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Conticinio

Llegó la hora del sigilo,
empápate del momento
en que la noche se calla,
de ese instante de silencio.

Es como un soplo muy leve,
un segundo que es eterno
o un infinito tan breve,
es lo que dura un buen sueño.

Las estrellas están mudas,
cuando se detiene el tiempo,
y el reflejo de la luna
es su grito y es su verso.

Quietud sobrecogedora,
unión con el universo,
una íntima melodía
donde reinan...los secretos.
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Una última copa (canción)

Otra noche de sábado,
si no sales revientas,
ponte bien de colonia,
tu mejor vestimenta.

Copas con los colegas,
y a empezar la faena,
cuando cruzas miradas
con aquella morena.

En la disco de moda
han pinchado una lenta,
la balada romántica
de los años ochenta.

Cuando se apaga el sol,
anda la luna a tientas,
bésame entre las sombras
en mi boca sedienta.


La morena se acerca,
ondeando melena,
siempre te ha parecido
una bella sirena

Ya han pasado las doce,
no será cenicienta,
al truhan de su novio
le saldrá cornamenta.

Disfrutemos la noche,
bajo la luna llena,
y se enlacen los cuerpos
en abrazos cadenas.

Cuando se apaga el sol,
anda la luna a tientas,
bésame entre las sombras
en mi boca sedienta.


Si ella pone la sal,
yo pondré la pimienta,
con su boca de fresa,
yo con besos de menta.

Somos protagonistas,
brillando en esta escena,
en la Bella y la Bestia
ella es la tía buena.

Me susurra promesas,
me da igual que me mienta,
porque esta última copa
va a correr de mi cuenta.

Cuando se apaga el sol,
anda la luna a tientas,
bésame entre las sombras
en mi boca sedienta.
Porque esta última copa
va a correr de mi cuenta.
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Dolor insoportable

Yo quería enterrarte en el olvido,
buscaba, para odiarte mil razones,
no volver a escuchar nuestras canciones,
dejar mi corazón siempre dormido.

Pero no quise darme por vencido,
y te ofrecí mi amor sin condiciones,
incluso renunciando a tentaciones
del fuego de otro cuerpo antes prohibido.

Y entonces, apareció otra, ¡sonriente!,
que me hizo descubrir la fantasía,
y antes de convertirme en un demente,

te hice ver, que mi amor no merecías.
Dimos forma a un sueño irrealizable,
que mudó en un dolor insoportable.
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Pedir perdón

Al saber mis sentimientos
descubriste qué es amor,
al soñar sobre mi pecho,
cómo late el corazón.

De la llama de mis labios,
cómo quema la pasión,
de mi mirada, que nadie,
te va a querer como yo.

De mi boca suplicante,
qué es la desesperación,
del torrente de mis lágrimas,
cómo muero de dolor.

Del olvido de recuerdos,
cuánto daña una canción,
del puñal de tus palabras,
cómo muda mi color.

Y ya vuelan tus promesas,
tus mentiras sin pudor,
en ti queda la altivez,
en mi la desilusión.

Con el tiempo yo aprendí
que habías sido un error,
tú, del amor, casi todo,
excepto a pedir perdón.
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Te pregunto

¿Quién eres?
¿Una broma macabra del destino,
la respuesta cruel al error dañino,
mi vida entera en continuo desatino?

¿Cómo eres?
¿Como huracán que arrasa mi camino,
el remanso de un lago cristalino,
o el resplandor de un diamante coralino?

¿De dónde vienes?
¿De la noche fugaz de un libertino,
del ardiente averno, del cielo divino,
de las cenizas de un lecho clandestino?

¿Cuánto quieres?
¿Lo que el horizonte al ocaso vespertino,
tanto como la sandez desea al cretino,
o solo lo que el barbecho al campesino?

¿Qué quieres?
¿Hacer que beba de tus labios el ricino,
que sean mis días de rosas y de vino,
estar a expensas de un capricho repentino?

