Brocal

Si mis ojos, un brocal confundieran,
rellenos de mil lágrimas cautivas
robadas a la tierra que cultivas,
en témpano de tu piel se fundieran.

Mis labios secos de mirar, bebieran
el oscuro azul, fluido que me privas
hermoso regalo de tus dádivas
si tus miradas en mi se volvieran.

Con luz, en mi imagen te suspiro.
Roba la noche mi cara a la luna
ahogado en ti, sin aire respiro.

Una piedra coge la pena, una.
Todas soportan mi sueño herido
Brocal dolorido, posa en tu cuna.
6
sin comentarios 44 lecturas versoclasico karma: 48

Redes sociales

He pulsado con el índice el ratón de mi viejo ordenador.
Clic.
Una mano cerrada con el pulgar erecto
ha aparecido en la pantalla, seguida por un “Tú y 17 personas más”.

Quizás, alguien se sienta bien al otro lado
de la gran red social. Atrapado en su tela de araña,
envuelto en la imaginaria acogida del mundo.
Red, querida red…

Si no fuera por ti, ¿quién escucharía mi canto y mis lágrimas?
¿Quién sabría de mi soledad en red?
¿Quién tocaría con sus manos las mías?
¿Quién soñaría una belleza deseada?

Y, si pudiera despojarme de tus hilos…
Tal vez encontrara unos ojos clavados en mi mirada,
Un aliento cálido fundido en la palabra,

Una piel narrando su historia real de vida.
4
sin comentarios 41 lecturas versolibre karma: 30

Al pasar

Al pasar te vi cómo andabas
en la acera de mis sueños,
con la mirada puesta a lo lejos.

Al pasar noté el rubor
que abrasó mi cara tierna
y escondí mis ojos abiertos.

Al pasar conté los pasos
de tu caminar firme
sin que te dieras cuenta.

Al pasar entre aquella gente
que hacía fondo a tu belleza,
encendí la vela del poeta

Al pasar probé mil nombres
y el diapasón de tu ser
vibró al nombrar el tuyo.

Al pasar te grité un piropo
con la boca tapada
por la vergüenza de mi timidez.

Al pasar, no sé que me pasó
y si lo supiera… tal vez no diera
semejante vuelco mi corazón.
5
sin comentarios 44 lecturas versolibre karma: 40

Soy yo

Se había oído una llamada en la puerta. A nadie aguardaba a esas horas. Tras unos segundos de espera volvieron a repicar los tres toques en la aldaba. El gato negro ni siquiera se sobresaltó y continuó dormido sobre la alfombra. El sofá todavía conservaba el calor del anciano cuerpo arropado. Con mucho esfuerzo se levantó y, a pasos cortos, recorrió el pasillo hasta llegar a la entrada de la casa. Retiró la chapa metálica de la mirilla y un rostro, desconocido pero esperado, permaneció inmóvil, clavado en ojo cristalino de la vivienda.
 -¡No puede ser! ¿Por qué llega en este momento? –Gritaba su mente descompuesta. Ya se había dado cuenta de la identidad del visitante, pero no obstante hacía un esfuerzo por confirmar que no se había equivocado con el personaje.
 -¿Quién es?
 -Soy yo.
 -Y, ¿quién eres tú?
 -Lo sabes perfectamente. –Es verdad. Tenía la certeza de que tarde o temprano llamaría a su puerta. Estaba ahí. No había dudas.
-¿Puedes volver más tarde? –La pregunta carecía de sentido y el sonido se diluyó en el aire ahogando el deseo más fuerte que cualquier ser vivo alberga en su interior. A pesar de la evidencia ineludible intentó descorrer un enorme cerrojo para impedir la entrada del extraño, pero la madera se pulverizó por arte de magia e hizo un pequeño montón de serrín junto a sus zapatillas. De repente, quedó paralizado frente a su nuevo y último visitante.
-¡No me toques, por favor! –La súplica resonó como un eco de los tiempos mientras se esparcían sus propias cenizas en una cuneta de la historia. Silencio.
leer más   
13
2comentarios 147 lecturas relato karma: 53

Anciana

Un velo de sueños se desvaneció.
La mirada despertó tranquila al alba,
esa mañana clara,
donde el sol sintió la madrugada.

Bellos, sus ojos verdes robados,
a un felino salvaje
el primer día que vio la luz
fuera del vientre de su madre.

Oro, su ilusión bendita de amores.
Larga melena, catarata blanca
y caricia de recuerdos,
espuma efímera de sinsabores.

La calesa del tiempo se acerca al destino
con egregia sabiduría y paz.
Le espera la temida
en la puerta del edén, palacio desconocido.

La sonrisa dibuja un rostro feliz.
Sus arrugas, colmenas de un panal,
labores de obrera incansable,
cargadas de cariño y miel.

Ya tiene ganas de abrazar
el cielo azul, la blanca luz.
Mirar de nuevo los ojos negros,
del hombre que engrandeció su amor.
4
sin comentarios 49 lecturas versolibre karma: 31

Tarde de paz

Desplomada y aturdida discurre la tarde gris.
La delicadeza es pura humedad,
mientras se funde la lluvia ligera en gélida brisa.

Ya regresan las cigüeñas a sus enormes nidos
que coronan la torre de la iglesia
y los niños acuden a sus casas con el pelo mojado.

El cristal de la ventana se ha empañado
de un cálido vaho hogareño.
Vuela la paz en el silencio de la vida.

Un libro acurrucado en las manos de su amante,
se deja acariciar en cada página
por la mirada fiel y esos dedos de ternura.

Calma que inunda el ser en un instante,
olor a leña quemada que consume el tiempo
y trasciende el deseo de un cielo.

