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tiempo y tierra

Hay una paloma muerta en mi balcón,
ha estado la muerte, la capucha negra y la mano que marchita los nombres.

Vienen de ningún sitio palomas a rendir culto, a agachar la cabeza ante la quietud, a ver las alas cerradísimas ya por siempre de su compañera muerta.

ha venido a parar a mi balcón la paloma muerta de la esperanza, ha caído como hoja de un otoño hecho de melancolía y tierra.

Tierra, está parada como tierra, tierra muerta al lado de nadas, pequeña isla en mi balcón cubierta por el tiempo.

Tiempo, como pequeño paréntesis, abriéndose y cerrándose como un abanico tiránico.

tiránico, como un peso súbito, tú que como un engranaje te vas oxidando poco a poco en mi pecho.
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detrás de la ciudad

detrás de la ciudad van a parar las tarde sin nombre,
detrás de la ciudad, donde se tumban los perros, donde la ciudad es solo un punto en el ojo de nadie, allí, ya gris, ya nombrada.

Aquí han venido a parar las tardes sin nombre,
al lado de las encinas y las rocas, al lado del musgo y las flores, ahí se han tumbado los perros, ahí se han echado las tardes,
y todos sin nombres y sin años se han quedado mirando la ciudad que ya era solo es un punto en el ojo de nadie.
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5comentarios 55 lecturas prosapoetica karma: 83

Rígidos, metálicos

Parece que todos saben donde van, como agujas cayendo sobre las doce y la una.

Lo tienen marcado en una brújula al lado de la muñeca, se revisan todos los dedos buscando las marcas, las huellas, olfatean un poco por si acaso se pierden y terminan en un sitio que no habían pensado, todos parece que saben donde van.

Rígidos, metálicos, como agujas cayendo sobre las doce y la una.

Avanzan con una pierna y retroceden con la otra, con un ojo miran y con otro se miran por si acaso se pierden a sí mismos.

Como ovejas a cargo de un mal pastor, siempre dispuestas a ir por el peor de los caminos.

Condenados como flores en invierno, siempre andan lento porque llevan el peso de dos muertos pues el que vive sin ganas muere dos veces.

Se dice, se hace, rígidos, metálicos, como agujas cayendo sobre las doce y la una del vacío y el miedo al todo.
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Míralos, ahí van

Se fueron haciendo metales los espacios que no ocupas,
Y por los derroteros de nuestra ausencia,
fueron cayendo hacia el paladar de la memoria,
perdiéndose como cometas en la noche.

Se ven, se ven, se dejan ver desde lo lejos,
se dejan ver desde lo lejos de un largo olvido,
amarillo distancia en el paladar de la memoria,
perdiéndose como cometas en la noche.

No aun no los dejes de mirar,
son nuestras ausencias, nuestros trozos de no ser,
no, no los dejes de mirar, ahí van, lejos de toda mano,
de toda palabra, pintando el negro cielo que es la memoria.

míralos, ahí van, ya ayer, ya recuerdo,
ya arena, nombre en la boca de un muerto.
Tibia flor sin pétalos,
en el negro de la noche el silencio de mil ojos parpadea sin cesar.
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1comentarios 25 lecturas versolibre karma: 54

Guerra inútil a la noche

Van tiritando las encinas, la noche cae como un cuchillo negro y frío, cortando y avanzando poco a poco por las calles, apenas una parte con luz es ya un objetivo,

Todo va tiritando y se forman resistencias ante el avance inminente de ese cuchillo atroz, en insignificantes sitios se abren luces elegidas, tiritantes luces que parecen hacer vivir la cosa señalada, tal vez una piedra, una alcantarilla, pero se van abriendo espacios, cuarteles guerrilleros van informando del avance inminente de la noche.

