
No llevarla por dentro
Dejar de esconderla
Verla
Dejar de ser perro
Incorporarme y verlos
Y que veas
sus vidas
como cantan en mis ojos.
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17comentarios 61 lecturas versolibre karma: 102

En el bosque de las cenizas (con @MiguelAdame)

Adorna su cabellera de orquídeas
mentiras coloridas,
hablan las aves, interrogan,
hacen su nido en mi boca,
la jungla está en los ojos del cielo,
la serpiente fluye
por aguas marrones,
la vida se encuentra
se intentará de nuevo sin hombres.

El bosque está destrozado
ilusión de palabras que ruegan
selva umbría, sed doliente
por la moribunda laguna
que muere sin los céfiros suaves
de la paz y el canto de las aves.

Camino acariciando plumas,
croando a la mística planta,
única e inmensa en su flor
que abraza todos los giros del sol
desde que el astro brotó en la noche del espacio,
levanta verde, tiende lianas, exhala vida
sin sentido, sin pensarse,
son cientos los pájaros grandes
que me deslizan por sus sueños
de salvaje e inocente alegría.

Selva de mis ojos y mi vida
pétalos rojos que nacen con ilusión
de un verde bosque de mi amor,
aves con su canto celestial
que respiran la tierra mojada
sobre esos caudales de un río en el que voy.

En las manchas del jaguar,
sigilosas, entre claros y oscuros
de helechos y nenúfares
salto, huelo y percibo un mundo,
uno que renace continuamente,
sin filosofía, en ti sólo soy sentidos,
por eso te amo, porque no sabes,
ni piensas, sientes sin saber,
igual que te amo
sin siquiera saber lo que es amar,
me vale la inocencia
me sobra el saber.

La selva es sabia
en sus contemplaciones ineditas,
en su néctar húmedo de memorias pasadas
que saben vivir sobreviviendo
la marca del hombre y su desobediencia,
en el bosque de las cenizas
nacerá un brote nuevo de alegría
ahí viviremos con él de nuevo
entre flores silvestres y aves en vuelo
el bosque vivirá sin nuestro amor
que destruye todo a su paso
como un tifón en celo.

><>-<>< ><>-<>< >-<>-<>-< ><>-<>< ><>-
Composición de
Miguel Adame & Alex Richter-Boix
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Te pintaste en las aguas de mis ojos

Una flor me acogió.
Se pintó en las aguas de mis ojos.

Desprendía aroma de jazmín.

جازمين
yāsamīn, “Regalo de Dios

Cinco pétalos: uno por año
de un blanco color, como memoria de algodón
embebida de intensa fragancia.
La de rocios hechizados,
trenzados.

Dos bayas negras.
Dos.
Dos frutos.
Dos.
Negros.
Carnosos
rodeados de pulpa.

Dos singularidades.
Humedeciéndose.
Entumeciéndose
Marchitándose.

Dos.
Uno y dos.
Dos unidades que deberían brotar.

Eso,
sólo eso quedó cuando la flor murió.
Uno y uno.
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8comentarios 114 lecturas versolibre karma: 94

Un cesto lleno de flores

Soplar tu nombre
sobre el jazmín.

Aguardar

y escucharlo
sobre los campos
sin horizonte.

Flores susurrándoselo,
transcribiéndolo en colores.

La ventisca curvó sus almas,
tu nombre besó la tierra,
te hiciste pistilo,
flor compuesta.

He recogido el polen
y lo he esparcido en el viento.
Soy una nube de estorninos.

Entre las ramas de una acacia
guardo un cesto de mimbre.
Está lleno de pétalos.
Ahí están tus pasos
y los mios, al sol
y entre la lluvia.

Hilos de agua entre los dedos
en noches de gotas ciegas
que amanecían cargadas de leche.

Luz.
Blanco rocío.

Mañanas empañadas de caricias.
Cálido aliento en los campos
taquigrafiando tu nombre.

Y la flor, siempre la flor
que se encarama
en tu mirada.

