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Tanka del Tenkara

El pez astuto
recela de la mosca
que lanzó al río
el inexperto hijo
del maestro pescador.
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1comentarios 67 lecturas japonesa karma: 95

Haiku del arrullo

Esta noche,
el canto de la lluvia
arrulla mi sueño.
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Ser y no ser

Ser mujer no te hace más honesta.
Ser gay no te hace más tolerante.
Ser ateo no te hace más racional.
Ser teísta no te hace más bueno.
Ser mayor no te hace más justo.
Ser ecologista no te hace más sano.
Ser hombre no te hace más fuerte.
Ser romántico no te hace amar.
Ser,
sin saber,
sin sentir,
sin compartir,
no te hace humano.
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9comentarios 78 lecturas versolibre karma: 86

Recuerdo

Ahora ya no me pierdo
en tus ojos color del cielo,
en tu boca untada en miel,
en la humedad de tu piel,
en la suavidad de tu cabello,
en tu imposible recuerdo,
que no puedo dejar de olvidar.
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2comentarios 82 lecturas versolibre karma: 100

Senryu del pez enamorado

Bajo el puente
un pez enamorado
mira la Luna.
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2comentarios 102 lecturas japonesa karma: 87

Clamor

Toda la poesía es una misma voz continua que se nutre de los sueños y fluye de la palabra al papel, sin embargo, hay poesía singular que de vez en cuando surge como intenso resplandor, rescatándonos de la complacencia y deshaciendo el caos. Como también hay poesía que se queda en los bordes de la palabra y se pierde para siempre en el silencio, donde no hay voz, y el poeta muere, sin saberlo.

Poesía no vive en el silencio, poesía es susurro y fragor. Pero, cuando la palabra es aún idea no manifiesta, cuando quiere decirnos algo la callada voz, cuando el poeta quiere comunicar con el alma quieta, lo que el sonido no puede expresar, poesía también es silencio, signo envuelto en vacío, luz extendida sobre la noche, profundo clamor…
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3comentarios 89 lecturas prosapoetica karma: 91

Tanka

Con letras huecas
no se hacen poemas.
Camina mucho,
acoge la tristeza,
disfruta ser feliz.
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3comentarios 98 lecturas japonesa karma: 98

Poética

Después de escribir un poema haces otro, desechas los dos y lo intentas de nuevo, y la noche languidece sobre tus ojos, pero quieres seguir intentándolo, hasta que llega un verso mágico, y brotan todos los demás, en tropel, como una incontenible avalancha de palabras.

Sientes que la sangre se enciende, sientes que se te escapa un tesoro, sientes que no puedes controlarlo y escribes sin detenerte, con profusión.

Entonces lo lees, una y otra vez. Te suena el primer verso, los otros, no sé. Corriges, tratas de corregir, pero no puedes. Dejas de pensar un momento en el poema, lo vuelves a leer, y tu oído empieza a acostumbrarse. De tanto repetirlo, haces que te suene bien, de tanto decírtelo ya empieza a parecerte un poema. Pero te engañas, estás escuchando tu propia voz.

Piensas que solo si lo leen otros lo sabrás, pero sabes que ni aun así podrás descubrirlo, porque desconfías de los demás. Ellos no son poetas como tú, y aunque te guste escuchar halagos, recibir likes, leer comentarios que derrochan admiración y creerte un elegido, sabes que nada es seguro. Lo único verdadero es que no eres poeta antes de haber concluido un poema.

El día resurge en cada palabra. Sigues escribiendo y publicando con dedicación, hasta que alguien, desde unas líneas generosas te cuestiona que tú no eres poeta, porque escribes para los demás; eres más bien, un complaciente escribidor, o un pergeñador de frases intrascendentes.

Y en verdad, tú eres poeta cuando es honesto lo que expresas y puedes arroparlo de belleza y de misterio, aunque no lo quieras compartir, porque la poesía se hizo para que cada quien pueda descubrir la hondura humana, la propia y la de los demás… ya es de cada quien, tratar de conectarla con el resto de la humanidad. Y a veces se logra, y se hace la luz sobre el poeta; pero, en ocasiones, todo no es más que apariencia, que el tiempo se encarga de cubrir de olvido o vacuidad.

Y también hay ocasiones en que el poeta muere antes de nacer…
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1comentarios 88 lecturas prosapoetica karma: 83

Un atisbo de humanidad

En una cálida tarde de verano, con un libro de poesía en la mano, me acomodo sobre la pálida hierba de un sombrío parque de la ciudad. Junto a un rosal que se llenó de espinas, porque olvidó dibujar sus rosas.

