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Descansaba la luna...

Descansaba la luna
que colgaba en el cielo,
una noche de tantas,
y que ahora recuerdo,
observaba su cara
y su cutis perfecto,
con los labios cerrados
y los ojos abiertos,
me miró en un instante
y volví de mis sueños,
con su rostro dejando
un sutil embeleso,
un espacio con magia
donde abundan los elfos,
las fontanas doradas
y el rincón de los versos...

Descansaba la luna
y sentí, muy contento,
a su rayo de plata
revolver mi cabello,
era un roce preciso,
un sutil embeleso,
la caricia preciada,
necesaria y sin precio,
y mis ojos buscaron
los espacios abiertos
donde late la vida
desvelando secretos,
donde el hombre trabaja,
con ardor y sin miedo,
por lograr su comida
y el abrazo y los besos...

"...Descansaba la luna,
reposando en un lecho,
donde duermen las hadas
y los niños traviesos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
23/04/18
3
4comentarios 17 lecturas versoclasico karma: 60

Se va la tarde...

Se va la tarde y te pido perdón.

Lo sé,
me da verguenza decirlo
pero quisiera poder parar el tiempo
para poder rectificar y olvidar el pasado.
Sí, olvidar el pasado y dejar esa página
limpia en mi conciencia
que pueda recibir la brisa del nordeste
y cubrir la alfombra dorada
de tus pasos en una nueva primavera.

Te pido perdón con sinceridad
y con tristeza, por la alegría perdida,
y lo hago sabiendo lo mucho que recibí
de ti,
sin pedir nada.
Hoy veo aquello que me diste
y entiendo que no fue una limosna,
ni unas migajas para apagar
el hambre y la sed de un alma sedienta,
ya que la verdad venía con tu entrega,
con aquellos detalles que tenías
hacia mi persona,
con las palabras, las caricias,
los sueños y el amor.

Pero en aquel entonces,
yo quería la verdad,
necesitaba la verdad,
buscaba mi verdad,
y creí que, la verdad, no estaba ahí,
en ti y en tu persona;
confundí tu entrega con esa limosna
que se da al necesitado
y sentí lástima de mí mismo,
ya que tus palabras no me llegaban
de la manera que yo quería
y sí las imágenes distorsionadas
en un caleidoscopio irreal
que salía de mi fantasía.

¡Qué pequeño puede ser el hombre
cuando le ponemos al lado de una montaña,
y qué grande si le comparamos
con una hormiga!
y así mismo puede ser grande
el amor egoísta, cuando no cabe
en el alma,
cuando la desborda,
y es pequeño cuando está contenido
en un suspiro
y un poema.

Pero creo que me dejo atrás
algo importante,
algo de lo que te pido perdón
nuevamente,
y quisiera leer en tus ojos que sí,
que me perdonas,
ya que aquellos días,
en que creí estar enamorado,
pensé en mí, quizás en demasía,
y soñé como nunca he soñado
metiéndote a ti, en mi vida,
en las fantasías juveniles
de aquellos años,
y aunque luego te lo contaba,
te estaba forzando, sin darme cuenta,
a que fueras partícipe,
a que compartieras aquellos sueños,
a que los hicieras tuyos
y eso es algo que, hoy creo,
no fue justo.

Entonces vivía al día,
casi diría que lo hacía segundo
a segundo,
y en mi egoísmo, quería que tú
estuvieras conmigo,
en mis latidos,
en mis suspiros,
en mis sueños...

¿Y tú?,
me digo hoy,
¿acaso pensabas igual?
...No te lo pregunté
y nunca te di la oportunidad
de que me dieras tu respuesta,
dando por sentado que era así,
que aceptabas mis sueños
y compartías mis ilusiones
y fantasías.