Tu nombre moldea la belleza
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25comentarios 135 lecturas versolibre karma: 99

Indiferencias (con @Transmisor_d_Sinestesias)

De pronto
envuelven los fríos
las neblinas
las distancias

El cielo está rajado
se ha roto
todo cae
todo sube

El sol oscila
proyecta círculos
de luz y sombra
contornea el mundo
lo pone en movimiento
como un barco
meciéndose en el crepúsculo

La ventisca me lleva
a esos caminos
que reconozco
de pies gastados

esos
donde no hay voces
ni aliento
ni calor
ni caridad
ni bonanza

al jardín de las moscas
de las naranjas
abortadas,
de las vacas
famélicas
de desesperación

Edenes donde
una llama de frialdad
gobierna

donde
lluvias de indiferencia
van desprendiendo
la piel

cutícula de mariposa
cuero de cordero curtido
corteza de olivo herido
pellejo de
gato
uñas en piel
ancoradas
escarbando
valles
de miradas gélidas
cargadas
de mudo rencor
engendrado
por lo gastado
del trato diario
periódico viejo
sin valor
pasos vaciados
a inversas
de las manecillas

lapso, ciclo, espacio
edad, vida, años
existencia, caducidad,
no existencia,

momento:
uno

de pronto
envuelven los fríos
las neblinas
las distancias


´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´
Composición conjunta de
@Transmisor_d_Sinestesias
&
@Alex_richter-boix
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15comentarios 131 lecturas colaboracion karma: 98

Mentiras

Ayer:
un vaso +
el paraguas =
lluvia descarrilada
cortando sus mejillas
zis-zas / zis-zas
hilo, hilo, pasó hilo la urdidora
remendando el cielo herido.
Mar de metal fundido
en los ojos mohínos,
cadenas sobre los labios,
cerrados,
ese sabor,
ese sabor de agrio rocio,
en boca de plata oxidada
y lengua incubada que muerde
verdades que son mentiras.
Le cortó la noche el día
con lluvia descarrilada
tejiendo mentira con mentira,
la constelación de su vida.
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7comentarios 71 lecturas versolibre karma: 97

El almendro en la mirada

Tantas noches hechas ojos,
hermosos tan seguros ellos,
tan seguros de sus noches
de sus túneles profundos
donde se pierden las ausencias.

“el amor está en el mundo para olvidar al mundo”

Somos un campo de trigo,
plácido, eterno, recostado
por el que han caminado
pájaros nocturnos.

Nos lavamos en el río espeso,
una serpiente sorprendida da paso
a la ambivalencia del tiempo
el que se abre
el que se cierra
cubierto de escamas.

La naturaleza y su vestuario

Interminable,
eterno

Mecidos somos hierba
clavados a la tierra
acariciados docilmente
avance y retroceso
avance y retroceso
hasta que se descompone el paisaje.
Veo,
miro hasta que no veo
hasta que me pierdo
y me encuentro

Vivo de pie sobre sus párpados

El almendro en la mirada,
la belleza creciéndose,
nunca acabándose,
se escapa de todas partes.
Me impide dormir con su mirada
son dos veranos en el camino
enredado entre los cabellos,
los mios, los suyos,
los nuestros,
fundidos.

“el amor está en el mundo
para olvidar al mundo”
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19comentarios 86 lecturas versolibre karma: 107

Apoyarme sobre el pecho del mundo

Y dibujar con tiza la sombra
del almendro de tus ojos
y agitar sus ramas.

Y hacer mis días contigo
apoyarme sobre el pecho del mundo
convocando las horas.

Olvidarme de mí
pensándome

Construir cuerpos sin aire
que no tiemble el aliento
de la aurora nacida.

Hablarás, voy conociendo
la voz de la ternura
que sostiene el cielo.

Mi corazón pálido besa
unos senos impalpables
escondido
dormido

Olvidarme de mí
pensándote

“Te encontraría sin buscarte”
tengo la forma de tus manos
nos hemos construido.

Tu mano sobre mí no pesa
cae, juega, es noche que es día
es la mano que da comienzo al tiempo.

