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Cuando el amor...

Cuando el amor fluye
entre dos aguas,
los mares se alborotan...

Cuando el amor
fluye entre dos volcanes,
la tierra tiembla...

Salvador Periz Nogueras
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13comentarios 105 lecturas prosapoetica karma: 71

Lloraba y lloraba

Lloraba y lloraba la lluvia...
Traté de darle consuelo
con un pañuelo para secarse
sus lágrimas, pero seguía
llorando con desconsuelo,
nada la podía parar,
nadie la podía consolar...

Nadie...

Salvador Periz Nogueras
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8comentarios 82 lecturas prosapoetica karma: 87

Locos entre la voz y el silencio

Dicen que los bohemios somos locos, y yo misma
Pregunto dudosa ¿yo estoy loca?
No lo creo. Más bien pienso que los locos son quienes tratan de entendernos.
Tú me preguntas: ¿por qué haces ademanes mientras lees? Y no te respondo y te ríes a mares para hacerme sentir que es descabellado hacer gestos frente a mis escritos.
¿Quien entiende a los bohemios,
Que mientras leen se trasladan a los cafés,
Que absorben el aroma de los verdes campos y los coloridos jardines,
Que escuchan el gorgear de las aves que posan sobre los árboles que rodean los arroyos donde suelen ir las mujeres a contar historias que leen en los almanaques? No entiendes que leo para mí y disfruto cada palabra escrita frente a mí.
Yo no he respondido y vuelves a preguntar: ¿es que los poetas son locos?
¿Y cómo no estar locos si escribimos las locuras que otros no entienden?
Y continúas: Dime, ¿por qué haces ademanes?, no quiero pensar que estás loca, no quiero pensar que estás mal.
Y yo repito: yo leo para mí y disfruto cada palabra escrita por algún loco que aprovechando su soledad escribió sus alegrías o sus desdichas.
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4comentarios 71 lecturas prosapoetica karma: 72

Obscuridad

Llegaste a mi, como luego de la noche llega el amanecer, disipando la tristeza y soledad que rodeaba a mi mundo de obscuridad. Me hiciste concebir grandes esperanzas, formaste para mi un futuro que me envolvía de dichas, parecía que en mi mañana todo seria felicidad. Y casi se logro realizar ese futuro, casi lo llegamos a alcanzar.
Lo nuestro empezó con gran ternura. Tú eras mi hoy y mi mañana, me hiciste olvidar a mi pasado, me envolviste en tu sensibilidad y adoración, me diste en tus caricias el paraíso y así nuestros sueños se estaban realizando.
Pero hoy, así como llegaste, te has ido, pues nuestra relación fue decayendo, deje de importarte un día y no quisiste ya saber de mi.
Te olvidaste de los versos que te había escrito y del amor que te había ofrecido, tu pensamiento me olvidó. Y así como llegaste, te has ido, dejando en mi la soledad, el sol de tu presencia te lo llevas,
dejándome en completa obscuridad, sin siquiera el brillo de tus palabras, sin la luz de tu sonrisa, sin el destello de esa, tu mirada.
Tan sólo un momento en el atardecer te detuviste, alentando en mi una esperanza, pero fue ilusión vana, porque seguiste tu camino. Y al transcurrir del tiempo, en mi mundo se fue perdiendo tu recuerdo, mis ojos se olvidaron de tu imagen, tu figura se perdió de mi memoria, y nada de ti en mi quedo, ni el sonido de tu voz en mis oídos, hasta el calor de tu piel en mis manos desapareció. Y yo que creí en un tiempo que de mi te habías enamorado, tan sólo fue como un sueño, un anhelo, no lo se, tal vez fue sólo un deseo.
Hice el intento de inspirar en ti al menos un poco de amor, mas no fue posible, pues tú ya habías entregado a otro tu corazón. Y yo, parece que llegue tarde a tu vida, como llega tarde el agua a una flor marchita, como llega tarde el sol al calmarse una tormenta. No pude hacer que renaciera en tu corazón el deseo de volver a amar.
Y hoy, a mi vida vuelve la triste y silenciosa obscuridad. Y si ahora regresaras, buscando el cariño que aquí hubo una vez, ya es muy tarde, pues ya no lograrás, que vuelva a clarear.
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1comentarios 66 lecturas prosapoetica karma: 64

Tu recuerdo resalta en mis mareas memoriales

Tantas vivencias en este ser,
jamás van a desaparecer,
taturon el cielo de mis memorias,
se han adueñado de mis pensares.