Por eso ahora te pido perdón,
cuando se va la tarde,
cuando el día se acaba,
cuando el tren ha pasado
y el último vagón se pierde
en la distancia
y entre las sombras;
y me digo,
que no fue justo querer imponerte
un sentimiento que nunca debió llegarte
de esa manera
y que si existía,
como yo pensaba y creía,
tú debías analizar y valorar
en sus justos términos
y nunca bajo la presión emocional
de un soñador.

Espero que me entiendas y perdones,
en esta tarde que acaba,
cuando las estrellas tiritan en el cielo,
como mi alma lo hace ahora,
y unas lágrimas afloran,
sin querer, en las pupilas.

Rafael Sánchez Ortega ©
21/04/18
11
12comentarios 52 lecturas versolibre karma: 119

Se fue contigo el tiempo...

Se fue contigo el tiempo,
la juventud aquella,
momentos imborrables
de playas y meriendas,
también de risotadas,
de bailes y verbenas
con grandes sobresaltos
por culpa de las fiestas,
¡bendito anacronismo,
con juventud pareja,
marchando ilusionados
al premio de la aldea!,
un cuerpo muy precioso
y un alma de sirena,
estaban esperando
la rosa y el poema...

Se fue contigo el tiempo,
resacas y mareas,
la playa tan cercana,
la barca de la pesca,
bañándonos un rato,
comiendo en la cubierta,
y luego, tras el postre,
tumbados a la siesta,
sentir como el salitre
llegaba por sorpresa
cubriendo nuestros cuerpos
de yodo con su esencia,
por eso yo repito,
¡bendita la inocencia,
el baile ya se anima
y suenan las trompetas!

"...Se fue contigo el tiempo,
tu cara tan morena,
se queda con nosotros
en esta larga espera..."

Rafael Sánchez Ortega ©
22/04/18
5
2comentarios 31 lecturas versoclasico karma: 76

Alguna vez...

Alguna vez salimos de paseo,
alguna vez te dije que te amaba
pero pasó ese tiempo tan lejano
y se perdió mi voz en la distancia;
hoy quiero comprender aquellas tardes
y quiero recordarte en la palabra,
aunque han quedado atrás las primaveras
y los veranos secos y las playas,
allí dejamos parte de la vida,
en la costa mirando las resacas,
al fondo se veían los veleros
rompiendo el horizonte con su raya;
pero era incontenible aquel impulso,
suspiros escanciados de dos almas,
susurros de los pechos encendidos
y sueños que nacían de la nada...

Recuerdo muchas tardes a tu lado,
y siempre con alegres caminatas,
subíamos al parque de aquel faro
y en él nuestras figuras paseaban;
hablábamos de cosas sinsentido,
de amigos, familiares y otras causas,
y luego, entre miradas y silencios
se unían nuestros manos tan heladas;
las noches nos tomaban por sorpresa,
el tiempo, lentamente, se pasaba,
y entonces los relojes eran dueños
del filo que cortaba la navaja;
eterna soledad la que venía,
la cruda realidad era ya amarga,
y entonces arreciaban las caricias,
los besos y las lágrimas ahogadas...

"...Alguna vez he vuelto a recordarte,
destino que dejaste tu nostalgia,
aquí, con una herida tan profunda
que sigue desgarrando mis entrañas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/04/18
5
4comentarios 25 lecturas versoclasico karma: 80

Cuando noto como pasan...

Cuando noto como pasan
en mi vida los inviernos,
hay un algo que me ocurre
y de pronto, me estremezco,
puede ser que la nostalgia
deje un poso de recuerdos,
y también que la alegría
tenga culpa en todo esto,
pero es fácil comprender
que la edad no admite tiempos,
ni tampoco resonancias
que den vida a los alberos,
y es que el tren que va pasando
deja andenes en silencio,
y las manos conocidas
que flamean los pañuelos...

Cuando pienso en primaveras,
y en veranos no tan lejos,
hay un algo que me grita
y desgarra por el pecho,
y es que creo que la vida
es ingrata, sin remedio,
tiene envidia de los hombres
que caminan con sus sueños,
y se ceba en las pasiones,
se recrea con sus miedos,
alterando los sentidos
como rosa de los vientos;
es injusto lo que pasa,
lo proclamo y no lo niego,
porque el niño se hace hombre
y la infancia es un momento.

