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Dos melodías

Había una vez en un pueblo pequeño una joven llamada Nadia, ella había nacido y crecido al lado de sus padres, se dedicaba a componer canciones; pero un día menos esperado, exactamente un día antes de su cumpleaños, sus padres fueron a la ciudad para comprarle un regalo, y de regreso al pueblo hubo una falla en el bus, el conductor perdió el control y el bus se volcó; muchos murieron, entre ellos se encontraba los padres de Nadia. Esta noticia para ella fue la más trágica de su vida.
Nadia dedicada únicamente a la composición de nuevas canciones había perdido todo el deseo de hacerlo ya no se sentía motivada y la vida le parecía injusta. Todo para ella era gris, hasta que un día decidió salir de su casa, tomo un bus para enfrentar sus miedos, porque había estado enclaustrada por meses sin salir. Cuando el bus hizo la parada en un pueblo ella decidió dar una camita por la plaza del puedo y en eso se tropezó con un niño que tenía dificultad para caminar que llevaba una guitarra, él le pregunto -¿podría ayudarme con la guitarra y sacarla del estuche?, ella contesto, sí claro. Ambos se sentaron en una banca, el niño comenzó a tocar la guitarra y a cantar una hermosa canción que llevaba por título “un nuevo amanecer”, sin darse cuenta lagrimas caían sobre sus mejillas de Nadia.
Pasados algunos días Nadia continuaba recordando aquella canción cantada por aquel niño encantador y de pronto sintió el deseo de escribir. Y al término de su escritura concluyo “vale la pena vivir” y curiosamente ese es el título de su nueva composición.
VALE LA PENA VIVIR
Vale la pena vivir,
Aunque todo en esta vida,
Pueda ser gris.
Coro
Hoy yo quiero//
Simplemente agradecerte DIOS,
Porque me enseñaste que vale la pena vivir.

Nadia decidió ir a buscar a ese niño para que le pueda agradecer por su canción y poder decirle que para ella él era una inspiración; pero al llegar al pueblo no lo encontró y le habían dicho que no conocían a un niño con esas características y que seguramente se confundió de pueblo.
Pero para Nadia solo existía una explicación, que era alguien enviado por Dios para devolverle la inspiración que ella tanto necesitaba y por su puesto volvió a creerle a Dios, determino que no va importar los sucesos negativos en su vida.
Moraleja: después de una noche, llega el amanecer. Nunca debemos perder la esperanza.
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