Yo, del oro, soy el vellocino,
soy como el santo bajo el baldaquino,
yo vengo, de algún invierno mortecino,
quiero tanto como un puñal al asesino.

¿Que qué quiero?
¿No lo sabes? Ser tu amante genuino,
en tu cama, cada día el inquilino,
del amor, querida mía, ser tu rabino.
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6comentarios 70 lecturas versolibre karma: 96

Su elegancia

He aspirado su fragancia,
he sentido su contacto,
me he quedado estupefacto
contemplando su prestancia.

Por alguna circunstancia
permanezco en sutil acto,
inflamado y tumefacto,
inhalando su sustancia.

Ese aroma en la distancia
me acaricia con su tacto,
emulsiona con su impacto
tanto garbo y rutilancia.

Es perfume que se escancia,
y ya nada queda intacto,
si extraes todo su extracto
solo queda su elegancia.
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6comentarios 76 lecturas versoclasico karma: 102

Poesía

"21 de marzo, Día Internacional de la Poesía"

Refleja un atardecer, o le canta a la luna,
duerme al recién nacido con su canción de cuna.
Con una copa, al piano, de su mente al cantante
le brotan en la noche, las rimas asonantes.
Y una lánguida dama, suspira enamorada
si le regalan dulces versos con la mirada.
Es tan suave y tierna, como pétalos de flor,
son las bellas palabras que anuncian el amor.
Es susurro, es arrullo, fontana que te seda,
rumor que te conforta, murmullo en la arboleda.
Dar ritmo a la palabra, dictarla con cadencia,
las musas que te inspiran, del lirismo, su esencia.
La lágrima, el abrazo, besarte, y la caricia
de la seda de tu piel, sentirla con delicia.
Torrente de sentidos, y mucha sutileza,
es describir la vida, con halo de belleza.
El delirio de un sueño, volar con fantasía,
el arduo sentimiento... dime ¿qué es poesía?
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8comentarios 138 lecturas versoclasico karma: 105

Despierta Castilla

Despierta Castilla
con la piel helada,
cegando su vista
por la niebla opaca.

En la noche fría
durmió acurrucada
por nueve provincias
en medio de España.

Se llena la pila
que lava su cara,
del agua bendita
que baja montañas.

Se viste sencilla,
de tierra, la falda,
de hojas amarillas
la blusa estampada.

Con mil margaritas
hilvana una tiara,
teje una toquilla,
de amapolas granas.

Al cuello una pizca
de aroma a lavanda,
en su tez cetrina
por toda fragancia.

Sonrisa escondida
en boca escarchada,
y con las retinas
a punto de lágrimas.

Y son sus mejillas
campos de cebada,
y el pelo se riza
de arbustos y matas.

No lleva sortijas
ni joyas más caras,
y solo le brillan
sudor y la azada.

Sobre la cocina,
mondas de patatas,
chorizo, morcilla,
y un poco de caza.

Ya tocan a misa
las tristes campanas,
va siempre afligida
al salir de casa.

Con velo y mantilla,
la mujer callada,
si va a la cantina,
son hombres con capa.

Doliente, sombría,
la Vieja y cansada,
mi tierra baldía,
la eterna olvidada.
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Triste y solo, abandonado

Triste y solo,
abandonado,
uno a uno han desertado,
¿otros?
ni siquiera se han sumado.

¿Que cómo estoy?
¡Decepcionado!
Eran ellos y era hoy,
hoy les he necesitado.

Lo intuía,
un fatal presentimiento
de que esto pasaría,
al sentir tanto silencio.

Silencio y mil excusas
que me dejan tan vacío,
tan repleto de amargura.
¡Y es que no lo merecía!

Poco a poco vas notando,
con el paso de la vida,
con los gestos y detalles,
con las muestras del olvido
de los que eran tus amigos...
que eran unos conocidos,
¿otros?
solo piedras del camino.

