Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

La flor blanca

María una niña de tan solo siete años amaba oír los cuentos que le relataba sus abuelita Milena. Es por eso que visita a su abuelita todas las tardes. Los padres de María habían inculcado muchos valores en su pequeña niña y uno de los más importantes era el amor hacia el prójimo. Es por eso que María era una niña muy empática. Cierto día cuando ella estaba en el recreo jugando con sus amiguitas, una de ellas comenzó a sangrar por la nariz y se desmayó. María se preocupó mucho por su amiguita llamada Carmen y al día siguiente decidió ir a visitarla. Fue en esa visita que los padres de su amiga le dijeron que ella estaba muy enferma y que solo un milagro podría salvarla. María salió de la casa de su amiga con lágrimas en sus ojos ya que no toleraba la idea de perder a su amiga y se dirigió a la casa de su abuelita y le conto todo acerca de su amiga. Luego de haber escuchado el relato de su nieta la abuela le conto que hace muchísimos años atrás se creía que existía una flor blanca, cual era milagrosa, porque tenía el poder de curar cualquier tipo de enfermedad física con tan solo olerla. Y maría le pregunto a su abuelita- ¿Dónde puedo encontrar esa flor?- Y la abuela le respondió: “algunas personas dicen se encuentra en la cima de las montañas” y la niña le agradece a su abuelita por la información y de camino a su casa se le ocurre que debería ir en busca de esa flor.
Muy temprano por la mañana ella alista una mochila donde llena todo lo que ella va a necesitar para la búsqueda de la flor blanca y sale de su casa sin avisar a sus padres, pero les deja una nota sobre su cama informándoles sobre su salida. María estaba decidida en encontrar esa flor y nada ni nadie la iba a detener.
La niña maría ya había escogido una de las montañas y se dirigía hacia ella ya subiendo por ella se dio cuenta que era muy rocosa y que tenía ser cuidadosa al caminar ya había pasado hora y horas caminado y sentía que ya no tenía fuerzas para seguir caminando pero pensaba en su amiga y recobraba las fuerzas.
Ya encontrándose en la cima la niña no vio ninguna flor blanca, desesperada y enojada se echó a llorar tanto que humedeció la tierra y cayó en profundo sueño y en ese sueño Dios le decía que estaba orgulloso de ella y le entregaba la flor blanca, y ella despertó y al lado de ella estaba la flor blanca. María cuidadosamente saco la flor y bajo muy rápido de aquella montaña para dirigirse a la casa de su amiga ya estando en la casa de su amiga pidió ingresar y entro al cuarto de su amiga, al verla se acercó al a ella y le dijo al oído que pronto se recuperaría que solo tenía que oler la flor blanca. Su amiga muy obediente hizo lo que María le pidió y de pronto comenzó a sentirse mucho mejor y bajo de su cama muy feliz y gratando que estoy curada.
Los padres de la amiga de maría llevaron a su hija al hospital para realizarle nuevos exámenes y sorprendentemente no le encontraron nada su hija estaba completamente sana.
Moraleja: la fe y la perseverancia, actitudes que se debe de imitar de los niños.
4
sin comentarios 16 lecturas relato karma: 39