Los amores que quedaron,
cómo fantasmas en los rincones,
junto a un cartel que pone,
si se hubiese podido más.

esta casa tiene una pieza con un niño rebelde,
la pieza tiene muchas quemaduras,
y él la cabeza llena de dudas,
aunque no se inquieta.

Tuviste el desencuentro más tarde,
cuando tu personalidad cambió de tono,
y te encerraste por lo que dirían,
y volviste por necesidad.

Tenías cosas por descubrir,
cómo un amor puro,
en su grado máximo,
deseaste sus labios junto a los tuyos.

Recorrías los lugares que en ti tienen historia,
dejaste atrás el odio,
para amar y evitar el mal vivir,
para no terminar en un manicomio...

Tú eres estupenda,
necesito tu compañía para mis aficiones,
y yo seré tu secuaz en tus aventuras,
y en tus mayores diversiones.
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Poema 15

Estoy aquí
escribiendo el poema
número quince,
a un caos maravilloso,
a un ser incorregible,
es hermosa se lo he dicho,
es la perfección para mí,
que si se viese con los ojos
que la veo, vería el arte que yo ví;
es mi poema favorito,
mi último pensamiento
antes de dormir,
mi último suspiro,
el fuego abrazador que arde en mí,
y en está intensidad inevitable
mis letras la adoran,
y en ellas... Es solo mía;
Son sus enojos adorables,
es de las mejores cosas que me pasó en la vida;
Y lo sabe...
El vacío cuando no está
es una invasión de sus recuerdos,
es dependencia emocional
Según ella, eso es lo que tengo.

Pero, qué si me encanta?
es algo que no puedo evitar
y qué si no le gusto?
eso no me impide soñar,
que es parte de mi vida,
que en mis sueños está,
que de alguna manera es mía,
aunque soy consciente que merece más.

Es el "casi amor de mi vida"
por qué pudo haber pasado,
pero no pasará,
porque está lejos,
porque no tengo mucho que dar;

Siempre le diré lo que siento,
siempre me tendrá,
le dedicaré todos mis desvelos,
Porque ella no se ilusiona...
me dijo que eso no pasará.
Ella me deja que la quiera,
yo que sin querer empecé
a quererla.
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Cómo dejar...

Cómo dejar de amar,aquellos ojos pardos,y la risa despertando...silencios, en mañanas soñadas.Cómo dejar de amar lo que hoy no tengo,en mis manos vacías, como si se escapara el agua.Cómo dejar de amar,la sonrisa callada,la mirada en pregunta,y su voz en cascada.

Al Agus
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El arrastre de un Capricho

El camino de la vida, está conformado por: glorias y frustraciones, victorias y derrotas, éxitos y fracasos, alegrías y lágrimas, júbilos y duelo, esa es la vida y así es la vida.

En el sendero del camino de la vida, hallarás gente: buena, humilde, egoísta, mala, hipócrita, simpática, antipática, en fin diferentes caracteres.

En cuanto al Amor, que es un sentimiento único, está conformado por una pareja, que se unen para el resto de la vida, sin embargo, no necesariamente es la norma, porque en el momento que se pierde la fidelidad, el respeto, el amor, da paso irremediablemente, a ese maligno flagelo como es la separación denominada: Divorcio.

El divorcio, es un acto equivoco, que conlleva a la angustia, al desespero, al desánimo, porque se ha casado con la soledad, teniendo como sustituta la tristeza.

Pero ese camino no llega hasta ahí, habrá oportunidades para poder renacer nuevamente una vida, con otra persona, con la gran esperanza, que esa unión sea para siempre, con el fin de no cometer los mismos errores u otros que vayan a la inestabilidad de esa nueva unión.

Pero el Amor es ciego, nos enamoramos con personas, que no deberíamos enamorarnos, pero caemos en esas fatales redes como cae un pez cuando es pescado.

Nos imaginamos, creamos sueños platónicos, sueños que no se convierten en realidad, constituyéndose de esta forma, en una triste realidad, amargura, frustración, porque no nos conviene esa persona.

