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Así.

Así.
Y cuando sea que te mires en mi espejo,
desde mis ojos mirando a tu tierna alma,
la certeza volverá a ser lo que se te ama,
seremos un esplendor dorado y reflejo.

Y cuando sea que te tenga cerca, a mi vera,
las horas se volverán un mar y su calma,
los pájaros se posarán en cada rama,
trinaremos como las alas en primavera.

Y cuando te sean mis labios un suave beso,
las nubes nos verán, soleadas e iluminadas,
bordearemos nuestras apasionadas vidas,
volverán nuestras sonrisas a su regreso.

Y cuando te vea seremos como un milagro.
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Relato

Las voces reunidas hablaban sobre,
lo que más deseaban:
Estar cerca del afecto. Unión.
Anhelaban colaborar juntos.
Qué fuera muy fácil comunicarse entre ellos:
como el canto de las aves,
o como el sonido de los delfines.

Entre el sol y la tierra deseaban crear:
Lo que era justo. Hacer de éste mundo un lugar más equilibrado.
Esa noble visión no debe de ser sólo un cuento.
Afirmaba un anciano.
Y un adolescente dijo:
No debería ser una utopía,
o una novela fantástica.
Un hombre de honor exclamó:
¡Lo que hemos aprendido no nos está ayudando!
¡Nos separa aún más!¡Estamos haciéndolo todo del revés!
Y entonces le preguntaron a un niño:
¿Cómo lo hacemos?

El niño sonriendo, comenzó a hablar: Dejad que los niños se expresen en los medios, en todo lugar, a cada hora y cada día. Aprended de ellos.
¡Váis a oír un montón de cosas que no os gustan sobre vosotros!

¡Venga, vámonos para casa, no te metas, es un asunto de adultos!
La madre se lo llevó- y el niño se entristeció.
Nadie le hizo caso.
El grupo con el tiempo se fue escondiendo.
El lugar de encuentro, se cerró.

Todos tenían miedo:
De los niños.
Y de los adolescentes.

Esa cándida reunión no fructificó.
Prefirieron seguir con sus vicios, y todo lo demás. Se habían engañado. En el fondo ninguno deseaba cambiar nada.

Pasaron años, como unos sesenta.

El niño ahora era un anciano:

Había ganado el premio Nobel de la Paz.

Entre bombas.
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Disparos

jueves, 12 de octubre de 2017
Como unas pistolas
llenas de balas,
así son algunas,
voces y palabras,
veloces, disparan.

Así son algunos,
disparos y sonidos,
que se pronuncian
desde el fondo,
desde el foso,
de un abismo,
de enojos con ojos.

Así son algunas,
imágenes poderosas,
produciendo heridas,
infringiendo dolores,
penando a inocencias.

Como un único disparo:
la voz.
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Ecos en la noche

Desde que no estás.
Ni canto, ni alas.
¿Qué hago con el beso?
El beso que te tenía,
preparado con cariño.

Desde que no estás.
Aquí ya nadie canta.
Los versos, son sobras,
ni llanas, ni agudas.
¿Esdrújulas?
Qué lo sepas.
Ya no se ven mariposas.
El gato no aparece.
La música no suena.
¿Dónde en la alegría?

Las noches son silencio,
la nada duerme poco.
¿Qué hago aquí, sin ti?
Dímelo. No te oigo.
¿Me escuchas?
Desde que no estás.
Todo es igual.
Nada es diferente.
La vida se repite.
Canta en eco, tu nombre.
El eco: desde que no estás.
Desde que no estás,
no hay espejos,
ni su reflejo.
Ni tú ni yo

Desde que ya no vienes,
no llueve amor.