Las hormigas lo notan, y una ardilla toma la iniciativa de empezar el contraataque, de tomar todo el terreno posible a la noche, de empezar desde esos cuarteles e ir retrocediendo la noche, no solo los animales están planeando si no que parece que los árboles empujan, parece que inútilmente pero incansables, todo el rato de adelante atrás las copas de sus árboles, intentando hacer ceder a la noche, de hacerla comprender que es inútil seguir avanzando, que está sola.
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2comentarios 36 lecturas prosapoetica karma: 44

Como si hubiese llorado un elefante

Se escuchan los pasos lentos del horizonte alejándose.

Mientras callan los pájaros la calle se rodea de grises y los peces secos se dejan caer a la deriva.

Parece que se acercan las palabras como manadas coléricas para beber de los ríos secos de la memoria y se va formando barro al lado de las horas,

asoman las noches más negras por los bordes de las muñecas, se dejan caer las maldiciones adecuadas, parecen los huesos haberse quedado fríos y el calor se ha ido como globos perdidos por niños en las plazas céntricas de una ciudad cualquiera.

Como si pudiese caber tanto dolor en una lágrima y hubiese una alcantarilla detrás de cada sueño, como si hubiese llorado un elefante sobre cada flor y todo pareciese estar al lado de la tristeza y la memoria.
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5comentarios 108 lecturas prosapoetica karma: 101

...

Me vienen los días en los que vivo en lo que tacho, y entonces escribo borrándome, me digo la verdad mientras niego, voy tratando de despadazar, de hurgar en la herida y encontrar algo de provecho.
Me vienen líneas como sombras de porqués barrocos, apenas toco la palabra primavera y se marchitan las flores.
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1comentarios 27 lecturas prosapoetica karma: 67

Entre la muerte y Europa

Mira todas esa nubes, parecen pompas de jabón, las enormes bocanadas de humo que salen de una boca inexistente.
Mira todas esas nubes, yo aquí condenado a mirar el horizonte pensando en que allí estaríamos mejor,
mira todas esas nubes, esos trozos moldeados una y otra vez, esas esculturas que duran apenas segundos, y mira mira aquellas nubes.

Todos esos niños frágiles hechos de agua y frío, yo aquí me pienso, pero esas nubes se juntaron y solo hay un dragón, un pedazo hecho de mentira y novela, mira, mira esa nube como un ballena barada, mira que ahora ballena y luego barco, y yo aquí me pienso condenado.

Me miran las nubes, me miran como de reojo, me miran como esperando que llueva, como si ahora camarero y luego estudiante, y yo grito que solo hay uno, pero un día tanto y otro apenas, mira, dicen las nubes, mira todos esos hombres tristes como hormigas desorganizadas, enfadadas, pero si apenas se miran, mira todos esos hombres tristes, viven en un laberinto del que no quieren salir.

Mira todas esas nubes, habrá un día en el que llueva rojo, mira, mira bien, porque habrá un día en el que el azúl del mar se canse de camuflar la sangre, mira mira todas esas nubes porque un día llorarán rojo a los muertos que no lloramos.
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5comentarios 83 lecturas prosapoetica karma: 75

Castilla

cabalga el jinete por las tierras de castilla,
solo el jinete a lomos de su caballo,
a lo lejos las encinas donde duermen los leones,
mas cerca suenan las espuelas, arriba grises nubarrones.

cabalga el jinete las penumbras de castilla,
huyendo de su sombra pegada a las costillas.
Recordando Adajas a la orilla de los sueños,
cabalga el jinete la Castilla, Castilla de olvidados pueblos.

Arriba nubarrones negros abajo madrigueras celtas.
Mira como corre el jinete, cerca la tormenta,
corre el jinete, corre la callada meseta.

Y corre el jinete la callada castilla, huyendo de su sombra pegada a la costilla.
Desértica Castilla, Castilla de desiertos áridos,
cabalga el jinete, cabalga en busca de los pueblos olvidados.
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2comentarios 53 lecturas versolibre karma: 99

Con la esperanza a cuestas

Como palabras que el viento no quiere recoger,

como hojas exiliadas,

como apenas una gota triste se mueve la luna

por entre los pechos de los hombres hundiendo en plegarias los sueños mas oscuros.