Y hoy,
al mirarme en el espejo
contemplando mi reflejo,
recordando lo pasado
y esas cosas que no fueron
y que hubiera deseado,
me doy cuenta de mi sino,
de lo cruel de mi destino…

Y de que estoy solo,
triste y solo,
abandonado.
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¿Qué recuerdo?

¿Qué recuerdo de aquella noche?
una habitación mohosa,
una casucha ruinosa,
y derroche, ¡mucho derroche!

Quedarme al final tan vacío,
la cama desvencijada,
su piel, escultura helada,
y sentir frío, ¡mucho frío!

Acostarme al salir el sol,
la barra llena de copas,
por el suelo nuestras ropas,
y el alcohol, ¡cuánto alcohol!

Que la noche empezó con risas,
más tarde quedarme mudo,
al ver su cuerpo desnudo,
y tener prisa, ¡tantas prisas!

Imágenes todas difusas,
un recuerdo muy borroso,
el del lienzo tan hermoso,
de tantas curvas…inconclusas.

Fue un infinito desatino,
todo errores y torpeza,
un regusto de tristeza,
¿y el culpable? sería el vino.

Quizás tenía mala fama,
pero yo repetiría,
yo de nuevo la amaría,
en otra noche…en otra cama.
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5comentarios 77 lecturas versoclasico karma: 95

Te deseo

Como Eva a la manzana,
el náufrago al velero,
Colón la tierra firme,
así yo te deseo.

Como buscó Moisés
junto a su pueblo entero,
la tierra prometida,
sufriendo en el desierto.

Como el niño sustrae,
ladino un caramelo,
o el borracho suplica
que el vaso esté relleno.

Como mayo a la lluvia,
tras un invierno seco,
espera ansiosamente
que sacie los terrenos.

Como el buen astrofísico,
detrás del catalejo,
aguarda a su cometa
surcando el universo.

Como el astuto perro,
jugando con su dueño,
espera muy inquieto
que le arrojen otro hueso.

También el feroz lobo,
cansado y tan hambriento,
atisba agazapado
a un corderito tierno.

Como a la expectativa,
el buitre carroñero,
su presa moribunda,
vislumbra desde el cielo.

Como el brutal colmillo,
del conde sempiterno,
divisa salivante
el delicado cuello.

Como el poeta triste,
se pierde en mil lamentos
romántico y sensible
para que acuda el plectro.

Como ojos inyectados
de la pasión y el fuego,
en el instante mágico
de desnudar tu cuerpo.

Luchando contra el viento,
soñando ese momento,
rayando la locura,
así, yo te deseo.
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3comentarios 66 lecturas versoclasico karma: 106

Llega la primavera...

Tendida en la pradera,
en la tarde de mayo, luminosa,
se mece tu cadera,
vibrante y armoniosa
al son de aleteo de mariposa.

Es época embustera,
esa tarde de sol torna en lluviosa,
llenando las riberas,
con agua melodiosa,
y el campo de fragancias olorosas.

Te vistes altanera,
colmada de color y tan hermosa,
con punto de fruslera,
a veces caprichosa,
llenándote de flores vanidosas.

Del verano agorera,
tras el sombrío invierno, bulliciosa,
llega la primavera,
con un ramo de rosas,
dibujando sonrisas amorosas.
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4comentarios 142 lecturas versoclasico karma: 100

Canariona

Mi querida Carolina:
A ti bella canariona,
en primer lugar, ¡perdona!
por mi fuga repentina.

Las quedadas clandestinas,
por Ponzano y esa zona,
preparadas encerronas,
en aquel bar de la esquina.

Tú, siempre tan femenina,
la perfecta mujerona,
con el gesto de leona,
y mirada de felina.

Ay, viciosa mesalina,
montando como amazona,
me llevabas a la lona,
tan sagaz y tan ladina.

Por salir de la rutina
y no llegar a la nona,
te cambiaste de patrona,
dejaste las ursulinas.

