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Elegía incurable

Mueren las palabras
una a una
en manos de un alma torpe
demasiado costumbrada a ver sueños segados
con la hoz del miedo.
Chocan contra el suelo malcarado
que sólo da calor a mis piernas
a través de unos pies poco ágiles
que quieren saltar
pero se quiebran a cada paso mal dado.
Y me hierve en el cuerpo una esperanza, una,
que me ha de llevar a la puerta acertada,
aunque no sepa obedecerla,
ni seguirla
ni escucharla.
Los errores se pagan demasiado caros,
pero en el fondo, a mí me gusta equivocarme
y aprender que un error es un intento
aunque al final no aprenda nada.

-y conste en acta que esto
no es en absoluto argumento
de alguien que pierde,
o quizás sí, pero aquí no tiene efecto,
porque mientras algo siga latiendo dentro
es que la lucha aún no ha terminado-

Cerrada la puerta de la habitación insólita,
araño las paredes demasiado pintadas
de imágenes deformadas por el paso del tiempo
-ah, ese caballero impío y egoísta
que va dejando llagas que no curan
en cada arista de la vida-.

Restos de tinta bajo las uñas
escriben una elegía
por todos los alientos que nos dimos
y que ahora reposan
atravesados por una espada
que nunca acaba de matarlos
aunque le demos permiso para hacerlo.
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Siempre será nuestra mirada

La vida a veces camina por detrás,
nocturnidad alevosa,
preparada para empujar sin avisar
y romper el jarro de cristal
que guarda nuestros años.

¿Qué habrá debajo?
¿Cojines de espinas?
¿Lágrimas perdidas hace tiempo
que jamás supieron en qué labio caer?
Juntamos las manos
para darnos la fuerza que nos falta.
Una luz tiembla,
un sonido rasga
la mísera paz que aún conservamos
en algún rincón de la esperanza.

¡Qué diablos! Que la vida a veces,
parece una venganza!
Horas que nunca se acaban,
noches que se enfrentan a las sombras
bajo la luna clara
que no entiende de milagros.
¿Qué será la próxima semana?
¿Una sonrisa tenue? ¿Doce meses de llantos?
¿Una hermosa sorpresa inesperada?

No me importa,
porque ayer, hoy y mañana
siempre será nuestra mirada
y detrás,
agua helada, baño de sospechas como lacres
que sellan las bocas
que callan la reservas de alegrías
que a veces se guardan.
Nuestros ojos, tan firmes,
nuestro amor tan irrompible.
Qué más da lo que digan las gentes,
qué más da lo que se haya escrito antes,
este es nuestro cuento,
y cada amanecer nos lo contamos.

Aunque parezca que el armario está vacío;
que ha habido una fuga de palabras
que ha roto la pared donde están clavados
tu nombre y el mío,
a pesar del tiempo
que presenta las ideas esbozadas
en cada pensamiento,
vamos paso tras paso
hacia un mismo destino que no entiende
que una puerta cerrada, un adiós ensayado
no podrá hacer que sigamos
cada una por su lado.

Envuelvo tu presente junto al mío
en un pedazo de seda.
Suavizo tu entorno,
recojo mis penas
y salimos caminando por la puerta grande
mientras nos late al unísono el corazón en los labios.
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En cinco palabras

La máscara no es suficiente
y acabo englobando en cinco palabras
todo lo que te quiero.

Mirando lejos,
detrás de las ventanillas atravesadas
por tantos recuerdos, veo las flores;
todavía son amarillas,
y sonríen detrás de cada beso
prendido en el aire
que no sabe, no quiere, no puede
volver.

Hay un vacío en tus labios;
lo sientes cuando ríes.
Yo lo siento escondido en un eco de emociones
que esperan encerradas en ese silencio
que nadie más oye.

Sólo tú y yo nos reconocemos
con solo un breve golpe de voz
que se cuelga brillante en nuestros ojos
cuando unimos las manos a través del cielo.

En sólo cinco palabras, nunca lo olvides.

Vamos a llenarnos de nosotros.
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Al abrir los ojos

Seis semanas de nieve
en un corazón enredado en la memoria;
lluvia de silencios
y un caos de versos recitados a solas
con pena y sin gloria.

