Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

¿Que es la vida?

Retorno cada día después del anochecer
lleno de experiencias nuevas,
duermo tendido hasta el amanecer
y deséo que otra vez aprenda.

¿Qué es la vida, acaso un frenesí
como decía Calderón?, es tiempo
y nada más que tiempo y recuerdos.

No le faltaba razón
al poeta, librepensador Calderón,
pues frenesí es tiempo y recuerdo ilusión.

Me levanto cada mañana pensando que un día pasó
y ayer no vuelve,
mañana quizá no llegue,
por eso sueño como Calderón,
pues los sueños como el dice, ya sabeis qué son.
Vivo el momento con toda pasión,
como si mañana, no existiera nada más que en mis sueños.

Y los sueños solo son eso, solo sueños
de diversas formas, colores, terrores, amores e ilusión.

Fdo.: Alfonso J. Paredes
Todos los derechos reservados
SafeCreative/Copyright
6
sin comentarios 72 lecturas versolibre karma: 87

Por dormir la dichosa siesta (Romance)

Que si estando yo acostado
viene un bicho y me molesta,
¿qué remedio me procuro
para echarme yo la siesta?
Dando vueltas me marea
y me duele hasta la testa,
que ya no duermo esta tarde
por molesto en esta fiesta.
Con veneno se marchare
esa mosca tan funesta,
no me importan los dineros
y lo arrimo yo a la cesta.
Dando vueltas sigue el bicho
que por poco que le resta,
da por saco todo el rato
si pillare y sale de esta,
no respondo ante mis actos
lo mato por una apuesta.
Luego pienso: ¡pobre mosca!
si por bicho me molesta,
no por ello lo merece
por dormirme yo la siesta.
Otras veces yo lo pienso:
¿Si tuviera una ballesta?
¿cuántas moscas mataría?
muertas con la bota puesta.
Yo no soy tan sanguinario
la dejo marchar si presta
para dejarme dormir,
la ansiada y querida siesta.

Fdo.: Alfonso j. Paredes
Todos los derechos reseservados
SafeCreative/Copyright
imagen obtenida de internet, cuya fuente es: www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&a
13
12comentarios 94 lecturas versoclasico karma: 107

Tú la Poetisa y yo el Jardinero

Prefiero ser yo el jardinero
para regalarte la más bella flor,
así alegrarte el día con su olor
y el momento sublime y lisonjero.
Ser tú la poetisa primero
y librarme del poema el dolor,
de buscarte palabras de amor
siendo yo el jardinero.

Sólo por hoy y en este día,
que llovizna de alegría
en mi Buenos Aires querido,
recibo de ti esa flor llena de esplendor,
de tus manos displicentes,
trayéndome amor adiarte
de poeta y jardinero.
Son tus letras el sendero
que al rosedal embellecer.

¡Joder! eso sí que es una contestación
aunque solo sea en este día
me llena de orgullo y alegría
y la recibo con gran regocijo e ilusión.
Lloviznas de esas que en tu Buenos aires
yo quiero que caigan en mi corazón
pues no he de darte sino la razón
si por jardinero no me diste desaires.
Si por ver en tu rostro en todo ese esplendor,
te llevo con mis manos complaciente
acercándote amor de jardinero paciente,
todo mi jardín a tu paso será un clamor.
Si mis letras son un sendero
¿qué serán las tuyas, autopistas al cielo?
que por escribir poemas no tienes recelo
y que sepas que yo a ti te vi primero.

Con semillas y rosas aromatizas prosas.
Riegas suaves palabras por las verdes veredas.
¿Y tú dices que yo soy la que bien te escribo?
De almácigos tus rimas, fértil sentimiento.