Sí, mi marcha fue mezquina,
pensé, que esto no funciona,
había otra en mi neurona,
que me daba adrenalina

Era una Julieta endina,
yo un amante de Verona,
la niña que me ilusiona
aunque sería mi ruina.

¿Me podré sacar la espina
no despedirme en persona,
de dejarte tan tristona,
de que llore tu retina?
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3comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 74

Carnaval, carnaval...

¡Piensa!, busca una idea original,
o ponte una máscara veneciana,
que esta noche nos vamos de jarana,
que esta noche vamos de carnaval.

Siempre triunfa el aspecto fantasmal,
y el típico disfraz de casquivana,
goza alegre de la fiesta pagana,
como doña Cuaresma y Don Carnal.

Llega eco de música pegadiza,
la letra bufa de una chirigota,
y hasta cambiar sardina por ceniza,

no vamos a parar de dar la nota.
Sin vergüenza, sin la cara rojiza,
sin que nadie nos tome por idiota.
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3comentarios 73 lecturas versoclasico karma: 76

Utopía

Sentir tu cuerpo a mi cuerpo pegado,
notar muy fija tu ardiente mirada,
ver de cerca tu cara arrebolada,
tu piel desnuda, mi vello erizado.

Emerger, de repente entrecortado,
tu aliento a la caricia inesperada,
coser mi mano en tu pecho bordada,
frotar mi dedo tu sexo mojado.

Rozar tus labios, incenciar mi boca,
poder amarte de noche y de día,
hacer de nuevo que te vuelvas loca.

Que persista sin ti, mi alma vacía,
convertirme en ola, tú en dura roca,
hacer por fin real esta utopía.
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5comentarios 89 lecturas versoclasico karma: 96

Arco iris

En el cielo hay un collar,
de vistosa pedrería,
lo cedió la madre Ishtar,
en gesto de cortesía.

Refleja la luz solar
después de la lluvia fría,
y viene a colorear
una tarde muy sombría.

Ha empezado por mezclar,
un rubí con la ambrosía
de un topacio peculiar,
y así el ámbar obtendría.

Y ahora para lograr
la esmeralda en la porfía,
quiere al zafiro engarzar
con el sol del mediodía.

Las gemas de un larimar
son todas de fantasía,
como un reflejo de mar,
de amatistas en orgía.

No termina de llorar
la nubosa orfebrería,
y ya el sol quiere dorar
un arco de artesanía.

Y en el iris reflejar,
la belleza y la utopía,
de lo hermoso que es soñar
con la excelsa joyería.
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5comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 104

Recuérdame tu nombre

A veces ni su nombre
me viene a la cabeza,
más no olvida mi mente
su cara de tristeza.

Reflejos en sus ojos,
que miran con fijeza,
de daño y de soberbia,
de orgullo y de vileza.

Y aguanto su mirada,
quieto con mi cerveza,
de tripas corazón,
e impostada entereza.

Su rostro otrora dulce,
hoy muestra de dureza...
Y al pasar por mi lado
le escucho una lindeza.

Se que querías más,
a mí me dio pereza,
pero he intentado siempre
limar las asperezas.

Después de tanto tiempo,
no me causó extrañeza,
su olvido sin perdón,
sus aires de grandeza.

Pero a pesar de todo,
te digo con franqueza,
quizás su nombre no,
recuerdo su belleza.

Hermoso su semblante,
sus labios de cereza,
los ojos, dos turquesas,
la piel solo pureza.

Precioso todo el cuerpo,
los senos con firmeza,
caderas cadenciosas,
y fluir de sutilezas.

Con eso yo me quedo,
con su delicadeza,
las noches en su coche,
su ardor y su destreza.
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Radiante llamarada

Tu cara está adornada,
cielito, por un lunar, mi señuelo,
la bella pincelada,
que muerdo como anzuelo
y ensalzo si te tengo de modelo.

Radiante llamarada,
fulgor que tizna de negro tu pelo,
tiñe la piel tostada,
en ese sutil vuelo
que me transporta de tu cuerpo al cielo.