Esperanza, esa palabra vieja, esa quietud dinámica,

soñadora, utópica,

como el río que confía en su caída.



Estoy viendo el arcoíris en tus lágrimas,

espantando mis ilusiones como hacen espantar los niños las palomas en las plazas de las grandes ciudades;

Solo para ver como se van.





Esperanza, esa catequesis que se imparten los refugiados a la hora de dormir, el apellido de los desterrados,

ha llegado la esperanza como una manta insuficiente, como una piedra mas que llevar a cuestas, otra piedra para sísifo.



La esperanza ha recogido toda la impotencia del mundo como un basurero triste.

Basurero matefísico de calles grises.



Esperanza, otro dios incapaz de parar la guerra, otra humanidad incapaz de crear un dios que pare la guerra.







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A mi perro

Mírate que tranquila, mirando la tarde tranquila viendo desde no sé qué perspectiva lo que vemos todos, como si puedieses entender lo que dice el viento contra los árboles.

Cuando te tumbas pareces un desierto cansado,

cuando te bañas un barco extrañisimo que se da vueltas y muerde el agua.

Y tú que sabes qué las palabras están llenas de ilusiones frustradas ladras tranquilamente a la tarde tranquila.

A veces pienso que los perros tienen un hombre dentro y otras que nos falta mucho de perro para ser humanos.
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2comentarios 66 lecturas prosapoetica karma: 92

Algunos dias

Se me van los latidos hacia los sitios perdidos en donde la gravedad es mas fuerte,
veo como se escapan los escarabajos rutinarios y se esconden en las corbatas y los maletines y las reuniones a las diez y lo productivo.

Se me pierde el estómago si pienso en que a saber que cosas tirstes le dijo el viento a los árboles para que los pájaros lloren,
me veo acongojado, como si se hubiesen caído los grados que separan la razón de los sentimientos, como si el viento trajese las horas al lado de la escarcha, y todo estuviese al lado del frío y ya no me acordase de en que cajón guardé las lunas llenas...

Parece que a veces la tormenta solo cae como un punto de exclamación sobre las espaldas de los hombres y el horizonte se cubre de porqués y no le vale a la noche para cubrir el gris que hay en todo,
en esos días el hombre solo es una palabra invetada por el hombre y se me caen del bolsillo los desiertos frágiles del ser y la nada,
y todo importa menos, y ya no es tan grande el hombre para matar a una hormiga.
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En la otra parte de la puerta

En la otra parte de la puerta, escuchando las canciones que salen de las gargantas rotas,

veo las cataratas como ojos llorones deshaciéndose en la palma de mi mano,

noto la brisa que sale del soplido de las amapolas,

apenas los rayos valen para asustar a los lirios, se despeñan por los barrancos las primaveras suicidas, gritan poco los pájaros y la tormenta y los remolinos conquistan la tarde como el ejército de nadie, baja el gris del cielo como sube del infierno.

Pero poco bastará cuando las palabras se mojen y todos pesemos mas, se abrirá un pedazo de mar cuando un hombre mate a otro hombre, seremos poco y la tarde irá pudiendo con nosotros hasta hacernos noche y después día, y así, atrapados en un círculo infinito de naranjas y negros, en el centrifugado del tiempo, día y noche, noche y día.

Seremos poco cuando se mojen las palabras y todas las olas hayan desnombrado lo que antes tenía nombre, dejaremos de saber donde están las lunas que guardamos en el cajón y todas las noches serán oscuras, serán pocas las palabras cuando se mojen los hombres, cuando la palabra se haya hecho carne y pese en la mano del que la sostiene como la piedra que es
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2comentarios 55 lecturas prosapoetica karma: 77

A veces vivo en la vuelta a casa

En fín que a veces vivo en la vuelta a casa, en los días que llueve y llevo música en los cascos, creo que los paraguas son como los condones de la felicidad.