Y dibujar con tiza la luz
de las manos del mundo
con un corazón quemado.

Noche fresca sonriendo
saliendo de tus labios
nos comimos el tiempo.

Andar, atravesar el fuego
el espacio incierto para darte luz.

Cuidar el almendro tus ojos
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20comentarios 134 lecturas versolibre karma: 108

Ser roce

Roce
torpeza
delicadeza
suavidad bruta
dedos medrosos
remolino genésico
entrada a lo insondable
bailar hasta difuminarse
giro que giro
los ojos hechos toque
y yo desear ser percibido
que tu mirada me hiciese
ser a través de tus ojos
existir en ellos
desnudo
rozado
visto
ser
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Tus ojos son contornos de luz

Son contornos de luz,
tus ojos son vistos porque miran,
ellos te arrastran cuando van solos
por el empedrado helado.

Te llevan por calles que llevan al fin del día
por puertas que se abren para cerrarse
excavando bajo sus sombras
sus vidas de cristal sucio.

Allí se hunden sus carnes en la tuya
cayendo el amor como un animal desnudo
alcanzado por un dardo envenenado,
jadeas por sacudirte el deseo de vivir.

El perro ladra a la esquina visitada
cien veces por rostros olvidados
y el gato sobre el armario maulla la tristeza
mil veces escrita en las vigas del techo.

Bombilla torpe, sin luz, sin rostro
que trae al cuarto el fondo de los abismos
de un sol sumergido en aguas turbias
que ilumina la tristeza de tu rostro.

Tus ojos son contornos de luz
que anuncian la miseria de la noche,
una vida de lápiz sin punta
con miedo a escribir
los ramos de lluvia que te entregan
dedos y labios que te pronuncian.
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Corazón de barro

Despierto,
en mis oídos oigo la hierba de tu risa
las olas de tus caricias meciéndose
en la aurora de mi piel agostada.

Volando,
unos gorriones acaparan la alegría del mundo,
su lengua contiene los secretos de todas las sonrisas,
cantan a todos los insensatos amores.

Escucho sus apariciones
en el respeto por el vuelo
al que las caricias invitan
con el vértigo de un corazón
lleno de piedras lunares
y otros astros muertos.

Cuelgan en la sombra de una noche
que no es de este mundo
como no lo es tu sonrisa
de hierba mecida sobre el mar
que obstruye de lo azul lo oscuro
que el vaho de otros besos trajeron.

Está tu sonrisa, como tus ojos,
anudada a la risa de los colores del mundo
del que hablan los gorriones
surcando como ondas el aire
desnudando exaltados el vértigo
de mi corazón de barro inmaterial.
Animal exaltado. Eso soy.
Quiero besarte.
Te beso.
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19comentarios 116 lecturas versolibre karma: 106

Escribí

Te escribí
en los libros del colegio
en el pupitre de la clase
en la corteza del patio

Te escribí
en la arena del jardín
en el reverso del otoño
en cada una de sus hojas

Te escribí
en el agua de la fuente
en la nieve del verano
en el sol de invierno

Te escribí
en la espuma de la costa
en la lluvia ascendente
en cada una
de sus gotas transparenentes

Te escribí
en el canto del gorrión
en el trotar de los caballos
en el fluir de la serpiente

Te escribí
en el estanque horadado
en sus peces de colores
en la brisa de los mares

Te escribí
en todos los libros leídos
en las canciones escuchadas
en sus corcheas y pentagramas

Te escribí
en todas las ventanas oteadas
en sus cristales curioseados
en todas las puertas llamadas

Te nombré
ante los espejos
sobre paredes vacías
frente a la esperanza

Te nombré
entre mis amigos
junto al deseo
a la soledad desnuda

Sobre mi piel
[te escribí]
Sobre mis labios
[te escribí]
Entre mis dedos
[te nombré]

Escribí, escribí y escribí
escribí tu nombre
hice de mi vida
ser deseo,
deseo de amar,
sólo eso.