¿Pues sabes que te digo?
que me importa un pimiento
si almácigo mis rimas, como entretenimiento
si me complace leer las tuyas y sigo,
pensando que este jardinero es testigo
de la belleza de tus pensamientos
convertidos en versos con sentimiento,
créetelo pues te lo dice un amigo.
Este florecer de palabras enriquece
el jardín que con sudor cuido con esmero,
para decirte todo aquello que considero
todo aquello que por tu maestría te merece.
Y pongo fin a esta charla que continua crece
y que no está pagada con dinero,


Poema compuesto a dúo por la poetisa Argentina Amalia Beatriz Arzac y un servidor Alfonso J. Paredes
Todos los derechos de los autores reservados SafeCreative/Copyright.
Imagen recopilada de internet, cuya fuente es: www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&a
4
3comentarios 37 lecturas versolibre karma: 54

Romance de La Cañada

Andaba el pastor pensando
que esta jornada era dura,
mientras recorre cañadas
de nuestra amplia Extremadura.
De caminos pedregosos
y riachuelos de agua pura
por los valles floreados,
profunda herida sin cura
de ese Tiétar tan sinuoso.
Pastor con palabra jura
que esta agua sí bebería
pues la fuente es limpia y pura.
No fatiga en la vereda
con sus viandas que condura,
por caminos tan hermosos
cañadas de Extremadura,
anda el pastor muy despacio
por contemplar su hermosura.


Fdo.: Alfonso J. Paredes
Todos los derechos reservados y registrados en
el Registro de la Propiedad Intelectual SafeCreative/Copyright
imagen recopilada de internet, cuya fuente es: folkloreytradicion.blogspot.com/2011/05/tradiciones-del-valle-del-tiet
14
14comentarios 113 lecturas versoclasico karma: 97

Soneto endecasílabo de ritmo melódico "Sin cena por unos melódicos grillos"

SIN CENA POR UNOS MELÓDICOS GRILLOS

Si de polvo me lleno los zapatos
Y con piedras me tuerzo los tobillos,
Los cantares persigo de los grillos
los sonidos me invaden de arrebatos.

Si en llegando me encuentro con los platos,
solitarios cubiertos y cuchillos,
y en puchero de restos solomillos
por lo tanto, terminen por cegatos.

Por insólito quedo sin mis viandas
y en haberlo mi tiempo engrilletado
por buscarme los grillos, venerandas

y con luces candiles y engranado,
por perdida la cena lo azarandas
sin mi culpa se hubiera terminado.

Fdo.: Alfonso J. Paredes
Todos los derechos reservados y registrados en
Reg. prop. Int. SafeCreative/Copyright
Imagen recopilada de internet, con sus derechos reservados,
cuya fuente es: www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&a
15
10comentarios 90 lecturas versoclasico karma: 105

Diario de la Judia (Comed)