Estamos en un mundo que quiere globalizarse e independizarse, también así vivimos, somos como el río que quiere salirse de si mismo y no sabe como decirlo, vivimos siempre en guerra porque estamos en guerra con nosotros mismos.

Estamos deseando tanto ver el arcoíris que somos capaces de hacer llorar en los días de sequía.

A veces me prgunto cuánto puedo quitar de mi y seguir siendo yo,
Somos la vacuna y la cura, pecador y pecado.

Me veo en el infierno buscando trozos caídos del cielo, espantando ilusiones como niños a las palomas de las grandes ciudades; solo para ver como se van.

Se me fueron las nubes con los porqués, desacariciaron las rosas mis manos, y la tarde fue desinventándome poco a poco a medida que caía la noche.

Dormir es otra forma de morir, y me vienen las sombras como los ecos de las luces que hoy no seré.

Eso, que a veces vivo en la vuelta a casa, en lo que pasa cuando se apaga la tele y es mejor follar que ver gran hermano.
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Lo vivo en lo muerto

Ayer cansancio, tedio, Baudelaire,
sombrío como el vuelo de las brujas en Goya,
casi creando dioses como Homero,
por dentro un perro como Diógenes,
siendo manco, como el que gana cuando pierde, loco, iluminado, Cervantes,
intentando hablar con mis versos como Unamuno,
diciendo algo de que; de todos los fuegos el fuego, Cortazar,
celebrando banquetes como Sócrates,
hablando del viejo y el mar como Hemingway.
Ayer asistiendo al jardín de Epicuro y un poco mas tarde de las nueve pensando en lo que dijo Zaratustra.
Otras veces simplemente cansado de ser hombre como Neruda
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6comentarios 62 lecturas versolibre karma: 76

La cruda relatividad

Yo ni si quiera he sido yo todo el tiempo,

había un tiempo en el que yo no era yo,

y habrá un tiempo en que yo que soy yo ya no sea yo.

Seré una mancha en el tiempo, otra palabra tachada, una luz inservible para alumbrar tanta oscuridad,

Oígo las orquestas tíbias de los coches y las fábricas,

a veces solo me siento un número caminando entre escaparates y ofertas de restaurante.

Hay mas personas que animales salvajes,

hay mas ventanas que edificios,

mas dedos de la mano que personas,

hay mas armas en EEUU que comida en África.

Pronto habrá máquinas expendedoras de rosas, todo tendrá precio pero nadie sabrá a que huelen las flores.

Seré una mancha en tu vida, otra palabra muda, una luz inservible para tanta oscuridad...
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6comentarios 102 lecturas prosapoetica karma: 98

La poesía y yo

A veces intento sacar poesía de debajo de las piedras, muevo los árboles de sitio e intento bajar las nubes con los ojos,
otras veces solo estoy ahí parado, como una tarde de otoño, mirando entre tus lunares y tus sueños, buscando las alcantarillas por donde se escapan los besos.
La poesía a veces es la campanada que anuncia el invierno, el mordisco de tu perro, la mirada perdida, la cara triste, los puntos, las esquinas por donde se escapa el oxígeno de la tierra.
Otras veces la poesía se me escapa, como si mi espíritu fuese tan rápido que no soy capaz de cogerlo, se me escapa como agua entre las manos, como si se escapase de las palabras mismas, como si las empapase y todo pesase mas.
La poesía es el abecedario del silencio, los caminos que no tienen salida en un laberinto, el salmo de los perdidos, el Génesis y el apocalipsis de una lágrima.
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10comentarios 193 lecturas prosapoetica karma: 117

tic tac. tic tac, noche y día, día y noche

Habrá una noche en la que el tiempo mate los días,

A lo mejor se necesita de otro tiempo para medir al tiempo, o a lo mejor es lo suficientemente infinito como para medirse a sí mismo, como la referencia, la brújula de cuco que guía todo el ser.