Inventándote
me busco,
inventándome
en el quererte,
en el vício de escribirte
de no librarme de las letras
que te escriben
lo que pudo ser
y querer querer
que fuese diferente.
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18comentarios 102 lecturas versolibre karma: 95

Ocho esquinas y una puerta

El abismo
en la boca
del adiós.

El velo
en la mirada
del basta.

El nudo
en la garganta
del silencio.

La espera
en el aire
de las paredes.

La sonrisa
escondida
en el recuerdo.

La palabra
tragada,
medio dicha,
sin aire.

Ocho esquinas
Cuatro paredes
Dos ventanas
Una puerta
cerrándose
abriéndose
el laberinto
de la ausencia.

Ocaso
de los perdidos
del mundo.

Vivir
de transparencias
recordadas.

Pudrirse
sin anestesia
y nacer
en llantos
en golpes
en miedos
en sueños
en hambre
en gritos temblorosos
y quererte,
siempre quererte,
muchas veces quererte.
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18comentarios 123 lecturas versolibre karma: 112

La cornisa de los gatos

Hoy camino por la cornisa
de los aburridos y afligidos,
desconcertado, pululando,
a la hurraca hablando,
husmeando otras vidas
sin reparo, sin aviso
sólo observando, sin permiso,
sin juicio, sin sangre.

En la habitación los muertos
discuten, los que me rondan,
sentados distraídos en el sofá,
calculando las ventajas
de su estado material,
especulando la lógica
de los alternativos más allá.

La cornisa es silencio,
el viento siempre habla del silencio,
nunca de la ruina etérea
sustentada en frágiles andamios,
a veces los muertos se apoya en ellos,
encienden cigarrillos conversados.
A veces dan patadas al andamio
y tiembla mi cornisa.

Son mis muertos.
Un día yo los maté.
No los olvidó, ¿cómo podría?
Tampoco los nombro,
no con esta áspera lengua mía
de gato de las cornisas,
pero desearía hoy lamer
sus huesos. Abrazarlos.
Volver a amarlos.
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13comentarios 90 lecturas versolibre karma: 117

Las lenguas eran lagartos

De ramas extendidas como pulpos
noche intensa y vegetal
aroma de interrogantes;

arrimándose tupida y violácea
la Via Láctea en un escenario
de terciopelo negro;

fluida como serpiente
en el agua, me conduce
la noche con la cólera
de un niño ciego;

despierto a medianoche
a la luna llena de nombres
buscados ante tu ausencia;

las lenguas eran lagartos
en mis manos jugaba
tu risa un día no lejano
al que el cuchillo del vivir

[sobrevivir]

ha remitido a la nostalgia
de lo que fue para
con el olvido navegar,
terco,
nuevos laberintos
con rincones de soledad,
esquinas dolorosas,
con el Minotauro del recuerdo
tirando de la correa,
hacia el horizonte andado,
desdibujado, tu imagen está
en el canto de todos los pájaros,
y así debo correr,
correr más deprisa,
espera luna, espera,
guarda tu luz para que
pueda escapar de la sombra
de mis pasos.
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12comentarios 125 lecturas versolibre karma: 102

Mirar con delicadeza el relámpago

Hay días que se abren y
despierto como pájaro
abierto que vuela,
con pies de viento
hecho de hueso ligero.
Miro entonces el relámpago
con delicadeza
cuando me detengo
frente al espejo.
Lo imposible se escapa
por algún punto
de los que revela
la soledad callada.
Por la boca el pájaro
asoma alucinado
enfundado en plumón pardo
piando al imposible
gesto de amar en soledad.
Y verme cayendo,
cayendo de mi propia boca,
boca que alberga el paisaje
del agua batiéndose
en un sueño de remolinos
en posición fetal
hasta escapar por la ventana
avergonzado y sin lágrimas
que confunden a la inercia
del aire que empuja
que cede, que corre,
que el viento no
se equivoca de destino,
que el día se abre
el pájaro se abre
y vuela.
Y vuelo.
O quiero.
Deseo.
Nunca.
Siempre.
Caigo.
Vuelo.
Vivo.
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15comentarios 105 lecturas versolibre karma: 102

El olvido llamó al desierto

El tiempo viene de lejos,
legión de corredores que
al galope abren surcos en la carne.

