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cremallera

Cremallera
Las ruedas dentadas encajan como afilados dientes en el carril, es una zona de pronunciado desnivel en que la adherencia no es suficiente para el esfuerzo de tracción, Google resuelve tus problemas de desconocimiento cual cierre, como decimos por allá, que en ocasiones destapa zonas íntimas o reservadas, comenté sonriendo.
Lacónicos respondieron en coro: es un plagio, tú no estás creando nada, solamente te has remitido a copiar unos conceptos de Google, qué bochorno, y te haces llamar poeta, eres un fraude, sólo eso.
Un mecanismo de cremallera es un dispositivo mecánico con dos engranajes, denominados «piñón» y «cremallera», que convierte un movimiento de rotación en un movimiento lineal o viceversa, ya cállate susurró a mi oído la de cabello rubio, linda e inteligente, siempre fue una gran escritora, de las más sutiles, habría argumentado en alguna ocasión el que hasta ese momento fue mi mejor amigo.
Te has quitado la máscara por fin, ya era hora, de verdad que no te conocía, cuántos años leyendo tus obras, me recriminó, disfrutando de tus relatos y de tu lenguaje que manifestaba gustos y preferencias diferentes a los de la mayoría, y ahora veo que eres un plagio de dos patas, un plagio en carne y hueso Jekyll y Hyde de la literatura, por supuesto que eres monstruoso.
Este mecanismo es reversible, es decir, el movimiento rectilíneo de la cremallera se puede convertir en un movimiento circular por parte del piñón. En el primer caso, el piñón al girar y estar engranado a la cremallera, empuja a ésta, provocando su desplazamiento lineal, claro son cremalleras de un tren. Pero está la otra, la que nos interesa, la que mis manos urgidas intentan abrir en el urinario justo cuando se traba y se inicia el inefable escape de líquido. No crees que deberías callarte, hipócrita, eso que lees no es ningún relato y tú lo sabes, es un miserable corta y pega de wikipedia.
Cierre de prendas de vestir, calzado, bolsos u otros objetos generalmente de tela o cuero, que consiste en dos tiras de tela con una fila de dientes de plástico o metal en los lados que se encajan o se separan al mover una pieza central que sujeta las dos tiras.
Si bien el inventor norteamericano fue el primero en diseñar un mecanismo muy similar al que hoy conocemos como cremallera, fue el inventor de Suecia el que realizó el diseño definitivo y que fuese totalmente seguro.
Por qué no te callas, diría el rey aquel. También mostraba una tendencia a abrirse en los momentos más inoportunos. Apoyado por el “coronel” Lewis Walker, un abogado llamado Judson continuó trabajando en su idea, y yo acá orinándome encima, y la cintura me aprieta, si pudiera bajarme el pantalón, pero es imposible, ya me desabroché la correa, pero mi manía de meter la barriga para verme delgado.
Con su patente US 1060378 creyó resolver el problema de la abertura incontrolada, solo para descubrir que su secretaria necesitó un gancho para asegurarla cuando se la probó. El trabajo continuó hasta 1908. A un lado estarían las mordazas y al otro las piezas que encajarían en ellas. Un carro las apretaba para cerrarlas o abrirlas. No acababa de funcionar bien (las mordazas se desgastaban con facilidad), pero le pareció que estaba en el buen camino.

Finalmente, una segunda versión de su invento disponía de tiras con dientes iguales a ambos lados que encajaban y se separaban con el movimiento del carro de un lado a otro.
Antiguamente, se usaban botones o broches de cualquier tipo para cerrar prendas de ropa o bolsos. La idea de un cierre continuo para unir dos prendas fue patentada por primera vez en Estados Unidos por Elias Howe en 1851, pero su invento no se deslizaba, sino que consistía más bien en una serie de ganchos.
En 1893, Whitcomb L. Judson, de Chicago, patenta la idea de dos cadenas de dientes que se unen o se separan mediante una guía, pero estaba hecha para zapatos y era dura y pesada, además de que se abría cuando menos se esperaba.
Por fin, en 1914, el sueco afincado en Estados Unidos Gideon Sunback decidió cambiar el sistema de los corchetes por dientes que, siendo iguales a cada lado, encajan mediante un carro que los une y los separa.
La segunda versión, llamada Hookless Fastener Nº 2, consistía en tiras con dientes iguales que se separaban y se unían mediante el movimiento del carro. Se empezaron a usar durante la Primera Guerra Mundial en los trajes de los pilotos y más tarde en las botas. Hasta 1935 no se empezaron a usar las cremalleras en la ropa civil. No pude, me oriné encima, recordé otro relato que no era mío, en fin, si soy plagiador es culpa de las circunstancias, de la misma poesía, de Patricia y de Eliseu. Pienso en la rentadora, en el olor a orines de mis ropas, en que tengo que aprender catalán, m’aixeco repudiado por los compañeros que me miran con gestos de rabia…
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