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Confesión a María Santísima

Te veo y siento pena por ti, estamos más cerca que lejos pero más cerca de lo que estuvimos no volveremos a estar y siento pena porque eres un espacio rico pero pobremente administrado, plagado en los años que estuve activo en tí por la flojera, el conformismo y el oportunismo a la paternidad y a la educación. El sentimiento no es reciente y desde muy joven hubo rabias y rencores, tantos que pensaba que mejor estarías bombardeado, no era un yo consciente, tampoco era un yo psicópata, era un individuo cansado, molesto, con ganas de acabarlo todo y de hacerte un gran favor, sé que soy muy irónico pero entiendeme por favor.

Si en mi casa hubiese habido un arma yo mismo te hubiese hecho el favor, a tí y a muchos de los tuyos como pasa en algunos países y lo vemos en los titulares de noticias, pero en casa no había armas, no había violencia, no había viveza, presión o estrés innecesarios; tampoco había hermanos pero si los hubiese habido seguro no hubiese habido competitividad entre unos y otros. En casa había el estilo para hacer que un uniforme se viera diferente sin invertir mucho dinero y sin romper sus reglas, la sagacidad para mandar a hacer uno de premilitar más económico y no llenar los bolsillos de una mafia profesoral, había el fulltime y el protagonismo para contar el día a día, el compañerismo para saber cómo caminar muy recto con las gríngolas puestas. Eso era lo que había, me siento afortunado y agradecido porque hoy entiendo que no muchos tuvieron la misma suerte y fueron a parar en mentes atolondradas.

Sufrí bullying, pero yo detesto esa palabra porque sólo es una simple palabra para poner en tendencia algo mucho más grave, el maltrato y el acoso a nivel escolar es un problema muy serio, a nivel físico o psicológico, cuando planteamos tomarlo como tema de investigación para el trabajo, proyecto o como se llame de quinto año nos dijeron que no porque sabían que se verían involucrados o querían seguir invisibilizando el problema. Es un problema que ya cuenta con muertos, asesinados, personas que no pueden o no saben cómo lidiar con un comentario muchas veces estúpido pero tan recurrente y tan cargado de odio que la desquician y ella termina suicidándose porque su misma inexperiencia no le permite ver una solución más allá de esa y quizás ha vivido tan poco, pero todo ha sido tan malo que se preguntaría: ¿de qué serviría seguir viviendo? , ¿habría algo bueno más allá de eso? La inocencia no sabe que sí.

En mi casa también hubo la libertad para no asistir cuando físicamente no pasaba nada, pero psicológicamente todo era un desastre, se me consultaba pero sin presionarme si se debía hacer algo o se debía hablar con alguien, yo no lo permitía porque sabía que sería un error y sería peor. A veces pasaba semanas yendo apenas solo dos días a clases, sin embargo el libertinaje para perder un año o una graduación no lo había y menos mal fue así porque hubiese sido una depresión sin retorno. Tener que ir a ensayos, fotos o graduaciones era traumático hasta el punto de quedarme dormido y despertarme con la tensión baja, pero también tenía a alguien que iba a recogerme.

Mis padres nunca dieron aquellos "por debajo de la mesa" ilegales y corruptos que se presentaban en cada inscripción, ni firmaron cartas comprometedoras o hicieron cualquier cosa parecida, yo al final tampoco lo hice, no dí dinero a causas benéficas invisibles, no vendí rifas impuestas para domingos familiares, no fui a fiestas de graduación llenas de hipocresía donde se hacía ver que serían lindas despedidas llenas de querencia cuando en realidad eran por interés de cuánto representaba tu dinero en la inversión total. Muchos no pudieron zafarse de ese compromiso, sus padres y familias querían verlos con traje y medalla puesta en una noche que recordarián en fotos años después, pero hasta de ese placer se privó mi familia por mi. Eso también es libertad y solidaridad.

Fui rebelde y lamentablemente para muchos profesores y alumnos eso dolió, en un entorno controlado, donde decide solo el Señor, donde hay supuestas buenas intenciones para con el prójimo, muchas reglas y seres conservadores pero totalmente obtusos y anacrónicos a este tiempo. No obstante cumpliendo con todo lo debido y verdaderamente importante en cuanto a lo académico se refiere, dolió y yo lo entiendo, ahora, cuando hay algo o alguien diferente en esos entornos que no apartan un poco sus creencias y viejas costumbres abriéndose a la razón y actualidad la única vía que queda es la agresión y la violencia. O sea, mañanas completas de rezos y rosarios enteros, padres nuestros, peticiones por los niños necesitados y la paz mundial en un ambiente y espacio donde hay violencia, discriminación y desprestigio, donde incluso sus integrantes más importantes (hermanas) se quejaban algunas de otras por rivalidades entre sí. Qué paradigma!

