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Ausencia

Se rasgan las cortinas
cuando el duelo duele.
Ojos enjuagados con dolor
en la espuma de la tristeza.

Enmudece la tarde,
colores en grises.
Paisajes en fotos rotas,
ilusiones arrodilladas.

Eternos tiempos de espera
arañando esperanzas.
Fuegos húmedos
y sal en las cicatrices.

Explicaciones sin destino,
quebradas las palabras,
la mente enloquecida,
perdida en un laberinto.

No vuelve la llamada a la puerta.
El grito ahogado, sin eco.
Solo el rumor del viento
invita a respirar.

La puerta se queda abierta,
mientras se apodera el sueño
de un cielo perdido.
Tal vez amanezca mañana.
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10comentarios 132 lecturas versolibre karma: 95

20 anhelos

Dime que se ha marchado la violencia al país de la paz.
Dime que se habla en las plazas y en las mesas.
Dime que se aceptan los errores personales, las disculpas.
Dime que aumentan sin medida los abrazos de verdad.
Dime que los pájaros penetran en las casas.
Dime que las cerraduras ya no tienen sentido.
Dime que los deberes van de la mano de los derechos.
Dime que “por favor” y “gracias” son las palabras de moda.
Dime que en las calles no has encontrado a mendigos.
Dime que todas las religiones han descubierto que no son las verdaderas.
Dime que los políticos ahora contestan con monosílabos: sí o no.
Dime que en los autobuses de línea sólo se sienta quien realmente lo necesita.
Dime que hay tanta responsabilidad que ya no entregan medallas al mérito.
Dime que se ha muerto la desidia, el egoísmo y han desaparecido los espejos.
Dime que se mira más a los ojos que a las pantallas digitales.
Dime que los escolares salen al recreo y se dejan el móvil en clase.
Dime que los ancianos mueren en sus casas y los niños acuden al cementerio.
Dime que sientes las caricias de los árboles y el beso de los vientos.
Dime que respiras la vida cada segundo como el mejor regalo del mundo.
Dime que te amas.
Si no es así, guarda silencio. Estoy ocupado en conseguir que hables.
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sin comentarios 130 lecturas relato karma: 29

Detrás-delante

Detrás de cada acción
que inspira el diablo
aparece una primavera muerta.
Rota el ala de una mariposa y
perdido el sol de la mañana,
se incendia el bosque encantado.

Delante de la esperanza
camina un verso de amor.
Galopa el corcel de los deseos,
enmudecen los lirios de rubor.
Una lluvia de luz
empapa todos los sentidos.

Detrás, duerme el pasado.
Delante, un cielo limpio.
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2comentarios 124 lecturas relato karma: 177

Petricor

Petricor (Hayku)

Estío seco,
petricor esperado
olor a lluvia.
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4comentarios 178 lecturas versoclasico karma: 71

Ombligo

Busca el origen
al final del ombligo,
encuentra a mamá.
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sin comentarios 105 lecturas prosapoetica karma: 38

Hoy

Hoy, quiero explotar,
romper las cuerdas vocales
lanzando al mundo
un grito de libertad.

Trazar en el espacio
una estela de verde esperanza.
Negar la apatía, la sin razón,
la desidia, la acritud.

Aparcar la depresión,
señalar la luz.
Mirar al infinito,
con pasión, con ilusión.

Romper la barrera del sonido
con el estruendo de la vida.
Olvidar la miseria,
urdir mimbres de paz.

Destrozar gatillos,
sembrar semillas,
Regar desiertos con las manos
y contemplar incipientes oasis.

Hoy es presente,
regalo evidente,
hoy, ha salido el sol,
hoy, estoy vivo.
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5comentarios 373 lecturas prosapoetica karma: 81

Juego

Juego a vender
buchitos de esperanza,
en las plazas, en el desierto,
en las olas.

Juego al escondite,
detrás de las amapolas,
para que nadie se pierda
un beso rojo.

Juego haciendo trenzas de fuego,
el aire se ríe
de mis bucles de oro,
mientras, le canto a sus amores.

Juego a beber océanos,
dibujar mandalas,
firmamentos de colores
en mis manos de niño.

