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La oscuridad y la luz...

En la realidad del Ser no existe nada que podamos considerar el lado oscuro. Solo existe nuestra incapacidad de ver la luz, de saber que allí está...
Si nos enfocamos en la negatividad y descreemos de su poder, obtendremos toneladas de intensa oscuridad. Y si nuestro objetivo es la luz, seremos irradiados por una poderosa luminosidad.
Por eso para encender la luz en una zona oscura simplemente tocamos el interruptor..
Logramos el cambio alquímico de cambiar la oscuridad en luz a través de un gesto interno, de un cambio positivo, a veces de decir basta!, hasta aquí !.
Nuestra agua se compone de oxígeno e hidrógeno, nuestra energía de luz y oscuridad. Y ambos aspectos son Yo... pero jamás debemos olvidar que la elección es nuestra.
Hemos de recuperar el instrumento de equilibrio de la dualidad que realmente es una capa interdimensional del ADN que armoniza lo claro y lo oscuro...Ambos pertenecen al espíritu UNO que no está separado de nada en el Universo.
Hay una fuente común anterior a toda dualidad y que la disuelve en su seno. Y todos experimentamos dentro de esa fuente, lo que acaba con todo juicio.
Una gran fuerza que pone ante nosotros manifestaciones aparentemente contradictorias en juego. Tú eliges, te toca a ti mover la ficha.
Si amas las dos habrás despertado a una infinita compasión... pero no puedes servir a las dos, ya que solo la luz podrá mostrarte el camino.
Nadie puede despertar sin dolor... dolor a los ojos que ven por primera vez... dolor al cambio, por que siempre dejamos algo atrás... dolor por el que se fue a estar mejor, pero ya no veremos más.
Asumir que el dolor es un trampolín al crecimiento implica dejar que cada uno afronte sus propias espinas y arroje una piedra más de su mochila.
Por eso hay que mantenerse conscientes y en calma cuando tomamos una decisión. Esa es la verdadera sabiduría que genera libertad y nos vuelve responsables....Ser responsable es asumir lo divino interno y saber que no hay enemigos, sólo el espíritu. Y para conseguirlo es necesaria una disciplina interna del corazón no impuesta por la mente...
Trabajar en unión y respetar nuestro papel colectivo en el “nuevo orden” es lo que hay, cada uno reforzando a los demás en un esfuerzo colectivo que engrandece a todos, cada uno dando lo que el otro necesita y sin anular a nadie.
Todos como gotas en el océano de la conciencia colectiva y del amor por toda vida, empáticos con nuestro semejantes, resonando ante su presencia con alegría, dejando de lado lo que nos distancia y entrando en la amistosa hermandad del alma...
Tú eres el espejo en el que me miro y como me trato, te trato. No yo, sólo tú, sólo uno, sin distancias, con sensibilidad y ternura.
Esta es la verdadera fraternidad, una relación amorosa entre almas hermanas que expresa la salud original del amor y expande la conciencia celular, una relación pura y desapegada que entiende los ritmos del sentimiento...

Pero como siempre... la elección es nuestra !


Leonardo E. Cano
(inspirado en un pensamiento de Emilio Fiel)
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1comentarios 67 lecturas relato karma: 40
#1   Muy bien,felicidades por tus letras saludos.
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