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Genocidas

Se considera genocidio al delito etiquetado como "inhumano". Al parecer, aunque todo delito sea humano, hay delitos inhumanos. La historia nos muestra cuan humano es lo inhumano y nos muestra, al mismo tiempo, como las legalidades se ajustan a las necesidades de quien las defiende. Hoy tenemos, por ejemplo, candidatos en las listas electorales de ciertos partidos, que piden una revisión de los juicios de Nuremberg alegando el hecho de que los crímenes del Holocausto se cometieron al amparo de la legalidad vigente durante el Tercer Reich.

Según reza la "Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio" de las Naciones Unidas (la podeis leer en Internet) en vigor desde el 12 de enero de 1951, un genocida es aquel que es capaz de provocar (entre otras cosas) lesiones graves a la integridad mental de los miembros de un grupo (o a una parte de éste) étnico, racial o nacional, y además está capacitado para ello. Luego un técnico en marketing o un creativo publicitario es un genocida. En la misma convención se especifica que genocida también es, alguien capaz de someter intencionadamente a un grupo a condiciones de existencia que pueden acarrear su destrucción física, total o parcial. Luego cualquier empresario explotador al uso o un burócrata contable de la administración del estado que propone recortar gastos sanitarios para enjugar la deuda pública, pueden ser considerados genocidas. Estamos hablando de todas esas prácticas injustificables desde el punto de vista ético, aunque muy lucrativas desde el punto de vista económico e indispensables desde el punto de vista de la lógica capitalista neoliberal.

Entonces, en el escenario actual, tanto como en tiempos pasados, ¿por qué los genocidas son siempre feroces, patéticos y ridículos?. Y, por eso, despreciables o insignificantes. Indignos de consideración. Personajes como el presidente de los Estados Unidos de America del Norte no parecen ser dignos de tenerse en cuenta. No es un político serio. Pero ahí está. Otro tanto ocurre con el presidente de Venezuela, Nicolas Maduro. Son solo dos ejemplos muy visibles. ¿No será que en las obras donde ellos son las estrellas los figurantes son más importantes que los actores principales?.

etiquetas: social, filosófica, filantrópica
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