Asimismo yo tampoco pase nunca debajo de la mesa en lo posible me vi altivo, siempre participé y buscaban que participase quienes me querían, de alguna forma, o querían que me destacase, salí por la puerta grande y con una muchísimo más grande esperándome a cruzarla, aunque como la rebeldía me pasó factura me ví en la vergüenza de ir a la fiscalía por la falta de respeto de una profesora a la cual su pedagogía se fue por la rotura de sus medias al meterse con mi bemba colorá y preguntarme si tenía la boca pintada (risas) podría ser hasta mi abuela, pero claro mi abuela aunque también tenga el cabello rojo no está tan chiflada y que si es una persona consciente teniendo cinco nietos y una bisnieta estuvo molestísima cuando se enteró.

Aparte de los NO a los por debajo de la mesa también hubo otros hechos que a esa profesora sin hoy yo dudar la hicieron querer vengarse con esa imprudente pregunta y mi denuncia lamentablemente no procedió, un año antes le había dicho por twitter a una de sus colegas: vieja, cacatúa y menopausica (risas), no conforme con eso acusé a las monjas de haber colgado los hábitos e irse de rumba con Ricky Martin. Súper escandaloso no es para menos, pero era nada comparado con lo que otros decían, mi diferencia fue que lo publique en mi twitter y tuve un excelente publicista que en menos de un día fue a ponerme en evidencia (más risas). No me justifico, fue una falta de respeto, fui llamado y yo respondí con la verdad, no iba a cometer la cobardía de decir que me habían hackeado la cuenta. Para mi era y es normal hablar de temas tabú en mi casa como por ejemplo la menopausia, es decir, el colegio católico me quedó pequeño.

Le doy las gracias nunca supe quién fué y no quiero saberlo porque me decepcionaré y reiré, mamá fue citada y sospechamos el por qué, acudió y fue raro verme con ella al llegar, en complicidad nos organizamos y grabamos un audio de todo lo que en vivo y en persona pudimos decir y se nos dijo, algún día cuando ya no importe lo haré público para que también se sepa lo solidaria que ella fue conmigo que sin justificar mi falta de respeto entendió mi rabia y mi desparpajado impulso que no tuvo retorno. Estaba cansado de que profesores llegasen tarde o no asistieran, estaba harto de los sobornos de puntajes por refrescos o pendones marianos, de los trabajos en grupo mal hechos para corregir menos, de que me mandaran al psicopedagogo para saber si era verdad que me había pintado el pelo, pero no para tratar o aconsejar otras situaciones muy graves que pasaban y eran evidentes pero al final yo sólo recibí un "al árbol que tiene frutos todo el mundo le tira piedras".

A muchos les pasaron las mismas o peores cosas, hubo quienes ni siquiera pudieron terminar su año o ir a su graduación porque a otro le provocó que no lo hicieran, porque algún alumno repitiente y de paso mayor de edad decidió agredirlos físicamente, patearlos y escupirlos, todos ellos eran problemáticos, a muchos no se les puede juzgar, vivían o incluso siguen viviendo en entornos de violencia y están inconformes con su vida sin saber cómo drenar sin herir a alguien. Yo no sufrí violencia fisica pero si mucha verbal, uno de mis agresores ni siquiera recuerda a su mamá porque murió hace muchos años y quedó huérfano, otros muchas veces no llevaban un desayuno y parecían mendigos en el recreo esperando a que otro terminase. A mí no me criaron así por eso no podría dejar que alguno de mis hijos fuese al colegio sin desayuno, pasar hambre a tan poca edad habiendo recursos es innecesario.

Muchas veces quise irme, no asistir o auto expulsarme pero también para eso lo miedos atacan y quizás lo peor ya había pasado, tuve que oír como una sor, monja, hermana o falso nombre se le diga, le respondía con mucha perspicacia y picardía a un compañero cuando éste la saludó: "bien, ahora mejor que estás tú", él sólo respondió con risas. En otra oportunidad la misma hermana nos decía a mí y otros dos compañeros estando en un pequeño ascensor los cuatro que si se nos ocurría tocarla nos iba a reprender, yo me pregunto: ¿aunque esa monja sea "humana" y hasta pensase peores cosas que nosotros en su mente cómo fue capaz de decir semejante barbaridad en su rango y condición que el Señor le manda acatar?
Los profesores se horrorizaban en conversaciones acerca de las cosas que se podían encontrar en los teléfonos decomisados, eso es normal en muchachos adolescentes que tienen curiosidad y están desarrollándose pero en una monja decir eso fue como oír al diablo.

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Si te intereso y quieres saber más ve a mi blog El Cristo en busca de la Esperanza

etiquetas: acoso, escolaridad, infancia, bullying, violencia, agresión, maltrato, relato
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