Juego a las construcciones.
Catedrales, palacios,
pirámides de sueños
en globos transparentes.

Juego a mirar
estrellas en el suelo,
sombras en el sol.
Juego a jugar.
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2comentarios 85 lecturas prosapoetica karma: 63

Esperas

Si la mar llora,
se detiene la noche
en mil esperas.
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6comentarios 142 lecturas versoclasico karma: 85

Pájaro vs. pez

Cuando nací no sabía
si era pájaro o pez,
desconocía que era yo,
no quisieron decir mi nombre.

Me sacó del légamo una mano
en aquel charco del camino.
Hundieron los dedos
dentro del lodo de mis ojos,
me limpiaron la cara, del limo.

Al tirar de mí,
me llevé, en la cola, la pecina.
Dejé de ser pez.
Mis aletas se mezclaron con la arcilla
y ahora son aladas albardillas.

Finalmente silbé
con todas mis fuerzas,
una sonrisa trazó mi boca en pico.
Ahora, vuelo en el agua y nado en el viento.
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sin comentarios 123 lecturas relato karma: 91

Origen

Del brillo, aprehende un destello,
del dolor, una lágrima perlada,
de la mar, heridas blancas de espuma,
de los senos, manantiales de amor,
de la cara, miel, de la cruz, hiel,
de la moneda, el interés,
de los sueños, tus fantasías,
del azúcar, un terrón de felicidad,
del azar, la gran ilusión,
del gorrión, el vuelo de la libertad,
de la amistad, el rumor de unos pasos,
de la nada, el infinito que te persigue.
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2comentarios 153 lecturas prosapoetica karma: 71

Gea

Gea pincela ocres arañados
con manos rudas, sin anillos áureos
que, de sol a sol, surcan los arados.
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sin comentarios 91 lecturas versolibre karma: 53

En tus pies

Besos de la mar
cielo y desierto juntos
abril en tus pies.
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1comentarios 136 lecturas versoclasico karma: 82

Golondrinas (A los hermanos Bécquer)

Golondrinas ambos
flechando el cielo.
Gustavo, sí, dos
besos de anhelo.

Ingenuo candor
Adolfo añadido.
Chillidos, clamor
al viento urdido.

Alar romántico,
¡tan Valeriano!
sin ser idéntico,
corteja al hermano.

Historia encantada
del poeta por mor.
Efímera, volada,
proclama de amor.

Chiflar vibrante,
peregrino fugaz,
ternura flotante,
por un par de paz.

¡Qué darías, cantor!
A beldad de mujer,
hambriento primor
hoy, versos de ayer.

Sevilla, aspa blanca
Moncayo de piedra
contempla Veruela,
descansa, cruz negra.
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2comentarios 133 lecturas versolibre karma: 78

Blanca y Bécquer

Blanca y Bécquer

La noche estrellada en el monte de la villa. Solo el silencio se pasea de puntillas por las calles, callando los secretos de sus gentes. La luna pendiente de todos los movimientos. Blancura, allá en lo alto, claridad blanca. El silbido tenue de una caricia del viento llamó la atención de la singular silueta. Tentado estuvo el poeta de girar su rostro de bronce entumecido y volver la vista hacia atrás para ver de dónde provenía el sonido. Pero la prudencia le invitó a permanecer hierático, sentado, mirando las sombras chorreadas por la huecha del lugar.

Unos pasos se acercan, apenas perceptibles, remueven los pequeños guijarros en el camino del cementerio. Zapatos blancos de charol. Calcetines de puntillas, blancos también, como la blanca luna y el vestido de comunión que la envolvía en el misterio insólito del lugar. El cabello descendiendo sobre sus delicados hombros femeninos, ensortijado en bucles de oro y arcanos deseos. El camino de subida al castillo se había borrado con el olor al tomillo y el aliento del Moncayo.

Gustavo, el poeta romántico, allí estaba detenido, sentado, llamando al tiempo de su tiempo. Una mano sostiene el contador de las horas, de los días y de las eternas esperas sin nombre. La otra, enmudece las cartas inéditas que un día leerán muchos ojos ávidos de la belleza del logos. Con la mirada reposada, en lontananza, fantaseando con el silencio monacal del monasterio de Veruela. Envuelto en su capa, la amiga de inviernos y senderos, sintió una presencia en sus espaldas. La mano se posó en su hombro. Mucho más gélida que la temperatura del resonante cuerpo bronceado. Un escalofrío estremeció los cimientos de la fortaleza y algunas ondas trasladaron la sensación al mismísimo nigromante que la construyó.