Son poemas retorcidos
que han caído al abismo de nuestros deseos.

Y no miro, no miro,
que el imposible rodea los despojos
de los sueños dormidos.

Con un solo soplido
se borró nuestro tiempo;
se rompieron los nombres,
las letras huyeron,
y al abrir los ojos
éramos desierto.
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Ensueño

Aunque crecía la nada
inmensa, resbaladiza, fría,
seguían cayendo invisibles
miles de palabras desde el cielo.
Su estela quedaba tatuada en mis párpados
como una caricia extenuada de tanta espera,
pero cálida y suave.
Con la sonrisa vestida de amargura
-sonrisa al fin y al cabo-
bordaba ilusiones en las nubes con el hilo rojo
que de algún modo, sin haberlo pedido,
nos sujetaba el uno al otro.
Alguna madrugaba de lluvia
un rayo de luna sonreía
tras una lágrima mínima,
tan mínima,
que jamás se entregaba al llanto.

Pero llegó de nuevo una estrella
deslizándose casi sin querer
y colándose por una grieta.
-Malditas benditas grietas…-

Cuánta extrañeza viva redescubrimos
latiendo de emoción en nuestras manos.

En relidad,
debo confesar
que nunca hubo versos huérfanos del todo.

Lo recuerdas?
No sé...
quizás aún somos capaces de bailar un sueño.
O que el sueño nos baile a nosotros.




(Imagen: Te veré en mis sueños. Daniel Santo)
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Cómo despertar

Después de haber contado soledades,
todos los cristales me parecen opacos.
No hay ventanas en el alma adormecida,
no huelo a sal;
no veo las nubes mecidas
por el aliento del mar.
¿Qué pasó con las flores?
Mira la espuma en mis manos;
ahí dejé naufragar las esperanzas
que he vendido
después de haber agotado los intentos
de no ceder a la voluntad más cercana.

Tu ausencia se eleva en el aire
hasta rozar el cielo,
mi cielo,
aquel cielo que acuné en mis brazos
para que durmieras.
Nunca más te desvelaste
en el último recuerdo
dibujado en el aire.

Queda un sonido áspero
que engloba diecisiete versos
anestesiados de olvido
que no recuerdan cómo despertar.
Y cuarenta pasos hacia adelante.
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Incrédula matanza

Con cada verbo
agrando la distancia yerma
que separa los sueños del silencio.
Es demasiado frío
el sacrificio de cerrar los ojos
y ahora el aire me huele a flores raras
que no se atreven a abrirse.
¿Será una falta de tacto
mostrar los pétalos al sol
cuando hace demasiado tiempo que el cielo está nublado?

Qué absurdo creer en los milagros.

Entre los labios se ahoga el ínfimo suspiro,
el más amargo,
el que pone la última firma,
el que afirma
que el tiempo es limitado, también en el amor.

-que la eterna es la herida,
y aún más largo el dolor-

Y el latido se va. Y la vida gana.
Y no hay estupidez más inherente al alma
que respirar sentimiento y amordazar la razón.
Y ahora cierras los ojos?
Ahora tiemblas, corazón?

Incrédula matanza de olvidos amargos,
cerrando los puños, agotando los años.
¡Mira! ¡Mírate bombear silencios doblados!

-me arden escamas doradas en los labios
y no, yo no quiero mirarlo-

Imposible escapar de las garras del recuerdo.
La lucha encarnizada desespera
hasta el último centímetro de piel;
pero vivo todavía con las manos abiertas
en algún lugar de mi cima de hielo
frente a un espejo opaco
gritándome.
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6comentarios 87 lecturas versolibre karma: 114

Poémame

Poémame el hambre literaria
que navega por mis venas
apresada.
Rímame las esperanzas,
desata las emociones
que están guardadas.
Haz de mi viaje un verso,
de mi café una trovada
de nuevos sueños.
Ábreme otra ventana
que muestre tu cielo y tu mar,
ábreme el alma.

Poémame las nieves de los labios,
las grietas de los dedos,
la mirada.
Haz del huracán que acecha
brisa de verano tierna,
funde la escarcha.

