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Compras para sobrevivir en la oficina

Espero arrancaros una sonrisita...

No sé si os lo he dicho, soy secretaria. Como en todas todas las oficinas, yo tengo lápices, bolígrafos, papeles, ordenador y un cajón repleto de elementos subversivos para sobrevivir durante todas las horas que me paso en el despacho.

Voy a por una cápsula de café.

- "¡Ostras ni una!" -realmente la palabra que ha pasado por mi cabeza no era ésta ... ya sabéis que soy un poco malhablada.

Hago inventario del resto de productos:

- Botes de chicles: 0

- Medias: ¡Tengo para todas las mujeres del despacho! Me sobran.

- Celulosa 1 o pañuelos de papel: 0, -deben estar todos resfriados y han pasado por aquí. Ni uno.

- Celulosa 2: 0. Sin comentarios.

Comparto todos estos elementos y alguno más con quien los pida, hasta el punto de que las compañeras vienen y se sirven según sus necesidades. Así vamos. Cuando una misma -yo, la propietaria- tiene una emergencia (un resfriado ¿eh?) ... se chincha. Aunque menos mal que mi bolso es una versión Mini de cualquier supermercado y siempre encuentro de todo. Un día de estos os haré un estudio pormenorizado del contenido del bolso femenino: ese gran desconocido.

A mediodía salgo hacia el supermercado con mis zapatitos de tacón y mi americana con faldita. Por supuesto que cuando llego a la calle, el frío me da una bofetada en la cara, pero si acelero el paso para llegar antes, me temo que mi tobillo se puede hacer pupa por culpa de los supertacones que llevo hoy.

Pero yo soy así, ¿qué falta hace ponerse la cazadora en pleno mes de diciembre? ¡Ninguna!

Entro en la tienda y voy directa a la sección de higiene personal -no para ducharme, es que se llama así. No cojo cesta, ¿qué falta me hace? Yo soy así.

Cojo cositas: dos paquetes de pañuelos de papel, tres de celulosa 2. Hasta aquí bien.

Ahora el café: Dos cajas de cápsulas. Esto ya cuesta más de llevar.

Cuando llego a los chicles -sí esos de los botes redonditos- ya no hay bicho viviente que pueda amontonarlo todo sobre los brazos y sujetarlo al mismo tiempo. Celulosa 2 decide caer al suelo.

Un señor muy amable me las recoge y me mira sin saber dónde colocarlas. ¿Dónde están las mujeres cuando más las necesitas? ¡Los supermercados siempre están llenos de mujeres!

Me pongo roja como un tomate -creo que el señor ha tenido tiempo incluso de mirar la capacidad de absorción de la maldita celulosa. Me acompaña hasta la caja con los dos paquetes en la mano y los deposita encima de la cinta.

Le doy las gracias y me quiero fundir como el queso que lleva él en la mano.

De vuelta al despacho me encuentro con Mari Pili abriendo mi supercajón.

- ¿Qué buscas? -le pido amablemente.

- Perdona, ¿tienes celulosa 2? -pregunta.

- Sí claro, acabo de comprar.

Abro la bolsa y ya sabéis ... Yo soy así ... ¿Para qué comprobar si lo recojo todo de la cinta del super? ¿Sabéis para qué necesitaría yo queso para fundir en el despacho?

Tengo dos paquetes.

Àngels de la Torre Vidal ©
Mis Cotidianeidades

etiquetas: humor, cotidianeidad
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8comentarios 77 lecturas relato karma: 63
#1   Maravilloso! {0x1f605}

Tan bueno como el primero!... {0x1f44f} {0x1f44f} {0x1f44f}

Eres muy simpática!


Que tengas linda tarde {0x1f339} {0x1f339} {0x1f339} {0x1f339}
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#2   #1 Gracias Ivka! Besotes!
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#3   Entretenido relato
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#4   #3 Gracias Edith!!
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#5   Divertido relato, un abrazo
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#7   #5 Gracias Varimar!
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#6   Ahhh me ha encantado, yo trabajaba en finanzas en una oficina, se de lo que hablas por experiencia jaja
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#8   #6 Ratitos divertidos... jejejejeje
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