Maite Gras.
@la_biografia
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Telegrama poético

Es un día claro, diáfano y bello. Ven.
¿Vas a venir a abrazarme?
Los objetos brillan con tu afecto.
Estoy en nuestra casa. Y yo ya he terminado de comer. Ahora estoy sentada en la terraza.
Me veo como en una película, contigo.
Son libros, viajes, risas, intimidad y una buena conversación.
El río de la vida te extraña.
El café que me tomo es cascada, nobles recuerdos sobre ti y la familia.
Melancolía: La terraza solía ser una fiesta llena de bullicio y de alegría. ¿Vendréis todos?
¿Dónde se encuentra la humanidad?
¿Y tú?
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Despedida

Vas lento, despacio siendo certero
y casi que eres daga clavada
en mi corazón..

Te has vuelto lejanía,
como un casi nunca,
como pocas veces muy cerca.
Yo sé lo qué tú.
Vamos a menos como extinción.
Ya ni estás a mí alcance si quisiera,
decirte poco, es hacerme a la idea,
de que somos,
la rima de una estéril espera.
Un inútil fuego ardiendo.


Deseándome.
Me deseas la venganza del olvido
entre recuerdos que permanecen
mientras vivo.

Amor, estos ojos te dicen, ven.
Pero tú, mi amor, ni te vienes,
ni te vas.
Tu defecto es una ausencia
bien palpable, intermitencia.
Y aunque lo mío será,
volverme más allá.
Y un sin ti;
Tengo que elegir:
entre ser como el velero en la mar
o como la llama que nos va ardiendo.
A mí me duele ser fuego.

El juego de nuestro amor.
Nos duele:
el cuerpo
ni lo quiere,
no lo desea,
ni nos soporta.
El animal herido ya no desea saber
sobre lo nuestro.


El cuerpo no lo quiere.
Yo apago el mío.
Me vuelvo al mar.

Maite Gras.
@la_biografia
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2comentarios 58 lecturas versolibre karma: 88

Sismo

La verdad es que deseas
que sea callada ausencia
como a un objeto que miras,
que no haga ruido en ruinas,
quisieras que no sea la vida
como un alegre movimiento.

Tu honestidad es muy directa
como las palabras indiscretas
cuando tu voz autoritaria manda,
sinceridad que es muro y dureza,
herida abierta, en miedos tiemblas.

Hay una implacable
ternura que teme
ser cuestionada.

Cuando aunque en algo
ayudas, no te das por vencida.

@la_biografia

Maite Gras.
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5comentarios 109 lecturas versolibre karma: 93

Rutina

Apareciste junto con la decoración,
y con la elegancia de tu cuerpo,
discreto, bien vestido y decidido
como un cielo diáfano lleno de alas
como un gran árbol magestuoso,
que lleva toda la savia y sabiduría,
en sus venas, raíces y dulces hojas,
vino tu bosque a llenar mi visión.

Sobre la desidia de mi penúltima
sílaba que en mis labios besabas,
comenzaste a recorrer mi estancia:
La habitación vacía de mi soledad.


Me llevaste hasta donde se duerme,
desde allí se podía divisar el cielo,
se oían las olas del mar, cantábamos
como una dulce melodía irresistible.
El lugar se llenó con besos y abrazos,
la rutina se había vuelto pasión.

Maite Gras.

@la_biografia
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Amares y arenas

A sombras arenas y amares alumbras,
luces blancas, en tus claras verdades,
bajo noches sin estrellas, agonizando
escribes versos oscuros y jeroglíficos.

Vibrantes sueños, a tus andares sueltas
queriendo alcanzarme, entre ilusiones,
desvelos en tu amar con tu voz rezando
noches entrañables que son laberintos.

A latidos sueñas en sombras y quimeras
con tu frágil corazón me cantas y besas.

Maite Gras.
@la_biografia
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Crucé el mar de tus palabras

Crucé el mar de sus palabras.
Y me vi hundir en su océano.

Caminé por sus ojos, a tientas.
Viendo nubes en su cielo, le amé.

Volé en su abrazo, me dió alas.
Y nos tuvimos, en cada beso.

Nos bastó, con ser bien amados.
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