-No temas amigo. He bajado de la ardiente clara nocturna, para sentarme a tu lado, y soñar, en este espacio maldito para creyentes, en esta bruma esotérica de brujas y embrujos, de queimadas y locura, de placer y poesía.
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4comentarios 242 lecturas relato karma: 92

Flor encendida

Flor encendida,
semilla,
en un hálito contenida.
Peregrina,
germen ambulante,
casi divina.
Te disemina un soplo
y se apagan tus estrellas,
pero fluye la vida.
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2comentarios 138 lecturas prosapoetica karma: 72

Ardiente

ARDIENTE

En tus manos un suspiro,
en tus ojos la mar abierta,
en tus labios cántaros de agua
derramados en el río.

Dormida la playa seca,
inconsciente el desierto,
bajo tus gráciles pies
caminando a cielo abierto.

El murmullo de tus pasos
en la húmeda fronda
perturba mis sentidos
abrazado a tu sombra.

Envuelto en tus abrazos,
dibujado con pinceles,
soy cuadro en tus lienzos
latón fino de oropeles.

Gélida brisa, nívea flor.
Llovizna de otoño presente,
sofoca esta noche el calor
y serena un corazón ardiente.
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sin comentarios 97 lecturas versolibre karma: 77

Levedad

Detrás de tu nombre se han bosquejado mis sueños.
Delante, mis dudas, la mar troceada.
En medio, el abismo, farallón infinito.
Y, solo un beso huidizo gravita perdido.
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sin comentarios 50 lecturas versolibre karma: 54

Brocal

Si mis ojos, un brocal confundieran,
rellenos de mil lágrimas cautivas
robadas a la tierra que cultivas,
en témpano de tu piel se fundieran.

Mis labios secos de mirar, bebieran
el oscuro azul, fluido que me privas
hermoso regalo de tus dádivas
si tus miradas en mi se volvieran.

Con luz, en mi imagen te suspiro.
Roba la noche mi cara a la luna
ahogado en ti, sin aire respiro.

Una piedra coge la pena, una.
Todas soportan mi sueño herido
Brocal dolorido, posa en tu cuna.
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sin comentarios 59 lecturas versoclasico karma: 48

Redes sociales

He pulsado con el índice el ratón de mi viejo ordenador.
Clic.
Una mano cerrada con el pulgar erecto
ha aparecido en la pantalla, seguida por un “Tú y 17 personas más”.

Quizás, alguien se sienta bien al otro lado
de la gran red social. Atrapado en su tela de araña,
envuelto en la imaginaria acogida del mundo.
Red, querida red…

Si no fuera por ti, ¿quién escucharía mi canto y mis lágrimas?
¿Quién sabría de mi soledad en red?
¿Quién tocaría con sus manos las mías?
¿Quién soñaría una belleza deseada?

Y, si pudiera despojarme de tus hilos…
Tal vez encontrara unos ojos clavados en mi mirada,
Un aliento cálido fundido en la palabra,

Una piel narrando su historia real de vida.
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sin comentarios 69 lecturas versolibre karma: 30

Al pasar

Al pasar te vi cómo andabas
en la acera de mis sueños,
con la mirada puesta a lo lejos.

Al pasar noté el rubor
que abrasó mi cara tierna
y escondí mis ojos abiertos.

Al pasar conté los pasos
de tu caminar firme
sin que te dieras cuenta.

Al pasar entre aquella gente
que hacía fondo a tu belleza,
encendí la vela del poeta

Al pasar probé mil nombres
y el diapasón de tu ser
vibró al nombrar el tuyo.

Al pasar te grité un piropo
con la boca tapada
por la vergüenza de mi timidez.

Al pasar, no sé que me pasó
y si lo supiera… tal vez no diera
semejante vuelco mi corazón.
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sin comentarios 64 lecturas versolibre karma: 40