Es tersa y nacarada,
tu entrepierna de suave terciopelo,
sabrosa y confitada,
tan fresca cual pomelo,
se bate con mi miembro en feroz duelo.

Sexual y descocada,
amarte en la cama es feliz revuelo,
tu boca una granada,
el dulce caramelo
que concede a mis labios el consuelo.

Feroz pampita airada,
eres furiosa cuando estás en celo,
me mata tu mirada,
que va del fuego al hielo
manteniendo perpetuo mi desvelo.
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4comentarios 75 lecturas versoclasico karma: 99

Tierra de pinares

A esta tierra que regreso,
cercenada de progreso,
vuelvo corto de equipaje,
mi ropaje es el coraje.
Siempre parece que enferma,
por barbechos, porque es yerma,
por esos campos de eriales,
de tomillo y matorrales.
De la gente seria y seca,
de frunce de ceño y mueca,
de pueblos en el olvido,
vacíos y envejecidos.
La tierra se torna de ocre
cuando ya termina el viaje,
tierra de pardos colores,
tierra de áureos trigales.
Arde la piel con el hielo,
la escarcha se graba a fuego,
y entre caminos rurales
se queman los rastrojales.
Sufre el pueblo las traiciones
de soberanos y nobles,
de los señores feudales
y de tantos cardenales.
Eresma, Voltoya, Moros,
apenas agua de lloros,
traen tus pobres caudales,
como estampas otoñales.
Al pastor y su rebaño,
sobre eternos calvijares,
le vigilan los milanos,
huraños y desafiantes.
Y te retratan sin flores
y privada de colores,
y están teñidos de sangre
tus campos y pastizales.
Los prados con amapolas,
de volubles zarzamoras
las cunetas y canales,
por guerras de carcamales.
Y al lado de las riberas,
entre valles y laderas,
lo bosques parecen mares
de pinos y de encinares.
Disfruto tus tradiciones,
tus danzas y tus cantares,
las costumbres y el folclore,
de tus fiestas patronales.
El Abrego se derrama
entre el cardo y la retama,
esparce los abrojales
y mece los enebrales.
Viento que trae fragancia,
a resinas o a lavanda,
a incienso en los funerales,
a muerte en los secarrales.
Pero siempre que te miro,
con el sol en lo más álgido,
tus paisajes son radiantes
con ese aire crepitante.
En las entrañas te llevo,
a tu casta y tu linaje,
los ásperos corazones
de la gente de mi sangre.
Porque no olvido tu escuela,
las niñas con la rayuela,
y a esos amigos leales,
amigos desde chavales.
Porque adoro los calores,
los fríos y los olores,
los perfumes de tus aires,
y el ocaso de tus tardes.
Y por eso siempre vuelvo,
gallardo, gentil, esbelto,
un nómada y trashumante,
como vuelve el emigrante.
Como Machado regreso,
regreso a mis soledades...
La piel y el terreno seco,
a esta tierra… de pinares.
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Obsesión

Vuelta y vuelta en mi cabeza
evocando su recuerdo,
y es la eterna pesadilla
que olvidarla yo no puedo.

Cada día es noche eterna,
que intoxica cuanto sueño,
y me daña cada intento
de expulsar del pensamiento.

Y más daña su memoria,
que esté clavada tan dentro,
como el hierro incandescente
que se me ha grabado a fuego.

Es mi error, es mi ceguera,
agarrarme al clavo ardiendo
de sus trucos y sus tretas,
del señuelo de sus gestos.

Y aunque caigo en la demencia,
por no acabar con su juego
persevero con la angustia
de saber que no hay remedio.

Se convierte en obsesión,
que hasta reflejo en mis versos,
esperando ansiosamente
por saciarme de deseo.

Son tan solo fuegos fatuos,
que me llevan al infierno,
a la perpetua locura
que es delirar con sus besos.
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1comentarios 65 lecturas versoclasico karma: 56