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Después de las seis

Estoy convencido de todo lo que presencié, aquellos sucesos que iniciaron muchas leyendas.
Estando a mediados del año 1937 de nuestro señor, presencié extraños sucesos luego de la defunción del acaudalado señor Manuel Velásquez.
Sucede que el día 27 de junio del año en mención, me desperté como siempre a las 4 de la mañana para empezar mi trabajo, me preparé para ir al campo.
A las 4;30 salí de la casa y caminé una hora hasta las praderas, aquella mañana había neblina que apenas se divisaba a cinco metros, luego cambie de lugar a los animales (ganado vacuno).
A las seis, me disponía a regresar a la casa para continuar mi labor diaria, en esos momentos de entre la neblina apareció una silueta-me asusté mucho-desenvainé el cuchillo de hoja larga que llevaba en la cintura, quise correr pero no logré, "estaba petrificado por el miedo".
En eso oí su voz: ¡Ya me estoy yendo! - dijo.
Miré al cielo y cuando volví la mirada hacia donde estaba el espectro y ya no vi nada.
No recuerdo como regresé a casa, toda la mañana me dolió la cabeza, no sabía si contar o no lo que me había pasado.
A las 3 de la tarde un niño llegó corriendo, gritaba que don Manuel había muerto, en ese momento mi mundo giró mucho más rápido y por poco me desplomó, "me aferre a la mesa para no caer" , cuando llegó el ataúd me invadieron sentimientos de terror y curiosidad.
Así que trate de investigar todo lo relacionado con la muerte: resulta que el día 26 a las 4:30 pm, el señor Manuel se desplomó, su hijo que estaba cerca, corrió a socorrerlo, pero cuando llegó ya estaba muerto, él que no presentaba signos de enfermedad.
Aquella tarde no me aleje del ataúd, pero no me animé a ver dentro hasta las siete de la noche y lo vi estaba vestido con un traje blanco y en los orificios del rostro tenía algodones.
El funeral duró una semana de la cual sólo dormí siete horas, cuando todo terminó trate de olvidar todo lo ocurrido, quería hacerme creer que nada de lo que había visto era real.
Un mes después escuche una conversación que hubiera querido nunca oír, el hijo del difunto le dijo a otro trabajador: "tenemos que averiguar donde está el cadáver de mi padre".
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2comentarios 68 lecturas relato karma: 38
#1   Ahh que buen relato, me encantó, saludos¡
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#2   #1 Gracias Mary Peña.
votos: 1    karma: 26