Pero el ser humano, es un ser caprichoso y por lo tanto un inútil testarudo. Nos enamoramos de personas prohibidas o simplemente ajenas. El Amor, insisto, es ciego, y no nos damos cuenta del daño que nos estamos haciendo.

Así es el ser humano y así es el Amor, masoquista, porque no se quiere, porque la persona aún no ha aprendido amarse así mismo y cae en ese charco de pantano donde come el lechón.

El Amor, es más fuerte que el estúpido e irremediable capricho, que ciega a la persona, dándose golpe, tras golpe como si fuese un balón de fútbol.

¿Qué hacemos? No podemos hacer nada, es un simple capricho que no tiene solución ante ese error sentimental.

No importa, seguiré con ese capricho, que me siga arrastrando, porque la Amo, porque con ella veo la felicidad y alegría que había perdido, que se había extinguido en una oportunidad.

Es una luz, que brilla con luz propia, es una luz, como el la del sol, como de las estrellas y los luceros que alumbra su lecho de amor.

La Amo, la amo, incesantemente, porque Mi Amor por ella es tan puro como las nubes que flotan en el cielo y se mantienen por el equilibrio del aire.

La Amo, porque siempre pienso ella, sin importar las consecuencia que pueda causar, es el Arco Iris que dibuja de colores mi cada amanecer.

Es una Muñequita de Cristal, que posee unos ojos de porcelana que solamente se pueden comparar con los pétalos de una Rosa Roja.

Ese capricho, me seguirá arrastrando porque creo en su Amor, creo en la felicidad y Alegría que me brinda.

Así soy feliz, así soy alegre, así es como la Amo, con todas las fuerzas de Mi Corazón.

Seguiré, con que ese capricho, donde me arrastrare sin conocer el cansancio de la derrota.

Así es el Amor de Caprichoso
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Mon Laferte

... No se si por mi casi eterna alma melancólica ...
o por la intensidad de esa sensibilidad desconocida
que me ahoga a veces,
es que te escucho MON
y me llevas a otro mundo donde no existe nadie,
donde solo el infinito celeste me muestra una sonrisa
y un montón de lagrimas...
Quien pudiera tener esa magia que llevas en tu voz
para gritarle al mundo
un puñado de sentimientos tan duros en una melodía
tan frágil, tan dulce .... tan humana.. ,
me gusta escucharte porque me haces mas poeta,
me haces mas cantante, me haces mas yo mismo....
dices lo que yo quiero decir para todos y para nadie,
expresas lo que quiero ocultar y no puedo....
tu locura es la mía ......
Amor inquietoo, amor drogadoo, amor completooo.....
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Te quiero

Te quise cuando te encontré.
Te quise cuando te conseguí.
Te quiero ahora que te tengo.
Te quiero cada vez que te vas.
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*Lo invisible de lo visible*

Si no es para nosotros este vino,
Quién beberá del polvo de las estrellas,
Quién usurpada mis sábanas en las cálidas noches de tinieblas,
Quién amamantará mis labios de lujuria

Asombradas las sílabas quedaron apretujadas en la nuez de mi garganta,
Agarrotadas por el hielo de la venganza

Sobrios también podemos embriagarnos
con este vino cargado de inmundas falacias,
De soberbias patrañas

Rajeme la boca de los sueños con el filo de la locura,
Y en la menstruación de mi mente nazca el asombro de lo que fue un día un azul cielo,

Más ya solo deseo volver a palpar lo invisible de lo visible de mis sueños...

Ricardo Martín Lemes
Derechos de Autor ©️
La Palma, Islas Canarias
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“La historia de alguien más”

Deberías saber algo, porque sé que no lo sabes.
Cuando pienses que estás solo, arañando tu piel y jalando tus cabellos con pánico, debes recordar que muy cerca de ti, otra persona se retuerce en el suelo de su habitación, en la oscuridad formada por el vidrio negro de las ventanas, atragantándose con los gritos que no puede soltar.

Tú no eres tan especial, aunque claro, ¿quién quisiera ser así de especial?

Confía en mí, sé lo que se siente, porque yo también he llorado sin saber de dónde provienen tantas lágrimas, yo también he golpeado mis mejillas en un intento de crear cunetas para que estas no lleguen a mis labios.

