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Tres generaciones

Hoy Madrid brilla
no sé porqué,
pero hoy es uno de esos días
que todo te parece bello
todo está bonito ...
cómo si algo mágico hubiera sucedido...
algo así..,
cómo la alineación de planetas
la agrupación de estrellas,
o simplemente el beso de una madre
a su hija
o el abrazo entre ambas
sin separar sus mejillas
tal vez es eso...tal vez será,
que hoy por fin los ojos de la luna
se reflejaron en su manantial.
No sé porqué,
pero hoy Madrid, se ve especial
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Mi mayor deseo

Siempre serás ese fantasma en mi pasado,
esa aparición que se esfumaba entre mis manos.
Porque te amé, mujer completamente, sin siquiera tocarte,
tan sólo con el hecho de admirarte, de todos los días
esperarte, de alentar esa sola esperanza que vinieras, de
que volvieras, siempre aquí a mi lado, a ilusionar mi
corazón enamorado. Pero hoy, la historia se cerró, le
pusiste final a este sueño, a esta decepción.
Es una lástima que no te tenga aquí de frente, pero al
mismo tiempo es un alivio, pues volvería a caer en ese
brillo de tus ojos y ansiaría probar ese sabor de tus
hermosos labios rojos.
Me embelesaría en esa dulzura con que miras. Y me
perdería en tu figura, en el encanto de admirarte, en el
anhelo de alcanzarte. Y esperaría, que mi mayor deseo,
se hiciera realidad.
Yo se que nada consigo el desahogar en estas líneas mi
tortura, pues se acabó, que desde hoy, serás de otro. Ya
tienes la vida que buscabas y que conmigo no encajabas,
ya no hay de otra, no hay vuelta de hoja.
Lo que soñé, lo que intenté, todo fue en vano, tu amor, no
me estaba destinado.
Ya sólo espero en verdad, que hayas encontrado la
felicidad, esa, que en algún momento, te quise entregar.
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Ya no se a quien amar, solo tu me inspiras

El tiempo ha pasado en cámara lenta, una corta vida a veces te hace sentir perdido un cálido abrazo, un suave beso, un perdido anhelo te atan a lo irreal. Al sentir tus sentimientos son enjaulados, allí de cierto, allí ya no tienes a quien amar. Pierdes la verdadera poesía, te enamoras de tus versos, mas no tienes la fuente, esa fuente de la inspiración pura. Ese amor que te salve, que te salve de caer en los prejuicios y te haga ir más allá. Yo te amo con intensa irrealidad, yo te amo hasta el final. Aunque en el secreto sea, no consentiré a nadie que te aleje de mi y se que tu lo sabes, se que tu conoces mi amor y aunque el miedo te agobie, lo correspondes también. Solo puedo decir que hasta que tu termines en mí, con todo mi ser no sabré a quien amar, porque solo tú me inspiras y solo con tu alma yo deseo estar.
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Una Verdad Que Pocos Conocen

Voy a contaros una verdad que pocos conocen y no la conocen, porque es más cómodo saberse que se está viviendo en una aceptada ingenuidad. Sin querer o tener interés alguno, porque eso cambie y viviendo ésta vida como otra más, de una consentida inconsciencia.

Así que si no la conoces, no cambia para nada tu vida pero e aquí lo peligroso si te arriesgas a saberla, una vez la conoces, un reloj marcando una cuenta atrás se pone en marcha y cuyo final termina en tu propia muerte. Sí, lo sé, ¿entonces para que conocerla?.

Bueno, porque el peligro que corre tu vida, está en proporción con el poder que obtienes para usar en muchas de las cosas de tu vida diaria. Muchas de las cosas de las que no sabes como resolver, ya sea por desconocimiento o por no depender de ti, el saber de esta verdad, hará que las resuelvas todas a tu favor.

Pero también, como el veneno de una serpiente, éste precio de estar tu vida en peligro, tiene un antídoto y ese antídoto consiste, en convencer al menos a una persona de querer ser una conocedora de tal conocimiento.

Así que lo tienes fácil, el poder absoluto a cambio de convencer a otra a que esté dispuesta a conocerla también. Asumiendo por su puesto, las consecuencias que ello conlleva.

Parece fácil, ¿verdad?. El problema está, que el saber de ésta verdad está implícito en el texto que estás leyendo y su conocimiento debe hacerse descubriendolo por uno mismo y sin ayuda. Yo, lo descubrí y ahora, necesito que tú lo hagas, para que el reloj que ha fijado mi final, se pare.

