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Amor de colegial

¡Ya es lunes otra vez, qué alegría, voy a volver a verla!
Mientras corro escaleras abajo creo oír la voz de mi madre …
- ¡Olvidas el almuerzo!

Mi cole está bastante apartado de casa. Hay otro más cerca pero, cuando nos mudamos a este nuevo barrio, mi madre fue a inscribirme y le dijeron algo así como que “no había cupo”. Nunca entendí que significaba eso de “cupo”, un día de estos lo buscaré en el diccionario.
Después de la caminata por fin llego, justo en el momento en que suena la campana.
¡¡¡ Hoy tiene que ser el día... !!!

No te me quitas de la cabeza desde que contemplé por vez primera tu excelso cuerpo la semana pasada desde la reja, al salir. Tu carita de ángel hacía muecas hacia una compañera, remedando a una de vuestras profesoras y os reíais con ganas.
Sin darme cuenta, quedé preso de esa música celestial que emitías a través de tus labios de fresa.
Me da un poco de vergüenza pensar que, a mis diez años, pueda sentir este cosquilleo en mi estómago cuando pienso en ti. No sé si es normal o no pero no puedo ni creo que quiera evitarlo.

Estoy sentado muy cerca de la puerta de mi clase, el maestro nos está contando algo sobre la dinastía de los Trastámara. Estamos en mayo y hace bastante calor, todos los profesores tienen abiertas las puertas para que circule un poco el aire, es mi momento...
Mi compañero de banca me mira con ojos desorbitados cuando, sin que el resto de compis se percate, consigo escabullirme del aula.

Nuestro cole es mixto pero no estamos juntos niños y niñas en una misma clase. La parte de las niñas está al final del pasillo así que salgo pitando por el corredor sin que nadie me descubra y me detengo en seco en la puerta de la tuya.
Asomo con cuidado mi cabeza y ... por fin te veo.
Llevas un vestido de flores y una cinta blanca en el pelo. Eres una especie de fantástica visión surgida del más hermoso de mis sueños.
Te siento tan leve como una pompa de gel cabalgando a grupas de la brisilla marina, tan hermosa como una puesta de sol en la ría.
Noto que mi mente se va diluyendo en un sinfín de pensamientos que, poco a poco, hacen que pierda la orientación dentro del vórtice espacio-temporal.
De pronto giras la cabeza hacia donde estoy y nuestros ojos se encuentran durante un segundo, sonríes.
Me despierto de mi ensoñación y vuelvo bruscamente a la realidad. Durante este lapso, sin darme cuenta, me he ido desplazando y ahora me encuentro justo en medio de la puerta de tu clase, en el suelo, a cuatro patas con mis ojos fijos en ti. Ni que decir tiene que me he convertido en el centro de atención de todas.

Consciente de mi patética situación, disimulando, voy incorporándome lentamente mientras mi cabeza hace funcionar sus engranajes a toda velocidad buscando una salida posible.
Una de las ruedas dentadas del cerebro se detiene en un punto de mi memoria. En ella aparezco sentado en el sofá de casa viendo en los tonos grises de nuestra flamante recién adquirida tele de 28 pulgadas, un programa de ballet en el que el bailarín realiza una increíble pirueta saltando al mismo tiempo en que gira sobre sí mismo.
Me pongo de puntillas y ensayo el movimiento… torpe a más no poder, como no se podía esperar de otra manera, todo acaba en desastre al pisarme uno de los cordones de mis zapatos que, malévolamente, el destino ha decidido desatarme. Por supuesto doy con mis infantiles huesos en el duro suelo.
Entre toda esta bruma de jaleo, jolgorio y carcajadas de la clase entera, distingo que tú aún me sonríes, aunque cambias tu expresión de repente…seguidamente noto un fuerte tirón de orejas y me veo arrastrado hasta el despacho del director.

Castigado, de rodillas, de cara a la pared, llevo tu luz en mis ojos, en mis sienes tu sonrisa, a ti en mi corazón.

Y de nuevo lunes era
otra vez deseando verte.
Yo con diez años, ¡¡qué fuerte!!
corrí por las escaleras
con tal de llegar afuera
y en el cole probar suerte.
Fui a tu clase, ¡¡qué valiente!!
aunque de alguna manera
el director me cogiera
y cara a la pared me encuentre.
Me da igual pues en mí mente
te tendré mi vida entera.
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3comentarios 41 lecturas relato karma: 58
#1   Genial relato, me encantó, entretenido, jovial, juvenil, muy bueno, saludos
votos: 0    karma: 16
#2   Bellísimo relató en encantador el relató y posee mucho sentimiento de parte del escritor, me encantó la historia...
votos: 0    karma: 20
#3   ¡Muchas gracias por vuestro apoyo...y paciencia!
votos: 0    karma: 7