"...Cuando siento las caricias
de unos labios con un beso,
se aceleran, desde entonces,
las estrofas de mis versos..."
Rafael Sánchez Ortega ©
19/04/18
13
2comentarios 55 lecturas versoclasico karma: 103

No quiero dormir en blanco...

No quiero dormir en blanco
ni tener más pesadillas,
como en las noches pasadas
con las luces encendidas,
porque debo descansar,
recuperar la sonrisa,
para volver a vivir
y escribir en las cuartillas,
en las mismas dejaré,
con los rasgos de la tinta,
los relatos y leyendas
y también mi poesía,
esos versos que en el alma
tienen forma y cobran vida
de una forma diferente
para animar las pupilas.

No quiero quedarme quieto
mientras me abraza la brisa,
ni consentir que el nordeste
haga en mi cuerpo cosquillas,
y es que yo quiero sentirlos,
y compartir sus caricias,
buscar la luna en la noche
y las estrellas ladinas,
de nuevo quiero volver,
con renovada energía,
para pisar por las calles
y recoger sus noticias,
unas oscuras y negras,
otras serán más tranquilas,
pero con caras y nombres
que robaré de la vida.

"...No quiero cerrar los ojos
sin sentir esa delicia,
la de sentirte en mi pecho,
luna blanca, dormidita..."

Rafael Sánchez Ortega ©
18/04/18
14
10comentarios 72 lecturas versoclasico karma: 109

Si tú quieres...

Si tú quieres te amaré
de una forma diferente,
sin perder la compostura,
conservando lo que tienes,
de este modo volarás
por encima de los puentes
por marjales y arenales
y en espacios muy rebeldes,
y también podrás seguir
con tu vida tan ardiente
y llevando las banderas
por cantinas y burdeles,
proclamando que eres libre
y que amas a quien quieres
que no aceptas ligaduras
ni algún lazo que sujete...

Si tú quieres miraré
lo que lleva la corriente,
lo que baja con las aguas
de una forma tan endeble,
y es que lloran hoy los cielos,
de una forma diferente,
y tus ojos también lloran
unas lágrimas de nieve,
y no quiero que suceda
lo que tanto te entristece,
ya que ansío tu mirada,
tus pupilas y la fiebre,
la que embriague tus sentidos
la que diga que me quiere,
aunque aumente mi tortura
para amarte más, si puede...

"...Si tú quieres robaré
de los años, muchos meses,
para hacer con esos días
un rosario de placeres;
un conjunto de guirnaldas
y de rosas y claveles,
con abrazos y caricias
y con besos en tus sienes..."

Rafael Sánchez Ortega ©
16/04/18
16
8comentarios 85 lecturas versoclasico karma: 110

Era una barca sin remos...

Era una barca sin remos
y un marinero sin mar,
eran dos hombres distintos
con una meta final,
el de buscar una estrella
de día y con claridad,
para encontrar el mensaje
de un poema singular,
en él se dicen mil cosas,
para bien y para mal,
y hasta se dan los consejos
que no se debieran dar,
porque la vida es un tango,
un baile en la soledad,
un caminar solitario
por la senda de cristal,
y aunque la vida vivimos
nos tenemos que marchar,
algún día, cuando sea,
desde un andén especial.

Era un niño al que, la luna
contemplaba sin cesar,
bien de día, bien de noche,
con su rostro angelical,
y los ojos temblorosos
de este arcángel singular,
se movían y buscaban
las estrellas del desván,
unas piezas de mecano,
una caña sin sedal,
una bici, sin las ruedas,
ni tampoco manillar,
pero el niño proseguía
la vigilia por la paz,
rebuscando en los baúles
las princesas de Astracán,
pero el libro de los cuentos
se ha perdido y ya no están,
sentimientos en el alma
y recuerdos que alcanzar.