La ausencia son pies alejándose,
unos que habitan un aire
en exceso respirado.

Se ha teñido el viento,
hoy azul, mañana blanco,
pasado gris, ocre ceniza
de papel quemado.
Y mientras los ojos
cosen los surcos
por el tiempo abiertos,
una sucesión de dientes
bautizan el olvido imposible,
gotea un nombre,
polvoriento,
el tuyo,
incide,
sólo el tuyo,
en un goteo
que cae
se abisma
hasta hacerse desierto
y llevarme
y dejarme
respirando
ando
ando
sólo
ando
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El jardín se hizo desierto

Observo la mano,
yemas que un día encontraron un jardín
e hicieron de él un desierto.

El cuerpo exige el exilio
botella con nombre en el bar
ristra de vasos de ausencias
guiando el camino a casa
el ausente aprieta la garganta
se sabe con fuerza,
aún sin cuerpo,
puede apretar hasta romper un hueso.

Junto al contenedor, un jamelgo
de pellejo cosido al cráneo,
huele a sangre, huele el desgarro
de las historias de los que salen corriendo.

La ausencia es un chucho que roe huesos.
Pesa.
Contradice las leyes de la física.
Es vacío denso.
Pesado.
Que hunde.
Es plomo sin materia.
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Llegará el día, llegará

Llegará el día, llegará.

Llegará el día en que nos unamos
a las almas de pies doloridos y bocas secas,
a los que caminan cada noche,
durante horas, días, meses y años,
con pasos lentos siempre hacia delante,
atravesando mares, montañas y desiertos,
sin comer ni beber,
sin porvenir ni presente,
sólo pasado arrastrado en sus cuerpos transparentes,
sólo el pretérito que lleva cada uno de ellos en su memoria.

Llegará el día, llegará.

Llegará el día que chupemos guijarros,
que los chupemos para engañar la sed,
y que soñemos para seguir viviendo,
que veamos relumbrar sus almas desnudas
y la muerte que los empuja hacia la vida,
que sintamos como por aquí y allá,
por todos los rincones del planeta,
ascienden los sueños de los humanos.
Todos diferentes, todos aspirando a lo mismo:
al deseo de la supervivencia y
al deseo del futuro arrebatado,
la obsesiva búsqueda de lo desconocido.

Llegará el día, llegará.

Llegará el día en que nuestros ojos lo verán,
verán con sus párpados fruncidos,
nos veremos con ellos escrutando el horizonte
lo descamaremos de espejismos,
el horizonte retrocederá,
retrocederá hasta el infinito,
y tras el horizonte, se perfilará el sueño,
claro y concreto,
y ese día no retrocederá,
no dejaremos que el sueño, el horizonte,
retroceda para perderse para siempre.
Porque no podemos,
no podemos dejarlo perder, por eso,
por eso…

llegará el día, llegará.

Llegará el día en que salgan del agua,
veremos salir los esqueletos de niños y adultos
que recogerán sus pieles,
se vestirán con ellas y se irán hacia su casa cantando,
y los abrazaremos
y lloraremos,
lloraremos de vergüenza por verlos de nuevo,
por no haberlos visto,
por no darles un espacio en nuestra memoria,
por negarles el abrazo,
por impedirles que envejezcan,
que se marchiten delicadamente con el tiempo,
por los años, dulcemente, como nosotros,
por no abrirles la puerta de los privilegiados.
Por todo ello lloraremos
nos desesperaremos
y pediremos perdón
en un gran abrazo que llegará,
que ya debería haber llegado,
que ya tarda,
que debería estar aquí,
donde acaba la historia del hombre
y asalta la crecida de los sueños.

Se abren los cielos
Se abren los brazos
Se abre el mundo
Y ojalá muera el imaginario

Que el llegará sea un llegó,
llegó el día, llegó.
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21comentarios 124 lecturas versolibre karma: 109