Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Mi rincón especial

En el valle de la paz
escribo poemas para un dios,
el que se hace llamar Amor,
el que enhebra abrazos y un beso.
Viajan estas letras a donde vivo,
a la mujer que llamo mi hogar, mi rezo sagrado,
a ese perfume de su piel:
su sudor del que siempre me impregno.
Bautizado por ella, vida tras vida,
bajo las tintas de estas almas,
las que yo leo como Apocalipsis al Demonio,
y tú las lloras como anillo a tu dedo.
Vuelan estas letras a ese lugar que corono
como el cosmos del cosmos,
uno solo mío, de mí,
a la mujer que es mi espejo.
Me titulo como guardián
cuando le doy la espalda al sol
y me transformo en su noche,
al entrar en tu dulce sueño.
Letras que a ojos enamorados
contemplan el sentido de las estrellas,
de lo que no soy capaz de entender,
y lo comprendo todo en tu sonrisa que sostengo.
Palabras que te dan felicidad
como contorno de ojos infantiles,
a esos donde diluvia mi amor,
a esos por los que siempre muero.
Allá donde se desespere mi alma,
allá ya estaré renacido,
en el latido que es mi latido,
a la propietaria de mi amor eterno.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
3
2comentarios 30 lecturas versolibre karma: 50

Mi bote de arena

Dentro de mi bote de arena
tengo todo lo que necesito,
hasta mis enseres más preciados
y el azúcar convertido en grano escrito.
Siento en él poemas, palabras hermosas,
soledad, dolor, destrozo, lloro y grito,
pero además amor, pasión, energía poderosa,
sangre a punto de ser mi propio manuscrito.
Dentro de mi bote guardo recuerdos,
de esos donde te quiero hasta el infinito;
guardo más que eso, en forma de besos,
sonrisas, niñez y, a tus brazos, me derrito.
Arena del tiempo, no escapes,
te sueño para mí, mi cofre bendito,
que si un día el odio me consume,
espero que no te transformes en mi amo maldito.
Reloj de arena, para ti tengo una carta,
un sello azul, la flor de un erudito
y un deseo a pedir:
quiero ser en tu alma el universo, Dios y un mito.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
4
2comentarios 44 lecturas versolibre karma: 55

Protector

Como una fuerza universal me atravesara,
semejante al Equilibrio de Dios,
la meditación de un monje budista,
la sangre de la noche de un ninja,
el imperial poder de un paladín
o hasta en la piel de una naranja,
el más hermoso atardecer.
Esa exuberante fuerza que reluce mi ser,
que ni la espada más afilada puede atravesarme,
la pistola más amplia podrá destruirme
o el tanque de grandes lanzas intentará aplastarme.
Esa apoteósica fuerza que nace
en el momento más preciso de la unión
entre alma y corazón, hombre y mujer,
igual al estertor de la felicidad
disparada en forma de poemas a cañón.
Esa suprema fuerza que fluye al ver el peligro,
miedo a la luz negra, valor de fe,
destinada para guardar a lo que más se quiere
como si a mi espalda, llorando como un niño,
estuviera el universo abrazado a mí.
Mi universo, tú, en mis manos te sostengo,
como la sonrisa que me prestas cada día,
o la mirada inquieta de un gato
esperando a convertirse en tigre y pasión.
Esa fuerza, el frenesí de hacer el bien,
de custodiarte del azote de millones de peones;
esa fuerza que nace de mi origen
cuando tu corazón me pide amor entre lágrimas;
la que me das en textos sagrados,
escritos en letra de felices aguas.
Yo, con orgullo de cachorro de dragón,
que no te falte la luz de mi palabra,
ni mi alma: tu eterno protector.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
5
5comentarios 37 lecturas versolibre karma: 71

Allí estaré

Veo todo el universo en tus ojos,
ahí, donde estoy siempre,
donde me pertenezco, mi felicidad, mi hogar:
tú, la mujer que necesito buscar.
Allá donde los animales viajen,
los pensamientos se distraigan,
los odios se conviertan en descanso eterno,
las muertes sean vidas perfectas
y los jeroglíficos de lo ecuménico
por fin se dignen a escribir nuestro único nombre,
allá, allá estaré yo, en tu corazón.
Los latidos de él me permiten vivir,
siempre lo han hecho, siempre lo harán,
aunque esté muerto...
Muerto en tus brazos,
en el omnipotente amor que tanto te debo.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
4
5comentarios 51 lecturas versolibre karma: 54