"...Era un anciano y un niño
que contemplaban el mar,
el uno piensa en los remos,
el otro en la eternidad..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/04/18
13
6comentarios 58 lecturas versoclasico karma: 112

Yo también...

Yo también pienso en los sueños
y en dónde quedaron los mismos
ya que ahora no los veo,
no los siento,
y se me escapan, tantas veces,
que hasta dudo que existieran.

Aunque sé que soñar es de niños
y de locos,
que los hombres no sueñan
porque no tienen tiempo para ello.
Se dice que la vida es actividad y movimiento
y en ella no hay tiempo para los sueños
y sí para vivir, solamente, el presente.

Pero es entonces,
cuando pienso en ese momento mágico,
cuando me elevé con las golondrinas
en la primavera,
cuando me posé con la cigüeña
en el campanario de la iglesia,
cuando volé, como las gaviotas,
sorteando las olas
y me quedé balanceando en el aire
mirando a las resacas llegar,
para dormir en las playas
y estirarse por la arena.

Es también, en ese instante,
cuando bajo hasta el río,
cuando cruzo los montes,
cuando subo a las cumbres vacías,
cuando atravieso los valles,
cuando paseo por los pueblos olvidados,
cuando encuentro la libertad de la naturaleza
en los marjales
y hasta veo a los rebecos nadando entre los juncos.

Porque es ahí donde los sueños se desnudan,
donde se bañan a la luz del día que comienza,
donde se purifican de todos sus pecados,
donde muestran su inocencia,
porque solo tienen una cara,
donde sacan las palabras que no pueden decir,
y que se ahogan en su alma,
donde le preguntan a la luna
lo que otras personas no han podido decirles,
donde hablan con dios y hasta juegan con Él,
en ese duermevela de locura e inocencia...

...Me paro aquí y noto el sudor del "sueño".
El sudor que destila el alma,
el que se desprende de unas pupilas
que gotean un agua cristalina,
es el sudor de unos labios temblorosos
que musitan un nombre en el silencio,
y es la agitación de un pecho que quisiera gritar
lo que se guarda,
lo que oculta y no se atreve,
porque todo está en el sueño,
en esos sueños que se buscan,
que se escapan,
que he vivido y que he tenido
al alcance de la mano
y que, ahora, ya no sé dónde se han ido.

Al final, cuando despierto,
me digo que quizás el sueño ha terminado
hace tiempo, y que yo mismo,
sea solo ese rescoldo
de un sueño inacabado,
sin principio ni final.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/04/18
6
6comentarios 36 lecturas prosapoetica karma: 89

En un rincón apartado...

En un rincón apartado
se concentraba el silencio,
la soledad y las penas
escapadas de sus lechos,
de las almas soñadoras
que miraban a los cielos,
de los ojos de los hombres
que temblaban por el miedo,
y en ese rincón, que digo,
se veían por el suelo,
la comida y las migajas
que dejaron los miruellos,
aunque también si fijamos
la mirada en ese templo
encontraremos caricias
y las sobras de unos besos...

En un rincón apartado
tú me enseñaste el secreto
de sortear tempestades
y caminar en desiertos,
porque las almas altivas
buscan timones ligeros,
proas de bella factura
y mascarones de invierno,
ya que la clave en la vida
es entender, lo primero,
que para amar, es preciso,
el compartir el momento,
y este tic-tac de la vida,
es ese espacio pequeño,
donde se tejen palabras
para entregar un proyecto...

"...En un rincón apartado
la luna dijo al gaviero:
no sufras que las estrellas
concederán tus deseos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/04/18
10
8comentarios 106 lecturas versoclasico karma: 100

La pinta inconfundible...