Que aunque no te veo los ojos
sé que estás ahí esperando
con tus versos en mis manos;
mi mesa siempre es tu mesa,
en la tuya tengo una silla...
¿nos poemamos la vida?
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6comentarios 107 lecturas versolibre karma: 98

Hubo

Hay amor, pero no hay palabras.
Se han vuelto negros los cristales
y desde ahí,
apenas se vislumbra la azotea
donde bailamos
cuando tus dedos colocaron
siete estrellas de colores en mi pelo.

Hubo besos, pero no hay labios.
Espacios en blanco entre los dedos
albiran miserabilidad
en una mitad del corazón.
Ahora el agua golpea furiosa
las tres rocas que nos escondieron.

Hay poesía, pero no hay versos.
Han enmudecido las páginas
que antes nos hablaban,
se ha derrumbado su cielo
y han arrastrado un nombre,
dos nombres,
que ya nacieron vestidos de silencio.

Somos, pero ya no estamos.
Y de los besos dibujados en el aire
sólo quedan cenizas apostadas
a ambos lados del calvario.
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Vacío

florecía la muerte
en cada esquina del jardín
silencios en llamas
abrigaban recuerdos aún vivos

por amor
posé mis labios sobre tu cicatriz

y el beso quedó dormido
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17comentarios 153 lecturas versolibre karma: 98

Es nuestro el universo

Lo primero que te descubrí fue la mirada;
pozo infinito de vida mía.
Yo llegué contigo de la mano
y caminamos,
       caminamos,
y contra todo pronóstico
aún no hemos dejado de andar.

Ahora te veo dormir
feliz, pequeña, ajena a palabras feas
que acosan, que vigilan, que sospechan
que hay demasiada felicidad entre nosotras.
Qué sabrán ellas, si tu boca y mi boca
sólo saben decir te quiero al unísono!
Qué sabrán ellas del amor sin causa,
del amor porque sí, por que nos es necesario,
infinito amor que no nos cabe en las manos.

Sólo tú y yo lo sabemos,
que es nuestro el universo
cuando nos miramos.
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6comentarios 95 lecturas versolibre karma: 91

En crujidos

Desde que tú te has ido,
no nacen margaritas en las piedras
y tirita la ilusión apuñalada en ambos ojos.
Tengo en las venas todavía
los restos del atardecer
que nos llenó los dedos de besos,
y aunque sea poco,
llevo demasiado tiempo
detenida en un espacio baldío
donde las luces se quiebran
al son de mi voz rota
que grita tu nombre
y lo deshoja.

Ahora es un dolor tan preciso
que rompe los papeles
y afianza una eternidad miserable
mientras rasga un corazón
cansado de latir consigo mismo.
El frío anega la nada que me queda
y la luz me clava sus uñas en la frente;
me deshago temblando entre preguntas
¿llorará también el sol ausente?

-la Z se esconde y no responde,
la A oculta el rostro incomprendido-

Como si no tuviera piel,
siento todavía el sueño arder en carne viva
y me arrastro por dentro llevando conmigo
lágrimas grises y flores aturdidas
que en su momento hicimos arder.

Cómo deshacerme de la estupidez
que ancla en mis dedos tantos versos ahogadizos...
sin quererlo querer,
estoy deshaciéndome en llorosos crujidos.
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Cántico roto

Luces fuera
y en las distancias cortas
bailes nostálgicos que de madrugada
saben a lluvia.

Al empaparse el cuerpo,
la memoria gana
y echa sal a las llagas abiertas
que nunca descansan.

Están en cada sol que se vislumbra
aunque no llegue la mañana;
están en cada respiración
acosando la garganta,
dándole al tiempo la razón.

Y aquí, hincada de rodillas,
todavía le rezo al altar de niebla
con tan poca fe,
       que la oración
se convierte en blasfemia.
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26comentarios 211 lecturas versolibre karma: 108

Y otro amanecer

He recogido muchos años
en cada bolsillo de mi vida,
y todavía no he aprendido
a vivir
sin que se me caiga alguno
por el ojal de la tristeza.