Abro el libro y el poeta envuelve mis sentidos con sus palabras y sus intensos silencios, logrando que la poesía insufle mi esencia y haga brotar destellos de eternidad en los extremos de mi existencia.

Y aunque sé que jamás lograremos entender lo que dice el poeta, trato de acceder a su reluctante voz, encontrar en ella el hilo conductor, desenrollar en una lectura la madeja. Entrar a los aposentos de la poesía.

Y siempre acabo preguntándome, una y otra vez: ¿Cómo escribir aquellas palabras sentidas y alcanzar a penetrar aquella voz luctuosa, sin tener que hundirme en los abismos de los que jamás pudo salir el poeta?

Esta tarde, frente a las hojas mustias de un rosedal, estoy leyendo a Miguel Hernández, y mientras recuerdo a mi padre muerto, la cálida voz de Serrat toca mi memoria, embriagado en el dolor de la elegía a Ramón Sijé. Es cuando el poeta me recuerda que no se puede hacer poesía, sin antes no haber sufrido de humanidad.
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7comentarios 152 lecturas prosapoetica karma: 103

Haiku del jazmín

Fresco aroma
del jazmín que cuelga
de su frágil rama.
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Palabras

No hago palabras.
Hago que los sueños
sean dichos.
Que la verdad
sea desmentida,
y un niño me juzgue
por encima del bien
y por debajo del mal.

No hago palabras.
Hago volcanes
de deseo
y simientes de paz.
Que la claridad
se haga Luna llena
y el cielo color carbón.
Agreste llanura
la vida que me mira
desde un avión.

No hago palabras,
ni hago peces muertos,
solo fragmentos de vida.
Profecías hago yo.
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4comentarios 104 lecturas versolibre karma: 89

Oquedades

Oquedades hay
en el alma,
que nos agotan
y nos desarman.
Tan profundas
como un odio
sempiterno
o un secreto
de amor.
Vacíos que dejan
eterna huella.
Abismos donde
no toca fondo
un deseo.
Turbias pesadillas
de las que no
podemos escapar.
El ser interior
es como una roca
endurecida
por el tiempo.
que oculta
cavidades
donde se cobijan
sueños rotos,
fracasos,
inconclusos
anhelos,
insatisfacción.
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Senryu

Como sus labios,
pintado de rojo
el atardecer.
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Haiku

En el camino,
pedacitos de cielo
hoy saltarás.
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Habitat

Vive mi espíritu en un cuarto sin ventanas,
donde escribo las palabras que añado
a las palabras que soy yo en materia.

Desde este cuarto veo madurar los libros
y veo morir de sabiduría a las polillas;
tengo una lámpara y un aire de mármol
y tengo cuatro rincones que nada esperan

Todos los días subo a verme en ese cuarto
desde una casa hecha al azar debajo suyo.
Es cuando su espíritu me traga y puedo ser
un hombre rodeado de cuatro paredes mías.

El mío es un cuarto que adormecido espera,
siempre con una hoja en blanco que incita
a volcar palabras que en el silencio asoman,
hasta volverse un desenfrenado torrente de vida.

Su soledad es el refugio de mis sueños,
las hojas que extiende son palabras en espera,
y la vida en los libros que alberga, es llegar a ser uno,
que llene los silencios con mis ruidosas presencias.

Las palabras abren ventanas a mi espíritu,
que cada noche alza vuelo, desesperado,
buscando un dios que no haya sido malo,
para que tome mi mano y viva en mi hombro
el tiempo que tome forjar toda mi poesía.
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Senryu

Le gusta soñar
que su barca navega
en las nubes.
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4comentarios 97 lecturas japonesa karma: 108

Esclavo

Esclavo no de ella,
de mi pasión desviada,
de mi afán de posesión,
de mi miedo a perderla,
de mi horror al engaño,
de mi orgullo,
de mi vanidad.

Esclavo no de ella,
sino de mí mismo,
de mi temor al ridículo,
de mi malsana fantasía,
de mi turbia imaginación,
de mis demonios internos,
de mis celos desmedidos,
de mi falso amor.

Esclavo no de ella
esclavo no de mí
de ella sin ella
de mí sin mí
de mí sin ella
de ella sin mí.
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Tanka

Guirnaldas de luz
se deslizan sutiles
entre las ramas,
acariciando tu piel.
Guiños de Luna llena.
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Senryu

La Luna llena
cubrió de poesía
sus tiernos ojos
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6comentarios 75 lecturas japonesa karma: 108

Haiku

Sobre las flores
el tembloroso rocío
sucumbe al sol.
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10comentarios 160 lecturas japonesa karma: 97