La pinta inconfundible
que tiene el marinero
es algo que destaca
y siembra desconcierto,
el paso tan cansino,
la voz de pregonero
camisa azul celeste
y el brazo con su cesto,
la boina en la cabeza
cubriendo los cabellos,
el rostro muy curtido,
rasgado y tan moreno,
las manos con tatuajes
dejados por los remos,
y algunas cicatrices
por culpa del anzuelo
y así pasan los días,
los meses y el invierno,
costeras inclementes
que invitan al lamento,
pero esto es imposible,
el mar es como un eco,
que llama con sus voces
de sal y de recuerdos...

Por eso La Folía
descubre lo que cuento,
el yodo de la sangre,
salitre en los cabellos,
perfecta sintonía
del hombre, sin quererlo,
tan solo que las aguas
y el mar, hacen el resto;
resuenan las cornetas
tambores y festejos,
la Virgen ya se embarca
y sale mar adentro,
resuenan panderetas
en medio del paseo,
y luego, tras un rato
se vuelve para el puerto,
allí se desembarca
y sigue a paso lento,
llegando a la Capilla
en brazos de romeros,
se canta, al fin, la Salve,
se dice adiós sin miedo,
volviendo los marinos
al mar de los silencios...

"...¡Qué pinta inconfundible
del mar y el marinero!,
se vive en este día
en medio de los rezos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/04/18
2
sin comentarios 45 lecturas versoclasico karma: 32

Es hora de ordenar...

Es hora de ordenar los sentimientos
y de limpiar el alma de nostalgias,
para intentar seguir siempre adelante
a pesar de galernas y resacas,
porque la vida tiene estos vaivenes
y en un segundo todo te reclama,
la familia, la sociedad, la calle
y, por supuesto, lo que llamas alma;
pero es así y así hay que vivirlo,
sentir su intensidad y pasar página,
limpiar la suciedad en los desvanes
quitar, también, las viejas telarañas,
quizás nos cueste mucho esta tarea
en una solución de rompe y rasga,
pero merece, y mucho, tanto esfuerzo
a fin de conseguir la paz ansiada.

Es hora de ordenar las emociones,
saber si mantenemos esperanzas
de sentir los latidos de la vida
y de volver a ver salir el alba;
es tiempo de decirle a los relojes
que avancen y prosigan la jornada
que todo continúa, nuevamente,
y que en el campo cantan las cigarras,
que existen primaveras que renacen
y el invierno las teje con palabras,
las adorna, las viste y las recrea
para dar más realce a sus pestañas,
y es allí, con la nieve prematura,
con la luz que se apaga en la mirada,
donde vive y renace todavía,
esa fibra del alma y las entrañas...

"...Es hora de ordenar lo que tenemos,
el préstamo del niño, por la playa,
al hombre que, de noche y con linterna,
avanza por la arena tras su infancia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/04/18
14
12comentarios 60 lecturas versoclasico karma: 119

El tiempo pasa...

El tiempo pasa no se detiene,
corren los días, llega la nieve,
luego, en invierno, la brisa es fuerte,
contiene abrazos del fiel nordeste,
pero es que el tiempo, con paso breve,
sigue su rumbo, vive el presente,
es campanilla con rostro alegre
y es, en la hoguera, llama candente,
días y horas que forman meses,
y en uno de ellos, quizás septiembre,
nació un poeta, ya mozalbete,
que escribe fino, con rasgo leve,
y entre sus letras se lee y se sienten,
ciertos suspiros por mil reveses,
breves susurros de otros torrentes
que cual nacieron así se mueren...

El tiempo pasa, somos juguetes,
quizás cometas, tal vez rebeldes,
o soñadores que van y vienen
por los senderos que nadie quiere,
en una tarde pasan los trenes
por estaciones y por andenes,
vibran las vías en los salientes,
cantan los búhos en los cipreses,
todo es silencio por los hoteles,
que están vacíos y un tanto ausentes,
porque, de pronto, se ven solemnes
los atractivos de los burdeles,
luces que encantan, también que beben,
en los sentidos de tantas gentes,
que las confunden con sus placeres,
con las mentiras que ellas ofrecen...

