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El Tatuaje

Lloviendo estaba esa madrugada, cuando tu pecho tocó el mío buscando refugio.
Las notas alegres de cada gota al caer, daban sensación de una sinfonía enamorada.
Tus manos caían al compás de las gotas y mi cuerpo derrochaba abundante sensación de placer.
Corrían los minutos y afanados por las luces del amanecer, mi alma se entregó a la tuya formando universo aparte donde los minutos eran horas y los besos eran eternos.
Nuestras almas se prendieron en fuego quemando la timidez que faltaba, mis ojos sucumbieron al compás de tu corazón, mis oídos no escuchaban, mi mente no pensaba, mis manos me guiaban al punto máximo de la sensación.
Al morder tus labios suspirabas, al tocar tu pecho dejaste explotar tu sensación.
“Poeta del amor no he sido, poeta del amor nunca seré, pero tocar tu cuerpo se ha convertido en una obsesión que ya nunca olvidaré”
Gemiste sin pudor alguno, me abrazaste sabiendo que me podías perder; ya era tarde para pensarlo, fue mejor desearte que no haberte tenido, no había tiempo que perder.
Te sentí como nunca te he sentido, el sol lentamente salía al compás de nuestra intimidad.
El baile de tu silueta me enceguece al ritmo armonioso de tu ser, culminan con gritos de júbilo y tus ojos los volví a ver.
No he dejado de pensarte ningún día, porque los rayos del sol TATUARON tu sombra en mi pecho al amanecer.

EXMLXT (Marcos Moreu)

etiquetas: tatuaje, amor, amanecer
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