El silbato del tren sonó anunciando su llegada. Yo, como otras veces, observaba desde aquella esquina de la verja que me servía de talismán de protección, podía mirar sin ser observada, aunque sabían localizarme. No sé por qué siniestro o extraño motivo permitían que siguiera viva y me dejaban estar allí todos los días. Intuía que algo tenía que ver en todo esto aquella niña, tan linda, que quería ser enfermera, preconizaba que no sería aquella la última vez que la iba a volver a ver.
Mi salud se deterioraba cada día que pasaba, estaba abatida psicológica y físicamente. Aunque eso sí, era agraciada pues me daban de comer casi todos los días agua y pan. A veces me daban las sobras de los soldados. Eso ocurría cada vez que me violaban, ya había perdido la cuenta, pero comía ese día. Hacía dos meses que tenía faltas, estaba aterrada ante el hecho de que estuviera embarazada, sobre todo porque nunca había visto en aquella cárcel a ningún niño. Este hecho me estremecía, me invadían las preguntas sobre el destino de los niños de tantas mujeres. Las que ya conocía, algunas me contaban que les habían arrebatado a sus hijos antes de llegar allí. Pero nunca supe que alguna hubiera dado a luz allí. Y según la costumbre de aquellos soldados, violaban a las que les caía en gracia, seguro que alguna quedaba embarazada. Nunca vi a ninguna embarazada. Este hecho me enloquecía, si yo estaba embarazada ¿qué me podía ocurrir? Traté de no pensar más en ello y continué observando desde mi esquina.
El tren se detuvo y una oleada de mujeres descendió a la dársena, como todos los días, pero esta vez era diferente. En las anteriores ocasiones bajaban sólo mujeres. Yo siempre me preguntaba por sus hijos, pues las había de muchas edades y seguro que muchas tenían hijos. En una carga, como en cierta ocasión oí decir a un soldado refiriéndose a las mujeres, podían bajar del tren unas seiscientas u ochocientas mujeres.
Allí estaba, delante de todas aquellas mujeres, aquella niña que quería ser enfermera, Irma. Portaba en su mano una correa que se dividía en ocho correas más, con ocho collares que rodeaban los cuellos de ocho famélicos perros dóberman.
Por un momento, y debido al sorprendente hecho que estaba contemplando, me invadió un sentimiento de alegría. Era insólito, bajaban del tren niños, sí, niños. No me lo podía creer, quise ver un gesto de misericordia en aquellos soldados. Aunque los conducían hacia otro lado, separados de las mujeres y delante de ellos iba ella, la niña. Pero no sabía por qué las madres, supongo yo que eran, lloraban y gritaban desgarradamente extendiendo sus brazos y gritando los nombres de sus hijos, como si aquel gesto no fuese beneficioso para ellas. Al menos era lo que pensé en aquel momento.
Lo que iba a contemplar, cambió mi vida, un sentimiento de amargura, odio, vergüenza de pertenecer a la especie humana y la sensación de que el alma se me salía por la boca, me invadió todo mi ser. ¿Como un ser tan lindo podía hacer aquella atrocidad? Acompañada de sus perros, condujo a los niños hacia una pared en la que había dispuesto argollas como las que se utilizan para sujetar a los caballos, de uno de los hangares. En su mano izquierda portaba un bolso que juraría que estaba hecho con piel humana, pero no quería creérmelo. Ató a los niños en aquellas argollas, sujetándolos con collares de perro y correas. Aquellos perros parecía que llevaban días sin comer, pues estaban famélicos y ansiosos. Entonces lo oí, de aquellos labios de niña de aspecto inocente. Soltó a los perros al tiempo que gritaba: ¡Comed! Fue indescriptible, aquellas bestias devoraron hasta quedar en los huesos a aquellos pobres niños. No pude seguir mirando y me eché a llorar, me puse de cuclillas en aquella esquina y me oriné encima.
Por un momento creí que aquel monstruo me había visto y me había sonreído. Jamás olvidaré aquella mirada. Este hecho me convirtió en un cadáver psicológico, solo de pensar en que podía estar embarazada y en el destino que podía tener el bebé cuando naciera. Tomé una decisión, debía abortar antes de que un ser vivo, aunque fuese hijo mío, sufriera de ese modo.



Es una historia ficticia basada en los hechos acontecidos en los campos de concentración nazis, antes y durante la II Guerra Mundial.
Fdo.: Alfonso J Paredes
Todos los derechos reservados
SC/CopyRight
12
16comentarios 115 lecturas relato karma: 89

Nana a mi niña

Mi niña que es tan bonita
como el polvo de hadas,
más linda que un ramo rosa,
más dulce que un caramelo,
¡tan lindas son sus miradas!

Duérmete y calla, duérmete y calla,
cierra esos ojos color esmeralda,
sueña con el arcoíris y sus colores
y no le des a tu madre
tanta batalla. Tanta batalla.

Mi niña que es tan bonita
como las mariposas en primavera
más lindas que las guirnaldas
que cuelgan de sus verdes ramas
al son de rima cascabelera.

Duérmete y calla, duérmete y calla
cierra esos ojos en silencio y sueña,
con colores de brillantes arcoíris
y no le des a tu madre
tanta batalla, tanta batalla.

Fdo.: Alfonso J. Paredes
Todos los derechos reservados y registrados en
Registro de la propiedad intelectual SafeCreative/Copyright
imagen recopilada de internet con todos sus derechos reservados y
cuya fuente es: www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&a
14
10comentarios 67 lecturas versolibre karma: 109