"...El tiempo pasa, no se detiene,
lo sé y le grito, no me obedece,
porque es que, el tiempo, da mil reveses
y cuando miras ya está en poniente..."

Rafael Sánchez Ortega ©
12/04/18
10
8comentarios 94 lecturas versoclasico karma: 113

Pequeña mariposa...

Pequeña mariposa
que vuelas y que pasas,
dejando en el ambiente
la esencia de tus alas,
pareces una musa
que vienes con la magia,
el verso y el latido,
nos dejas y te marchas,
y vuelas por las calles
buscando las ventanas,
te subes a balcones
y bajas a las plazas,
encuentras los jardines,
las rosas perfumadas,
y allí, junto a las flores
un rato te descansas...

Alegre mariposa
ya veo que te marchas,
emprendes el camino
del bosque de las hadas,
seguro que en la orilla
el río gime y baja,
por simas y barrancos
que surgen de la nada,
un ciervo se aproxima
y bebe de las aguas,
y tú, mi mariposa
te posas en su espalda,
tus alas le acarician,
le hablan sin palabras,
le dices que en el bosque
se encuentra su camada...

"...Mi linda mariposas,
¡qué bella es esta estampa,
posada sobre un ciervo
tu sombra en él se alarga!...

Rafael Sánchez Ortega ©
10/04/18
16
14comentarios 120 lecturas versoclasico karma: 115

Yo quiero cerrar los ojos...

Yo quiero cerrar los ojos
para soñar lo que sea,
haciendo que el alma vibre
y se ilumine sin velas,
que saque ratos y risas,
que se eleve a las estrellas
y que busque por las aulas
las pizarras tan severas,
plastilina en los pupitres,
golondrinas y violetas
escapadas de los libros
y que empiecen un poema
con los versos infantiles
donde no haya ni una zeta
y es que, entonces, los suspiros
tendrán vida y será tierna...

Yo quiero cerrar los ojos
y dar vueltas y más vueltas,
por cañadas imperiales
y por calles y callejas;
no importa si estoy dormido
y si sueño que me apresan
los piratas y vikingos
con sus patas de madera,
habrá siempre un presidiario
en el sueño y en la ausencia,
que de vida a los silencios
y los saque de su cueva,
del lugar hondo y profundo,
por angosta chimenea,
suspirando las saudades
que rechinan por mis venas...

"...Yo quiero cerrar los ojos
y saberte siempre cerca,
para dormir en tus sueños
y sentir lo que tú sientas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/04/18
11
6comentarios 70 lecturas versoclasico karma: 112

Para poder...

Para poder continuar
hay que saber comenzar,
hay que nacer, lo primero,
y hay que sentirse ligero,
pero una vez conseguido
ese precioso sentido,
hay que seguir adelante,
siempre de forma constante,
hay que vencer los trabajos
siempre con gran desparpajo,
hay que luchar contra el frío
aunque con gesto bravío
hay que apretar la correa
para vencer la pelea,
y acariciar a la brisa
para robar su sonrisa.

Para poder conseguir,
es necesario reír,
ya que si tienes cautela
acertarás la quiniela,
aunque no sepas de amores
ni tú prediques favores,
ya que la vida es un rato,
y es algo así como un trato,
un carrusel que se estira
que lentamente se pira,
y cuando menos se espera
cruza la negra frontera,
por eso digo y repito
que en este cuadro maldito,
para obtener la bondad
hay que vivir sin maldad.

"...Para tener un amigo
dale, primero, tu abrigo,
luego, con cierta ternura,
teje con él su costura..."

Rafael Sánchez Ortega ©
09/04/18
11
12comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 105

Puede ser que no entienda...

Puede ser que no entienda
lo que ocurre en la vida
o quizás sea todo
por tener mucha prisa,
por estar impaciente
y buscar lo que digan,
esos ojos preciosos
que indolentes mendigan,
o los otros azules
de los niños que estiran
unos dedos delgados
de inocencia divina,
pero puede que sea
la resaca infinita
de la vida que viene
con sus alas marchitas...