Iván A.
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Motivo Por El Que Luchar

Siempre queremos encontrar,
ante algo en que
nos aferramos
por ser tan grande el deseo,
un motivo por el que luchar.
Una súplica que
sabemos imposible
y que nos negamos
a querer creerlo.

Y llega un día
en el que entiendes,
que realmente
por lo que luchabas,
por lo que
te negabas a rendirte,
era tu propia forma
de sentir, de creer, de amar.

De vivir siendo
honesto con tu forma
de ser en ésta vida.
Confiando que
es posible recibir,
aquello por lo que
serías capaz
de dar tu vida.

No son las personas
las que hacen
que eso en lo que tú crees,
se haga realidad.
Sino tú mismo
el que por mucho
que te lleguen a defraudar,
no consigan hacerte
perder la esperanza
de aquello en lo que
tú corazón siente.

Vive siendo tú,
porque la gente
pasará por tu vida,
haciéndote a veces dudar.
Por eso has de creer
siempre en ti,
mientras estés dando
lo mejor que tengas…
¡Tu sincera verdad!.

Iván A.
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El miedo a vivir la vida

En el tejado, el sonido desgastado de la lluvia a cuenta gotas interrumpe bruscamente aquel eterno dormir. Me encontraba en la banca de aquel parque, donde el absurdo más grande al cruzar mi vida entera se presentaba ante mí.

Las hojas te cubrían de sombras, el majestuoso árbol arrullado por el agua de aquel río. Un otoño en mi memoria, posiblemente me encontraba donde convergen cada una de las estaciones. La verdad, creo que era en primavera.

En medio de aquella postal —un susurro me gritaba —bésala.

El temor más gigantesco se resquebraja en mi pecho, algo dentro de mí respondía —no puedo.

— ¿Por qué? — ¿Dime porque tengo miedo? —me cuestionaba en un profundo sueño.

—Tienes miedo a vivir la vida —respondía.

Corría sin poder parar, siempre huyendo de la vitalidad sin temor a colisionar. Sin algo a donde poder asirme, una caída en picada, en un vuelo había perdido las alas.

Solo correr por el sendero, sin saber en qué momento se desplomarían los sueños. No importa ya. Ha pasado el tiempo pero siempre reapareces.

Aquí estas en mi vida, me estrellas en cada momento de esta caída en picada. Me estampas a los miles de kilómetros por hora, me llevas a más de otros miles y tantos de la altura. Caída libre sin lograr cubrir mi rostro, sin poder meter las manos…

Tonto —me grita la vida— eres un tonto.

— ¿Por qué naces corriendo sin querer ver dónde pisas? Sin darte cuenta que dejas huellas que se hunden con el más profundo amor.

Aquella tarde de verano, sin reconocer la estación en la que estamos, al abrazarnos y sentir el cuerpo enardecido sin poder tocarte, nos besamos sin darnos el beso.

Cobarde — me grito cobarde— una y otra vez.

Al paso de los años la memoria, cual enemigo acérrimo, me traiciona; hurga entre los recuerdos. Mis manos comienzan a temblar, ha iniciado el cobrar del tiempo. En mi mente, solo pequeñas lagunas que se inundan de los sueños con tus besos.

Escenarios que solo viajando en mis letras, logran mitigar los lamentos por un pasado presente que discierne el porvenir al mantener nuestros pulsos sin cesar.

Todos tenemos nuestra propia verdad, hoy, se trascribe desde el alma en cada letra. Ya no importa en qué estación ni el sonido desgastado de la lluvia a cuenta gotas que interrumpe bruscamente aquel eterno dormir.


Por: WilyHache ®
17 de enero de 2019
13:05 p.m.
México
*Segmento de una historia; un libro que se encuentra en proceso.
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Letras que abrazan

A veces nos faltan,
esas letras que abrazan,
que calman, que reparan
las fallas que aquejan el alma.
Que nos hacen suyos, desde
la primera palabra, a pesar de
la distancia, como si nos
conocieran, como si se
metieran dentro de nosotros
y descubrieran nuestro
verdadero rostro.
Como si al leer
esos poemas y versos
fueran ese bálsamo
para el corazón enfermo.
Y sólo por eso siempre yo
vuelvo, desde la primera hora
de cada mañana, para
revitalizarme, leyendo,
esas letras que abrazan.
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