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Jean Arthur Rimbaud, el poeta descarriado

El numen descendió de lo alto
con endeble pasos.
Bajó la escalera sobre el altar del teatro,
atravesado por una atmósfera de humo sagrado.
En un rincón la estufa encendida
suministraba el calor necesario
para calentarse del frío.
Un séquito de bardos sentados en el gran salón
lo contemplan con espasmo
y risa embriagante.

Han estado libando licor desde muy temprano,
salen a la luz los senos orbitales
de las damas que alucinan de encanto.
Tanta poesía junta,
aplauden en el santuario poético más excelso
y sublime del Paris melancólico del siglo IXX.

Jean Arthur Rimbaud.
El poeta descarriado,
el devastado tapiz de las letras,
envuelto en su rebeldía, en luz…
y candor de juventud.
Trastocó los cimientos humanísticos
con su narrativa simbólica,
Contrapuesta
a todo orden social establecido de la época
y proyectó su lírica en incuestionable
fuente de recursos de consulta obligada.

Su vida azarosa complementada
con el almíbar de la diosa Venus,
Poesía pura
y destructiva.
El poeta menor mira con descalabro
la figura desparpajada de su amante infernal,
pasaron la noche consumiendo
alta dosis de veneno mortal.

El alma se descarrilla,
fuego ardiente
brota de la garganta,
el poeta lleno de nostalgia
y penurias por la vida,
no percibe el retorno
de la cándida ave que pasó aullando
su ritual canto metafórico,
desvirtuado por una noche de tinieblas.

Vapor penetrante
descuelga sus destellos aurorales
sobre su desordenado
cabello maloliente.
Rimbaud en la penumbrosa madrugada
toma la calle principal,
con el propósito de abandonar
el tormento poético;
que como larva implorante
lo socava desde niño.

El niño poeta decide dejar su Paris de inspiración
consumido como hierro fundido.
Su barco ebrio toma la mar
en un sueño imposible
y sus iluminaciones destructivas de alfeñique.
decide darle la vuelta al mundo.

En Yemen olvida su letrada musa
y se sumerge en una carrera de ganancias,
a fin de cuentas
el poeta no pesa en la sociedad consumista.
El poeta fallece sin saber
que ha dejado una impronta
de estatura universal

en el mundo de las letras.
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Eterno Anhelo

Aun recuerdo aquel día
en el que te encontré.
Caminabas serena
bajo un manto de miel.
Reflejando tus labios
dulces besos de amor.
Porque sólo con la mirada
tú ya me probocabas.

Yo no quiero que acabe
nunca éste momento,
que inunda por entero
cada centímetro de mi cuerpo.
Son destellos apasionados
lo que sienten mis deseos
y lo que hace brillar
en la insólita oscuridad
de mi siempre eterna soledad.

Dejame probarte en uno
de tus profundos besos,
que reviva siempre en mí
un anhelo perpetuo.
Aunque para ello me condene
a un tormento, de querer gozarte
y nunca poderte probar.

Iván A.
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De antes...

De antes contaba los días y semanas
que, iban pasando y, transcurrían
desde que me quedé absorto
escuchando el silencio de tus pasos.

De antes miraba al cielo durante el día
y también le miraba en la tarde,
y en la noche, esperando el paso de las estrellas
que nunca llegaban.

De antes suspiraba al sentir tu presencia,
caminando por la alameda y, bajando
con paso firme, para llegar a mi lado.

De antes rezaba por llegar a la hora concertada
a nuestra cita y resarcirme besando tus labios
y robando tu sonrisa.

…Pero hoy, simplemente me enjuago una lágrima.

Rafael Sánchez Ortega ©
02/11/18
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