Es posible que entonces
me estremezca la brisa,
la galerna del alma
con sus olas altivas,
y también sienta miedo
al perder la partida
y mirar como parten
a la mar las barquías,
porque en una me encuentro,
sin timón ni deriva,
avanzando en silencio
en la noche tan fría,
solo siento las ganas
de cerrar las pupilas,
de soñar, como el niño,
con la nana bendita...

"...Puede ser que no vea
a la mano tendida,
que me ofrece sus dedos
y también su caricia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
07/04/18
11
8comentarios 73 lecturas versoclasico karma: 109

En la vieja calle...

En la vieja calle
de un pueblo olvidado,
y allí, junto al puerto,
quedaron mis pasos,
quedaron los sueños,
los juegos y ratos,
sutiles y breves,
vividos en años,
y en esa calzada
de piedras y barro,
quedaron las risas,
los ecos del llanto,
también los suspiros,
con voces mezclados
y algunas caricias
surgidas de manos.

Recuerdo la calle,
(no puedo negarlo),
y algunos amigos
por ella jugando,
vivimos un tiempo,
(ni negro ni blanco),
con esa inocencia
que viven los párvulos,
¡benditas las horas,
vividas, soñando,
a ser Peter Panes
y no niños malos!,
por eso es presente,
la calle que escribo,
con nombre dorado.

"...Aquella Cabaña
quedó en el ocaso,
mas no en mi pupila,
por eso la extraño..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/04/18
16
6comentarios 73 lecturas versoclasico karma: 108

He olvidado...

He olvidado que la vida es un momento,
el instante tan preciso que vivimos,
y que todo se condensa en un segundo,
que se pasa, y queda atrás, en el olvido.

He olvidado la canción de las cigarras
y hasta el dúo que se oía de los gríllos,
porque el campo se ha quedado en el silencio
con la paz inapreciable de los lirios.

He olvidado las promesas de la infancia,
la curiosa actividad de los molinos,
con sus aspas, juguetonas, dando vueltas,
y animando a los vencejos, cual mendigos.

He olvidado que las noches son eternas
y que duermen, en las mismas, tantos niños,
porque algunos ya son hombres y lo saben
mientras otros solamente están dormidos.

He olvidado el contoneo de tus pasos
al cruzar por la alamada hacia el asilo,
ya que duermen las pupilas de tu padre
y las mías, simplemente, te han perdido.

He olvidado las palabras que cruzamos,
y también los sentimientos tan bonitos,
que anidaron en el alma tanto tiempo
y que luego, de un borrón, los suprimimos.

He olvidado que lloraban las estrellas
por la luna con semblante muy marchito
y que tú les preguntabas qué pasaba
y el silencio te dejaba su rocío.

He olvidado que la imagen del espejo
es la copia, y realidad, de que yo existo,
aunque dude del reflejo que me enseña
esta cruda marioneta de mí mismo.

"...He olvidado que la vida hay que vivirla
a pesar de la oración de los mendigos,
que predican y suplican la limosna
de ese tiempo, del amor, que no han tenido..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/04/18
15
12comentarios 80 lecturas versoclasico karma: 113

Era en una calle...

Era en una calle muy vieja y tranquila
donde las casonas tenían solera,
en los soportales, pendientes de acera,
un buen caminante dejó su mochila.

Sobre la solapa ponía: "se alquila,
seré si tú quieres la fiel compañera,
la tierna figura que sea enfermera
que cuide la espalda, tu cuello y axila".

Al ver en la calle el cartel mencionado
no pude, por menos, que amarte, locura,
estaba tan dentro de mí tu tortura...

Pensé en la mochila de un tiempo pasado,
también en la calle y el beso robado,
y así, en un instante, perdí la cordura.

Rafael Sánchez Ortega ©
03/04/18
13
5comentarios 75 lecturas versoclasico karma: 102