Fuego Eterno

Uno de esos vientos radiantes
que azota el desierto, montes, volcanes
o los cimientos de los mundos jamás pensados.
Por el magnífico Grito de Munch,
el que avivado cruza tus besos,
estalla en los míos, tan deseados.
Pide testamento, pues aquí no habrá paz,
solo guerras, faunas con colmillos de agua,
dioses en busca de tus ojos enamorados.
Embiste con el monarca león, tigre,
jaguar, elefante o la sabana entera,
si en ti hallo los poemas más asalvajados.
Dios es mujer
en boca de tus deseos,
en rezos de los desesperados.
Ávida, devastadora en nuestro imperio,
cede con tu abrazo hervido
el anillo que nos hará desposados.
Junta, discrimíname, furia conmigo,
forma con tus uñas a Nazca en mi espalda,
sé mis enigmas más soñados.
Bautizada tu alma,
Vía Láctea acunando tu corazón,
ahí estoy yo, mi hogar, mis destinos eternizados.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
4
4comentarios 52 lecturas versolibre karma: 45

Cristales y memorias

Siéntete humilde, siéntete devota,
cuando caiga la Tierra,
yo velaré por tu sombra.
Vaga sin origen, a la cima soñadora,
si el sol se hace naranja,
sus jugos serán nuestra norma.
Poemas en deseo, nubes que borran,
lloverán mil diluvios de mis ojos
cuando te tenga a mi boca.
Corazón de acero, panteón de moca,
el dulce de su dorado café,
azúcar que te bañe, mi señora.
Voluntad de imperio, valor de horca,
mi camino se hará destino,
se hará acérrimo a tu honra.
Tu sonrisa, mi Estrella de Babilonia,
con ella me hago profeta,
arrodillado a ti, mi esposa.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
4
4comentarios 29 lecturas versolibre karma: 41

Vida

Desluzco, destrucción, sin almas,
de quien juzga la vida y la muerte,
de quien todo mal arde en infamas.
Alimento del que instruye
la naturaleza del odio al ser de camas,
un ente blanco, débil, inocente,
que termina fulminado, largas tramas.
Hoy finaliza todo, abre esa puerta,
esa que tanto me sueña, me llamas.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
7
4comentarios 52 lecturas versolibre karma: 85

Salón de baile

Estás con tus amigas
charlando animadas,
detrás de mi compañía,
con tu nerviosa mirada,
entre segundos, te agitas,
tus ojos en mi nuca, descansas,
anhelas abrazarme con prosa distinguida
mientras mi alma me alabas,
sonríes con una elegante bebida,
tus uñas al espejo ovalado, las atas,
seria por un instante, pruebas la pedida,
regresas con ellas, a sus palabras,
sin dejar de contemplar mi envidia
soñando estar a mis historias, amada,
despertando en mis ojos llenos de codicia,
y te marchas de las tertulias mundanas,
cruzas mi camino, mi vida,
me ofreces tu mano tan calma,
cuentas que soy de tu día a día,
me llevas a un mito, me amas,
me huracanas a leyenda elegida,
nos haremos después saga.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
4
2comentarios 39 lecturas versolibre karma: 36

Besos y más besos

Los besos de los desiertos
que antaño fumaron el puro
de la guerra y la victoria,
por Cleopatra y su cuerpo.
Los besos que calmaron
la ira de los dioses,
masajes cálidos por la voz,
convertidos en sagrados textos.
Los besos que lloraba esa mujer
por esperar a su soldado,
de regreso con honor y gloria,
clavado en su espada de caballero.
Los besos que envía el aire
cuando de esos labios fluye
el poema que nunca obtuvo medalla,
sino un anillo en el dedo.
Esos besos que fueron dirigidos
a los profetas, reyes, vivos y fallecidos,
los que en cartas se quedaron,
por el camino en forma de sello.
Besos en vela, quemados, en ceniza,
aquellos que de ancianos
bebieron de la agonía, de la felicidad,
o siempre estuvieron muertos.
Besos de mudos, de sordos,
de ciegos y de libertadores;
un beso dado a la bandera,
un beso por el país entero.
Ese beso que añoro a segundos,
un beso al alma, a la vida,
que cuando lo poseo de ti,
me das todo lo más quiero.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
4
4comentarios 59 lecturas versolibre karma: 45

Nuestro símbolo

Más sagrada que lo sin nombre,
inmaculada siempre te debo,
como hoja que mira a quien le encuaderna.
Cuando decides que tu cuerpo
me bese antes que tu alma,
nuestro amor forma una simbiosis interna.
Tus dedos desgarran mi corazón
como arañas mi piel,
dejando la huella de quien me gobierna.
Aprietas los labios,
masticas todos mis poemas
cuando te los susurro de pierna a pierna.
De un mundo a otro
ya no existe el espacio-tiempo:
te entrego a Dios en una sonrisa tierna.
Día a día hay batalla en mi origen,
¿cómo desposarte conmigo cada mañana?,
ni aunque me muera en lo que invierna.
Gritas para blasfemar al cielo
lo que un hombre te hace por dentro:
entregarte mi luz eterna.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
8
8comentarios 74 lecturas versolibre karma: 82