Es más común de lo que parece.
Es sentirte sin respiración, con ganas de saltar por las ventanas.
Es formularse la misma pregunta: ¿acaso no sería lo mejor?, surcar el cielo por una vez, ser libre del miedo por una vez, y chocar contra el suelo cuando el sueño acabe, y olvidarlo todo para nunca más tener que caminar sobre la tierra, y poder volar por la eternidad.

Amigo, yo también sé lo que se siente, porque he caminado por muchos riscos de los que he deseado saltar, y me he culpado a mí misma después... «eres egoísta», me he dicho muchas veces.
«Egoísta, pensado todo el día en ti, llorando por tus problemas cuando el mundo se cae a pedazos, y las personas a tu alrededor sufren más».
Pero cómo podría culparme, si el dolor llega sin aviso y sin propósito.
Puede ser el más simple de los problemas, una sonrisa fingida, un acto de envidia, la pintura en la pared estropeada... un ave cayendo en picada.

Amigo, yo tampoco les hablo a ellos, y ellos tampoco se toman el tiempo de escucharme a mí, porque qué saben ellos, que hay días que lloro, como si el llanto fuera el mayor de los problemas, cuando son los golpes, la heridas en las piernas, las mordidas en los brazos, los papeles destrozados, las tardes perdidas..., las personas ausentes.

Hermano, yo sé lo que es estar sola, antes y después del dolor, regresar al mundo como si nada hubiese sucedido, porque hasta tú lo olvidaste, lo sé, tú no viviste eso, esa es la historia de alguien más, del mismo alguien que se encerrará en su baño en la noche, y se quedará en el suelo, vacío, pensando en sus penas, pero sin lágrimas esta vez, porque el verdadero dolor, no humedece el rostro, sino que quema el alma.
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Cree en ti, la vida sigue

Dicen que nadie es indispensable en la vida de nadie. Pues toda persona tiene un tiempo definitivo en tu vida y un papel especial en tu historia. Quien se va, que le vaya bien y quien llega, bienvenido sea. Pues sentimientos nacen, también mejoran y aveces mueren. Tú solo preocúpate por ser feliz, Pues el mundo no se acaba si tu mueres y tu mundo tampoco se acaba por una persona, deja de correr tras esa persona y detente a mirar quien corre en verdad detrás de ti. Por que aunque extrañes mucho a alguien aveces es mejor dejar así. Solo preocúpate por ti y por los que lo valen por que muchos pueden decir te quiero, pero sabes en serio cuántas personas lo sienten de verdad?
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Implacable Ante Mi Muerte

Voy caminando a través del río más caudaloso,

inclinado en mi contra quiero rendirme.



Sus piedras filosas maltratan mi cuerpo y mi alma ha perdido su calma.

Arrastrado hacía un infinito abismo voy, esperó al menos hoy allí hallan amigos y así a sanar ya voy.



No permitiré que la vida desfallezca frente a mis ojos sea enterrada por un decisión que no decide nadie, cual contradictoria ironía.

Si la libertad real existe pues al menos quiero una tonalidad de la misma,

Si está es la eterna pintura en que vivimos, pues quiero sea multicolor.

Quiero vivir en las nubes y con mi muerte partir hacía ellas, que las estrellas me cobijen y los planetas sean refugió de mi alma,

Quiero soñar sin limites y ser un niño hasta el fin.



Quiero verte a los ojos y decirte te amo y que nunca me iré, que mi alma es mi mayor correspondida y te la puedo regalar, que todos tenemos alguien que amar y algo por lo que pelear,
Yo peleo por soñar.
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Mi mascara