Tarde de paz.
4
1comentarios 89 lecturas versolibre karma: 37

¿Dónde está?

He paseado por las calles iluminadas en la noche,
he preguntado a la gente dónde se encuentra
el tesoro que busco, el mayor lingote de felicidad,
la respuesta a la gran pregunta que me persigue.

He dejado mi espíritu abandonado a su suerte
y me ha llevado a la cueva del diablo,
me ha subido en la carroza de brillantes colores
tirada por briosos corceles deslumbrantes.

He probado los manjares más exquisitos,
y sin necesidad de llegar a los postres
la saciedad se convertía en el principal enemigo
y recuperaba el agua y el pan, mejores amigos.

He mirado en los ojos de los que lloran
por haber perdido a quienes más querían.
En sus pupilas se reflejaba mi pregunta
sin resolver, mi duda subrayada.

Por eso me agarro a una flor y me siento en la luna,
juego con el pelo mojado de las sirenas,
duermo las noches oscuras, cogido por la mano
de un suspiro de amor, en una canción de cuna.
3
sin comentarios 56 lecturas versolibre karma: 35

¿Eres tú?

Te crees diferente
porque nadie ausculta tus secretos
y lo que piensas se consume en tus adentros,
a fuego lento, como cigarrillo en labios del fumador.

Te consideras original,
comparando rostros con el que guardas en tus espejos.
Las medidas de tu cuerpo no encajan
con los prototipos de la moda.

Te sientes sublime
con la pasión de tus sentimientos
ante las gélidas muestras de sensibilidad ajena.
Y, apenas conoces tu corazón.

Acaso te creas lo que no eres,
O, tal vez, seas el estándar que odias.
Las nubes pueden tapar el sol
y encender atardeceres.
8
2comentarios 87 lecturas versolibre karma: 58

Qué daría

Qué daría por un beso robado al viento
si de sus ojos brotara un canto,
y de mis manos meciera el silencio.

Que daría por la caricia arrojada a la mar,
una tarde cálida en primavera,
si consigo el tesoro de una espera.

Qué daría al diablo por una luna llena
en las noches lóbregas de soledad
si encendiese mi alma una vela.

Qué daría a los ángeles y a las hadas buenas
al oír el sollozo de un niño perdido
buscando a su madre en las escombreras.

Qué daría por visitar el añil de los cielos
y hablar con sus estrellas dormidas
del valor de la vida y de los sueños.
6
1comentarios 68 lecturas versolibre karma: 53

Límite

Cuán difícil trazar el límite y
qué infinita línea del horizonte,
entre el océano y el cielo.

Insoportable tortura y sufrimiento,
si no cede la dolencia del liviano dolor.
Tormento, la persistencia en la aflicción.

Sin consciencia, ni vida con sentido,
cuando todo se ha perdido,
amor y desamor se parten en dos.

Las arrugas aparecen sin presentarse.
El crono ya se esfumó
contemplando las saetas del reloj.

La noche llega a ser tal
si la tarde decide abandonar al día
que todavía le sustenta.

Y el deseo mantiene la ilusión,
y aguanta al microsegundo justo
que le regala una esperanza.

Límite, eterno envolvente.
Vaporoso, velo transparente,
que decide sutil entre vida y muerte.
11
1comentarios 78 lecturas versolibre karma: 60

Maleta

Llenaré el equipaje con objetos,
no dejaré espacio para la memoria,
ni lugar para los recuerdos que anuden el pasado.

La maleta repleta del olvido
quedará abandonada en la basura del tiempo.
Esperando la vuelta de su dueño.

Abriré las contraventanas de la casa
iluminando los espacios vividos
y echaré la aldaba por fuera de la puerta.

Me iré con las manos vacías,
limpias de polvo e historias,
a soñar el cielo y acariciar el suelo.

Solo.
12
4comentarios 73 lecturas versolibre karma: 56

No cambies de canal

No cambies de canal.
No cambies de canal cuando veas
lo que mis ojos lloran.

No conoce los juegos de ordenador,
no se duerme con la luz
de la vaquita con luces rotativas,
ni llora para escuchar el cuento antes de dormirse.

Hace tiempo que no mira
los ojos de quien le parió.
Se marchó con el dolor en sus huesos
y se hundió en el fango de tantos olvidos.

Le rodea el mundo entero
y sólo ve espaldas de colores
con diseños de marca y moda.

Le miran de reojo…
a ese niño, a demasiados niños
que graba la cámara del mundo.

Una mosca recorre su rostro infantil.
¡Niño no mires así!
Que tus ojos enrojecen toda pasividad.

No cambies de canal…
13
4comentarios 83 lecturas versolibre karma: 58

Aire

Oculto para el mundo que agitas, eres libre
en las esquinas de las calles, vives libre
en las plazas de los pueblos, cantas libre
en las cumbres de los montes, siempre libre.

Mueves con voluntad el alma de los objetos
y arrancas el sonido de tu voz.
Silbidos en las formas filiformes
en los vacíos tonos bajos del eco amedrentador.

Dulce en la caricia fresca de un amanecer
cuando la mañana saluda al pastor de primaveras.
Fresco al atardecer en acantilados de mar
murmullo de viejas conquistas e historias.

Espíritu que alimentas con sigilo el fuego.
Callado pasajero.
Fuerza que envalentona las olas en los océanos
Terrible huracán y mensajero.

Silencioso con la quietud del cielo
Por doquier existas mueves el ruido de la vida
Viajante incansable que viene y va
necesito tu calor y frío para mi vuelo.
8
1comentarios 92 lecturas versolibre karma: 49