Ahora me atan
recuerdos de musgo y agua,
tormenta de sueños rotos
que se agitan en el aire
cuando imagino tu voz.

Y otra vez se me ha descosido el alma.
Y otro amanecer que grita no.
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Una palabra

Me ha entrado en el pecho
una palabra fría
haciendo gala de un intrusismo
abrasador.

Pero juro
que no la vas a oír nunca de mi voz,
me niego a darle valor.
Y mi arma será
abrir los labios
y decir que te quiero,
corazón.

Lástima que hay guerras
que no puede ganar el amor.
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El mar desde San Pedro

He dormido
sin demasiada paz
y ahogando los suspiros en agua de recuerdo.

Las esquinas
se han desdibujado
y ahora todo es una línea recta que ya no tiene que escondernos.
A raíz de los silencios,
he aprendido a tener sueños planos
que no atienden a deseos
y sólo soy
un pedazo más de muerte al viento
que no encuentra el regreso.

La vida nunca ha sabido lo que siento,
pero en mi fondo,
todavía soy capaz de imaginar
el mar desde San Pedro.
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Dilema

La palabra púrpura
acechando tras los labios
herida de guerra,
esperando su turno para clavarse
cuando le dé la espalda.
La mirada pintada y oscura
para que ya no me llame,
(complejidad emocional a media tarde).
Ya no queda ninguno
de los versos plantados.

Y es que las flores
no pueden regarse con agua salada.
¿Pero, qué hacer con este llanto lúgubre
que se desparrama en el jardín abandonado
secando el alma?
Se va marchando
en los albores de los días el tesoro arcano
que convertí en canción.
Maldito dilema, maldita encrucijada
con sólo una opción.
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12comentarios 98 lecturas versolibre karma: 101

Sequía

Se me suicidan las palabras
saltando de mi boca.

La sequía es inminente.

El vacío permanente aún sabe a tu nombre,
y mientras la noche sigue derramando
sal en la herida,
cada palabra que escribo
en la página olvidada de nosotros
sabe a muerte.
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25comentarios 147 lecturas versolibre karma: 99

Lo que mata es tu voz cuando calla

Lo que mata es tu voz cuando calla.
La azotea poblada de canciones acabadas,
luces arruinadas tras las cortinas veladas
sin tiempo para brillar de nuevo.
(Nosotros se lo robamos, es cierto,
cuando acordonamos sin reservas la esperanza).

Ahora escucha pasearse los silencios,
altivos, oscuros, puño en alto.
Silencios coronados con la pena
de haber cortado lenguas
para que dejaran de sangrar palabras.
Ahora calla el corazón en un silencio débil y templado
por la nocturnidad vacía de este cuarto;
y un sigilo plano, arma en mano,
enturbia una razón que siempre estuvo callada.

Hoy es este silencio largo
que acomoda los miedos en lo alto
para que no griten versos ni nostalgias.
Y enmudece la oscura madrugada
en un silencio vaporoso y funerario
rodeando los cuerpos que se escarchan
envueltos en trágicos sudarios.
Tremenda lasitud en las gargantas
que no pueden hablar, que silencian las almas y las dejan
atoradas en un círculo perverso de silencios;
vendidas a unos días que se van sin decir nada.

Ha llegado la hora de las vidas selladas;
de esa muerte en la boca que calla y enaltece
la trémula imposicion disimulada
de no decir, nunca más, nada.
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12comentarios 151 lecturas versolibre karma: 75

Sin ninguna certeza

He roído las horas
en el pequeño instante en que la noche
queda absorbida por el día.
He arañado la vida
haciendo hervir la sangre de unas venas marcadas
por una lucha constante
entre el goce de tus ojos
y la tierra seca de mi sonrisa.
He caído de rodillas
y en un altar ingrávido
he esparcido las migas
de la creencia adulterada
por un exceso de sal en las heridas.

Llorar se afinca en un tumulto de silencios
rompiendo la esencia de unos vientos
que debían llevarme a tu lado.

La distancia es ingrata;
y sin ninguna certeza,
nuestras manos suspiran demasiado cerca.
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9comentarios 105 lecturas versolibre karma: 92