Debajo de mi rostro, allí, donde mi inteligencia me lastima
y se pudre mientras me mata, está mi mascara.
Es mi segunda piel, la que tierna me llama;
para avisarme de las nuevas de mi alma.
Mi mascara es como aquellas japonesas,
una piel blanca y lisa; una sonrisa y unos ojos inclementes.
Mi mascara es prisa y llanto, nube y techo.
Es lagrima y risa; saludo y desprecio.
Mi mascara se regocija en mostrarme desnudo
porque de mi sufrimiento esmera su vista
y redobla su esfuerzo.
Mi mascara me asfixia
por cuanto traduce mi pensamiento llano
y se esconde cuando considera
que la conveniencia puede darle un mejor acto.
Mi mascara es elusiva cuando se le busca
y es arrogante cuando no se le necesita, así se muestra,
Burda, altanera, aprehensiva.
Si se le ve en un espejo hecho del llanto de niño,
a temperatura de vacío cristalizado,
puede verse solo en la mitad y en el otro hemisferio
mi rostro vacilante, llorando.
Pero también comparte, por el destino y su premura
las sensaciones que inciertas me abruman.
A veces mi mascara toma posesión de mí
y me lleva de paseo por las calles
de la ciudad que tanto amo y que me domina.
Establece un plan de acción y sensualmente me seduce.
Toma acción de mi cuerpo y me lleva a caminar.
Muestra lo mejor de mí mientras me domina
y lentamente me indica como me destrozará.
A veces es de noche, a veces en la pleamar del día.
Nunca sé cuando me dejará en cuenta
de lo que terminará atormentándome la vista,
porque me deja enfrente de la casa de aquella chica.
La que me duele, la que me a dolerme incita.
Y mientras caigo al piso, libre de llorar,
mi mascara se esconde para que no la vean,
para que no la culpen. Para que no la irriten,
para que no la busquen.
Y me deja hincado sufriendo la tortura de saber
que otro día comenzará de nuevo la danza
que en mí la edad marchita…
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A ti

Heme aquí intentando transformar la modalidad del tiempo,
Por enecima vez.

Sonriéndole a la mujer que ví
Me ví
Destrozada hace unas noches por tu ausencia
Por tu lejanía
(Sin culpa
Hablamos de mi d e s t r o z a m i e n t o)
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Cedía la noche

Cedía la noche al pulso perdido de antemano con tu amor. La noche estaba confusa, se precipitaba en el remolino de tus palabras y las mías, se hacía luminosa teniendo que ser oscura, se oscurecía ante lo que debiera haberla iluminado. Circulábamos entre sus calles al revés, de espaldas el uno con el otro, pero sin perder el paso, algo explicable sólo en el caso de que fuera, la propia tierra, la que, conmovida, moviese las calles bajo nuestros pies mientras tú y yo permanecíamos en verdad varados. Había en ti recuerdos que, sin habla, partían de tu boca y llegaban hasta mi, a veces como puñales, a veces como rosas y había en mi un silencio esculpido a golpe de cincel, emoción contenida desde el día en que nos conocimos y nos desconocimos casi en el mismo instante, como si el vértigo que nos produjo el reconocimiento brusco del amor, hubiese armado un muro con apenas un ventanuco desde el que comunicarse a partir de aquel momento. Luego, seguimos buscando cuando ya nos habíamos encontrado, sólo para decirnos, de vez en cuando: 'mira, se parece a ti' y esbozar una sonrisa de esas que caen, a plomo, como el sol en pleno invierno.

Se lee mejor oyendo spoti.fi/2tv7t37
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La transhumancia del amor habanero

Una vez leída La habana para un amante difunto, de Cabrera Infante, me siento identificado con el ser habanero. Es como volver a lo eternamente vivido, es el discurrir por calles una vez pisadas por mis pies, -redundancia o pleonasmo-, no importa, sólo importa la luz, el silencio, la búsqueda de sí mismo. Entre Cabrera Infante y yo, existe el hilo umbilical de haber pisado a esa Habana, tan desordenada de ideas, pero a la vez tan transitable, tan desnudadora de pasiones; -porque aunque no lo crean yo también las viví en ese indómito escenario-. Puedo recordar a la hermosa morena, de tez cobriza, cabello ondulado y caderas armónicas; que con sus bailes – entre sones y guarachas -, se acercó a mis pieles, en el castillo del Morro de la Cabaña. Fue como lo dijo Cabrera il amore vinci onmnia; yo diaria más bien, la pasión y el desenfreno lo vence todo, no más está decirlo, esa mulata también fue fuente de inspiración. Ese tránsito hacia la pasión, debe ser reflejado en indolentes líneas hacia el mundo inhabitado de la escritura, -está claro que no hay una sola persona de carne y hueso en ese lugar-, pero si a ver vamos, hay millones de almas en las páginas de los libros.