Pulso

El deseo del corazón
es aquel que rompe las ligas
de la naturaleza, del ser,
de la vida y la muerte sin razón.
El Puño de la Fuerza,
el que no ve el Miedo,
siempre permanece latente,
ante cualquier atención.
Revive, deja vivir,
moribundo aquel que solloza
por los rincones de los ricos,
deseando ser feliz, sin amor.
Pronto la soledad, corrosiva,
destructora y bien hallada
en esta andanza, que es la vida:
la vida es nuestra única habitación.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
4
sin comentarios 16 lecturas versolibre karma: 55

Señor del cielo

SEÑOR DEL CIELO

Dignatario de tu espuma,
almendrado en tu ser,
originario de tu lecho,
amante de tu poder.
Yazco tendido en tu poro,
rezumo la sed de la sed,
la codicia de tenerlo todo
en tus labios, a tu merced.
Las raíces de esta tierra
puestas en tu piel,
piernas que me entregas,
esclavo luego a tus pies.
Como una soberana, diosa,
cambio climático en tu tez,
te sonrojas, te ruborizas,
y de pronto, el paraíso ves.
Hoy te deseo, mañana,
no sé lo que haré,
pero el beso que nos espera,
será más apoteósico que ayer.
Uno de gozosa joya,
hacia la boca que me dejo caer,
y la obra maestra se hizo en ti:
la Última Cena, Da Vinci del placer.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
3
sin comentarios 43 lecturas versolibre karma: 29

Orgullo del amor

¿Cuál es la magia de la vida
y lo blando de un ladrillo?,
¿dónde vive un cometa?,
y la cola de su estela,
esa de hielo, y silencio.
¿Qué tiene que ver el gran mutismo
con el agua que bautiza el mar?
Como el último suspiro de una tormenta
o la parte del ser humano
que parece un invisible espejo.
¿Quién es el Dios de Dios?,
¿el universo tiene precipicio?,
¿por qué no hay luz en él?,
y si yo fuera ella, los hubiese guiado,
a los tres reyes magos a tu nacimiento.
¿Qué hay en el centro de la Tierra?,
¿cómo nace el espíritu?,
¿qué hay en un lugar cuando no estás en él?,
como esa vez que me dijiste
quién movía el viento.
¿Cómo se oye el amor?,
¿a qué huele el olor?
Son tantas preguntas del destino...
¿Te quieres casar conmigo?,
por siempre y por todo lo eterno.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
3
sin comentarios 30 lecturas versolibre karma: 39

Guadaña

No les gusta verte crecer,
nacerte feliz, boscosa,
libre, verde en el amanecer.
Odian tu vida, odian tu muerte,
pisotean tus semillas, las del ser,
masacran tu naturaleza.
Genocidas del deber,
sesgan tu vida con la sonrisa
que les dicta su propio poder.
Se dan de testigos
jactándose de la hazaña, de su valer,
premio para corruptas almas.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
11
8comentarios 72 lecturas versolibre karma: 86

Mensaje al mar

Si la naturaleza es perfecta
y tú eres mujer de ella,
entonces eres una obra maestra.
Una de un pincel único,
de colores nítidos, claros,
pintada sobre relieve, sobre la hierba,
enredada en el paisaje,
ovillo de lana, masajista de sirenas.
Petra te adoraría, la estatua especial,
de piedra diamantina, joya secreta,
amante de su piel, nieve,
avaricia del artista mágico,
de quien goza de verla.
Un cuadro en mitad del mundo,
un tesoro en una isla de piratas,
como mensaje al océano
enviado en forma de botella.
Me sé de memoria toda tú,
de dónde vino tu alma,
quién te dio a luz,
hasta el paso que das en mi huella.
Sé cómo te alimentas,
lo que ves, lo que escondes,
cómo te sientes y qué quieres...
Sé del beso que me mandas
de noche, antes de irte a dormir,
antes de cerrar los ojos,
cuando miras las estrellas.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
4
2comentarios 56 lecturas versolibre karma: 47

Letargo amoroso

Arrullo las cartas que datas a mi caída,
sentencio poemas para toda la sumida
desgracia que pulveriza sangre reprimida,
sed de mentiras, placer de boca consumida.

Madre santa que gozas de la pasión perdida,
obtén el deseo de ser fuente bendecida,
fe de la vuestra sonrisa desaparecida,
cantas el susurro blanco, noche repetida.

Olores de tantos besos que sufran la vida,
generosos de oro, la madurez unida,
dulzor meticuloso, hilo de miel asida,
manjar de mango, pasión de mi rancia herida.

