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Hiroshima…

El príncipe camina por los jardines del claustro imperial,
se congracia con el zorro rojo que merodea en el césped
de la ciudad antigua. Las aves del sur pasan rumbo al mar
.......................de agrestes y cierzos acantilados.

Nada parecía presagiar que esta tierra insular seria devastada.
El origen del sol milenario y los samuráis en la vendimia del
Holocausto estaba extenuado por el olor a fresa primaveral.
Ese día la sensatez quedo olvidada en el suelo de los desafueros,
fue prisionera en lo alto de la torre, la decisión fue tomada
sin privarse de una última reflexión... nada hizo cambiar.

El presidente Truman comenzó el conteo final y la orden
corrió a extrema velocidad cual eco sonoro y en el punto
indicado por el radal...la ciudad de Hiroshima sintió
una explosión colosal formando un dantesco hongo de fuego
desencadenado por la bestia que atravesó el mar en la hora
nocturnal, y las nubes de negro cenizal ahogaron los cuerpos
de cientos y miles, los alquimistas del renacimiento lo llamaban
...........................................................el carrusel infernal.

Todo quedo devastado, los bosques llenos de sauces y pinos
quedaron derruidos y las voces de miles quedaron
gravadas en las montañas Alpinas en un albur sepulcral.
El demonio fue liberado y tomo a Hiroshima como esposa,
para fermentar la orgía más espantosa e inhumana.
El mundo cambió pero al hombre la maldad no lo satisfizo.


El ordenante a la hora de su muerte fue expiado por la sin razón.
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