Tic tac, tic tac, tic tac, como si llevase un cencerro que te va taladrando poco a poco, y tic tac, tic tac, noche y día, día y noche, y te hace estar como una bomba que no sabe cuando va a estallar,

Pero Tic tac, tic tac, como una apisonadora imparable, viene como un río de otro planeta, invisible, implacable, el mas viejo y el mas jóven, la música mas silenciosa, mas maravillosa y mas temible.

Tic tac , día y noche, noche y día, antídoto y veneno, tic tac, como un tren conducido por nadie a la deriva de ningún sitio, tic tac, hasta los relojes se cansan de intentar contar los segundos, ni siquiera las olas son capaces de llegar a su orilla.

Tic tac, tic tac, se escapa el tiempo como agua entre las manos, ¿enserio intentamos vaciar un mar solo por haber tapado el horizonte con una sola mano?, tic tac, tic tac, como el eco de nadie en las montañas del vacío que se traga el cosmos, viene como una guerra sin soldados, como un frío para el que aun no se ha hecho un sol que lo tepmle.
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3comentarios 45 lecturas prosapoetica karma: 69

Tormentas y tormentos

Estoy mirando los grises que se guardan debajo de mi sombra, dentro de mi estómago siento los mordiscos de la musa,

me dice que me ahogo en una letra, y lloro en una palabra, y así estos versos son solo las manchas que dejo,

van cayendo como barro de mi zapatilla pequeños ápices de mí mismo y se van esparciendo y crecen lunas rojas al lado de los pelos de punta, y me deshago por un sí o un no.

A veces devasta la poesía, y crea mundos de gravedad al lado de tus ojos y me hace sentir un planeta arrastrado a tus espacios de eclipses y tiempos muertos, pareces la sombra de un mar embravecido con una tristeza en cada labio, tú que a veces te derrites naranja y a veces agua en mi espalda, flor y nube, selva y cielo, caída y levantada, hecha de cenizas y Pompeyas, de magma y estrella, de explosión, de distancia, tú que llevas treinta laberintos en cada brazo y una llave por cada dedo, tú que pareces subir por la escalera que crea el arcoíris y bajar por la otra parte como el que ha visto a dios.
Tú que haces alqíimias del barro que son los hombres, que llegas como un huracán para llevarse todo y quedarse nada, desházme las nubes y hazme creer que la lluvía son solo las espinas del cielo, dime a que huele el parnaso, o solo pasa, silenciosa, escondiendo que no escondes los miedos como todos los demás.

Estoy mirando en la cueva desde donde se ve la muerte de Sócrates, buscando el búho de Minerva entre los restos, estoy buscando la lira de Orfeo para rescatar a Eurídice, o simplemente mirando, buscando los pedazos de lo que soy entre los grises y los trozos de barro que han caído al suelo gris y frío de la realidad.
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Desolvidando

Mirándome como se mira para olvidar algo, me he desnombrado tanto que he ido desacariciando las rosas,

he ido borrando cada uno de mis pasos, pero borrar no significa no haberlo hecho, por eso me desinvento y me desdigo,

mirándome como se mira para olvidar algo, como para olvidarme de otra forma y le pongo empeño y lloro olvidando, y me río olvidando, y me caígo olvidando.

Pero no lo consigo, parece que el olvido solo es otra forma de recordar, una hoja en la que en el reverso siempre está lo que se olvida, y yo me desnombro pero se caen los árboles olvidando, y el cielo se abre en una grieta inabarcabe de olvido, deslloviendo las nubes sin poder olvidarlas.

Primero el olvido del recuerdo y luego el recuerdo del olvido, tendré que desrecordar como se olvida, como se dicen las cosas para simplemente señalarlas, volver al principio olvidando, recordar olvidando que se puede recordar, imaginando que todo es un sueño.

Y yo perdido en el beso de las diez de la noche en Lisboa mientras las elegantes calles nos miraban como ya olvidándonos, ni si quiera las farolas tenían algo que decir, y así nos fuímos olvidando los dos para poder recordar, para luego no olvidarnos de que hubo algo que mereció la pena no olvidar.
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6comentarios 73 lecturas prosapoetica karma: 111