Roza las almas que lloran por ti convertida
en la diosa que paga mirada convencida,
humanos por ella, querubín de la leída,
ella siempre vive, mi perfecta prometida.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
5
4comentarios 43 lecturas versolibre karma: 76

Dulce hogar

Andante y seductora, vistes de seda,
ángel que rocías la vida
con perfume de alameda,
tela de blanco irrompible,
viento que te empareda.
Aliento mágico, beso del destino,
exhumas amor como humareda
que viaja rumbo al Edén,
pagaré mi amor con lo que suceda,
vagabundeo y sabor a pobre.
Pies de venusiana, mundo a tu rueda,
ellos al templo te traen
con el sonido que preceda
al desierto de cien oros,
rico en más de una sola moneda.
Eres tú el hogar de mis manos,
el destello de lujuria que depreda
en su vientre, en sus ojos,
en lo que nada le veda,
todo mi corazón te pertenece.
Eres tú la mujer que me enreda
con las cartas de tus latidos,
una sonrisa de avellaneda,
y pronto me abrazas,
tú, la mujer que siempre me hospeda.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
1
sin comentarios 27 lecturas versolibre karma: 12

Destinos preunidos

Despido el tiempo con creces,
amanece un nuevo día,
impertérrito, duradero,
se jacta de la noche mil veces.
Estalla el esplendor de las nubes,
rayos de fuego, once lunas,
la que falta llueve en mi corazón
las gotas del ser al que te pareces.
Cantos de agua, joven secreto,
traspasa los gramos del ingenio,
pesa los millones de besos
que gesta a lo que me perteneces.
Vidas de ritmo, atestadas de ancianos,
abierto el techo del mundo,
planeta andado por lo titilante,
sangre y amor, ten de mí lo que desees.
Mata el sol, el mítico dios de dioses,
acuna la sal que la arena destella
en los rostros del mundo;
la felicidad, lo que te doy: lo que te mereces.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
10
5comentarios 74 lecturas versolibre karma: 96

Quetzal

Arcoíris, el ave flamante
que viaja entre los tambores,
claman su vuelo vibrante,
nos lleva lejos de los desertores.
Ave valiente, gran inmigrante,
por el mundo vagas sin señores,
protectora, rejuveneces ante
la naturaleza de los vigores.
Viento te mece, cuna vigilante,
como suspiro de las flores
cuando ven tu sino amante,
el camino de los lores.
Ella nos lleva tan elegante,
nos refugia en sus valores,
beso en frente, luz al instante;
besos de esos emperadores.
Nido su plumaje imperante,
cama nuestra, abrigo de senadores,
hoy soy tu coraza radiante,
mañana, el amor de todos tus amores.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
3
sin comentarios 19 lecturas versolibre karma: 38

Deseo...

¿Y por qué no pedir un deseo?
Deseo ser el hombre que quiero,
tener la vida en mis manos,
el origen de Dios en mis ojos,
el horizonte montañoso, entre mis dedos,
respirar el perfume del bosque,
ese que llaman Eau de Viento,
jugar con una ardilla
como si fuera yo su bellotero,
o escuchar una estrella,
cuando me dices: “mi hombre, felices sueños”.
Deseo que el mundo
no lleve mis pasos,
poder resucitar a esos filósofos
que dijeron que el amor
no era más que una cerilla
que se consumía con la propia llama,
el tiempo luego lo barría todo.
Deseo eso que sueño,
lo que escribo entre letras,
espacios en blanco, silencio,
una coma, puntos suspensivos
y labios temblando el “te quiero”.
Deseo eso que llaman poema,
que a esa mujer hago estremecer
con tan solo una línea curva,
un trazo sinuoso, algo más de tinta
y de pronto me sonríe tan perfecta.
Sí, deseo… Deseo eso que hay en el cielo,
lo que Dios un sin día creó
y ahora fluye libre para mí,
para moldearlo como quisiera,
en forma de regalo, de rosa,
margarita, clavel, orquídea o flor de seta;
deseo ser la bestia mansa
que acuda a ti con un tesoro,
el remedio de la felicidad,
o la naturaleza en forma de sorpresa.
Claro que deseo lo que tanto anhelo,
deseo el deseo de poder desear,
que sin haberlo deseado,
el mayor deseo de mi vida
en forma de secreto, ya había llegado.
Mi mayor deseo, el único,
es el que siempre he deseado,
que sin esperar verlo cumplido,
me fue seducido, entregado,
y vivir en sus pensamientos,
en sus sueños, días y momentos,
me di cuenta de que no era el único
que pedía más deseos,
ella también suplicaba ser su anhelo,
su luz más preciada en todo el universo:
mi alma, el deseo de su deseo.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
2
sin comentarios 44 lecturas versolibre karma: 17