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Comienzo a ver la luz al final del túnel y se llama... AUTOESTIMA

Ahora puedo decirte y reconocer que me haz hecho falta, que sí te he extrañado, que sí he anhelado un momento contigo, que sí he querido escuchar tu palabra de aliento, de tranquilidad, de dulzura y de paz, no obstante, te puedo decir que ya las páginas se han volteado, que los días han pasado, que la inocencia ha cedido terreno a la madurez y que sencillamente ya no somos los mismos o al menos yo no lo soy.
Por supuesto es muy duro olvidarte, es muy fuerte saber que no fuiste la persona que has podido ser, y que aunque exista la posibilidad de que los errores se corrijan ya no importarán, ya no valdrá la pena corregirlos porque para tener ramas estables hay que tener un tronco derecho y "árbol que nace torcido jamás su tronco endereza".

Anoche cuando me escribiste preguntado que hacía debía estar muy ocupado porque vi tu mensaje tres horas después, obviamente no lo estaba pero el destino y el amor propio son fuerzas tan grandes que cuando son veraces no pueden jugar en nuestra contra y simplemente nos ciegan, nos protegen, nos guian el camino, y eso es precisamente lo que están haciendo con el mío.
Apartarte es muy difícil pero no hacerlo es sacrificarme y puede que antes no me importara sacrificarme pero ahora sí y es porque he llegado a comprender trás muchos años eso sí que por muchos sufrimientos que pase, por muchos ritmos cardíacos acelerados, por muchos gritos y llantos y por mucha impotencia y frustración, yo valgo más y mi integridad física y mental muchísimo más y si yo no lo aprecio como tu podrías hacerlo.
A pesar de todo eso en mi mente todavía se debaten las ideas de confrontarte pero pesa más ser indiferente a tí como tú muchas veces lo has sido conmigo y encargarme de mí, pensar en mí y no se sinceramente es tan distinta la sensación que me da miedo por tí, no he perdido mi nobleza menos mal, sin embargo este nuevo sentimiento que me hace estar tan desinteresado en tus cinco llamadas perdidas de esta mañana y en el mensaje de anoche que me siento bien porque no me afecta ni sufro y es que después de haber sufrido tanto sobretodo este año, después de haber estado tan solo y tener que hacer frente a situaciones para las que no estaba preparado o para las que no tenía que estar solo, estoy totalmente seguro que me merezco un descanso, un tiempo para mí, ya que tú no me amas merezco permitirme amarme yo, es justo y necesario.
De todo corazón ya no quiero seguir forzando barreras, si caen que caigan por ellas mismas, no quiero buscar más bocas que besar ni brazos que abrazar, quiero abrazarme yo, besarme yo, quererme yo porque contigo ningún procedimiento es certero y sin reprocharte más nada, sin decir que estás equivocado porque quien lo estaba era yo, te quiero dar las gracias por haberme dado esta serie de clases magistrales, de cátedras que nunca olvidaré ya que me encargaré de escribirlas para garantizar el aprendizaje y la retención del conocimiento. GRACIAS por enseñarme a QUERERME.

etiquetas: autoestima, amor, relato, libertad, conciencia, madurez, dolor, depresión
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