Puedo decir, que bailaba Maritza, la cobriza cubana, como una diosa negra que armoniosamente descifraba las cadencias exiladas de la voz de Celia Cruz, -“cuando me fui de Cuba deje enterrado mi corazón”-. A la par de su baile, exhibía la elegancia pietra del negro –mucho tambor en sus caderas-. No obstante, poseía dentro de sí un pequeño rasgo albo, -sino en su fisonomía, que seguía siendo negroide-, quizás en su hablar pausado, que intermitentemente aparecía. Así pues, su pelo si bien ondulado, tenía un dejo de laciedad; su piel aunque negra, tenía el despinte de quien en su ascendencia portaba el gen que una vez pudo haber tenido Kunta Kinte. Pero de todo esto, lo verdaderamente rescatable, era su majestad femenina.
Puedo recordar, que mis compañeros y yo, llegamos al Castillo del Morro de La Cabaña, como a las diez de la noche, con muchos mojitos cubanos y lupulosas Heineken encima. En la Habana nocturna, lo que pide el cuerpo para un extranjero, es baile, armonía, despojo. El calor, la brisa del mar, se hacían presentes, no obstante, la música se hacia la dueña de la escena. Mucha rumba hay en las noches habaneras. Éramos un grupo completamente disímil, recuerdo al taciturno Rodolfo; al avezado portugués Avelino; a la trigueña inerme Maigualida; a la indómita Karina; y al melancólico Ramírez, al que apodamos angustia, debido al eterno cuento de que su mujer lo había dejado por otro, por los lados de Puerto La Cruz.
Ya dentro del Castillo del Morro de La Cabaña, la noche se hacia más cubana, - se escuchaba la desterrada voz de Celia decir que la “vida es un carnaval”, -y si lo es para el extranjero en Cuba-. Ya entrada la noche, una morena bailaba con un extranjero de unos sesenta años- después me enteré que era italiano-. Ahora bien, lo cierto del caso es que cuando el italiano se fue unos minutos al baño, le dije a la mulata que si quería bailar conmigo, y en seguida asintió con la cabeza. Bailamos una canción, dos, tres y hasta cuatro, mientras que, el italiano esperaba tranquilo en la mesa. Por último puedo indicarles, que la mulata, ya no regresó más a la mesa del italiano, y se sentó en la mesa en estábamos mis compañeros y yo. Lo más que puedo decirles es que esa mulata era Maritza.
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Relojes

Mírate y frena mis agujas, el “tic-tac” que nunca para, la velocidad que atropella.
Mírate y dibuja en mi vientre tu reloj, dibuja la arena, pero que no caiga, que el segundero no gire, que la vida sirva para vivir.
Mírate y ten tiempo, no me cuentes la historia de tu falta de arena, pues tienes la playa al lado para surtirte de granos que crean segundos.
Mírate y…, “tic-tac” que vivir es un bolígrafo negro y tú al lado, que la vida pasa entre relojes parados y agujas borradas, que sólo te pido un minuto para mirar en el pozo de tus pupilas y vivir sin olvidar lo que fue, pero recordando que el hoy no tiene prisa y tampoco pausa.
Mírate que quiero vivirte, que quiero ser feliz y necesito tiempo para eso también, para dibujarte entre líneas, para escribirte entre poros de una piel que nos suplica, porque…, ¿no hay tiempo?
Mírate que estoy aquí, dentro de ti, que puedes verme en cualquier momento, sólo si tus agujas quieren, sólo si recoges arena de tu playa. Mírate que estoy y quiero estar, mírate en el espejo que tienes delante, en el espejo que quizá esté roto, pero en el que te reflejas y aparezco yo, sin manecillas, con arena y queriendo vivirte con un bolígrafo dibujando líneas que hagan palabras en las que estés tú, palabras que sean tu yo más tuyo, ese que vive contigo a veces, ese que vive dentro de mí, en tu yo más profundo.
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Descendencia

Heredamos no sólo los genes sino también las costumbres, las formas de pensar, las emociones.
Somos los herederos del habito, de los tiempos pasados, de las historias.
Venimos a esta tierra a encarnar expectativas ajenas, frustraciones y los sueños no cumplidos de nuestros antecesores. Como si fuésemos hechos para continuar una tradición que continúa infinitamente.
Somos el recipiente de miles de generaciones.
Nosotros no existimos como seres particularmente individuales solo existimos como un medio para que continúe propagándose la descendencia.
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