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La espía que me besó

La madrugada

Duerme sin mí

Salgo a buscarme,

En el horizonte

Las sirenas aullan

Con la urgencia del rayo

Alzo la mirada

Las farolas hierven

Demasiado fuego eléctrico

Incluso para la incombustible Luna

Sobre el tejado un gato cobrizo

Inmóvil, pegado a su sombra

Me reflejo en él.



Unos pasos acompañan los míos desde una prudente distancia como una sigilosa sombra. No acostumbro a desconfiar de los transeúntes, pero no son horas de pasear a no ser que como yo, fuese un camarada del insomnio. Me dirijo hacia un lugar bien iluminado buscando la protección de una farola me detengo bajo el amarillento faro y disimulo con la intención de descartar el peligro, el silencio confirma mi sospecha, alguien viene a por mí,

Un escalofrío recorre mi espalda.

El pasado se agolpa en mi sienes, son muchos los que me buscan y aunque en ésta pequeña ciudad apartada del mundo me sentía a salvo, sabía que algún día tenían que encontrarme. Como un condenado en su último minuto enciendo un cigarrillo, miro al cielo y

exhalo miedo bajo la tenebrosa noche.

Siento su presencia acercándose con paso tranquilo, me decido a girar la cabeza, viene a mi encuentro una esbelta figura de mujer emergiendo de entre las sombras, no consigo distinguir su cara solo su ensortijado pelo asomando por los lados de una capucha roja, se detiene ante mí descubriendo con sus manos su pálido rostro,

Un susurro me desgarra el alma - Shade

Nadie me llamaba así desde la fatídica noche en la que perseguido por la guardia del emperador escapé de la muerte abandonando a mi camarada, mi compañera y a la mitad de mi alma a manos de una jauría de tigres sedientos de sangre. Paralizado por el shock de aquella extraña aparición que parecía conocerme no puedo articular palabra alguna,

el aire enmudece, hablan los ojos.

Escudriño en la memoria buscando sus facciones en el pasado reciente, quizá en algún encuentro casual, en un café, en el paseo marítimo por donde suelo pasar algunas tardes pero nada en ella me es familiar salvo el gesto de su mirada, me percato de que tiene puestos los ojos en mi mano derecha parece mirar mi alianza, con un gesto involuntario escondo rápidamente la mano tras de mí, una leve sonrisa brota de su boca acto seguido lleva su dedo índice a sus labios y tras unos segundos lo reposa en los míos a la vez que emprende su camino para desaparecer entre la bruma, llevándose consigo el secreto que guardaban mis ojos.
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